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María Fassi, soñando con el LPGA Tour desde los 7 años

YO CRECÍ EN PACHUCA, MÉXICO, una pequeña ciudad a una hora y media al noreste de la Ciudad de México. Teníamos una cancha de golf, un trazado de nueve hoyos llamado Club de Golf Pachuca. Empecé a jugar a los 7 y ya en ese entonces soñaba con jugar en el LPGA Tour. Imaginaba que embocaba putts para ganar U.S. Opens y metía desde el bunker para poder jugar los desempates. Me imaginé a mí misma sosteniendo muchos trofeos. Siempre creí que un día llegaría aquí.


TODO EMPEZÓ CUANDO SEGUÍ A MIS DOS HERMANOS MAYORES A LA CANCHA DE GOLF. Me encantaba verlos pegar bolas. Un día alguien me dijo, “Oye, has estado viniendo hace ya un tiempo, deberías probarlo”. Y lo hice y me enamoré enseguida si bien no podía bajar el 100. Para ese entonces mis hermanos habían perdido interés y se pasaron al fútbol pero yo me quedé.

ME ENCANTABA JUGAR HASTA EN DÍAS FEOS. Eso fue bueno. Mi formato favorito de juego era el cross-country. No había mucha gente jugando por lo que yo podía ir desde el tee del 1 al green del hoyo 4 por encima de los árboles. Le pegaba unos slice enormes o ganchos o lo que fuera. Solo para divertirme. Uno se aburre en una cancha de nueve hoyos cuando la juegas todos los días. Eso me ayudó a aprender distintos golpes.

NUESTRA VIDA FAMILIAR GIRA EN TORNO A LOS DEPORTES. Mi padre Andrés dirige un par de equipos de fútbol – uno en Pachuca y otro en Argentina. Mis hermanos [Sebastián, 26; Juan Pablo, 25; y Franco, 15] siempre jugaron al fútbol. Mi madre, Fabiana Álvarez, nos educó y básicamente nos llevó a cualquier torneo que tuviéramos que jugar.


EN EL U.S. AMATEUR 2013 ME DI CUENTA DE QUE PODÍA COMPETIR CONTRA LAS MEJORES.
Jugué mi segundo partido contra Ally McDonald, una de las mejores aficionadas de ese momento. Por supuesto yo tenía 15 y no tenía idea de quién era ella o qué había logrado. Le gané en hoyos adicionales. Y luego no pude contra la eventual ganadora, Emma Talley. Pensé, yo puedo hacer esto. Y desde entonces trabajé todavía más duro para mejorar.

EMPECÉ A RECIBIR LA ATENCIÓN DE LAS UNIVERSIDADES. La mexicana Gaby López, quien ahora juega en el LPGA Tour, estaba en la Universidad de Arkansas. Yo conocía a Gaby y a su familia y me convencieron de que fuera a visitarla. En el viaje hacia el noroeste de Arkansas todo lo que veía era campo. Le dije a mi mamá, “Uy no, necesito otra cosa”. [Ríe.] No podía imaginarme pasando cuatro años allí. Entonces llegamos a la entrada del Blessings Golf Club [la cancha de los equipos de damas y caballeros de Arkansas] y pensé, Vaya, tal vez tenga que pensarlo bien. Conocí a [la coach] Shauna Taylor y quedé encantada.

LA TRANSICIÓN DESDE MÉXICO A LOS ESTADOS UNIDOS no fue difícil. Había viajado a los Estados Unidos para jugar eventos de aficionadas y haber ido a Arkansas fue más fácil que si hubiera ido a una ciudad grande. La gente del sur es muy cálida. Me trataron como si me conocieran de siempre.

MI TERCER AÑO TERMINÓ EN UNA GRAN DECEPCIÓN. Nuestro equipo tuvo un año fantástico y yo fui la jugadora del año pero jugamos muy mal en los nacionales. El otoño pasado, antes del último semestre de mi último año jugué la etapa final de la escuela clasificatoria de la LPGA. Obtuve un lugar por el ranking universitario. Eran 144 hoyos, juego por golpes. Anoté un seis sobre el par y logré mi tarjeta con cuatro golpes de margen pero relegué la membrecía hasta terminar la universidad. Fue una decisión fácil. Quería poder jugar un último semestre con mis compañeras de equipo y poder tener otra oportunidad en los nacionales. Nos quedamos cortas como equipo pero con un 68 en la vuelta final me quedé con el título individual de la NCAA. Fue una gran manera de despedirme de Arkansas.

TUVE SUERTE. Mi último semestre fue el año del primer Augusta National Women’s Amateur. Competir en esa cancha, en ese ambiente, ante la mirada de todos y terminar en segundo lugar fue una gran experiencia. También pude charlar con Nancy López. Ella debe ser la persona que más ama el golf de todas las que conocí – habla las 24 horas del día, 7 días a la semana. Sus vibras positivas son contagiosas.

DEBUTÉ COMO PROFESIONAL EN JUNIO EN EL U.S. WOMEN’S OPEN. La sede – el Country Club of Charleston en Carolina del Sur – es donde tuve mi momento en el U.S. Amateur en 2013. Mi familia fue a alentarme. Apenas pasé el corte, pero jugué el fin de semana en cuatro bajo el par y empaté el puesto 12. Finalmente cumplí mi sueño.

¿MIS OBJETIVOS? [Ríe.] Bueno, ¡he soñado con jugar en el LPGA Tour durante 14 años! Así que ahora solo quiero disfrutarlo y mantenerme saludable.

SOY UNA JUGADORA MUY AGRESIVA. Es decir, me encanta explotarla. Mucho. Pego el driver todas las veces que pueda. Le pego unas 275 yardas de vuelo. Le pego bastante recto para esa distancia. Y me siento cómoda con el estilo riesgo recompensa.

JUGAR CON AVIADORES SE HA VUELTO PARTE DE MI IDENTIDAD. Siempre me gustó jugar con lentes de sol. Le insistí durante años a mi madre antes de que finalmente me comprara un par – los envolventes para golfistas. Mi madre vio cómo los cuidaba así que me compró otros pares, incluyendo el modelo aviador. Un día me olvidé el modelo de golf así que usé los aviadores. Pensé, estos se ven mucho más cancheros. ¡Al diablo! Voy a usar estos de aquí en más.

ES IMPORTANTE CREER EN UNO MISMO. ME LEVANTO CADA MAÑANA Y DIGO, “OYE, ERES LA MEJOR JUGADORA DEL MUNDO”. Honestamente no es por ser soberbia. Creo que si juego con todo mi potencial, puedo ganar cada torneo que juegue. Cuando con mis compañeras de equipo escuchamos que íbamos a ser anfitrionas de los nacionales le dije a Shauna, “voy a ganar. Voy a caminar por el hoyo 18 sabiendo que soy la campeona nacional”. Imaginar estos momentos en mi mente me ayudará a convertirlos en realidad. Puede llevarme 14 años, pero eventualmente sucederá.