Instrucción Hace 2 meses

Híper en forma, los avances de la tecnología de rendimiento a toda máquina

•• • LOS AVANCES EN TECNOLOGÍA DE RENDIMIENTO

ESTÁN CAMBIANDO DE MANERA FUNDAMENTAL

EL ENTRENAMIENTO Y LA RECUPERACIÓN DE LOS MEJORES JUGADORES DE GOLF.

INCLUSO SIN UN PRESUPUESTO ILIMITADO,

HAY LECCIONES PARA EL RESTO DE NOSOTROS

Las pantorrillas de mediana edad y al desnudo de Mickelson quizás no sean las pioneras de una nueva era en golf, pero pueden representar un avatar bastante bueno. ▶ Mickelson, ahora 49, casi rompe Twitter en febrero cuando aprovechó la nueva regla del PGA Tour que permite usar shorts durante las vueltas de práctica. Exhibiendo sus nuevas pantorrillas esculpidas, fruto de una rutina ambiciosa en el gimnasio, Mickelson acogió completamente su nuevo y poco probable rol como el chico del afiche de los golfistas como atletas. ▶ Pero más allá de todas las risas, videos de rutinas físicas y memes, la cruzada de Mickelson para aferrarse a su juego potente marca registrada hacia el final de su carrera es una pieza más de evidencia que parece demostrar lo que sería una verdad irrefutable.

En los deportes la velocidad gana – y el negocio para lograr más velocidad (o, como Mickelson, tratar de conservarla) es un gran negocio.

Si usted tiene 44 triunfos en el PGA Tour, es un aspirante a pro o un jugador recreativo, la búsqueda de la velocidad viene en dos componentes: entrenamiento y recuperación. Sam Snead pudo haber tenido el mejor físico golfístico en la década del 50 porque subía y bajaba los montes de su granja en Virginia, pero los atletas ahora tienen información y tecnología para entrenar (y comer) como olímpicos espaciales. A diferencia de los jugadores de la era de Snead que estaban limitados a recuperarse con una ducha después de un día de trabajo, el jugador moderno puede usar varios implementos desde una muñequera de USD $30 hasta una cámara hiperbárica hogareña de USD $24.000 para optimizar el descanso y la recuperación y así evitar lesiones y mantenerse competitivos por más tiempo dentro de una carrera lucrativa.

“Los medicamentos, el conocimiento del acondicionamiento físico en todas estas áreas – somos capaces de tomar ventaja de ello y hacer que nuestros cuerpos funcionen de manera mucho más eficiente con una recuperación más rápida”, dice Mickelson, quien ha gastado decenas de miles de dólares para acondicionar el gimnasio de su casa con una serie de dispositivos de entrenamiento y recuperación. “No hay duda de que requiere mucho trabajo. No es algo que sucedió de la noche a la mañana. Pero gracias a ello no veo la razón por la cual no pueda mantenerme competitivo por más tiempo”.

• • • A sus 49, Mickelson está a media milla por hora de jóvenes y reconocidos bombarderos como Brooks Koepka, Rory McIlroy y Tony Finau y, gracias a la optimización, su velocidad de la bola y la distancia son mayores a lo que eran 12 años atrás

Si bien está cerca de calificar para el descuento de los ciudadanos veteranos, Mickelson está dentro de media milla por hora de la velocidad de la cabeza del palo que tenía en 2007 a los 37 años, y a 194,24 kilómetros por hora, está a media milla por hora de jóvenes y reconocidos bombarderos como Brooks Koepka, Rory McIlroy y Tony Finau. Y gracias a una optimización del palo y la bola, la velocidad de esta última y la distancia con el driver son más altas que hace 12 años.

