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La vida de Harmon

Claude III habla de su familia famosa, sus alumnos famosos y el lienzo en blanco llamado Tiger Woods Con Guy Yocom

U.S. OPEN EN PINEHURST, 2014. Durante las vueltas de práctica los jugadores le preguntan a Dustin Johnson sobre su estrategia en los pares 4 y 5. En cada tee dicen, “¿Qué vas a hacer aquí?” Su respuesta ha sido siempre la misma: “Lanzar el driver,” dice, lo cual significa que simplemente va a aporrearlo en todos lados. Hoy en día es parte de la charla entre mis muchachos y los de mi padre. Le preguntas a Rickie Fowler, Jimmy Walker o incluso sus caddies qué van a hacer en un hoyo y se dicen mutuamente, “Enviarla, hermano, enviarla. Voy a enviarla.” Es un chiste entre nosotros. Todos saben que nadie la envía como Dustin.

DUSTIN ES EL CHICO DEL POSTER por todo lo que los psicólogos deportivos recomiendan pero que nadie realmente es capaz de hacer. Luego de tomarse tres putts en el último hoyo en el U.S. Open en Chambers Bay en 2015 y perder ante Jordan Spieth, todos sabíamos que iba a estar destrozado. Una hora más tarde yo estaba en el garaje de la casa que él había alquilado, cargando los autos para ir al aeropuerto. Dustin salió, me miró y sonrió. “Jugué tan [exabrupto] bien hoy,” dijo. Y eso fue todo. Y nunca más volvió a mencionarlo, al menos no a mí.

NUNCA ESCUCHÉ A DUSTIN DECIR algo malo sobre nadie. Eso es algo raro en cualquiera. De hecho, es lo contrario. Los jugadores tienden a chismosear y decir cosas malas de otros; no es muy diferente a cualquier lugar de trabajo. Cuando alguien empieza a quejarse de, digamos, un jugador realmente lento, Dustin interrumpe para decir, “Eh, a mi me parece que es un buen tipo,” o, “No es tan malo.” Es imposible hacer que su mente divague hacia lugares poco productivos o infelices. Para él sacudirse lo que había pasado en Chambers Bay y ganar el U.S. Open en Oakmont al año siguiente, especialmente con ese fallo que le dieron en la última vuelta, combinado con el episodio del PGA en Whistling Straits [2010], creo que esa fue una de las más increíbles hazañas psicológicas en la historia del golf.


LO LLAMAMOS ‘EL VIDEO.’ . . . LO QUE TIGER HIZO ESE DÍA FUE HISTÓRICO, EL PRIMER VISTAZO A LO QUE ERA CAPAZ DE HACER.


BROOKS KOEPKA no es el típico nerd de golf. Él tiene todas las cualidades de un atleta de un deporte profesional en equipo. Le gusta tener un gran equipo a su alrededor. Le encanta el entrenamiento, la práctica, la parte física del golf, el proceso para mejorar. Cuando juega mal es como un jugador de béisbol a quien poncharon tres veces – no se enfurruña ni se queda lamentándose, solo quiere volver a la jaula de bateo con su profesor y corregirlo. No es un apasionado de la historia del golf y no lo mira mucho por TV. Le gusta el golf simplemente porque alimenta su deseo de competir.

MI MOMENTO DE ENSEÑANZA FAVORITO fue con Brooks. Él comenzó la vuelta final del U.S. Open en Erin Hills a un golpe de la punta. Puede que Brooks no sea un nerd de golf, pero sabía que ese podía ser el momento definitorio de su carrera. En un momento como ese, la tendencia es a jugar como los demás creen que debes jugar – con táctica y un poco a la defensiva. Esa no es la manera que uno quiere que Brooks Koepka juegue al golf. Justo antes de que dejara el putting green para dirigirse al tee del primer hoyo lo encerré. Le dije, “Hoy vas a ser agresivo. Sin importar lo que suceda allá afuera, juega tu juego. Sé tu mismo.” Hombre, que si fue el mismo. Se podía ver la potencia, la libertad, la intrepidez. Hizo birdie en los dos primeros hoyos. En los nueve de la vuelta agarró a la cancha por el cuello, hizo tres birdies en los últimos hoyos para ganar por cuatro. Yo me sentí muy orgulloso de él y me dio mucha satisfacción saber que mi mensaje fue el correcto.

