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Gil Hanse, construcción de cavernícola

Hanse

Esta mañana Bill Kittleman, uno de nuestros socios de diseño y profesional del club en Merion desde 1963 hasta 1996, salió del green del 15 para discutir los toques finales de nuestro trabajo de restauración aquí. Siempre es divertido estar con Bill porque sus experiencias en Merion lo convirtieron en un hombre muy sabio con un gran ojo. Una vez Bill nos estaba ayudando con un proyecto aquí en Filadelfia. El personal de mantenimiento se había retirado temprano y se habían llevado el equipamiento con ellos. Bill, tras notar una imperfección a lo largo del borde de un bunker, agarró un palo del piso y empezó a cortar el bunker. Luego de unos minutos se detuvo, fumó su cigarro y dijo, “Mírennos. Somos una manga de cavernícolas (B—-) dando hachazos a esta cosa”. Desde entonces todas las terminaciones que hacemos con rastrillos y palas – y algunas veces con nuestras propias manos o suelas de zapatos – las llamamos “construcción de cavernícola”. Es parte tontería y parte verdad. Algunos arquitectos realmente meten mano en la tierra de esa forma. – CON GUY YOCOM

YO ERA UN PEQUEÑO CAVERNÍCOLA
A los 11, mis hermanos y yo construimos hoyos de golf en el suelo en el jardín de nuestra casa en Babylon, Long Island. No solo construimos hoyos de golf, sino que armamos represas y diques con la manguera del jardín. Eventualmente logré un master en arquitectura de paisajismo en Cornell y empecé diseño de canchas mientras cursaba. Pero todo empezó en mi jardín.

GRUPOS DE OCHO JUGANDO y escuchando música. Abuelos jugando con infantes. Los principiantes pegando saltos cuando aciertan el green por primera vez. Jugadores experimentados jugando con uno o dos palos solamente, bebidas en una mano, riéndose sin que el lápiz toque una tarjeta de score. Eso es lo que sucede en The Cradle, la cancha par 3 de nueve hoyos en Pinehurst que abrió el año pasado. Puede que sea nuestro diseño más exitoso porque logramos exactamente lo que nos propusimos – hacer crecer el golf y hacerlo divertido. Cuando el U.S. Open regrese a Pinehurst Nro. 4 en 2024, The Cradle será usada como cancha de práctica. Pero la idea es cerrar la cancha por unas horas y mandar a los jugadores con sus hijos o niños de la comunidad. Parecido al torneo par 3 del Masters. ¿No sería genial?

LA PRÓXIMA VEZ QUE DISEÑE algunos hoyos en su cabeza, o imagine cómo podrían rediseñarse algunos hoyos de su cancha, comience con la premisa de que el agua fluye cuesta abajo. El drenaje es siempre lo primero y lo principal. Piense en el principio del agua y su diseño será mucho mejor porque lo estará haciendo dentro del contexto de solucionar un problema. Y brindará claves sobre por qué ese arquitecto loco hizo lo que hizo y se dará cuenta de que no estaba tan loco.

A LOS GOLFISTAS LES ENCANTAN LOS PARES 3 y los arquitectos lo saben, por lo que tratamos de agruparlos al final de la ida y la vuelta. También tratamos de ponerlos al final porque son los que llevan más tiempo jugar y uno no quiere tener un atasco en un par 3 en el segundo hoyo. Podría decir que nunca diseñamos una cancha con un par 3 al principio salvo que en el momento que lo digo, un trozo de tierra me dirá lo contrario.

UNA DE LAS REGLAS es utilizar todo paisaje natural existente antes de empezar a mover tierra. Es tan fácil darle forma a las cosas con las máquinas pesadas. Pero si se entusiasma con los tractores el lugar que tanto le gustó por su belleza natural puede convertirse rápidamente en una mala cirugía estética.

YO TENGO UN HANDICAP 13 y muy pocas veces lo juego. En mi mejor momento tuve 7, pero me he convertido en la víctima de la mayor ironía en golf: La gente que está en la industria del golf juega muy poco golf. Si usted trabaja duramente y también hace tiempo para su familia, la calidad de su golf se verá afectada.


‘PERO SI SE ENTUSIASMA CON LOS TRACTORES EL LUGAR QUE TANTO LE GUSTÓ POR SU BELLEZA NATURAL PUEDE CONVERTIRSE RÁPIDAMENTE EN UNA MALA CIRUGÍA ESTÉTICA’.


