Instrucción Hace 3 semanas

¿Cuál ‘Usted’ está jugando hoy? Todos tenemos un Jekyll & Hyde adentro

¿QUÉ GOLFISTA NO se ha auto diagnosticado esquizofrenia en algún momento? “Jugué fantástico el sábado, pero el domingo fue como si nunca hubiese agarrado un palo en mi vida”. “Le pego bárbaro en la práctica pero en la cancha soy una persona diferente”. Casos severos de trastorno de personalidad múltiple, popularizados en obras tales como El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde, o casi cualquier película protagonizada por Jim Carrey, son raros. Pero existe una investigación en auge que sugiere que todos, hasta cierto punto, convivimos con varios yo. Cómo nos compartamos cerca de niños, nuestros colegas, nuestros amigos, extraños – después de un triple bogey – indica que no siempre somos la misma persona.

En Subpersonalidades: La gente dentro de nosotros, el difunto Dr. John Rowan escribió que ciertos estados del ser son mejores que otros dependiendo de la situación, y cuando la vida va bien, nos intercambiamos entre nuestros varios yo. Si bien solemos estar ajenos a estas transiciones, pueden ser bastante reconocibles para un científico que mide y mapea la actividad cerebral.
¿Podría un golfista aprovechar esta introspectiva para bajar sus scores? Por supuesto, según la Dra. Debbie Crews, asesora adjunta de psicología deportiva de la Universidad de Arizona State, y Christopher Smith, director PGA de instrucción en Eugene Country Club (Oregón). Juntos están explorando la noción de quién usted es cuando se para para pegarle a una pelota de golf contribuye en gran medida para determinar el resultado.

“El golf es una transferencia de energía, y por ende el estado del ser que comienza la secuencia de eventos, desde la mente al cuerpo al palo y a la bola, es fundamental”, dice Crews. Si todo eso le suena un poco alocado, recuerde, a ella lo único que le importa son los datos. Crews se para pacientemente en el driving range y lo escucha hablar de sus sentimientos, pero prefiere que su cerebro esté conectado a un Opti Brain, una vincha con sensores desarrollados por Crews y que pueden adquirirse comercialmente. El dispositivo puede ajustarse para tocar música cuando se alcanzan ciertos patrones de onda cerebrales, para que los usuarios pueden entrenarse a sí mismos a ingresar un espacio mental. Funciona mejor en el putting y chipping que con el full swing ya que el shock violento de impactar la bola a alta velocidad puede apabullar a nuestro sistema.

Crews y Smith descubrieron que la mayoría de los golfistas, cuando se los presiona un poco, pueden perturbar a cinco o seis “personas” que habitan de manera habitual su mente en la cancha de golf. Crews y Smith piden a sus clientes que les pongan nombres a estas personas: El Preocupado, el Perfeccionista, el Mudo, el Canchero, la Víctima, la Porrista y así sucesivamente. Algunas veces los nombres pueden ser bastante personales. Un handicap medio nombró a Karate Guy, o el espacio mental específico que él experimenta en su otra actividad recreativa. Otro golfista convoca al Abogado Litigante – la persona capaz y confiable que él es en el trabajo.

El desafío radica en identificar cuál “persona” lo hace pegar los mejores golpes. La agresión funciona muy bien para algunos golfistas pero es desastrosa para otros. El miedo puede aumentar o inhibir la coordinación muscular, dependiendo de la personalidad. Lo mismo pasa con el pensamiento técnico y así en más. La parte genial, según Crews, es que la mayoría de las personas son grandes actores naturales. Ella recuerda un golfista universitario que sufría de los yips del full swing y que se curó instantáneamente cuando pretendía ser otro jugador de su equipo cuyo swing admiraba. Dice Crews: “Cuando se pare frente a la bola, haga de cuenta que usted es la persona que necesita ser”.