“¿Cómo mantenerse relevante en golf? Hace falta velocidad”, dice uno de los Mejores Instructores de Golf Digest Dave Phillips, quien ha colaborado para certificar a 24.000 instructores y preparadores físicos profesionales en 63 países gracias a su programa TPI. “Si estás pegando un hierro 6 desde el medio del fairway y yo estoy pegando un wedge de 60 grados, yo voy a ganar – incluso estando en el rough. Jugué con Phil la semana pasada y la velocidad de su bola fue de 302,4 kilómetros por hora. Como está trabajando en la velocidad, seguirá siendo una amenaza. Está entrenando como un atleta, no como golfista”.

Mickelson combinó un régimen de fuerza y flexibilidad del preparador físico Sean Cochran con un extenso análisis biomecánico de su cuerpo y su swing para asegurarse de poder extraer todo lo posible de su cuerpo y reducir el riesgo de lesionarse. Ese proceso podría haber comprometido todos los recursos del programa deportivo del gobierno ruso cuando Ivan Drago estaba filmando “Rocky IV” a mediados de los 80, pero en estos días los jugadores pueden conseguir un aspecto del nivel de la NASA con solo conducir por la Long Island Expressway y gastar un par de cientos de dólares en una clase de golf.

Uno de los 50 Mejores Instructores Jóvenes de Golf Digest, Michael Jacobs, trabajó con un profesor de ingeniería mecánica e investigador de robótica para inventar un algoritmo que mapea las fuerzas y las torsiones que funcionan en el cuerpo y el palo usando un traje de captura de movimiento en 3D. Tras tres o cuatro swings en el estudio de Jacobs en Manorville, Nueva York – que cuenta con más de USD $100.000 en tecnología de investigación – los jugadores pueden ver exactamente dónde la velocidad de su swing encuentra un atascamiento y recibir una clase para restaurar el flujo.

“Podemos ver cuánto puede generar cada jugador – su caballo de fuerza potencial, por decirlo de algún modo”, dice Jacobs. “Algunos jugadores tienen mucho más potencial que otros, algunos ganan majors si bien tienen menor potencial que otros porque pueden acercarse más a su pico. Mi trabajo consta en extraer la mayor cantidad posible de ese potencial pero de manera que permita al jugador reproducirlo cuando más lo necesite”.

Mickelson dijo que someterse a un análisis biométrico similar de su swing lo ayudó a entender la manera en que varios de los músculos necesitaban dispararse para producir una velocidad máxima. Luego fue cuestión de entrenar adecuadamente para incrementar la velocidad y apoyar esa nueva velocidad con suficientes músculos para mantener la estabilidad. Las pantorrillas pueden verse bien en Twitter, pero en realidad tienen una tarea que cumplir.

Los jugadores que están en sus 40 o 50 años y tratan de mantenerse en sus días de gloria son los principales candidatos para este tipo de análisis del swing, pero el verdadero mercado en crecimiento está en crear jugadores “cinéticamente conscientes” desde cero. Jacobs ha estado trabajando con un jugador chino desde que tenía 11 años y 38 kilos y sus scores rondaban los ochentas. Esta primavera ese jugador – Marlon Chen de 16 años – ganó el Abierto Amateur de China, el evento más prestigioso de ese país para aficionados. “Se escucha a la gente decir que la enseñanza técnica es demasiado complicada y está arruinando a los jugadores”, dice Jacobs. “Ciertamente que puede ser así si se aplica incorrectamente. Pero no tiene que ser complicado. Marlon apenas hablaba inglés hasta este año. Pasamos tres años comunicándonos básicamente por medio de imágenes y él me entendía. ‘Así se empuja y se tira del palo y estos son los movimientos del cuerpo que combinan o no combinan. Esto ocasiona lo que tú haces’. No hay más pérdida de tiempo recorriendo caminos equivocados”.

