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Willett, de amateur número uno a Maestro de Augusta

“Realmente, este juego me está golpeando duro en este momento. Si no es una cosa, es otra. Espero que pase pronto, porque el golf es un juego loco.”. Es el final de la primera ronda del Turkish Airlines Open, en la maravillosa cancha del Regnum Carya Golf & Spa Resort en Antalya. A una hora de avión de Estambul y frente a la costa del Mediterráneo, el último campeón del Masters en Augusta National –el inglés Danny Willett– se sienta para conversar con Golf Digest Argentina.

Willett

– ¿Cómo te acercaste al golf?
– Es difícil entender por qué elegí el golf. Tengo dos hermanos mayores y era a lo único en lo que les podía ganar. El golf es algo que realmente puede atraparte, y eso es lo que me pasó. Cuanto más jugaba, más quería. A partir de ese momento no paré más. Solíamos ir a Anglesey a jugar algunos hoyos en el medio del campo, rodeados por ovejas.
Daniel John Willett nació en Sheffield, Yorkshire, el 3 de octubre de 1987. Es hijo del vicario Steve y de la maestra de matemáticas Elizabeth, y comenzó a jugar al golf desde muy pequeño. Se casó en 2013 con Nicole Harris, madre de un hijo llamado Zachariah. En 2005, después de haber estado solo un mes en una universidad en Gran Bretaña, Willett, con 17 años, se apuntó a través del sistema de becas universitarias “FirstPoint USA” para estudiar y jugar al golf en los Estados Unidos. Representó durante dos años a la Universidad de Jacksonville State (Alabama), y fue medallista de honor en el Ohio Valley Conference Championship (OVC) en 2007.

– ¿Por qué elegiste estudiar en los Estados Unidos, habiendo en Gran Bretaña tantas y buenas universidades?
– Fue la oportunidad de jugar al golf en ese ambiente, y realmente me ayudó a madurar y mejorar mi juego. De repente, a esa edad no hay nadie que te cocine o que haga las tareas. Eso realmente me ayudó a centrarme y aprender a hacer las cosas por mí mismo. Creo que unos cuantos lo odian porque tienen mamás y papás allí levantándolos por la mañana, teniendo todo al alcance de la mano. Fue una experiencia fantástica, tienes que disciplinarte, estás en el gimnasio seis veces por semana, estás entrenando, practicando, preparándote para los torneos universitarios que son bastante estresantes. Son cinco equipos de seis golfistas y cada score cuenta. Es un nivel de golf muy exigente.
Como aficionado, Danny Willett ganó el English Amateur Championship en 2007 en Royal St, Georges y compitió en la Walker Cup en el Royal Country Down Golf Club en Newcastle. Esta competencia enfrenta a los mejores amateurs británicos, irlandeses y norteamericanos. En aquel año participaron Rory McIlroy, David Horsey, Rickie Fowler y Dustin Johnson. Los americanos vencieron 12 1/2 a 11 1/2. Al año siguiente, Danny se convertiría en el mejor amateur del mundo.

¿Quién fue tu profesor? ¿Qué tan importante fue tu título de Amateur Inglés y convertirte en el amateur número uno del mundo?
– En ese entonces fue Peter Ball y luego Graham Walker. Ambos hicieron mucho por mí en la primera parte de mi carrera. Esos títulos conseguidos como aficionado fueron logros enormes para mi edad, y significaron una buena preparación de base muy importante para lo que ha vivido luego como profesional. Haber sido el mejor aficionado del mundo ha hecho mucho para mi confianza, realmente ha sido parte de un proceso que me permitió formarme y crecer como golfista.
Willett se convirtió en profesional en mayo de 2008, al año siguiente, consiguió la tarjeta que le permitía jugar el Tour Europeo, a través de la escuela clasificatoria. Terminó la temporada en el puesto 59° de la Carrera a Dubai (orden de mérito del Tour Europeo), con ocho Top-10. El primer cheque importante (U$S 200.000) lo consiguió al año siguiente en un 5° puesto del BMW PGA Championship en Wentworth, a tres golpes del ganador (Simon Khan). Eso le permitió finalizar el 2010 dentro del Top 100 mundial.

