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¿Qué golfista debería ser Tiger Woods a su regreso para tener éxito?

WoodsEn diciembre, tres semanas antes de su cumpleaños número 40, Tiger Woods hizo algo que debió haber hecho hace tiempo: se alejó públicamente del golf. Se alejó de veras, sin dar declaraciones sobre cuándo volverá, o si lo hará algún día. Lo espera un período libre de escrutinios y de juicios, algo que probablemente haya anhelado desde que comenzó a acumular títulos como junior.
La decisión estuvo acompañada por una extraña franqueza. En la conferencia de prensa previa al torneo de Hero World Challenge en las Bahamas, donde él era el anfitrión, y dos días después en una amplia entrevista con la revista Time, Woods mostró vulnerabilidad, cualidad que él siempre negó de forma implícita que poseía.

Más que un optimista desafiante, Woods fue fatalista. “Me he reconciliado conmigo mismo sobre esa idea”, dijo sobre la posibilidad real de no volver a jugar un torneo de golf. En la conferencia de prensa, hubo dos comentarios en particular que sobresalieron. “¿Dónde está la luz al final del túnel? No lo sé”. Y: “Creo que todo lo que venga después será dinero fácil”.
Ni bien se hicieron públicas estas palabras, entre otras, se convirtieron en un triste reconocimiento del final, un discurso de retiro de facto. El año pasado, una lesión en uno de los nervios de la espalda baja, que al principio requirió de una cirugía en marzo de 2014 y luego otros dos procedimientos en el mismo lugar en las seis semanas siguientes, lo dejó sin saber siquiera cuándo podía comenzar su rehabilitación. Es así como el 2016 lo aleja de las competencias.

“La lista que él colgaba sobre su cama cuando era niño no era la de los majors de Nicklaus, como se creía comúnmente, sino otra que recopilaba las edades en las que Nicklaus lograba ciertas metas tempranas, hasta la victoria de su primer campeonato de major”

Aun así, en medio de todo el pesimismo, percibí que Woods estaba aliviado. Por fin, estaba liberándose de esa inmensa carga de ser el Superman del golf. Inmediatamente pareció sentirse liviano, pero no porque su carrera como golfista hubiera terminado. Woods nunca dijo que iba a dejar de jugar. Más bien, se está tomando una pausa, por quién sabe cuánto tiempo. “Con todo mi corazón”, le contó al veterano periodista de golf Lorne Rubenstein en la entrevista de Time, “No quiero dejar de jugar al golf”.
Su furia impaciente alimentó su dominación en todos los niveles de su carrera. También lo llevó a adoptar cambios arriesgados en su swing, a adoptar un régimen de ejercicios al estilo Navy SEAL, que sus entrenadores no estaban de acuerdo que hiciera, y a volver a las competencias luego de las lesiones antes de que sus médicos se lo aconsejaran.

Él reconoció el costo de algunos de estos comportamientos. Al regresar al juego en lapsos breves luego de las cirugías, probablemente “se agravaron mis lesiones”. Su victoria épica en el U.S. Open de 2008 ocurrió dos meses después de que se le limpiara un cartílago en la rodilla luego de un desgarro de LCA. Después de un procedimiento con sus meniscos en diciembre de 2002, jugó (y ganó) en Torrey Pines dos meses después. Muchos alrededor de Woods creen que regresó demasiado pronto a las competencias del Masters en 2010 luego de la humillación pública que comenzó en Acción de Gracias de 2009. También pareció que se apuró en 2014 después de su primera microdiscectomía, solo para jugar de forma pobre. Graham DeLaet, que tuvo el mismo procedimiento, dice que le llevó a él casi un año sentirse cerca de estar recuperado.
Quizás el año pasado, darse cuenta de este patrón, y de sus consecuencias, fuera la causa por la que Woods bajara un cambio sobre su antiguo personaje y se volviera más humano. Abrazó a la gente en el Masters, le ofreció amablemente hacerle de mentor a un dubitativo Jason Day, e hizo saber que él se ofrecía a colaborar para que sirvieran en el casi cómico rol de asistente de capitán de la Ryder Cup.

