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Para Brooks Koepka, la realidad vence a la publicidad

En mayo, una semana antes de nuestra transmisión en CBS del PGA Championship en Bethpage Back, nuestro departamento de comunicaciones armó una conferencia de prensa telefónica con la participación de unos 30 reporteros. Sir Nick Faldo participó del llamado junto a mí, al igual que Amanda Balionis; nuestro director ejecutivo Harold Bryant; el productor Lance Barrow; y nuestro presidente Sean McManus. Lo que trascendió fue un ejemplo de la batalla entre la publicidad versus la realidad que domina el universo de los medios como nunca.

Por supuesto hubo preguntas sobre el cambio de fecha del PGA de agosto a mayo, al igual que comentarios sobre la dificultad de Bethpage Black. Luego, durante unos 40 minutos, el tema dominante fue Tiger Woods y sus probabilidades de respaldar su increíble victoria en el Masters. Tiger es inherente a cualquier conversación, así que eso fue predecible y esperado.

A medida que el llamado empezó a languidecer, aparecieron preguntas sobre otros jugadores clave entre los participantes. Una pregunta fue, “¿Qué le pasa a Rory McIlroy?” Esto me puso incómodo y se me empezó a acabar la paciencia. Mi respuesta sobre Rory fue, “todo depende de cómo lo mires. Hasta este momento solo ha quedado por fuera de los 10 mejores en dos ocasiones y no ha fallado ningún corte. Ganó el Players Championship dos meses atrás. ¿Qué le pasa a Rory? ¿Más bien que tiene Rory?”

Y de ahí me volqué a una diatriba sobre Brooks Koepka, quien hasta ese punto no había sido mencionado ni una vez. “Pobre Brooks Koepka”, dije. “Si no menciono su nombre ahora, ustedes nunca lo van a mencionar. Es prácticamente trágico en términos de cómo se cubre a un jugador o un tema. Él está viviendo la mejor racha en golf desde Tiger en el 2000 y 2001. Olvídense del tiempo que él nos dedica a aquellos de nosotros que lo cubrimos. No me preocupa eso. Estoy hablando solo de los hechos”.

Proporcioné algunas cifras de lo que Koepka había logrado, antes de Bethpage: “en sus últimos 13 campeonatos mayores, ha terminado 11 veces entre los 13 mejores. Eso significa que peleó el título en 11 de 13 majors. Eso se desglosa en ocho veces entre los 10 mejores, siete entre los mejores 6, seis entre los mejores 5, cuatro veces entre los mejores 2 con tres victorias y un segundo”.
Yo estaba llamándole la atención a los medios deportivos y no fui condescendiente conmigo mismo: “quizás pensemos que no es lo suficientemente interesante como para que el público lo siga, pero tenemos que hacer un mejor trabajo para lograrlo. Y comienza conmigo. Y creo que aquellos de nosotros que cubrimos este deporte, tenemos que mejorar la manera de aceptar que tenemos una estrella justo aquí en nuestras manos”.

Si la tendencia continua – la publicidad que opaca la realidad y la sustancia – Koepka puede convertirse en el próximo Billy Casper. Pensé que nadie podría eclipsar a Billy como el jugador más subestimado en la historia del golf. Su registro es impresionante: 51 victorias en el PGA Tour, incluyendo tres campeonatos mayores. En cierto modo, Billy apareció en el momento equivocado. Su carrera coincidió con la de los Tres Grandes Palmer, Player y Nicklaus. Billy nunca recibió el reconocimiento que merecía.

Todo esto no significa que la atención dedicada a Tiger, Rory, Jordan y Phil califique como publicidad. Pero ignorar la increíble racha de Koepka y la falta de anticipación sobre lo que podría llegar a lograr es sintomático de lo que está sucediendo hoy en los medios más importantes. El principio que guía a los productores de contenidos es, “déjame venderle al público algo que garantice una audiencia, lo cual a su vez ayudará a mi carrera al demostrarle a los jefes que la gente está mirando o leyendo mi trabajo. ¿Para qué contar la verdadera historia si no va a generar audiencia, lectores o interés?” Es economía y capitalismo básico, lo sé. Pero el caso de Koepka es único, un ejemplo alarmante de cuán lejos han llegado las cosas.

Las redes sociales también son cómplices. En cierto sentido Billy Casper probablemente haya jugado en el momento correcto. Tuvo la buena suerte de jugar antes del advenimiento de Twitter, el cual controla cada vez más las conversaciones y forma la opinión pública. Si Billy, un alma gentil y dulce, estuviera vivo y en su mejor momento ahora, no tengo dudas de que sería atacado por los trolls por tener sobrepeso. Billy era un competidor y una persona fuerte, pero no puedo dejar de pensar si la crueldad lo hubiera afectado.

El día antes de que comenzara el PGA Championship hubo otra sesión de entrevistas, en este caso en la carpa de prensa. Todo el equipo de comentaristas de CBS contestó preguntas de una muchedumbre numerosa. A continuación varios reporteros y comentaristas me preguntaron por mis comentarios sobre Koepka de la semana anterior. Mi descripción de la cobertura de los medios de Koepka había inquietado a varios y ahora empezaban a llegar las preguntas de seguimiento. Uno comentarista joven me preguntó, “¿entonces usted cree que debería haber más publicidad sobre Brooks Koepka?”

“No”, le respondí. “No hay necesidad de darle más publicidad. Debe haber más realidad”. La publicidad, le expliqué, es hacer algo más grande de lo que es. En el caso de Koepka, él solo necesita que los que estamos en los medios mostremos la realidad. Por cualquier sistema de medición, Brooks Koepka es una estrella enorme. Si nosotros en los medios – y los fanáticos en las redes sociales – lo describen como algo inferior a eso, no estamos contando la verdad.