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A 11 años de su triunfo, Geoff Ogilvy no estará en el U.S. Open

OgilvyDisputar una clasificación 36 hoyos para ganarse un lugar en el field del próximo U.S. Open debería sonar como pan comido.

No lo fue para Geoff Ogilvy (cumple 40 años el 11 de junio), entre otros. Casi un tercio de los jugadores ubicados entre el puesto 100 y 200 de la FedEx Cup eligieron no competir en las clasificatorias del U.S. Open.

«No pude encontrar un escenario adecuado para intentar calificar para el U.S. Open con respecto a mi agenda,» dijo Ogilvy, quien ganó el U.S. Open en 2006 en Winged Foot (el año previo a la victoria de Ángel Cabrera) y vio su pase libre al major de 10 años terminar en junio del año pasado en Oakmont. Esta temporada, Ogilvy está jugando el PGA Tour con una exención de dinero. «Lo pensé durante meses esperando conseguir una buena posición en la Copa FedEx, entonces si hubiera jugado la clasificatoria seguro.»

En vez de estar en Erin Hills, pasará la semana del U.S. Open practicando en su casa en Arizona y enfocándose en jugar cuatro torneos entre Erin Hills y el Open Championship en Royal Birkdale.

«Si juegas la clasificatoria del U.S. Open, es una paliza,» dijo Ogilvy. «Y después el torneo es una paliza también, y después iría al Travelers Championship físicamente cansado y perdería confianza si no juego bien. Fue muy difícil para mi.»Ogilvy

La decisión termina con una seguidilla de 12 participaciones consecutivas en el U.S. Open para Ogilvy. Pero él está bien con eso. La estabilidad laboral es más importante.

Aun así, va a estar al tanto de lo que pase en Wisconsin. Para el australiano, desde su único triunfo en majors las cosas no fueron de la mejor manera, solamente consiguió 5 top 10 en 36 participaciones, mientras que no juega el fin de semana de un torneo grande desde el Abierto Británico de 2015 donde concluyó 40°.

«Seguro voy a mirar,» dijo Ogilvy, quien planea practicar en su hogar temprano a la mañana para vencer el calor de Arizona. «El fin de semana es muy divertido y de gran entretenimiento. Es uno de los pocos torneos que es más divertido mirar que jugar, porque ‘divertido’ no es una palabra que describiría jugar en el U.S. Open necesariamente, aunque mirarlo si puede serlo.»