En las Bahamas, Woods fue amable, nunca hirsuto. En la entrevista de Time, abordó temas como los errores del pasado, la relación con su exesposa Elin, y por qué él y Lindsey Vonn rompieron. El tema principal fue que para él, su rol como padre de sus dos pequeños hijos es mucho más importante que el golf.
Entre ese relativo candor, parece que el asunto más complicado para Woods es su legado. Ansioso por compararse con deportistas contemporáneos como Kobe Bryant, Derek Jeter y Peyton Manning, como manera de decir que él, también, ha dejado todo allí de manera noble, solo para percibir que su talento se fue desgastando debido a las lesiones. Es preferible eso a decir que es el singularmente talentoso, “el elegido”, con miras a ser el mejor jugador de golf de todos los tiempos, quizás el mejor atleta de todos los tiempos, que se autodestruyó.

A la pregunta inevitable sobre alcanzar a Jack Nicklaus en sus 18 victorias en los majors, Woods ofreció esta autoevaluación: “Superé a Jack en la lista de ganadores de todos los tiempos [79 a 73], solo me falta alcanzar a Sam [Snead, 82]”, dijo. “Lo pasé a Sam básicamente hace una década en los majors, y no estoy lejos del record de Jack en ese rubro. Por eso, tuve una gran carrera. Por los 20 años que estuve jugando, creo que alcancé muchísimo.” Y agregó, “He hecho mucho más en el juego de lo que pensé que podía hacer”.
La reducción no suena a verdad. Frases ocurrentes como “dejen que la leyenda crezca”, “los segundos lugares apestan”, “primer perdedor” y “nunca lo resuelvas” todas provienen de una creencia en su superioridad competitiva. Nunca pareció arrogancia cuando Woods estaba ganando 14 majors a los 32 años, una racha tan colosal que parecieron convertirlo en una movida unipersonal de potencial humano, no le importó ni un pelo superar a Nicklaus. Es difícil de creer que Woods acepte reducirse en tan corto plazo con total naturalidad.

Quizá la respuesta de Woods fue calculada como para que quede como un héroe más agradable a su regreso. La humildad siempre se convierte en una característica de la edad.
Entonces nuevamente, debemos haber subestimado el peso de ser el cazador en la persecución más extendidamente celebrada de la historia del deporte. Hank Haney, en The Big Miss, proveyó más de una pista. Allí, el exmaestro de Woods relató un intercambio en 2007 luego de que Haney se exasperara porque su jugador se había involucrado tanto en el alto entrenamiento físico. Haney: “¿Qué estás haciendo? ¿Te volviste loco? ¿Qué pasó con el récord de Nicklaus? ¿No te importa eso?” Woods: “No. Estoy satisfecho con lo que he hecho en mi carrera”.

Las comparaciones con Nicklaus trajeron gloria, pero también cuestionamientos intensos y presiones. Siempre se lo vio a Woods como amigo de las presiones, en su record como gran definidor de torneos es donde puso más separación entre él y los otros grandes del juego. Pero en los años posteriores al escándalo, jugó ajustado los fines de semana de los majors, y en el último año experimentó una pelea impactante con los nervios y un frenesí de los scores en los 18 hoyos más altos de su carrera.
Profesar satisfacción con sus récords le permitió a Woods la idea de que nunca perdió una batalla que en realidad nunca jugó. Woods nos recuerda que la lista que él colgaba sobre su cama cuando era niño no era la de los majors de Nicklaus, como se creía comúnmente, sino otra que recopilaba las edades en las que Nicklaus lograba ciertas metas tempranas, hasta la victoria de su primer campeonato de major. El objetivo de Woods, según le contó a Rubenstein, fue alcanzar los mismos logros a edades más tempranas. Y entonces, en una frase cuya repetición indicaba cuánto competía con Nicklaus, Woods decía, “Los vencí todos. Los vencí todos”.

Suponiendo que Woods pudiera ir más allá de esta competencia, liberándose de las comparaciones con Nicklaus, permitiría la posibilidad de una competencia extendida más libre. A pesar de que hay gran evidencia de que el tiempo de Wood ha terminado, no le queda nada excepto tiempo.
El largo camino recorrido es la mayor ventaja que tienen los golfistas profesionales comparados con otros atletas. Woods, mientras tanto, puede citar de forma creíble las hazañas de Vijay Singh posteriores a sus 40 años y, sí, la victoria de Nicklaus a los 46 en el Masters de 1986.

