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Supervivencia del más apto ¿Cuál es la causa de tantas lesiones?

lesionesA medida que los jugadores engrosan sus músculos y aumentan las velocidades del swing, el golf debate qué es lo que está causando las lesiones a los jugadores

Las canchas, las cabezas de los palos y las bolsas de dinero son más grandes, ¿pero el cambio más obvio en el golf profesional en el siglo XX1? El aspecto de los jugadores. ▶ La ropa holgada y los físicos regordetes son vistos como una vergüenza en los tours del mundo y hasta el perfil más corpulento del sénior tour fue dejado de lado gracias al siempre joven y esbelto Bernhard Langer. ¿Dónde se reconstruyó la imagen genérica del pro del tour? En el gimnasio. ▶ Solía ser que los dones genéticos eran casi exclusivamente responsables del destaque de estrellas físicamente magnéticas como Snead, Palmer y Norman. Pero la era actual está marcada por un nuevo ejército de clones con grandes músculos debajo de las remeras ajustadas y pantalones chupines. Todo ese cuerpo magro es aceptado como indispensable para un juego poderoso que hoy se considera vital para llegar al éxito. Para llegar a esa condición se ha vuelto obligatorio algo de entrenamiento físico, mucho en realidad. ▶ Sería difícil argumentar que los resultados no han sido positivos para el golf. En los circuitos modernos de los pros, la pelota vuela MUY lejos y la imagen atlética y estilizada de los jugadores es más vendible. También parecería irrefutable que ahora más que nunca son más los golfistas capaces de ganar torneos.

Pero para aplicar un concepto de Newton que es una de las bases para el llamado a un mejor acondicionamiento físico, para cada acción existe una reacción igual u opuesta. Y lo que parece ser un patrón emergente – o quizás solo una aberración – ha incitado a los tradicionalistas a hacer oír su escepticismo latente sobre el nuevo orden.
¿Por qué, se preguntan los de la vieja escuela, viene pasando desde el año 2000 que los mismos jugadores identificados como los mejores y más desarrollados físicamente han sufrido tantas lesiones? Los nombres en esa marquesina retórica: David Duval, Tiger Woods y, más recientemente, Rory McIlroy y Jason Day.
La taquigrafía, que ignora detalles vitales, es esta: los cuatro son o fueron jugadores potentes que llegaron a ser Nro. 1 y los cuatro transformaron sus cuerpos hasta un punto asombroso – especialmente la parte superior de sus cuerpos – mediante programas de entrenamiento intensivos. En el caso de Duval y Woods, las lesiones fueron parte de sus estrepitosos declives y en el caso de los dos últimos veinteañeros, están pasando por una caída. En resumen, las rutinas físicas más demandantes aparentemente los ha hecho más frágiles físicamente.
Es un relato simple y los videos subidos por el impresionantemente forjado y actual Nro. 1 Dustin Johnson y el campeón del U.S. Open Brooks Koepka compenetrados en sesiones de levantamiento de pesos pesados serían como heraldos.
Por supuesto que todas las áreas de la historia épica y tal vez trágica de Woods siguen siendo un punto de referencia dominante e irresistible en golf. Los comentaristas de este deporte saben que crearán controversia al hacer cualquier comparación con la historia de obsesión por el trabajo físico y las lesiones de Woods. A principios del año pasado, unos meses después de que McIlroy fuera reemplazado como Nro. 1 por Jordan Spieth y Day, Brandel Chamblee de Golf Channel se atrevió al citarlo a Woods mientras expresaba respetuosamente sus dudas sobre la dirección de McIlroy.
“Cuando veo las cosas que está haciendo en el gimnasio, pienso en lo que le pasó a Tiger Woods,” dijo Chamblee. “Y pienso más que nada en que lo que Tiger Woods hizo al inicio de su carrera con el golf es un ejemplo de cuán bueno puede ser un ser humano; lo que hizo hacia la mitad y final de su carrera es un ejemplo de la cautela que hay que tener. Es solo mi opinión. Y me preocupa un poco cuando veo la cantidad de peso que está levantando Rory en el gimnasio.”
El año anterior, cuando McIlroy era Nro. 1, Duval, quien estaba haciendo la transición hacia la cabina de televisión, hizo referencia a Woods y a sí mismo al expresar una advertencia a McIlroy, diciéndole a los periodistas, “A mi me parece que la mayoría de los muchachos que se lastiman, incluyéndome, son aquellos que se la pasan en el gimnasio y hacen cosas.”
McIlroy, quien admite que cuando dudan de su programa de entrenamientos le molesta bastante, le respondió a Chamblee y a otros críticos al subir un video desafiante de sí mismo haciendo una serie de tres sentadillas con 120 kilos y el comentario, “Soy un golfista, no un fisicoculturista.”
Posteriormente McIlroy explicó que el motivo de los entrenamientos tan agresivos que lo llevaron de ser un adolescente subdesarrollado a un Adonis no eran por ego, sino por pragmatismo. La combinación singular de McIlroy de un marco pequeño, flexibilidad y la habilidad de generar una velocidad increíble de la cabeza del palo eran todos ingredientes para lesionar aún más la parte baja de la espalda que había comenzado a darle problemas cuando junior. El antídoto fue un régimen diseñado por el fisiólogo deportivo británico, el Dr. Steve McGregor, quien fortaleció los músculos centrales y la parte baja del cuerpo a la vez que agregó masa muscular a la parte superior para ayudar a que el swing de McIlroy fuera más estable, compacto y poderoso. “Rory hizo lo correcto,” dice el venerado instructor de acondicionamiento de golf Randy Myers.


