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Los problemas con el driver de Tiger pueden detenerse esta semana por una simple razón

Aunque seamos rápidos en juzgar los resultados, el último regreso de Tiger Woods es un proceso de descubrimiento, intentando entender sus limitaciones y su comodidad después de su cuarta cirugía de espalda. Aún está en sus etapas iniciales, así que es difícil extrapolar mucho merito ya que solo ha jugado seis rondas oficiales en el PGA Tour.

Por otro lado, la precisión de driving de Tiger nunca fue su fuerte. Es una complicación que ha sido amplificada en sus apariciones en Torrey Pines y en Riviera, con el ganador de 14 majors tan solo alcanzando un 35.61% (30/84) de los fairways. Seis rondas no es suficiente para entrar en las estadísticas oficiales del tour, pero fuera de los 214 golfistas que califican, solo Andrew Loupe (33.12 por ciento) ha estado peor en precisión de driving. En síntesis, si Woods quiere dejar de luchar para superar el corte, mejorar su juego desde el tee es vital.

Y puede que eso esté en el horizonte de esta semana del Honda Classic, por una razón muy simple: según Woods, solo planea usar el driver cuatro o cinco veces cada día.

Con buena razón. Aunque el PGA National no sea particularmente largo — par 70, llegando a unas 7,140 yardas — puede provocar caos con drives erráticos gracias a bunkers y una docena de hazards de agua. Quizás no es sorpresa que Rickie Fowler logró un impresionante .800 golpes ganados/fuera-del-tee (décimo en el field) en su victoria del Honda en la temporada pasada, gracias a encontrar los fairways (más de 67 por ciento).

Durante su ronda de práctica del miércoles, la cual sirvió como su único recorrido en la cancha antes del torneo, Woods golpeó el driver seis veces, con solo dos intentos que aterrizaron en el fairway. Dejando el palo largo en la bolsa, Tiger acertó cinco de ocho fairways. Cuando terminó segundo en el evento de 2012, Woods era el octavo del field en precisión de driving, alcanzando el fairway un 71 por ciento de las veces.