NOSOTROS LO LLAMAMOS “EL VIDEO.” Es una cinta en VHS con fecha del 23 de agosto de 1993 de un Tiger Woods con 17 años tomando su primera clase con papá. Tiger y su padre, Earl, habían conducido hasta el Lochinvar Golf Club en Houston después de que Tiger perdiera en los cuartos de final del U.S. Amateur en el Champions Golf Club, que queda cerca. Mi papá estaba entrenando a Greg Norman en aquel entonces y Greg acababa de ganar el British Open 1993, por lo que Tiger y Earl consideraron que escucharían lo que mi padre tenía que decirles. Yo tenía 24 años y estaba empezando, ayudando a mi papá donde podía, aprendiendo a enseñar, pasando videos y observando atentamente sus clases. Los tres estaban hablando y de repente Tiger decide pegar pelotas. Mi padre se mostraba sereno por fuera, pero estaba entusiasmado por dentro. Me susurró, “Ponte a grabar con la video cámara ahora.” Tiger era un chico flaco. Ni siquiera tenía un guante, solo sus palos y un par de zapatos de golf desgastados. Lo que Tiger hizo ese día fue histórico, el primer vistazo a lo que era capaz de hacer. La velocidad de la cabeza del palo, el sonido en el impacto, el vuelo de la pelota, era increíble. Observando a Tiger, mi padre se mantuvo silencioso por un rato. Tiger estaba pegando al hierro 8 tan increíblemente alto y lejos que creo que a mi papá le estaba costando entender lo que hacía la cabeza del palo a través del impacto. Era como algo borroso. Uno nunca ve a Butch Harmon confundido, así que esta fue la primera vez. Cuando Tiger pasó al driver, olvídelo. Más silencio de mi papá, seguido de una muy buena pregunta: “¿Cuál es tu filosofía cuando mueves el palo a través del swing?”


TIGER DIJO, “Sé que le pego más lejos que todos, pero no siempre muy derecho. Yo solo le pego y la busco.” No parecía una gran filosofía en ese momento, pero Tiger era exactamente el prototipo de lo que los mejores profesores están buscando ahora. Deme 15 juniors y yo me quedo con el que no puede dejarla en la práctica, le pega tan torcido, pero que tiene velocidad y fuerza para quemar. Se puede enseñar a un jugador a pegarle derecho y a repetirlo. No se puede enseñar velocidad.

UNA VEZ TERMINADA LA CLASE, no sabíamos si mi papá iba a convertirse en el profesor de Tiger. Camino a casa estaba callado otra vez, perdido en sus pensamientos. Le dije, “¿Entonces qué te pareció?” Me respondió, “No sé si tendré la oportunidad, pero si pudiera trabajar con ese chico, lo convertiré en el mejor jugador que el mundo haya visto.” Una cosa que lo impresionó fue que si le decía a Tiger que pegara un golpe que él sabía le iba a costar pegar, Tiger diría, “Yo no sé pegar ese, pero si me muestras cómo se hace, puedo hacerlo.” Mi papá le daba una idea y una sensación y bang, Tiger lo ejecutaba. Sin importar que fuera, Tiger lo hacía, en su primer intento, a voluntad. Tiger era el tipo de lienzo en blanco que aparece una vez en la vida, y mi padre lo sabía.

TIGER TENÍA CALLOS en la parte interna de los antebrazos. Piense en ello. Rotaba sus manos y brazos de manera tan agresiva a través del impacto, mantenía los antebrazos tan juntos, que se frotaban uno contra el otro hasta el punto en que había formado capas adicionales de piel. Con el tiempo, la piel se agrietaba y sangraba. Es una de las cien maneras en las que Tiger fue único.

