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Mr. X: “¿Existe un nuevo Tiger vs. un viejo Tiger?”

Durante la temporada pasada se habló mucho de que Tiger era una persona diferente. Que su último regreso, desde estar desmayado detrás del volante en un infierno post quirúrgico a casi ganar majors, le ha brindado una “nueva oportunidad en su vida”. Parecería que todos los medios y los comentaristas se han apegado a esta narrativa. Más amigable, más cálido suena y sabe mejor. Bueno, yo creo que es una sarta de estupideces.

Cierto, han habido divergencias. El viejo Tiger no caminaba por el range saludando a los novatos como lo vi hacerlo en Tampa. El viejo Tiger no se quedaba esperando en el green del 18 para felicitar al tipo que le había ganado, como lo hizo con Brooks en St. Louis. No dejaría que se asomen las lágrimas como lo hizo en East Lake.
Ciertamente la sensación de no poder volver a competir jamás lo debe haber vivido como algo aterrador en algún punto. Y finalmente tener las cosas familiares en orden años después de un divorcio complicado le debe haber brindado otra perspectiva. Aún así no creo eso de que ha “cambiado”. Porque lo que la mayoría de la gente no sabe es que Tiger siempre ha sido una buena persona.

Lo que un hombre haya hecho o no en su vida privada es otra cosa. Todo lo que yo sé es que no hay muchos mejores que Tiger para sentarse a charlar un rato y almorzar y ha sido así desde mi año de novato. En un ambiente cara a cara él es una persona totalmente diferente a la que el mundo ve en las entrevistas.

La mayoría de la gente no tiene idea de lo gracioso que es. Tiene un sentido del humor mordaz, casi británico, y es uno de los pocos jugadores estadounidenses que pueden socializar con los europeos. Varias veces me ha llevado cinco o seis segundos darme cuenta de que Tiger acababa de burlarse de mí, por lo general con una manera artificiosa de sugerir que soy desaliñado, dicho socarronamente. También suele inventar apodos ingeniosos a los jugadores. No voy a revelar el mío, pero para dar un ejemplo, Tiger fue quien apodó “Rainman” a Bryson DeChambeau. El toque justo de burla pero con admiración.

Pero Tiger también puede hacer cosas simples. Es uno más de los muchachos, a los que les encantan los chistes crudos como cualquier tipo inteligente. Un año en el Players estaba en el green de práctica y una bola golpea mi zapato. Todos estamos a punto de salir a jugar por millones de dólares y él está payaseando como un chico de 10 años. Agarré sus pelotas y las tiré al agua. Se rio. A él le gusta cuando los muchachos se la devuelven a la altura de lo que él les hizo.

Es cierto, todos nos reímos más rápido cuando el rey dice un chiste. Un jugador ubicado en el puesto 200 del ranking podría ser tildado de imbécil si habla mal de otros. Y si bien Tiger disfruta de intercambiar insultos, te ayudará si está a su alcance. Sé de un par de jugadores extranjeros a los que ayudó a conseguir la residencia.

No puedo imaginarme ser él. En el momento en que se abre la puerta del vestuario, su mundo cambia. En el primer evento de la FedEx Cup en Nueva Jersey, habría unas 30 personas tratando de sacarse una foto con él en la entrada de atrás del clubhouse, una zona restringida. Yo pensaba, ¿Nunca vieron a una persona subirse a un auto antes? ¿Qué vas a hacer con esa mala foto en tu teléfono?

Durante mucho tiempo los fanáticos y las corporaciones que lo patrocinaban lo colocaron en un pedestal. Es cierto que ha caído algunos peldaños debido a sus problemas de público conocimiento. Así que ahora escuchamos que estas experiencias aleccionadoras lo han cambiado. Pero no es así como yo y muchos otros jugadores lo vemos. Finalmente Tiger se siente cómodo mostrándole a la gente la persona que siempre ha sido.