SIEMPRE VI A MI ABUELO, quien me llevó al golf, como la persona más agradable del mundo. Él era el alcalde del pequeño pueblo donde crecí y todos lo trataban con gran afecto. Me pregunto si mis sensaciones eran subjetivas. Pero en una cena algunos años atrás, Jimmy Dunne, el presidente de Seminole y una de las personas más queridas en golf, se me acercó y me dijo, “Gil, cuando pequeño yo fui caddie en el Southward Ho y le llevaba la bolsa a tu abuelo muy seguido. Solo quería decirte que él era un pésimo golfista y también el hombre más agradable a quien le llevé los palos”. Eso casi me hace llorar.

ALGUNOS AÑOS ATRÁS yo asistí a una reunión de la comisión de cancha de una cancha diseñada por Tillinghast cerca de la ciudad de Nueva York. La gente de nuestra empresa suelen ser los más brillantes en la sala, hablando de arquitectura, y nos resulta fácil navegar por sus preguntas y dudas. Pero en esta ocasión se elevó una voz. Un miembro de la comisión, Dirk Ziff, quería discutir el ritmo y flujo de la cancha como lo veía Tillinghast en vez de como lo había visto el arquitecto original de la cancha, Devereux Emmet. Este hombre tenía un profundo conocimiento, el equivalente en diseño del chico en “En busca del destino”. En ocasiones uno conoce individuos que son así, golfistas comunes con un entendimiento conceptual a nivel genio de la arquitectura de golf. La parte práctica siempre es otro tema – Pete Dye ha dicho sabiamente que para diseñar una cancha de golf primero tienes que saber cómo construir una – pero el talento en bruto está ahí, esperando ser descubierto.

AL PRINCIPIO la mayoría de las canchas en los Estados Unidos estaban diseñadas para expandirse porque no existía el riego. Ese es el caso de Oakmont, Winged Foot y Oak Hill, entre otras. Los árboles ni siquiera existían en las mentes de los arquitectos. Con el advenimiento del sistema de riego de una fila, los fairways se angostaron porque no podían regar toda la propiedad. Entonces ahora tenían fairways verdes que se veían fuera de escala comparados con las áreas marrones. Los comités de canchas empezaron a agregar árboles para tapar esos lugares marrones. Los árboles se convirtieron en el estándar. Pero con el tiempo empezaron a verse los problemas. Como los árboles crecen, eventualmente limitan la estrategia y anulan las oportunidades de los golpes de recuperación. Y son terribles para el pasto. Empezaron las acciones para remover árboles. Yo amo los árboles igual que cualquiera, pero he aprendido a adoptar un enfoque clínico y poco romántico para sacarlos. Nuestro trabajo de restauración en Aronimink, Sleepy Hollow y Winged Foot incluyó una gran remoción de árboles. Los socios piensan que los van a extrañar, pero nunca escuché una queja una vez que los sacamos.

LOS ARQUITECTOS PUEDEN IMPONER su voluntad en los accidentes geográficos. Pueden construir lagos, rellenar pantanos, crear islas y construir bunkers. Pero no pueden dominar el clima. Las canchas construidas en planicies que se inundan van a inundarse. Una duna de arena construida cerca de un oleaje terminará en un camión de residuos. Si uno enfrenta a la Madre Naturaleza eventualmente perderá esa pelea.
SI YO TUVIERA QUE JUGAR en las canchas de dos diseñadores por el resto de mi vida, probablemente serían las de Alister MacKenzie y C.B. Macdonald. MacKenzie – él construyó Pebble Beach, Cypress Point y Augusta National, entre otras – usaba la belleza natural de un lugar y amoldaba sus diseños en ese paisaje existente. Macdonald – piensen en The Course en Yale y Chicago Golf Club – era conocido por características angulares y filosas en sus creaciones. Pero estos arquitectos dramáticamente diferentes compartían la insistencia de que sus diseños se amoldaran armoniosamente a la tierra. Los diseños de Macdonald, por más artificiales que sean, nunca lo hacen sentir incómodo ni le brinda la sensación de estar fuera de lugar. ¿Es el enfoque de un arquitecto mejor que el otro? Para nada. Nuestro estilo es más parecido al de MacKenzie ya que tratamos de que nuestras canchas sean imperceptibles en la naturaleza. Pero aun así puedo sentarme y disfrutar a Macdonald. Es como el arte: Prefiero a Claude Monet antes que a Lucian Freud, pero igual puedo quedarme contemplando a Freud por un largo tiempo.