DESPUÉS DE QUE TIGER Y MI PADRE decidieron trabajar juntos, Tiger solía quedarse en nuestra casa en Houston. Yo tenía la responsabilidad de cuidarlo. Lo buscaba al aeropuerto. Nunca traía dinero así que me aseguraba de llevarlo a McDonald’s para que comiera. Tenía que levantarlo en las mañanas, cosa que no era fácil. Lo despertaba, me iba a bañar, y o despertaba otra vez. Fue mucho tiempo antes de que se operara los ojos y tenía unos lentes realmente muy gruesos. Lo recuerdo tanteando la mesa de luz para encontrarlos una vez que finalmente se despertaba.

TIGER ERA UN CHICO normal, promedio. Ha habido momentos en los que parece casi irreconocible al Tiger que nosotros conocimos en sus años universitarios y primeros años como pro. Después de mudarnos a Las Vegas, Tiger practicaba durante el día y luego todos íbamos a cenar en las noches. Era inquisitivo, abordable y la gente no lo molestaba demasiado. Él iniciaba las conversaciones, si es que puede imaginarse eso. Era una especie de existencia normal. Pero cambió, especialmente después de dejar a papá. Su círculo se achicó y él se aisló un poco más. Se formó una burbuja. Una de sus más grandes fortalezas era su factor intimidante y puso esa parte a trabajar al máximo. Adoptó una especie de personificación de Darth Vader, siempre una procesión frente a él y custodios por todos lados. Todo excepto la música de “Star Wars.” Darth Vader no es divertido y la diversión se había ido. Yo empecé a sentir que cuando me quería acercar a él Steve Williams me decía que me alejara, lo cual, si tenemos en cuenta el tiempo que hacía que conocía a Tiger, me pareció muy extraño. La naturaleza aislada de su vida me hizo sentir pena por él. Tiger es un cuento cauteloso de fama y éxito. En la Copa Presidentes del año pasado hubo señales de que estaría cambiando eso, y fue maravilloso ver hacerlo.

DURANTE EL OPEN Championship 2013 en Muirfield, una persona me preguntó cuáles eran mis pasatiempos. Le dije, “Me gusta ejercitarme.” Se rió y me dijo, “El ejercicio no es un hobby.” En el vuelo de vuelta, su comentario me molestó porque era verdad. Todo lo que yo hacía cuando no estaba en casa con mi esposa Lisa y nuestra hija de 14 años era trabajar. Esto necesitaba cambiar. Había tomado unas clases de historia del arte en la universidad y me habían encantado. Así que me dirigía a una tienda de artesanías local, compré algunos lienzos y pinturas al óleo, armé un estudio en el garaje y comencé a pintar. No se confunda, como artista soy un 20 de handicap, pero estoy mejorando y de cierta forma no importa. Cuando estoy pintando no me preocupo por mis jugadores, la enseñanza ni el negocio del golf. Cuando salgo del garaje, soy un hombre nuevo.

CUANDO JORDAN SPIETH ganó el British Open, tenía seis jugadores esperando a que termine para viajar juntos a los Estados Unidos. ¿Se imagina a Tiger, Vijay, Ernie y Phil esperando a uno de los otros para poder hacer eso? Las relaciones entre Dustin, Jordan, Justin, Rickie y Brooks son mucho más amistosas y si bien puede ser que les falte el drama Darth Vader-versus-Luke Skywalker, es más sano. Los europeos descubrieron hace años que ser amigos era una mejor manera de hacer las cosas, especialmente cuando se trataba de la Copa Ryder. En los próximos 10 años vamos a ver rendimientos maravillosos de los estadounidenses. Europa estará enfrentando un verdadero problema porque les tocará jugar contra muchachos que de abajo hasta arriba verdaderamente se apoyan.