El período sabático de Woods no solo le ofrece la mejor oportunidad para sanarse, sino que el tiempo (y, supuestamente, la reflexión) le dará una mejor oportunidad para curarse psicológicamente. Lo más inolvidable que él dijo en la entrevista de Time fue: “Debo decir que, probablemente, he encontrado la paz solo cuando he intentado los golpes”. Como él debe saber, toda la paz que puede encontrar en la vida lo ayudará como golfista”.
Por supuesto, si la espalda de Woods no se cura del todo, caen todas las apuestas. Pero si se cura, ¿quién puede decir que Woods en sus 40 y tantos no pueda ser una nueva fuerza?

¿Qué clase de golfista debería ser Woods a su regreso para tener éxito? Debería finalmente renunciar al ego y a la diversión que conlleva usar los poderes superiores y la distancia como arma principal. Debería enfocarse en ser más recto y más preciso con un swing que conlleve menos consecuencias físicas, y poner más énfasis en el juego corto y poniendo excelencia. Se pudo pre-visualizar ese juego en la exhibición y victoria de Woods en Players de 2013. Frecuentemente lo ponen a él en una desventaja en los torneos regulares, pero aumenta sus oportunidades en los majors.
Una pregunta más importante aún es si todavía posee los requerimientos deseados para la versión de grandeza de una carrera tardía. Él insiste en que sí, pero observadores cercanos han visto una caída en su ética de trabajo, lo que lo ha llevado a una caída acorde en su entusiasmo por jugar.

Sin duda, sus lesiones lo han desalentado, pero Woods siempre ha sostenido que el momento en el que él cree no es capaz de ganar.
Ya no está allí, y está definitivamente en nuevo territorio. Pero no le es completamente ajeno. Woods estuvo en una posición algo similar en el momento más dramático de su carrera, las semanas previas a su victoria en el U.S. Open de 2008. Como lo recuerda Haney, “Por una de los pocas veces en su carrera, no estaba afrontando expectativas alocadas. Porque estaba lesionado, la presión por ganar había bajado en gran medida. Le ofreció a él la actitud perfecta: altamente motivado, pero con poco que perder… En Torrey Pines, más que en ningún otro lado, Tiger fue el estudiante modesto”.

Desde entonces, la vida le ha enseñado a Woods muchísimo. Si él ha sido un buen alumno, quizá pueda lograr esa actitud perfecta otra vez. Está lastimado, está en un limbo, Pero por el momento, el curso donde él finalmente se ha embarcado, parece ser saludable.

SI SU ESPALDA RESPONDE, ¿QUIÉN PUEDE DECIR QUE WOODS EN LOS COMIENZOS O MEDIADOS DE SUS ’40 NO PUEDA LLEGAR A SER UNA FUERZA NUEVAMENTE?

GRANDES MOMENTOS EN (LA VEJEZ) DEL GOLF
Tiger Woods cumplió 40 el 30 de diciembre. Logros significativos de golfistas al final de sus carreras:

EL MÁS VIEJO EN GANAR…
The Masters Jack Nicklaus, 46 (1986). Ben Crenshaw, 43 (1995).

U.S. Open Hale Irwin, 45 (1990). Raymond Floyd, 43 (1986).Ted Ray, 43 (1920).

Open Championship Old Tom Morris, 46 (1867). Roberto De Vicenzo, 44 (1967).
Harry Vardon, 44 (1914). Old Tom Morris, 43 (1864).Phil Mickelson, 43 (2013).
Darren Clarke, 42 (2011). Ernie Els, 42 (2012). J.H. Taylor, 42 (1913). Willie Park Sr., 42 (1875). Tom Watson tenía 59 en 2009 cuando perdió playoff con Stewart Cink, y Greg Norman tenía 53 en 2008 cuando lideraba luego de tres rounds.

PGA Championship, Julius Boros, 48 (1968). Lee Trevino, 44 (1984). Sam Snead tenía 62 cuando terminó T-3 en 1974.

Ryder Cup Raymond Floyd, 51 (1993).

PGA Tour event Sam Snead, 52 (1965 Greater Greensboro Open). Art Wall, 51 (1975 Greater Milwaukee Open). Davis Love III, 51 (2015 Wyndham Championship).

European Tour event Miguel Angel Jiménez, 50 (2014). Jiménez, 49 (2014). Jiménez, 48 (2012).

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