Hanse

C.B. MACDONALD y Seth Raynor construían cada tanto greens que eran cuadrados o rectangulares. Esas características lineares son poco comunes en la actualidad porque los arquitectos se arriesgan a ser acusados de poco creativos. Pero las creaciones lineares de Macdonald y Raynor funcionan porque los colores del entorno no son monocromáticos. En canchas como Yale uno encuentra pasturas que con el tiempo se entremezclan en los complejos verdes. Varían en color y textura. Si todo alrededor de los greens fuera un verde uniforme y denso, no darían indicios de su edad ni se sentirían tan armoniosos.

UNO HOYO ENTRE CUATRO SE DESTACA como mi favorito: el hoyo 16, par 4, de la cancha olímpica en Río solo tiene 303 yardas, pero la manera en que jugó hizo que se convirtiera en el hoyo de mis sueños. Durante los Juegos Olímpicos vimos águilas y birdies y tres putts para par de Matt Kuchar. Observar a los jugadores parados con una mano sobre los palos, con incertidumbre sobre qué hacer cuando llegaban al tee, fue realmente placentero. Algunos muchachos buscaron el green y Henrik Stenson y Justin Rose jugaron a colocar. Fue el producto de tres mentes – la mía, la de Jim Wagner y Geoff Shackelford. No solo el diseño hace que me encante, fue el esfuerzo compartido.

RIO FUE LA AVENTURA de mi vida. Hubo momentos aterradores. Una noche me desperté con un enorme ciempiés en mi cara. Cuando entré en pánico y lo agarré, soltó un químico azul en mi cara que me llevó tres días eliminarlo. Antes de nuestras caminatas por el lugar, que estaba tupido de vegetación, nos aseguraban que era seguro – “No problem”, nos decían – pero encontramos serpientes de coral, boas constrictoras y pitones enormes. Caimanes agresivos se desplazaban por el agua hacia los trabajadores, quienes gritaban y se agarraban de las tuberías. Teníamos que mantener guardias. Es un mundo distinto allí. Para llenar de combustible a las máquinas nos traían gasoil en tanques de 50 galones. A un pobre tipo lo encargaron de transferir el combustible y lo hacía aspirándolo con su boca por una manguera. Cada tanto se le llenaba la boca de gasoil. En los Estados Unidos hubiera infringido todo tipo de normas. Allí no era gran cosa.

DURANTE LA ENTREVISTA EN RÍO mientras Amy Alcott, el ambientalista Owen Larkin y yo estábamos defendiendo nuestro proyecto, noté con algo de tristeza que la tarjeta con mi nombre en la mesa decía “Gil Hansen”. Estoy seguro de que nadie del panel notó el error. Cuando finalizó la entrevista, metí la tarjeta en mi maletín y me la llevé a casa y la puse en mi oficina. Mi mujer y mis hijos la enmarcaron y hacen referencia a ella cuando sienten que estoy corriendo el riesgo de pasarme de soberbio.

ALISTER MACKENZIE dijo una vez, “Si quieres construir algo natural, pídele al idiota del pueblo que lo construya plano”. Lo que quiso decir era que una persona verdaderamente torpe podría construir algo levemente torcido sin querer. Es ese “algo” – la pendiente o ángulo invisible – lo que hace de un diseño algo diabólico y atractivo. El truco para mí es ser como el idiota del pueblo a propósito en vez de por accidente.


“SI LOS GREENS FUERAN MÁS LENTOS – LO CUAL DUDO QUE SUCEDA – SE VERÍAN MUCHAS MÁS LOMAS, BARRANCOS Y POSICIONES DIVERTIDAS”.


PETE DYE ES EL MEJOR de los arquitectos modernos. Dado que mucha de su obra se realizó en la década del 80 y no es tan atractiva visualmente – era una época de excesos visuales y PGA West a mis ojos es simplemente horrible – me encanta como juegan sus canchas. El hecho de que pueda despreciar el aspecto visual y a la vez apreciar un diseño como el de TPC Sawgrass dice mucho de los aspectos estratégicos.