– ¿Cuándo notaste que ibas a ganarte la vida como golfista profesional? Tuviste que esperar poco para saltar al campo rentado y jugar el Tour Europeo, casi de inmediato. Supongo que eso fue un alivio.
– Es sólo algo que se arrastra sobre ti, nunca pensé que iba a suceder en un momento específico. En cuanto comencé a jugar ese fue mi objetivo, y por suerte pude hacerme profesional rápidamente”.
Luego de un 2011 irregular, con sólo un Top-10 en 30 torneos, el inglés pudo mantener la tarjeta de miembro completo del tour, y terminar el año en el puesto 91° en la Orden de Mérito. Al año siguiente, Danny consiguió su primera victoria; fue en el BMW International Open en el Golf Club Gut Larchenhof en Colonia, Alemania. Luego de un largo play-off de cuatro hoyos frente al australiano Marcus Fraser. Willett embolsó U$350.000. Tras 19 Top-10 y a los 24 años, el británico comenzaría una carrera de éxitos.

– ¿Qué recordás de tu primera victoria como profesional? ¿Llegó antes de lo esperado?
– No diría que fue antes de lo esperado porque tuve muchos Top-10 en el Tour Europeo en esa etapa, pero obviamente fue fantástico conseguir ese triunfo en mi cuarto año de gira. Había tenido problemas con lesiones que habían sido realmente frustrantes, pero ganar ese día de tanto viento y en el cuarto hoyo de un play-off fue algo realmente especial.
Ese mismo año iba a terminar segundo en el Omega European Masters en Crans-Sur-Sierre, a cuatro golpes de Richie Ramsay; tercero en el Maybank Malasian Open y otros tres Top-10 que le permitieron cerrar su mejor año en el puesto 23° en la Orden de Mérito.

Luego vinieron dos temporadas en las que, a pesar de no haber conseguido títulos, se afianzó como uno de los principales animadores del Tour Europeo con 11 Top-10. En diciembre de 2014, como parte de la temporada 2015, consiguió su segundo campeonato; el Nedbank Golf Challenge en la cancha de Gary Player, en Sun City. Danny terminó con 270 golpes, ronda final de 66, cuatro de ventaja sobre su compatriota Ross Fisher y con un jugoso cheque de U$S 910.000. Era un arranque espectacular para Willett. Con mucha confianza, decidió participar del WGC-Cadillac Match Play en el TPC de Harding Park de San Francisco, consiguiendo un fantástico tercer puesto, con victorias ante Ryan Moore, Patrick Reed, Andy Sullivan, Lee Westwood, Tommy Fleetwood y Jim Furyk (match por el tercer puesto). El torneo fue ganado por Rory McIlroy y Danny se llevó un premio de U$S 625.000. Con esa extraordinaria actuación, se ganó una membresía temporaria para poder participar por primera vez en su carrera en el PGA Tour por el resto de la temporada 2015, donde terminó jugando 10 torneos. Tuvo su experiencia en el PGA Tour en 2015 después del tercer lugar en el WGC Match Play, aunque recién en la siguiente temporada le daría prioridad a la gira por los Estados Unidos.

–¿Es algo planeado o se debió a tu victoria en Augusta? ¿Qué diferencias hay entre ambas giras? Aunque ganaste lo suficiente como para clasificar, decidiste no jugar el PGA Tour en la temporada 2015- 2016, ¿fue por alguna razón especial?
– Decidí que no era el momento para jugar regularmente en el PGA Tour en 2015-2016. El año que viene voy a dividir mi tiempo entre el Tour Europeo y el PGA Tour. Realmente, miraré mi calendario y veré dónde tengo que enfocarme. He jugado mucho en los Estados Unidos, y siempre es emocionante estar allí.
En la temporada 2015, Danny Willett le mostró al mundo del golf que estaba preparado para dar el salto en un major. Y no fue en cualquier lado: el 144° Open Británico en el Old Course en St. Andrews. Luego de 36 hoyos, el inglés estaba segundo a un golpe de la punta, detrás de Zach Johnson, con vueltas de 66 y 69 golpes, y salió a jugar la tercera ronda en el grupo final. Los que realmente saben de golf dicen que esa vuelta es la clave para tener chances de ganar. Danny jugó su peor ronda (72, par de cancha) y eso lo retrasó. Terminó el torneo en el sexto puesto con 277 golpes (-11), junto a Justin Rose y Sergio García. Aquel Open tuvo a Rory McIlroy como baja por una lesión en la rodilla. Era la primera vez que un campeón defensor no jugaba el torneo desde 1954, cuando Ben Hogan no pudo participar. Zach Johnson le ganó al sudafricano Louis Oosthuizen y al australiano Marc Leishman en el cuarto hoyo de desempate. Y Jordan Spieth había quedado a un golpe del Play-Off.