Mark Blackburn divide su tiempo entre su academia en el Greystone Golf & Country Club en Alabama y el tour, donde este instructor ubicado entre los Mejores 50 Instructores de Golf Digest trabaja con jugadores como Chez Reavie, Kevin Chappell y Mike Weir. Blackburn dice que la explosión de información disponible para los jugadores de elite relacionada con sus swings y cuerpos ha transformado la forma en que se ve el tour – literal y figurativamente. “Solo cuéntelos”, propone. “Empiece con los jugadores. ¿Ve a muchos de ellos que no estén en forma? Y a continuación, mire la cantidad de gente que casi todos los jugadores tienen en su equipo. Parecería ser que casi todos los que llegan al tour ahora tienen un profesor del swing, otro de juego corto, un nutricionista, un preparador físico. Existe una información en tiempo real sobre todo y ya no hay engaños. Como los datos siempre están disponibles, el jugador es mucho más impaciente. Quieren ver los resultados enseguida”.

Phillips compara al jugador moderno del tour con un piloto de Fórmula 1 quien está en el centro de una operación de millones de dólares rodeado de expertos que tienen la tarea de extraer cada segundo de velocidad. “Cada aspecto del jugador está monitoreado – cuerpo, nutrición, lo que necesitan hacer en sus semanas de descanso”, dice Phillips. “Se escucha a la gente decir que ha sido el equipamiento el que ha hecho que los jugadores le peguen tan largo, pero el equipamiento siempre evolucionó. Lo que ha cambiado más que nada es cómo la tecnología ha permitido a los jugadores optimizar sus patrones de movimiento – y se los puede entrenar para que no se quiebren tan frecuentemente”.

• • •Phillips compara al jugador moderno del tour con un piloto de Fórmula 1 quien está en el centro de una operación de millones de dólares rodeado de expertos que tienen la tarea de extraer cada segundo de velocidad

Esa actitud se extiende hacia el circuito del PGA Tour Champions, donde los jugadores de 50 para arriba como Scott McCarron han visto cuán lejos puede alguien como Bernhard Langer extender su pico en ganancias aprovechando el entrenamiento y el acondicionamiento físico. McCarron no viaja con el entorno que describen Blackburn y Phillips, pero él usa un brazalete de registro de fitness WHOOP de maneras que van más allá de contar los pasos que da desde el carro hasta su bola. “El WHOOP mide mi sueño y el esfuerzo – cuánto estrés estoy poniéndole a mi cuerpo”, dice McCarron, quien lleva 11 victorias como veterano. “Estoy mucho más atento al sueño ahora que cuando era más joven. Si se tiene demasiado estrés durante el día y luego haces un trabajo físico intenso, tu cuerpo no está listo para eso. Con el WHOOP puedo ir al gimnasio y equiparar mi estado físico con una de las rutinas que me da mi entrenador”.

Al usar los datos del brazalete – que está conectado con el celular de McCarron y mide el ritmo cardíaco en descanso, la variabilidad del ritmo cardíaco y la calidad del sueño por unos USD $30 al mes – y unas rutinas físicas específicas rotativas de su entrenador, McCarron ha sido capaz de cambiar sus rutinas de práctica desde maratones de 200 bolas a unas sesiones de 70 u 80 bolas más dirigidas y mezcladas con un programa de elongación. “Tengo un plan en vez de meramente pegar bolas durante horas”, dice McCarron. “Pego muchas menos bolas, pero pego cada una de ellas con mi rutina completa. Busco el progreso, no solo dedicarle tiempo”.

Los jugadores han abastecido los gimnasios de sus casas con máquinas con pesas, elípticos y cintas durante décadas, pero los dispositivos de recuperación que son habituales en las instalaciones de entrenamiento de la NFL, NBA y fútbol ahora están siendo más comunes también. En 2010 Tiger Woods instaló una cámara hiperbárica en su casa y usó ese ambiente presurizado y rico en oxígeno para reducir la inflamación de su espalda y rodilla lesionadas. El cuarto de ejercitación de Mickelson tiene una plataforma magnética Bemer y una cama terapéutica infrarroja de cuerpo entero. La cama Bemer produce un campo magnético de baja intensidad que supuestamente mejora la circulación y la regeneración celular. Las camas infrarrojas están diseñadas para estimular la reparación muscular y reducir la inflamación al proyectar luz infrarroja hacia lo profundo de la piel.