ES AMPLIAMENTE SABIDO que A. W. Tillinghast, diseñador de Winged Foot, Baltusrol, San Francisco Golf Club y muchas otras, tenía un grave problema con la bebida. Cuando uno visita sus canchas puede adivinar por la severidad de las ondulaciones y gran dificultad si las construyó durante un momento de ebriedad o de sobriedad. La proporción borracho-sobrio es de 80-20, borracho. Esto no quiere decir que las canchas borrachas sean malas. Fenway Golf Club en Scarsdale, Nueva York, es una de mis canchas favoritas y claramente la construyó durante un período de borrachera. Las pendientes intensas de los greens, bunkers profundos y características excéntricas son increíbles. Winged Foot West es tan franca que quizás solo haya tomado unos sorbos.

ESOS VIEJOS ARQUITECTOS vivieron vidas tumultuosas. Donald Ross, quien diseñó Iverness, Pinehurst Nro. 2, Oakland Hills y otras tantas obras de arte, supuestamente estuvo involucrado con varias amantes en la zona de Rochester, N.Y. Tal vez sea solo una coincidencia que haya diseñado media docena de canchas en la zona adyacente, incluyendo a Irondequoit, Monroe, Oak Hill y el Country Club de Rochester. Una duda eterna para nosotros los amantes de la arquitectura.

ATRAVESANDO la cancha Craighead Links que construimos en Escocia está una antigua pared de piedra conocida como Danes Dike. Cientos de años atrás, cuando los vikingos estaban incursionando en Escocia, ellos solían saquear y luego replegarse detrás de la pared mientras peleaban para salir del lugar. Durante la construcción de la cancha tuvimos un equipo de arqueólogos trabajando tiempo completo con nosotros. Cada vez que clavábamos una pala en el suelo ellos removían la tierra buscando artefactos. Esperábamos que encontraran cosas geniales como armaduras, lanzas y escudos. Desafortunadamente todo lo que encontraron fueron restos de nueces quemadas que habían comido los vikingos. Es extraño lo que se puede encontrar durante la excavación de una cancha de golf. En Sleepy Hollow en Nueva York, desenterramos una vieja herradura, era interesante porque nos trajo a la mente el cuento del jinete sin cabeza. Es genial cuando la historia cuenta sus secretos.

LO MÁS FABULOSO que desenterramos fue en Los Ángeles Country Club. Durante la restauración de la North Course uno de los excavadores tenía un pálpito de dónde habían estado ubicados los viejos greens del hoyo 2 y del 6. Mientras raspaba la tierra con cuidado, el suelo se desmoronó de golpe. Allí abajo, negro como el alquitrán, estaba uno de los greens viejos, cien años de antigüedad pero preservado hasta el punto donde se podían apreciar las ubicaciones de las viejas tazas. Fue una experiencia reverencial.

ESTAMOS ABOCADOS a la restauración de la South Course en Oakland Hills. Donald Ross fue el arquitecto original, por supuesto, y fue Robert Trent Jones quien se encargara de la renovación y creara “El monstruo” que Ben Hogan conquistó al ganar el U.S. Open en 1951. Rees Jones revisó más tarde el trabajo de su padre. El plan es restaurar una especie de híbrido entre los diseños de Ross y Jones, usando los mejores elementos de cada uno. La cancha estará cerrada por casi dos años empezando en 2019, pero para cuando terminemos volverá a ser el Monstruo una vez más, si bien algo diferente al que Hogan puso de rodillas.

UN BENEFICIO de ser de los más buscados es que uno tiene la facultad para declinar ofertas. Cuando la oportunidad de hacer un diseño original llega a mi socio Jim Wagner y a mí, nos hacemos dos preguntas. La primera, ¿podremos hacer algo excepcional? Investigamos si el presupuesto es suficiente, si la tierra es extraordinaria y el potencial en general. La otra es – y admito que este es un problema del primer mundo – ¿nos divertiremos haciéndola? Jim y yo vamos a pasar más de 50 días en el lugar, por lo que vuelos múltiples seguidos de largas horas de auto para llegar al lugar no suena divertido para nosotros o para mi esposa Tracey, quien viaja mucho conmigo. También queremos que el dueño sea alguien fácil con quien trabajar. Por ende si la respuesta a ambas preguntas es “sí” entonces existe una gran probabilidad de que aceptemos el trabajo.

¿VIO COMO Alfred Hitchcock siempre aparecía en sus películas? En cada una de mis canchas, usted encontrará una secuencia de tres de algo. Pueden ser cosas como árboles, hondonadas o bunkers, pero siempre es un tributo a nuestros tres hijos, Chelsea, Tyler y Caley. Las secuencias son difíciles de ubicar, una especie de “¿Dónde está Wally?”, y nunca revelo en público cuáles son. Si visita la cancha olímpica en Río, Castle Stuart en Escocia o Streamsong Black en Florida, lo desafío a que la encuentre.