IMAGINE AL COACH de football de Alabama Nick Saban redactando una regla que diga que no puede jugar ahí si tiene rastas o tatuajes. Podría hacerlo, ¿Pero quién querría jugar para él? La generación joven no responde bien al estilo de liderazgo haz lo que yo te digo paternal de la vieja escuela. Esa fue la lección que aprendimos de algunas capitanías pasadas de la Copa Ryder. Cuando se trata de imponer una regla estricta sobre chicos jóvenes – como exigirles que jueguen una vuelta de práctica de 18 hoyos – va en contra de una tendencia más libre de los que quieren jugar solo nueve hoyos. Los muchachos empiezan a intercambiar las mismas miradas de yo no quiero jugar 18 hoyos y acto seguido se bloquearon mentalmente. Les puedes indicar una dirección a los jugadores de hoy e irán hacia ese lado con toda la energía y el compromiso que les pidas, pero quieren hacerlo a su manera.
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¿VEREMOS A OTRO TIGER WOODS? No. Él fue un caso aparte. Cuando uno observa la naturaleza de su dominio – la demencial cantidad de cortes pasados, los promedios de golpes, sus porcentajes de victorias, los majors y todas esas mediciones increíbles a lo largo de 20 años – es bastante claro que nadie va a hacer lo que él hizo. ¿Recuerdan el entusiasmo con Rory McIlroy, quien en su mejor versión es lo más parecido que hemos visto a Tiger? Rory cumplirá 29 [en mayo], y en retrospectiva, la idea de que pueda dominar como lo hizo Tiger cuando hay jugadores como Dustin, Jordan, Jason y Justin en el escenario no me parece justo por él.


PERO NO SIGNIFICA que no habrá casos aparte en ciertas maneras. Tomemos a Jordan Spieth. El jugador que esté luchando contra Jordan en los últimos hoyos tiene que saber a qué se enfrenta, porque él es su propio factor intimidante. No es un fenómeno atleta que te ganará con el driver y no te desgastará con sus hierros. Te vence siendo Jordan, un chico de Dallas con personalidad que no te va a dejar tranquilo y que te trasmite esa sensación de lo inevitable, la sensación de que va a lograr un gran tiro en el peor momento posible para ti. Con Jordan estás jugando contra algo más que un gran juego de golf.

HE VISTO A DUSTIN JOHNSON pasar tres horas al día en el gimnasio, siete días a la semana. Cuando está jugando en el tour no tiene días libres. Lo he visto pagar el precio. Querer retrotraer el equipamiento y ponerlo a él y a muchachos como él en una caja, para que estén confinados a las viejas tradiciones, me vuelve loco. ¿Existe otro deporte más determinado que el golf en volver atrás? Dustin es casi un fenómeno físico para empezar, con 1,93 e increíblemente fuerte y coordinado. Cuando pega un hierro 9 desde las 185, los comentaristas en la TV suelen reaccionar con risa y un tono de incredulidad, como si fuera cosa de su equipamiento más que la increíble velocidad de la cabeza del palo y la precisión técnica. Eso está mal.
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EL PRESIDENTE OBAMA ha venido un par de veces a Floridian para tomar clases. Es zurdo, apunta un kilómetro a la izquierda con los hombros bien abiertos y luego vuelve muy por arriba. Le dije que necesitaba apuntar sus hombros más a la izquierda y me dijo, “Claude, rara vez me dicen que tengo que apuntar más a la izquierda.” Es curioso, hace muchas preguntas. Dijo que cuando llegó a la presidencia tuvo que optar entre jugar o practicar, que no iba a tener tiempo para hacer ambas cosas. Él es uno de esos golfistas semi serios, que alterna entre contar un chiste sobre sus golpes malos y molestarse por ellos.
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YO NO JUGUÉ AL GOLF CUANDO NIÑO. El padre de mi papá era Claude Harmon, el campeón del Masters en 1948. Fue una figura legendaria en golf, como jugador y profesional del club. Era amado y respetado por gente que ni conocía. Era un hombre sociable y un verdadero gran golfista. Pero fue muy duro con mi padre y mis tíos, Craig, Dick y Billy. La relación con cada uno variaba un poco, pero en general él fue un producto de su época y adoptó un enfoque de la vieja escuela, amor duro y sin elogios. Al final le dio resultados, pero no siempre fue agradable para ellos. Mi papá en particular tuvo una relación complicada con él. Lo amaba, le tenía miedo, buscaba su aprobación que nunca llegó y se rebeló contra él por un tiempo. Mejoró hacia el final, pero creo que la experiencia fue tan dura para mi padre que no quiso obligarme a jugar al golf y ni siquiera hizo el esfuerzo para mostrármelo.