‘Los atletas de otros deportes se lesionan, y sin embargo nunca decimos que no deberían ir al gimnasio. Pero lo decimos de los golfistas.’


POTENCIA VS SENSACIÓN
Pero así como hemos aprendido en política, las especificaciones torcidas no siempre penetran el espíritu del tiempo. Existen varios motivos por los que el entrenamiento con pesas y el golf siguen siendo una combinación contradictoria para muchos. La sospecha de los cínicos del deporte que dicen que los entrenamientos con pesas más exigentes pueden estar alimentados por drogas que mejoran el rendimiento invitan a las críticas. Además, el cinco veces ganador del Super Bowl Tom Brady, menos musculoso y relativamente delgado pero mejor que nunca a los 40, está fuertemente a favor de una flexibilidad y agilidad muscular por encima de la corpulencia.
Muchos de los fanáticos de los deportes en general continúan resistiéndose a considerar a los golfistas como verdaderos atletas. Hasta los pros viejos pueden socavar tal creencia cuando a los incondicionales de épocas pasadas que nunca hicieron una plancha les cuesta aceptar el golf como algo poderoso y cuando clichés como “los montes están llenos de pegadores largos” siguen resonando en sus mentes. Las pesas son execrables. Gary Player estaba tan adelantado a su época con su régimen de levantamiento de pesas que todavía seguía siendo motivo de burla en 1978, después de haber ganado su noveno major. En la siguiente década, el fanático del entrenamiento físico Greg Norman también recibía miradas extrañas.
Después de ganar el Open Championship en Royal Birkdale en 1976, Johnny Miller compró un rancho y empezó a realizar trabajos manuales pesados para refaccionarlo. A lo largo de los siguientes meses, Miller agregó unos 10 kilos bien proporcionados a su cuerpo. Cuando volvió a unirse al tour en 1977, de repente fue un golfista mucho peor.
“Fue como si hubiese trabajado una contextura tensa – hombros anchos, cintura chica, piernas gruesas,” recuerda Miller. “Me veía fabuloso, pero no hice nada de elongación y me sentía menos flexible. Cuando empecé a practicar de nuevo mi swing había perdido mucha elasticidad. Lo peor fue cuán perdido estaba en el control de la distancia con mis hierros, la parte de mi juego en la que era mejor que todos. Estaba pegando golpes que nunca había pegado antes, volándome los greens, quedándome muy corto con los wedges. Cambiar mi cuerpo, agregar toda esa musculatura, fortaleciéndome pero perdiendo flexibilidad fue una de las cosas que mató mi golf y probablemente fuera la causa de todas las lesiones que vinieron después.
“La moderación es la mejor guía,” insiste Miller. “Algunas veces el muchacho que trabaja duro empieza a mirarse en el espejo y se enamora de lo que ve. Creo que un golfista debería tener suficiente fuerza y flexibilidad, pero no enloquecerse con eso.”
Muchos tradicionalistas tienen un lugarcito en su corazón para todos los jugadores blandengues que tienen swings raros y lentos pero que pueden desempeñarse bajo presión y que, dicho sea de paso, nunca parecen lastimarse. La calidad más apreciada no era la potencia sino la sensación, como lo evidencia el apretón de manos con dos dedos elegido por Billy Casper, Chi Chi Rodríguez, Raymond Floyd y Lee Trevino para que los dígitos preciados no fueran apretados indebidamente. Como regla general, los pros del tour evitaban los ejercicios extenuantes, sabiendo que en golf las compensaciones forzosas sobre el cuerpo podían afectar la fluidez del swing, haciendo que hasta las pequeñas lesiones se convirtieran en grandes lesiones.
Nick Faldo, quien ganara su sexto y último major en 1996, es quizás el último verdadero gran jugador de precisión y toque. Si bien siempre se mantuvo en línea – cuando joven andaba en bicicleta y en la actualidad, a los 60, conserva el hábito del gimnasio – se ha mantenido alejado de las pesas.
“Soy consciente de que en la actualidad hay más ciencia y conocimiento,” dice Faldo, “pero para mí, andar probando con pesas de 100 a 150 kilos, no tiene sentido cuando estás jugando un deporte de sensación y con un palo que pesa algunos gramos. Y cuando los jugadores cambian dramáticamente el físico, ya sea bajando o subiendo de peso, muchas veces no ha resultado bien. Nosotros los golfistas podemos ser seres delicados.”
“Sé que los jugadores jóvenes tienen un estilo nuevo donde dan un latigazo hacia arriba con el cuerpo para pegarle ridículamente largo,” prosigue Faldo, “pero todavía tengo dudas de que ese método los sostenga cuando llegan los nervios del domingo. Sigue remitiéndose a poder hacer picar un golpe con un hierro a la distancia correcta y dejar los golpes de aproximación dentro de un círculo de 3 metros. Especialmente en los majors, sigue siendo un tema de nervios y toque. Sabes, dudo que Shakespeare se dedicara a limpiar las plateas antes de tomar su pluma. Estoy preparado para que me demuestren que estoy equivocado, pero parecería que existe un capítulo más en la historia de esta discusión.”lesiones