Las cámaras hiperbáricas del calibre de la Woods y que otros atletas han instalado cuestan más de USD $20.000 y son lo suficientemente grandes y cómodas para que un atleta pueda dormir toda la noche en ella – algo que los jugadores de la NFL han estado haciendo durante años para acelerar los tiempos de sanación post partidos. Las mejores camas infrarrojas pueden costar USD $60.000 (lo cual significa que amortizar el tratamiento de dos sesiones semanales de 30 minutos llevará un largo tiempo) y una cama Bemer sale unos USD $6.000. Pero existen suficientes opciones de recuperación que no requieren el presupuesto para un auto nuevo.

▶ Varios jugadores del tour viajan con botas NormaTec, las cuales se enchufan a una pequeña bomba que infla las botas. El movimiento constrictor ayuda a eliminar el ácido láctico de los músculos para que la sangre fresca circule más rápido, reduciendo la molestia muscular.

Mickelson, Rickie Fowler y otros jugadores del tour viajan con botas NormaTec, las cuales se enchufan a una pequeña bomba que infla las botas. El movimiento constrictor ayuda a eliminar el ácido láctico de los músculos para que la sangre fresca circule más rápido, reduciendo la molestia muscular. Un juego de botas NormaTec cuesta cerca de USD $1.300 – más o menos lo mismo que pagarían dos personas en concepto de green fee por jugar en Pebble Beach con caddies. Si usted pudiera espiar la rutina post vuelta de un jugador, lo más probable es que observe las botas NormaTec y una sesión con el preparador físico haciendo uso de la herramienta Hypervolt – en esencia un martillo neumático que golpea los músculos como un masajista que nunca descansa.
“Cualquier cosa que aumente el movimiento de la sangre oxigenada puede ser un salvavidas para un atleta – incluso cosas simples como alternar entre baños con agua fría y caliente como han estado haciendo en Europa durante siglos”, dice Phillips. “Hemos aprendido de los deportes con calendarios brutales – como la Premier League, donde llegan a jugar tres o cuatro partidos por semana hacia el final de una larga temporada. Los jugadores elite saben y están aprovechando estas cosas – ya sea el conocimiento o la tecnología – y ahora estamos viendo que se está filtrando hacia los jugadores recreativos”.

Por más complicado que sea el cuerpo humano, sigue siendo una máquina y son muchos los mecánicos que han descubierto cómo hacerlo funcionar extremadamente bien. La última frontera – para el rendimiento y la recuperación – es la mente. Quizás pensaron que Charley Hoffman estaba relajándose con música tranquila proveniente de los auriculares que usó durante la práctica en el Masters, pero los auriculares Halo que estaba usando son en realidad una herramienta de entrenamiento neurológico testeados por los Navy SEALs para acelerar la retención de nueva información. Los auriculares de USD $350 usan una estimulación eléctrica de bajo nivel para hacer que las neuronas del cerebro se disparen más rápido para que los caminos neurológicos necesarios para aprender nueva información se formen más rápidamente. En términos básicos, significa que usar los auriculares mientras se está aprendiendo un nuevo movimiento (o un nuevo idioma) puede ayudar al usuario a aprender la nueva información más rápido.

“Esa es la nueva pieza de este tema de optimización”, dice Phillips. “La tecnología está a tres o cuatro años de concretarse, pero vamos a ser capaces de estimular de manera eléctrica, auditiva o con vibraciones y cambiar los patrones motrices. En esencia hackeará el proceso de aprendizaje al cambiar la manera en que usted responde”.

Nos adelantamos a 2027, cuando sea la próxima vez que Pebble Beach reciba al U.S. Open. Mickelson habrá cumplido 57 el día antes de la primera vuelta. Con los dispositivos adecuados, suficiente yoga y un golpe de putting neurológicamente reprogramado, podría estar teniendo una nueva oportunidad para conquistar ese último campeonato mayor escurridizo.