En su tercer intento en la máxima gira, después de haber recuperado la tarjeta con holgura, Miguel Ángel Carballo busca un desquite y sueña con lo máximo.

FOTOGRAFÍAS POR GIGRIDERS

“Me tiene como a un muñeco, Delfina me agarra de la mano y me lleva para todos lados”. Miguel Ángel Carballo sonríe con feliz resignación cuando habla de su hija de 3 años, que le produce un encantamiento en medio del vértigo del golf. Es una dulce rutina hogareña: la niña lo pasea por las habitaciones de su casa en Pilar y le muestra cada juguete de su colección. Y cuando Tati decide que es la hora de irse a dormir y la luz se apaga, Delfina le exige que se acueste bien pegado a ella. “Capaz que se le cae la cabeza del sueño, pero si yo no me quedo a su lado, nada, no se duerme”, cuenta el bahiense. Son situaciones que no pasan cuando Laura, esposa del golfista, marca la agenda casera. En esos casos, los tiempos se cumplen con precisión y Delfina responde instantáneamente según le va indicando su mamá, “la que manda” puertas adentro.

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En sus pocos momentos para disfrutar de sus dos mujeres, Carballo intenta no moverse de su hogar. Quiere atesorar cada minuto de esas historias mínimas que, en definitiva, son las más importantes de sus vidas. Entre los saltos continuos de un campo a otro por los Estados Unidos, son apenas un puñado los espacios que comparten padre, madre e hija juntos, pero atención con lo que dice Tati: “Este año gané mi tarjeta del PGA Tour en presencia de mi familia. Las dos estaban viendo el playoff en vivo. Te digo más: todas las veces que ellas estuvieron conmigo jugué bien; es un poco por cábala, pero a mí también me sirve. Saber que estoy al lado de Laura y de Delfina me tranquiliza; no estoy tan pendiente a la distancia de cómo están y qué estará pasando en Buenos Aires. Sabés que terminás de jugar al golf y volvés a una vida familiera”.

Carballo rememora el 31 de mayo pasado, día en que cayó en el triple desempate del Rex Hospital Open, en Raleigh, North Carolina, que quedó en manos de Kyle Thompson. A pesar de que se le escapó el tercer título del Web.Com de su carrera, luego de las conquistas en 2007 y 2011, logró su pasaporte al PGA Tour con mucha anticipación. “Me sorprendí muchísimo porque gané la tarjeta mucho antes de lo previsto. Siempre la obtuve sobre el final, faltando muy pocos torneos. En este caso lo hice restando doce certámenes. Con el segundo puesto aquel en el Rex, ya estaba adentro de los 25 del Web. Por ahí, después me relajé. Seguí pasando cortes, pero no tuve un buen cierre en los últimos tres torneos, ésa es la verdad”.

La carrera de Carballo en territorio norteamericano encierra notables parentescos con la de Fabián Gómez, que este año se dio el gran gusto de triunfar por primera vez en la máxima gira. Caracterizados por los altibajos, los dos perdieron la membresía del PGA Tour dos veces en años alternados, para después se levantaron como el ave fénix desde el Web y volvieron a medirse codo a codo bien cerca de los mejores. Gracias a su formidable triunfo en el St. Jude Classic, el chaqueño logró por fin consolidarse en la elite. Ese es el objetivo supremo que persigue hoy Tati: “En la temporada pasada, en el PGA Tour, jugué muy mal el approach y arriba del green. Este año me enfoqué más en esos aspectos del juego, entonces los resultados salieron solos. Fallé el primer corte en Panamá, pero después pasé 11 consecutivos, entre los que alcancé dos segundos puestos y un cuarto lugar. Ahí se reflejó todo lo que había trabajado. El secreto para este año y el que viene consiste en mantenerme con esa rutina: mucho approach y putt, porque es ahí en donde se salvan las vueltas de golf”, recomienda el bahiense de 36 años, para romper con ese karma de no sostenerse más de un año seguido en el PGA Tour.

 

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-En dos ocasiones tuviste que arrancar de nuevo para encaminarte al PGA Tour, ¿qué trabajo mental tuviste que hacer para no fallar en el intento de recuperarte?

-Básicamente es experiencia, porque las dos veces que volví al Web, la mayoría de los campos fueron los mismos, así que por ese lado corría con una ventaja. Además, este circuito es muy competitivo y no podés dar el brazo a torcer. Sabés que debés luchar todas las jornadas y te mentalizás en hacer una vuelta bajo par, porque sobre el par nunca te sirve. Así que no me pareció difícil recuperar la tarjeta. Como comentaba antes, resultó más fácil de lo que imaginaba.