– ¿Qué podés decirnos acerca de esa definición en el Open 2015? Estabas a un golpe de la punta después de 36 hoyos, ¿sentiste que podías ganar? ¿Aquella experiencia te ayudó este año cuando llegaste a la ronda final en Augusta?
– Fue una semana extraña. Yo estaba jugando muy bien en ese momento y fue genial que justo tocara el British Open en St. Andrews. Ver cómo Zach Johnson jugó bajo esa presión me enseñó mucho. A la semana siguiente, gané en el Omega European Masters, mi tercer título en Europa.
Willett se fue del Open con una buena sensación y enseguida aprovechó ganando en Crans-sur-Sierre, con -17 y uno de ventaja sobre Matthew Fitzpatrick, también de Sheffield. Con esa victoria se ubicó segundo en la Carrera a Dubai, detrás de Rory McIlroy. “Dos victorias y buenas actuaciones en el WGC y en el Open es más de lo que podría haber esperado realmente, pero he trabajado muy duro y es bueno recibir recompensas por ello”.

A pesar de los resultados, Danny Willett rechazó la tarjeta de miembro del PGA Tour para la temporada 2015-2016, año que arrancó con su cuarta victoria en el Tour Europeo, ganando en febrero el Omega Dubai Desert Classic. La vida del inglés cambiaría por completo en abril de aquel año, dos momentos mágicos que sucedieron casi simultáneamente; ser padre y ganar su primer major.

En diciembre, Andrew Chubby Chandler, un exgolfista profesional y fundador de ISM –empresa de gestión deportiva que maneja al golfista inglés– sabía lo bueno que sería Danny Willett. “Sabes cuando tienes a alguien que quiere ser bueno, sale y hace sus cosas correctamente. Vive su vida increíblemente bien. Se merece todo lo que consigue porque está destinado a ser un buen jugador. Hay mucho trabajo duro que se lleva a cabo entre bastidores y es lo que una persona normal no ve realmente. El entrenamiento no sólo en el campo de golf, sino fuera de él; la alimentación y el trabajo físico, entre otras cosas”.

Trece días antes de comenzar el Masters, su esposa Nicole dio a luz a Zach, su primer hijo. “Con el bebé recién nacido, era imposible que viajaran conmigo a Augusta”.

– Me da mucha curiosidad saber todas aquellas vivencias y emociones que seguramente viviste esa semana en Augusta National. ¿Te imaginabas ganar ese año? Estabas cinco golpes detrás de Spieth con ocho hoyos por jugar. Y de repente ese cuádruple bogey en el par 3 del hoyo 12 de Jordan… ¿Qué pasó por tu cabeza en ese momento?

– Ganar el Masters es un sueño para cualquier golfista, por supuesto. Sabía que estaba listo para ganar, pero siempre es algo increíble cuando realmente sucede. Hubo muchas cosas en la preparación para el torneo y fue hermoso conocer a Zach. Ese lado de las cosas salió muy bien. Llegué a Augusta pensando en mi familia, pero muy relajado y tranquilo, sabiendo que mi juego estaba bien y enfocado mentalmente. Más allá de la ventaja de Spieth en la última vuelta, sabía que debía ponerme en posición, Augusta National es una cancha que no perdona errores y es bueno siempre estar cerca en el final para aprovechar esas oportunidades. Todas esas horas de práctica que uno invierte para prepararse, valen la pena cuando se siente que la confianza funciona a través de esas situaciones límite, pero al mismo tiempo, uno no puede permitir desenfocarse. En una misma ronda de golf te puede ocurrir que lentamente todo fluye, y de repente, un error hace que te hundas. Ser el primer británico en décadas en ganar el Masters lo hizo muy especial. Vestir la chaqueta verde fue simplemente enorme.
Danny Willett cerró el torneo con una gran vuelta final en Augusta National de 67 (-5) y el cheque más suculento en su carrera (U$S 1.660.000). Es cierto que el campeonato se le escapó increíblemente a Jordan Spieth, luego del terrible siete en el par 3 del hoyo 12, pero el mérito del inglés fue siempre estar a tiro, concentrado y enfocado. Lo difícil que es para un europeo ganar el Masters queda comprobado con mirar la estadística: el último en haberlo conseguido fue José María Olazábal, en 1999.