DESPUÉS DE RENOVAR el Blue Monster en Doral en 2014 terminamos volviendo dos años más tarde y moviendo una cantidad de bunkers 25 yardas más adelante para que los bombarderos no pudieran sobrevolarlos. ¿Hay que preocuparse mientras se construye una cancha sobre cuáles serán las distancias en cinco años? No realmente. Para el golfista promedio, las longitudes tradicionales han sido iguales durante décadas. El jugador de fin de semana no es el que está bombardeando bolas por encima de los cross bunkers y convirtiendo los pares 5 en pares 4. Tratamos de brindar algo de elasticidad para tener un nuevo conjunto de tees del fondo si fueran necesarios. Es como guardarse una bala en el tambor.

DE HECHO LA RESPUESTA es más corto, no más largo. Yo creo que el hombre golfista de fin de semana no aprecia cuan brutal puede ser una cancha de 5.500 yardas para las mujeres, niños e incluso para ciertos hombres. Lo que nosotros proponemos – y lo que verán más en nuestros diseños futuros – es un juego de tees adelantados que juegan menos de 5.000 yardas. Las 5.500 quedarán establecidas para las mujeres más habilidosas y los seniors, quienes pueden jugar esas yardas sin tener que decir que están jugando desde los tees de adelante. Y luego estarán los juegos de marcas de salida más tradicionales – blanco, azul, negro – para los golfistas ávidos. Dicho sea de paso, ninguna de estas marcas de salida tendrá nombres relacionados con el género o la edad. Este enfoque no es un chiste, es realmente una necesidad para mantener este juego con vida.

HE VISTO GENTE que pone cara de asco y preguntan, “¿Por qué alguien querría trabajar para Donald Trump?” Mi respuesta siempre es, “En ese momento, ¿por qué no habría de hacerlo?” Mis experiencias con él comenzaron antes de que se postulara para presidente y fueron todas positivas. Lo que vi fue un hombre enfocado en el golf que tenía el respaldo financiero para hacerlo realidad. No se puede pedir más que eso. Renovamos tres canchas de golf para él en el Trump Doral Resort y diseñamos el Trump International Golf Club Dubái desde cero. Nunca fue complicado. En Doral siempre se trató de agua azul, pasto verde y arena blanca y a él le encanta una presentación limpia y pulcra. No creo que sea un partidario del aspecto natural y salvaje. Le gusta meterse mucho en la idea general y caminaba mucho con nosotros en Blue Monster. Fue idea suya construir los grandes anfiteatros alrededor de los greens del 9 y 18. Él también jugó un rol importante en las elecciones del paisaje.

YO PREFIERO GUIARME POR LOS OJOS cada vez que puedo, pero es increíble como la ciencia y hasta la matemática están jugando un rol cada vez mayor. Un buen ejemplo es la velocidad del green y el deseo lamentable de que sean rápidos. Digamos que usted tiene que diseñar un grupo de greens sabiendo que la medición usual del Stimpmeter será 12. Para evitar que un putt de dos metros caiga más de sesenta centímetros a esa velocidad, no se puede tener una pendiente que supere los 1,6 grados. Por ende se diseña el green con una serie de secciones que cumplan con esos parámetros. Una de las desventajas del deseo de greens rápidos es que el arquitecto construye con el ojo puesto en las ubicaciones jugables de los hoyos en vez de superficies interesantes en los greens. El carro tira del caballo. Si los greens fueran más lentos – lo cual dudo que suceda – se verían muchas más lomas, barrancos y posiciones divertidas. Pero los greens rápidos no lo permiten.


‘YO AMO LOS ÁRBOLES IGUAL QUE CUALQUIERA … LOS SOCIOS PIENSAN QUE LOS VAN A EXTRAÑAR, PERO NUNCA ESCUCHÉ UNA QUEJA UNA VEZ QUE LOS SACAMOS’.