-¿Pero alguna vez te bajoneaste por haber retrocedido dos veces en el circuito?

-Y sí, eso pasa. Me da bronca, pero siempre le busco el lado positivo a todo. Me sirvieron un montón unas charlas que tuve con el psicólogo Bautista Segonds, que trabaja con el equipo de la Copa Davis. La idea es disfrutar de lo que estoy haciendo y encontrar un balance en los cuatro puntos cardinales que tenemos en el cuerpo, que son la parte psicológica, la física, la faceta emocional y el manejo de la ira. Lo ideal es que todos esos aspectos estén en armonía para realizar luego un anclaje. Pero es una tarea que se hace semana tras semana. Yo no la hice tan seguido y por eso capaz que se me escapó la tortuga en el último tramo.

-¿En qué medida tomaste la experiencia y el triunfo de Gómez? ¿Es una manera de decir: “Si Fabián puede, yo también”?

-En realidad no es nada del otro mundo lo que consiguió Fabián. Desde que estoy en el Nationwide en 2007 veo luego campeones en la gira más grande. De los 25 jugadores que se clasifican desde el Web, siempre hay hasta siete que luego triunfan en el PGA Tour y Fabián está dentro de ese pelotón. No me sorprende, al contrario. Mirá a Jhonattan Vegas, que llegó al PGA Tour en 2010 y ganó al tercer torneo. Y después tenés el caso de Justin Thomas, que para mí era un jugador medio pelo y se metió en la FedEx, pero en el Web tuvo que romperse el alma para ganar un puesto.

 

Carballo es de sonrisa fácil y temperamento tranquilo. Quinto entre ocho hermanos, su hija es la nieta N° 26 de sus padres. Dice que tiene un montón de conocidos, pero solo unos pocos amigos. Son aquellos con los que comparte asados, una de sus pasiones, y con quienes se va de pesca por la Ría de Bahía Blanca, esos canales que desembocan en el mar y de donde salen chuchos y corvinas, en medio de la navegación de los barcos de carga. En el Club Palihue, donde se formó, acuna un montón de recuerdos de su primera época como golfista. Cómo olvidar su primer día como caddie, a los 11 años, cuando llevó la bolsa con el carrito y cruzó todo el búnker dejando profundas huellas en la arena. En aquel hoyo 1 también pisoteó el green y la reprimenda de una voz grave no tardó en llegar: «¡No, nene, no, salí de ahí!», lo apuró el socio que lo había contratado, y que le bajó la tarifa de 20 a 10 pesos por su mal servicio llevándole los palos durante nueve hoyos. Pero a Tati, ese dinero le parecía una fortuna y a partir de allí se sintió a la par de su hermano Joel, tres años mayor que él, que ya trabajaba como caddie en el club de Bahía.

En el remanso de contados instantes familiares y ratos de ocio se entremezclan las presiones propias del golf, pura crueldad para aquellos jugadores que son víctimas de la irregularidad. “En realidad, todos los jugadores tienen presión. Es un deporte muy competitivo desde el momento en que juegan 150 y gana uno solo. Pero ojo, que finalizar segundo no significa que no hayas hecho un buen torneo, al contrario. En el Web terminás 25° y todos te felicitan; eso es para darse una idea de la magnitud que implica terminar entre los primeros 25. Ni hablar cuando finalizás top ten; ahí te dicen ‘great week’, imaginate. En el PGA Tour es exactamente lo mismo: se valoran mucho los top 10, los top 25. Capaz que vos venías décimo y terminás 20, y ahí decís ¡La p… madre, se me escapó el torneo! Luego te das cuenta de que cuando te felicitan y te reconocen, tuviste una semana valiosa”.

 

-Ya estuviste en las dos veredas: ¿Qué diferencia hay entre el Web y el PGA Tour?

-A nivel dificultad, en el Web la competencia es más fuerte y los campos son un poco más accesibles que el PGA Tour. Los scores que se hacen en el Web no se logran en el PGA Tour tantas semanas seguidas, pero eso no quiere decir que las canchas sean fáciles: han bajado jugadores del PGA Tour al Web y no pasaron los cortes. De hecho, Si el Web fuera tan sencillo, cada vez que un jugador del PGA baja, ganaría torneos, y no es así. Eso te da la pauta del nivel de competitividad. Como contaba antes, en el Web estás obligado a meter, no te da chance a que no emboques, porque si no concluís bajo el par, no seguís el fin de semana.

