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Mr. X: «¿Preparadores físicos personales toda la temporada?


LA MAYORÍA DE LOS PREPARADORES FÍSICOS relacionados con el golf son fáciles de identificar: tipos grandotes sin cuellos caminando por la cancha de práctica en shorts y pantorrillas del tamaño de melones. Uno los mira una vez y piensa, ¿qué podría saber este tipo sobre golf? Pero estos muchachos pueden marcar una gran diferencia. En la temporada más exitosa que tuve en golf le pagué a un preparador físico USD 60.000 para que trabajara conmigo en cada evento. → A unos USD 3.000 por semana, ¿qué tipo de servicio me brindó? Este tipo trabajó conmigo dos veces al día, así que con algunas vueltas de práctica, eso acumularía unos 10 a 12 masajes en un torneo. Es casi demasiado, en especial porque estas sesiones no son exactamente agradables. Antes de cada vuelta se aseguraba de que todos mis músculos hubieran entrado en calor. Esto podría ser ajustes quiroprácticos, trabajo en tejidos blandos determinados, lo que fuera necesario. Después de cada vuelta era un masaje completo de cabeza a pies. Ahora que estoy cerca de los 40 mi cuerpo no se recupera como lo hacía a los 25 luego de caminar 10 kilómetros por día. Si bien es posible sentirse adolorido y anotar un score bajo, me gustan más mis probabilidades cuando me estoy sintiendo bien.
Soy una persona desordenada. Siempre lo he sido. Por ende el otro gran beneficio para mí con un preparador físico es la rutina. Sé que tengo que llegar a la cancha de golf exactamente una hora y 45 minutos antes de mi horario de salida porque tengo un turno en esa mesa. Después de la sesión voy a caminar hasta el range a exactamente 55 minutos antes de mi horario de salida con mi pecho inflado, sintiéndome como Superman. Comparado con mi yo natural, alguien que suele llegar tarde a la cancha y apurarme para entrar en calor, o llegar demasiado temprano y deambular por ahí sin saber qué hacer.
Hace unos años atrás empecé verdaderamente a jugar mal. Fallaba corte tras corte y enseguida esos tres mil semanales empezaron a llamarme la atención. Juntamente con mi caddie, profesor, vuelos, hoteles, cenas, estaba gastando unos USD 12.000 por evento. ¿Elimino el gasto del preparador físico hasta que empiece a jugar lo suficientemente bien para costearlo o sigo pagándole para tener la esperanza de seguir compitiendo con los chicos?
No me malinterprete, lo que ganan los preparadores físicos en el PGA Tour es muy justo. Un preparador necesita al menos cinco o siete golfistas para que le cierren las cuentas. Viajar con el tour no es barato. La mayoría de los preparadores tienen títulos que les permitirían ganar USD 150.000 en una actividad privada en donde viven.
Es gracioso – los fanáticos ven los cheques que cobramos cuando ganamos o quedamos entre los mejores 10 y piensan que los pros viven libres de preocupaciones financieras. Pero no es así. Cuando era joven trabajé en puestos que pagaban el salario mínimo y si bien soy muy afortunado por lograr lo que he logrado, mi relación general con el dinero no ha cambiado. En el sentido de que cuando no he estado haciendo dinero, me siento mal gastándolo.
Durante ese período en el que estaba jugando mal me di cuenta el día antes de una clasificación de lunes en Riviera que no tenía ninguna bola en mi bolsa. El representante de Titleist no estaba en el lugar así que entré al pro-shop para comprarme una docena de Pro V1. El empleado me dice, “son USD 65”. Le dije, “Uy. Está bien, me llevo solo un tubo”.
Pierdo esas tres bolas en la vuelta de práctica. El día de la clasificación le pido prestadas seis bolas usadas a otro pro. Traté de elegir las que estaban menos marcadas, anoté un 68 y perdí en playoff. Al terminar la vuelta dije, “gracias amigo, esas bolas no están mal”.
Desde entonces he recuperado un poco mi condición si bien no es la misma que tenía antes. El preparador que tengo ahora recibe unos 25 mil esta temporada y me visita en unos 10 eventos. También estoy tratando de ser más disciplinado con un régimen de elongación. ¿Estoy siendo tacaño o generoso? Yo lo llamo el huevo o la gallina, pero mi caddie dice que el problema del preparador físico es igual que el resto del golf: una mentalidad de m—-. – CON MAX ADLER