NO CREO QUE EL MOVIMIENTO para implementar greens más lentos vaya a tener un éxito significativo. Si usted tuviera un auto que corriera a 256 kilómetros por hora, ¿usted instalaría un control para que no supere los 104kph? No. ¿Los greens más rápidos están asociados con un mejor acondicionamiento y es el estándar que vemos cada semana en la TV? Sí y sí. Es parte de la naturaleza humana copiar lo que se percibe como bueno. En honor a la verdad, nadie se retiró de un member-guest jactándose de los maravillosamente lentos estaban los greens.
LOS DÍAS en que una persona joven salía de la universidad con un título en arquitectura y paisajismo y encontraba trabajo en una empresa top de diseño ya no existen. Simplemente no se están construyendo suficientes canchas. Para diseñar una cancha con tu nombre en ella, va a tener que trabajar durante años en el ámbito de la construcción, formando callos, siendo súper apasionado y haciendo todo lo que le pidan que haga. Muestre un ínfimo deseo de reclamar su derecho a algo y lo apartarán en un instante. Es un área difícil para lograr tener éxito.

SOMO UNA EMPRESA pero no siento que estemos compitiendo con otros arquitectos. Tenemos mucho cuidado de no caer en la trampa de copiar o exceder las características de otra persona porque te apartará de tus fortalezas e identidad. Tomemos Streamsong Resort en Florida. Coore y Crenshaw construyeron una cancha, Tom Doak hizo la segunda y nosotros la tercera. Si usted es la empresa Mosaic, propietaria de Streamsong, idealmente querría que cada cancha fuera atractiva para un tercio de los golfistas visitantes para que exista un deseo equitativo por jugar las tres. Quiere que los grupos de jugadores debatan hasta altas horas de la noche cuál de los tres diseños les gusta más. No quiere una hermana enferma ahí como tampoco quiere que una cancha ofrezca servicios o una experiencia que desacredite a las otras dos.

FUE BEN CRENSHAW quien me dijo en 1988, “El secreto es mantenerse chico”. Él dijo que junto con Bill Moore querían hacer como mucho dos proyectos al año, pero para eso tenían que acordar hacer cinco porque ciertas ofertas siempre se terminan desvaneciendo. El problema, dijo, es cuando los cinco se concretan. Cuanto más lejos iban y cuanto más conocidos se volvieron, mayores eran las probabilidades de que los cinco prosperaran. La evaluación de Ben influyó realmente a Jim en términos de volumen. Justo ahora estamos en un momento dulce, haciendo como mucho tres canchas al año. Crucemos los dedos para que siga siendo así.

YO APLAUDO LAS CANCHAS VIEJAS que se rehúsan a agregar longitud para evitar volverse obsoletas. Agregar longitud separa la proximidad de los greens con los tees y cambia los ángulos y los valores de los golpes, en ocasiones de manera irreparable. Un ejemplo de esto es el St. George’s Golf & Country Club, un diseño de Devereux Emmet de 1917 en Long Island. Es una de las grandes canchas de los Estados Unidos sin reconocimiento. Cada uno que la visita queda asombrado por lo buena que es. Mide apenas más de 6.400 yardas desde los tees azules. La gente allí siente que su primera iteración fue su mejor iteración.

MARK PARSINEN nuestro co-diseñador en Castle Stuart, dice, “La característica definitoria de una gran cancha es la perspectiva de un golfista que enfrenta su tercer golpe en un par 4”. Eso es profundo porque los arquitectos tradicionalmente se han enfocado en el drive, approach y luego los complejos de greens. Pero el punto de Mark es que muy pocos golfistas aciertan muchos greens en los golpes correspondientes. Si podemos hacer los escenarios de recuperación alrededor de los greens más interesantes – pequeñas canchas de golf en sí mismos – le da un toque más a la cancha de golf.

MARK TAMBIÉN DIJO que cuando ya no vuelves a subirte al tractor para hacer trabajo físico, has “perdido el código”. Significa que estás demasiado ocupado para ocuparte de los detalles que necesitan atención urgente. Realmente odiamos que nos suceda eso. Cuando estamos cerca, pienso en lo que me dijo Ben en 1988 y luchamos con fuerza para mantenernos enfocados. Nada nos ha salido mal a nosotros – aún.

YO TEMO QUE LOS SIMULADORES DE GOLF van a volverse mucho más avanzados. La tecnología de aquí a 30 años brindará experiencias de golf más parecidas a la realidad de lo que nosotros imaginamos. Vistas, sonidos y clima serán duplicados, incluidos la lluvia y la temperatura. En cada golpe se ajustará la calidad del asiento de la pelota, las pendientes serán como verdaderas. Se proveerá viento. Quizás podrá caminar hasta su pelota. Olfatos, conversaciones, malos rebotes, tendrán todo eso. Sinceramente creo que todo esto será inevitable. Y espero estar muerto para cuando suceda.