-Con la experiencia acumulada y tu tercera incursión en el PGA Tour, ¿creés que serías capaz de lograr un título?

-Hoy por hoy quiero que me pongan un Major delante. Las cosas me vienen saliendo tan bien que estoy listo para cualquier cosa. Esto es toda una cuestión de confianza y yo la tengo. Es más: estoy totalmente convencido de que no me puede ir mal en el PGA Tour. Me va a ir bien, seguro. Y está aquello de practicar el approach y putter, que es lo que te salva el score. Si te ponés a pensar, la diferencia es mínima entre McIlroy y Spieth y el resto de los jugadores; ellos la hacen arriba del green. Ves una vuelta de golf por TV y te muestran todas las veces que ellos meten. Hay golfistas que juegan excelente fairway-green, fairway-green, pero llegan a metros de la bandera y no la embocan, entonces no figuran porque no meten. Es lo que le estuvo pasando a Tiger; en estos últimos dos años empezaron a mostrar cómo fallaba putts de distancias cortas y se alejó del N° 1 que tanto tiempo ocupó.

-Ahora vas a volver a ver mucho más de cerca la lucha entre las estrellas por el N° 1 del ranking. ¿Cómo analizás este duelo?

-Va a estar duro, porque Jason Day siempre estuvo en contención en los torneos importantes y no podía cerrar, pero terminó demostrando que es un gran jugador tras llevarse el PGA Championship, obviamente con el agregado de todos sus buenos antecedentes. Al no ganar un título de Grand Slam, todavía no lo destacaban como a un gran jugador. Después, Jordan Spieth está haciendo algo extraordinario. El pibe es un grande por lo que ya consiguió y por lo que hará de acá en más. Dustin Johnson está ahí, en cualquier momento da el zarpazo. Cuando gane por primera vez, no va a parar de hacerlo, porque tiene potencia y todas las herramientas para triunfar. Hay toda una renovación en el PGA Tour con chicos jóvenes; incluso Day parece viejo en comparación con Spieth. Para mí, el liderazgo se lo van a disputar Spieth y Rory McIlroy, aunque también está Rickie Fowler; hay un montón que están ahí. Y a Tiger no hay que descartarlo. Cuando mejore su approach y putt volverá a su nivel, porque en ese punto siempre hizo la diferencia.

-¿Y qué mirada tenés sobre el golf argentino?

-El PGA Latinoamérica se vino para estos lados porque vio futuro en Sudamérica y más en la Argentina. Antes, el Tour de las Américas lo manejaban los argentinos. Y ahora sigue habiendo mayoría de los nuestros, más allá de que ingresaron norteamericanos, mexicanos o colombianos. Pero los argentinos estamos representando al país en todos los tours. Lo que sí, faltarían un poco más de torneos para que los más chicos se fogueen y no lleguen tan fuera de ritmo a las competencias. El PGA Tour Latinoamérica estuvo dos meses parado, y así es difícil.

-¿Cómo va a ser el primer tramo de tu temporada en el PGA Tour?

-Arranco en el Frys  y juego la semana siguiente en Las Vegas, para el Shriners Hospitals. Después participo en el Sanderson Farms en Jackson, el Mayakoba en Playa del Carmen, México, y el McGladrey en Georgia. Me iría por cinco torneos.

-¿Y cómo priorizarías tus objetivos?

-El primero es quedar dentro de los 200 de la FedEx para tener chance de jugar los playoffs del Web, sin que eso implique tener un año malo. La segunda meta es retener la tarjeta, que me abriría la chance de jugar los playoffs de la FedEx. Y el tercero sería ganar un torneo regular, que obviamente representaría un sueño. Para cumplir con estos objetivos seguiremos el trabajo de focalización con Bautista, el psicólogo. Pero te repito: ¡no me puede ir mal!

 

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MIGUEL CARBALLO

Fecha de nacimiento: 22/3/1979 (36 años)

Lugar: Bahía Blanca

Profesional desde: 2002

Trayectoria en el PGA Tour (2012 y 2014): 40 torneos, 4 top 25 y 18 cortes superados (US$ 431.471)

Trayectoria en el Nationwide / Web.Com (2007-2015): 186 torneos hasta el 18/9/2015, con 2 títulos (Panamá 2007 y Children’s Hospital Classic 2011) y una ganancia de US$ 966.995.   ​