“Esta victoria ha sido muy importante para el Tour Europeo, para el golf inglés y especialmente para Yorkshire, de donde vengo”, cerró el campeón del Masters 2016.
¿Podés comparar el nacimiento de un hijo con la victoria en el Masters?

– El destino quiso que pudiera disfrutar esos dos momentos mágicos, casi al mismo tiempo. Es diferente, obviamente, pero todo se sumó a unos increíbles días. No tengo que comparar. ¡Pude disfrutar de ambos!.
Un segundo puesto en el Abierto de Italia (a un golpe de Francesco Molinari) y tercero en el BMW PGA Championship en Wentworth, a 3 golpes de Chris Wood, le reportaron U$S 686.000 y lo ubicaron como líder de la Carrera a Dubai, Top-10 en el ranking mundial y selección automática para jugar la Copa Ryder en Hazeltine National, donde no jugó bien en la derrota 11-17 de Europa vs Estados Unidos. El inglés no pudo sumar ningún punto (perdió los 3 que jugó) y se vio afectado por una inoportuna declaración de su hermano Peter en la revista británica National Club Golfer, quien llamó a los jugadores norteamericanos “banda de imbéciles egoístas”, para seguir a tono con un “gordos, estúpidos, egoístas sin clase y bastardos”, sobre el público. El capitán europeo, Darren Clarke, le mostró a Danny esas declaraciones y el jugador británico se despegó de los dichos de su hermano.
¿Qué sentimientos tenés sobre la participación en la Copa Ryder? ¿Toda la polémica que se generó con tu hermano?

– Los estadounidenses jugaron muy bien y fueron mejores que nosotros durante la semana, por desgracia. El artículo de mi hermano fue inoportuno y eso fue realmente malo.
¿Quién es el mejor golfista del mundo?

– Hay un montón de golfistas increíbles en este momento y hay una batalla real en la clasificación mundial. En los rankings está la respuesta, pero todos estamos tratando de llegar allí.

– Has dicho que tu padre es el mejor psicólogo deportivo del mundo. ¿Por qué?
– Mi familia siempre ha sido brillante. No importa lo que esté pasando, sólo soy ‘Su Dan’ y me tratan como siempre. Mis padres han sido geniales con todo lo que me ha sucedido y mi familia ha sido un gran apoyo.

– ¿Qué tan cierto es que por lo general decís malas palabras dentro y fuera del campo de golf?
– Como muchos chicos que han sido criados en el campo… Es algo en el que estoy tratando de mejorar, pero puede ser difícil cuando se está concentrado y quieres algo tanto. No soy así fuera del campo de golf.

– Contame sobre tu fanatismo por el Liverpool.
– Soy de Yorkshire, pero mi papá creció muy cerca de Anfield [estadio donde el Liverpool hace de local], así que me hice hincha del equipo. Me gusta ir a los partidos cuando puedo, pero obviamente no tengo la oportunidad demasiado a menudo.

– ¿Qué sabés de los golfistas argentinos?
– Hay algunos grandes jugadores de Argentina, sí. He jugado un poco con Emiliano Grillo y ambos somos jugadores de Callaway, así que es bueno verlo jugar tan bien, como lo está haciendo en esta temporada.

– ¿Cómo te imaginás en 20 años?
– Sólo quiero ser feliz. Mi familia significa mucho para mí y desde el punto de vista deportivo, espero ponerme en posición de ganar muchos más torneos de golf y tener éxito.