UN DÍA CUANDO TENÍA 13 mi papá organizó una clase para mí con mi abuelo. En ese momento yo no jugaba realmente – prefería otros deportes – ¿pero quién no querría una clase con Claude Harmon? Así que empecé a entrar en calor en el range de Lochinvar, y él llegó en un carro. Lo estacionó directamente frente a mí, a menos de un metro y me dijo, “Muéstrame qué tienes.” Su tono me puso nervioso. Empecé a pegar y por alguna razón empecé a pegar shanks. Me dio un par de consejos rápidos pero luego de un par de shanks más me detuvo.
“¿Juegas otros deportes?” me preguntó.
“Sí señor, football,” le contesté. “Receptor.”
Me preguntó, “Cuando el coach te dice que corras 10 yardas y gires a la derecha, ¿qué haces?”
Le contesté. Luego hizo algo similar con cada uno de los cuatro deportes que yo jugaba, preguntando qué hacía yo específicamente cuando el coach me decía que hiciera algo.
Dijo, “Este es el problema: Te he estado diciendo qué hacer durante los últimos 10 minutos y todavía no has hecho nada de lo que te dije. Mi sinopsis es que no tienes talento y me voy a almorzar.” Con eso puso el carro en reversa y se fue. Después de quedarme parado unos minutos allí regresé caminando al clubhouse y, con lágrimas en los ojos, le conté a mi padre lo que había pasado.
“No te preocupes,” dijo. “Yo he pasado por eso toda mi vida.”

ES SOLO LA MANERA EN QUE LOS HARMON son entre ellos. En mis primeros años trabajando con mi papá en la Butch Harmon School of Golf en Las Vegas, lo encaré para pedirle algo de tiempo libre. Empecé con “He estado trabajando muy duro y…” Me frenó en seco y me dijo, “Entiende esto de una vez: Yo te contraté para que trabajes duro. Si estás esperando que yo te agradezca por trabajar duramente, entonces vas a esperar por siempre.” Caray, eso si que me causó impresión. Algunos años más tarde yo estaba a cargo de la Butch Harmon School of Golf en Dubai. Uno de nuestros instructores jóvenes, Justin Parsons, me dijo que yo había sido bastante duro con él, que yo esperaba demasiado y que él necesitaba algo de tiempo libre para ver a su familia. Cuando agregó “He estado trabajando muy duro y…” me puse en modo Harmon, diciéndole palabra por palabra lo que mi padre me había dicho. Hoy Justin está dirigiendo la academia en Dubai. Y me hace reír cuando, tres veces por año, me llama para quejarse de los jóvenes que siempre quieren tener tiempo libre.

DE VUELTA A CLAUDE HARMON SR. En 1987 fui a mi primer Masters. Tenía 17 y el golf todavía no me llamaba la atención, en gran medida por el tema familiar. Él seguía siendo esta persona aterradora para mí, pero me llevó a todos lados con él durante la semana. Se daba vuelta para asegurarse de que estaba con él. En el vestuario de campeones y en el porche. Todas las leyendas – Gene Sarazen, Sam Snead, Jack Nicklaus, Arnold Palmer, Seve Ballesteros – lo trataban con gran respeto y afecto. Realmente me impactó lo que esta cosa Harmon era en verdad. Él vivió solo dos años más. Me hubiese encantado que todavía estuviera vivo, aunque más no sea para ver qué fue del nieto que pegaba shanks.

NUNCA LLEGUÉ A SER UN BUEN JUGADOR, si bien al principio sí lo intenté. Eso me ganó miradas escépticas. Pero siempre sentí que hubo maneras en las que fue una ventaja. Para empezar, yo sé verdaderamente cuán difícil es el golf. Puedo entender cuando a alguien le cuesta hacer algo. Nunca le pido a un jugador que realice un movimiento descabelladamente difícil como pueden pedir profesores que fueron buenos jugadores y que asumen que cualquiera está en condiciones de hacerlo. No trato de que hagan el swing como lo hago yo, que sería desastroso. Mi trabajo es enseñar golf, no jugarlo y pasé muchos años estudiando de cerca mientras el mejor profesor del mundo – Butch Harmon – le enseñaba a Greg Norman, Tiger Woods, Steve Elkington, Davis Love III y tantos otros.

