‘‘TIENE QUE IR’’

PREGÚNTEME SOBRE MI VIAJE A ALASKA y eso es lo primero que le diré. Porque es verdad: tiene que ir hasta allí para creerlo. ▶Tengo fotos de canchas de golf de montaña en el Himalaya, en los Alpes Suizos y en las Rocosas de Alaska. Qué hace que Alaska sea tan distinta: las masivas cimas de las montañas se extienden por siempre. ▶ Tomé las fotos que aparecen en esta página durante un viaje de dos semanas en mayo de 2014. Mi esposa, Christina, y yo volamos hasta Anchorage. Luego hicimos el viaje en ruta durante dos días y 1.200 kilómetros hasta Haines. Esto nos llevó lejos, muy lejos del recorrido habitual. Muchas veces manejábamos durante horas sin ver ni un auto en ambos sentidos. Desde Haines navegamos 4 ½ hs en ferry hasta Juneau antes de tomar el vuelo a casa ▶Llegamos a Alaska en el inicio de la temporada de golf. Vi gente jugando, pero los días eran fríos y las canchas todavía estaban en condiciones malas. Los meses pico son de junio a septiembre, con temperaturas altas promedio de unos 15 grados. Es una temporada de golf corta, pero al menos los días son largos. Se puede salir a jugar a las 4:30 y jugar hasta la medianoche.

Si bien Alaska atrae a más de 1,5 millones de turistas de otros estados por año, mi sensación es que no muchos de ellos van allí a jugar al golf. Las canchas parecen pobladas mayormente por los lugareños. Son lugares informales, donde el denim es bienvenido y los green fees rara vez superan los U$S30 los 18 hoyos. El desafío no será un par 5 difícil. Será manejar las distracciones: fairways estampados con caminos de vida silvestre, águilas calvas sobrevolando nuestras cabezas y vistas que cambian constantemente. Las canchas que fotografié integran al jugador a este increíble paisaje. Cuando juega una vuelta, se convierte en parte de ella. Para sacar estas fotos tenía que llegar muy temprano a las canchas, muchas veces antes de que los empleados estuvieran allí. Un tipo me advirtió, medio en broma, que debería llevar una escopeta por la fauna que podría llegar a encontrar. No llevé un arma, pero Christina montó guardia en algunas mañanas.

“Haga mucho ruido y los osos no se acercarán”, nos decía la gente. Vimos algunos osos en el viaje, pero ninguno en la cancha. En un lugar pudimos ver presas recién atacadas por los osos. La mayor amenaza, aparentemente, son los alces.

“Los osos los dejarán en paz”, nos explicó un lugareño, “pero los alces son locos. Lo derriban y lo pisan hasta matarlo”. Vimos algunos alces, pero nunca estuvieron lo suficientemente cerca como para temer por nuestras vidas. Una cosa que no podía creer fueron las águilas. Nunca en mi vida había visto tantas. Estaban por todas partes. Y ni siquiera era temporada de migración. En el otoño, me dijeron, unas 4.000 águilas descienden hasta la reserva de águilas calvas en Chilkat, Alaska, cerca de Haines. Esa sola es razón suficiente para volver. Mientras tanto, siempre tendré los recuerdos de las montañas de Alaska –extendiéndose tan lejos como podía ver la lente de mi cámara… y más allá.

 

EPÍGRAFES FOTOS:

Fishook Golf Course Hole #7Palmer AlaskaPhotographed May 2014Dom Furore

 

EL PICO MATANUSKA ENCUADRA EL GREEN DEL HOYO 6 EN LA CANCHA FISHHOOK, EN PALMER, ALASKA, UNOS 64 KILÓMETOS FUERA DE ANCHORAGE.

Palmer Golf Course Palmer Alaska Hole#5(L) and #11(R) Photographed in May 2014 Dom Furore

EL HOYO 2 EN LA CANCHA PALMER, CON EL PICO MATANUSKA EN EL FONDO

Valley of the Eagles Golf Course Hole # Haines Alaska Photographed May 2014 Dom Furore

VALLE DE LAS ÁGUILAS GOLF LINKS COLINDA CON EL RÍO CHILKAT, CON LA CORDILLERA DE CHILKAT EN LA DISTANCIA.