Canchas Hace 2 semanas

Golf glorioso en el alto desierto de Utah

BANDON DUNES Y WISCONSIN CENTRAL no son las únicas cajas enormes de arena de golf de los Estados Unidos. En el rincón sudoeste de Utah, a la sombra del Zion National Park, yace una zona arenosa de sílice rica, roja y pulverizada sobre la cual en el pasado cuarto de siglo han florecido una media docena de canchas de golf de cuatro estrellas. Fue aquí donde una veta del núcleo de la tierra hizo erupción con una furia tremenda antes de transformarse en ese paisaje de torres torcidas e inclinadas de piedra roja y cañones de arenisca, con paredes manchadas con pinceladas gruesas de óxido, ocre oscuro y salmón y una cierta capa decolorada por la cantidad de lluvia. Las comunidades paralelas de St. George, Washington City y Hurricane (pronunciada Jur-a-kin) han servido de paleta para una cantidad de arquitectos de canchas de golf, la mayoría de ellos del sur de California o Phoenix y bien versados en lidiar con desiertos. Las canchas más antiguas son Dixie Red Hills, una cancha encantadora de nueve hoyos metida en un cañón y Green Spring, una cancha municipal que abrió sus puertas en 1989 con una exhibición de Johnny Miller, un graduado de BYU y el pro más famoso del estado. Los puntos sobresalientes de este trazado de Gene Bates son el par 3 del hoyo 5 y el par 4 del hoyo 6, ambos con arroyos irregulares rocosos que demandan un golpe que los sobrevuele. El resto de la cancha está bien desarrollada con casas ahora, si bien todavía existen las vistas del desierto desde varios lugares.


EN EL HORIZONTE SE APRECIAN TORRES TORCIDAS E INCLINADAS DE PIEDRA ROJA Y CAÑONES DE ARENISCA


EL HOYO 10 DE 565 YARDAS DE SAND HOLLOW, SALPICADO DE BUNKERS, ES UN PRELUDIO DE LOS NUEVE HOYOS FANTÁSTICOS DE LA VUELTA.

Otras canchas como Sunbrook y Entrada en Snow Canyon (esta última es diseño “signature” de Johnny Miller junto a Fred Bliss) parecen ser meros trasplantes de Palm Springs o Scottsdale, con palmeras y cascadas. Pero ambas incorporaron lechos secos de río en su arquitectura y contienen tramos sorprendentes que atraviesan lechos de lava negra. De las dos, el triángulo de los últimos nueve hoyos de Entrada con hoyos bordeados de lava negra es mucho más inhóspito, intimidante y desenfrenado, en especial cuando sopla el viento lo cual es casi siempre.
La bien nombrada Coral Canyon yace debajo del horizonte entre rocas que tienen varias tonalidades de rosa. Diseño de Keith Foster, abre con dos pares 5 seguidos pero su parte más emocionante está en dos grandes hoyos cortos, el hoyo 6 que es un par 3 donde se pega pitch a un green minúsculo rodeado de peñascos y pedazos de piedra, y el hoyo 8, un par 4 que se llega con el golpe de salida por sus seductoras 312 yardas desde los tees del fondo y 263 de los tees normales, con un barranco sobre la izquierda. Si bien estuvo descuidada durante años, Coral Canyon tiene un nuevo dueño y un nuevo espíritu.


EL SUR DE UTAH ES UNA MECA DE GOLF QUE TODAVÍA NECESITA SER EXPLORADA.


EL HOYO 13 DE SAND HOLLOW, UN PAR 4 QUE SE LLEGA CON EL GOLPE DE SALIDA, ES UNO ENTRE CUATRO HOYOS QUE CUELGAN DE UN BARRANCO.

Apenas al sudeste de Coral Canyon está el verdadero diseño destino de la zona, Sand Hollow Resort, 27 hoyos diseñados por John Fought, un ex ganador del U.S. Amateur y dos veces ganador en el PGA Tour. (El arquitecto de golf Andy Staples participó como gerente del proyecto.) Los primeros nueve de sus 18 hoyos de campeonato deambulan por altas planicies de artemisas y alrededor de una floración masiva entre las rocas. Las vistas son un panorama de formaciones rocosas y cadenas montañosas pero se olvidan rápidamente en los nueve de la vuelta. Pararse sobre el tee del 11 es como pararse al borde del mundo. Más allá del green tipo cuello volcánico de este par 3 en bajada hay un amplio desfiladero de varios kilómetros de largo. A lo largo del filo del precipicio están los siguientes cuatro hoyos, ubicados de manera casi agorafóbica, con una caída de unos 30 metros o más en todo el costado izquierdo de cada hoyo hasta la base del cañón, con altas paredes de acantilados sobre la derecha de tres de los cuatro. La topografía a lo largo del borde tenía la dimensión perfecta para hoyos de golf, Fought nos contó, necesitando apenas rellenar una pequeña zanja que cortaba lo que hoy es el fairway del 12.
El corto par 4 del hoyo 13 encaja naturalmente acurrucado encima de un precipicio (el único fairway donde no se permite el uso de carros), y el hoyo 14, un par 4 en bajada y con caída lateral brinda la sensación de estar cayendo por una pista de trineo de carreras. El último hoyo con ese borde en Sand Hollow es el 15, con 230 yardas desde el tee bajo del fondo el cual es aceptable si se puede enhebrar una madera entre los monolitos de piedra, pero es más accesible desde los tees elevados habituales hacia la derecha, si bien sigue estando cerca del precipicio con poco espacio para fallar alrededor del green.
Los tres últimos hoyos que se juegan tierra adentro no son anticlimáticos, en particular porque el 17 es un par 5 atravesado por un desierto que hace las veces de hazard. Al otro extremo de la cancha de práctica están los terceros nueve hoyos, The Links, más rústicos en apariencia y mantenimiento pero igual de atractivos, con paredes largas y lineares de lava apilada cruzando los hoyos y un par cuatro, el hoyo 5, trazado de manera experimentada siguiendo el diseño del Road Hole de la Old Course en St. Andrews.
El sur de Utah es una meca de golf que todavía necesita ser explorada. La altura brinda menos oxígeno, condiciones más secas, mucho sobrevuelo y rodado en los fairways. El área puede jugarse durante casi todo el invierno y los precios son una fracción de los de Las Vegas o Phoenix. Más aún, esa gloriosa estampa de piedras sesgadas que se estiran a lo largo del horizonte de cada cancha se llama Pine Valley Mountains. Eso es golf.