ALGO QUE SÍ PUEDO HACER, sin embargo, es pegarle a la pelota igual de bien diestro o zurdo. Aprendí esto de Mac O’Grady cuando pasé mucho tiempo con él 20 años atrás. Él dijo que aprender desde el otro lado me daría una gran ventaja como profesor ya que me recordaría cuán difícil es el golf y me mostraría qué le estaría pasando al alumno.

UNO DE LOS LOGROS que Dustin tuvo el año pasado fue mejorar su juego desde las 80 yardas para abajo. Ojalá pudiera recibir más crédito por eso. Él tiene un TrackMan y todo lo que yo hice fue decirle que se enfoque en pegarle a distancias precisas y que se olvidara del resto. Dustin ya estaba haciendo un swing más al fade con los hierros largos, lo cual con los wedges se traduce a un ángulo de ataque levemente más empinado, mejor contacto y control de la distancia. Durante el invierno se convirtió probablemente en el mejor jugador de wedges en golf y lo hizo él solo. Después de sugerirle el TrackMan lo único que hice fue mantenerme fuera de su camino.

MI PADRE no usa mucho el TrackMan, no porque sea obstinado, sino porque simplemente no lo necesita. No tiene fobia a la tecnología; fue uno de los primeros, junto con Carl Welty, en usar videos. Los ojos de mi padre funcionan para él como el TrackMan funciona para todos los demás. Más allá de la precisión que él ve en el vuelo de una pelota, movimientos del palo y del cuerpo, él es un genio para encarar la raíz del problema de un swing. Es especialmente cierto en el más alto nivel de competencia, donde los ajustes son muy pequeños. En definitiva, mi papá es tan bueno enseñando como Tiger lo fue jugando.


LE ENSEÑO A MUCHOS HOMBRES DE NEGOCIOS EXITOSOS… SI ELLOS MANEJARAN SUS COMPAÑÍAS COMO LO HACEN CON SU GOLF, MUCHOS QUEBRARÍAN



LE ENSEÑO A MUCHOS hombres de negocios exitosos. El golf es un deporte que confunde a muchas personas inteligentes y muchas veces pensé que si ellos manejaran sus compañías como lo hacen con su golf, muchos quebrarían. Ningún plan ni panorama claro de qué están tratando de hacer. Malos fundamentos. Intentar varias estrategias diferentes con la esperanza de que alguna funcione. Cuando un handicap 15 hace 78 está más confundido que cuando hace 92. No tienen idea de cómo lo lograron. Yo les digo, “Desde el punto de vista golfístico, llevemos a tu ‘compañía’ a un lugar donde no pierda dinero. Estabilicemos las cosas, compremos acciones. Luego abordaremos una cosa a la vez.”

CADA VEZ MÁS se trata de la relación. Mi papá siempre ha sido el mejor en eso. Cuando Tiger y papá terminaron la relación en 2002 yo estaba secretamente furioso con ambos. Mi papá sabía mucho más de la vida de Tiger que de la mía, lo cual me hizo sentir envidia de Tiger y resentimiento contra mi padre. Años antes de que se separaran recuerdo que mi padre me estaba poniendo al día sobre las chicas que Tiger estaba viendo mientras yo pensaba, Él ni siquiera sabe si tengo novia, mucho menos su nombre. Me dolió. Un día, después de la separación, pasaron uno al lado del otro sin reconocerse. Yo pensé, ustedes no saben cuán bien lo estaban haciendo. No tenía sentido para mí en ese entonces. Todavía no lo tiene.

HE ESCUCHADO a profesores decir, “Tiger era tan bueno que habría sido grandioso trabajando con cualquiera.” Tal vez sea verdad, tal vez no. Todo lo que sabemos con certeza es que mi padre lo hizo, y ellos no.

LOS PROFESORES TERMINAN siendo despedidos por los jugadores por la misma razón que fueron contratados. Al principio te quieren porque te preocupas mucho por ellos, estás siempre disponible y les hablas mucho. Cuando te echan es porque estás detrás de ellos para que practiquen más, les revoloteas a su alrededor y hablas demasiado.

LA AVASALLADORA RAZÓN por la cual los golfistas no mejoran es por su obsesión con la dirección que toma la pelota. Los aficionados deberían concentrarse más en lograr un contacto sólido, hacer lo necesario para pegarle sólido a la pelota. Si puede mejorar el porcentaje de veces que encuentra el centro de la cara del palo, el tema de la dirección mejora inmediatamente.

LA MAYORÍA DE LOS GOLFISTAS PEGAN SLICE. Siempre ha sido así y siempre lo será. Mi enfoque no es convertir ese slice en un draw. El recorrido de afuera hacia adentro que ocasiona el slice no es algo tan malo con los palos modernos y las pelotas que agarran menos efecto. Mi objetivo es hacer que el recorrido de afuera hacia adentro sea menos extremo, llevarlo de 12 grados a solo 6 grados. Convierta el slice en un leve fade y podrá jugar un gran golf.

TENGO 48, así que ya hace un tiempo que estoy por aquí. En ese tiempo hubo tres jugadores que tenían un aura que uno podía sentir, del tipo que hacía que cuando entraran a un lugar todos se detuvieran para verlos. Uno fue Tiger. El segundo fue Greg, quien derramaba confianza en sí mismo y la sensación de estar contento con quien era. El más fantástico fue Seve Ballesteros. Lo recuerdo llegando a un torneo una vez. Estaba usando una camisa blanca ajustada con un sweater azul atado sobre sus hombros. Pantalones grises, zapatos negros lustrados y un reloj de oro. Mientras se bajaba del auto la gente que se había juntado dijo en coro “Ooh.” Tengo que admitirlo, me puso la piel de gallina.

SIEMPRE HE ADMIRADO a Ernie Els por la manera en que manejó haber tenido que pasar la mejor parte de su carrera jugando contra Tiger Woods. En el PGA Championship 2011 en Atlanta, Tiger había estado teniendo dificultades. Yo estaba en el range con Ernie al inicio de la semana y un jugador joven le dijo frívolamente a otro, “Parece que Tiger no será un factor esta semana.” Ernie se dio vuelta para mirarme, hecho una furia. Murmuró para que solo yo pudiera escucharlo, “No tienen idea.” Él ha pasado los últimos 15 años sin experimentar jamás una semana donde Tiger no fuera un factor en un major, como una especie de maldición. Los jóvenes no tenían idea de cuán fácil la tenían, sin tener que preocuparse por que Tiger les pateara el trasero. Ernie nunca se quejó, nunca mostró amargura, siempre habló muy bien de Tiger. Un ejemplo de clase y dignidad.

CUANDO BROOKS estaba en el hoyo 15 de Erin Hills el domingo y parecía que iba a ganar, empecé a llorar. Sabes, mi abuelo era el mejor amigo de Ben Hogan. Mi padre le enseñó a Tiger Woods. Mi tío Craig le enseñó a Jeff Sluman, mi tío Billy ayudó a Jay Haas y mi tío Dick fue profesor de Fred Couples. Sentí como que finalmente había dado una puntada personal en el cubrecama de los Harmon. Sentí que era digno de usar el uniforme de la familia Harmon, el cual al principio era demasiado grande para mí.

Cuando mi tío Dick falleció en 2006 fue una pérdida muy grande para mí. Yo siempre acudía a él, tal vez porque su familia, su relación con sus cuatro hijos era tan estable. En el funeral fue mi tío Billy el que dijo el panegírico. Dijo, “Sé que Dickie está en el cielo y que cuando entró primero le dio un abrazo grande a nuestra madre. Luego buscó a mi padre y también se abrazaron.” Todos estaban llorando en la iglesia, Billy dejó que la belleza de esa escena durara unos segundos y luego agregó, “Y cuando Dickie y papá dejaron de abrazarse, mi papá le dijo, ‘A propósito, ¿cómo arruinó Butch ese vínculo con Tiger?’ ” La gente estalló en risas y llantos al mismo tiempo. Un perfecto final Harmon.