Los preparadores físicos dicen lo suyo
Está bien, los escépticos del levantamiento de pesas en golf han dicho su parte. Para los preparadores físicos que realmente trabajan con los pros – frustrados porque sus métodos siguen siendo cuestionados – no existe realmente un debate.
El Dr. Ara Suppiah, un experto en medicina deportiva funcional y el médico del equipo de EE.UU. en la Copa Ryder 2016, se descarga cuando le dan la palabra. “Lo que los críticos dicen no es ciencia, solo observaciones anecdóticas de una muestra muy pequeña con muchas variables,” afirma. “Para cada golfista que ha sufrido una lesión o lo han acusado de sufrir una lesión en el gimnasio, puedo nombrar varios jugadores de elite – Henrik Stenson, Adam Scott, Sergio García, Jordan Spieth – que trabajan habitualmente pero nunca se lesionaron. Los críticos de los golfistas profesionales ven las cosas al revés. Dicen que el trabajo en el gimnasio causa las lesiones, pero los jugadores de la actualidad y sus entrenadores saben de primera mano que es el deporte mismo el que causa las lesiones y que entrenan para evitarlas.
“Los atletas de otros deportes se lesionan, y sin embargo nunca decimos que no deberían ir al gimnasio,” dice Suppiah. “Pero lo decimos de los golfistas. Nunca diría que los brazos de Rafa Nadal son demasiado gruesos. Pero constantemente decimos esto de los golfistas.”
El argumento de Suppiah es que el golf profesional ha evolucionado hacia un deporte más exigente atléticamente. Al igual que los lanzadores de las grandes ligas que lanzan pelotas a 152 kilómetros por hora o más rápido y que aparentemente se lastiman más seguido, o jugadores de tenis con raquetas más poderosas que se lesionan por hacer el swing más rápido, los ahora comunes 192 kilómetros por hora de velocidad en las cabezas de los palos aplican una carga significativamente más grande sobre el cuerpo. “Los avances en el equipamiento han permitido que el cuerpo se mueva mucho más rápido,” continua Suppiah. “Y debido a que el driver se puede pre ajustar para que solo se falle hacia un lado, y porque es más liviano y permisivo, los swings pueden ser mucho más fuertes sin perder tanta precisión. Esas condiciones logran velocidades y distancias que nunca antes habíamos visto, pero con un desgaste físico más importante.”
Suppiah es un defensor del programa de acondicionamiento físico de Day, el cual según el australiano comenzó a seguir en 2014 para evitar las constantes lesiones que sufriera al inicio de su carrera. Pero al igual que McIlroy, Day tiene una contextura ósea pequeña, genera gran velocidad, es altamente flexible y tiene una parte baja de la espalda problemática. El desarrollo notable de la parte superior del cuerpo busca estabilizar y acortar el giro desde la pelota, el cual cuando era más largo le causaba una lesión grave a su pulgar izquierdo.
Suppiah dice que los golfistas sufren el desgaste y lesión que también sufren la mayoría de los atletas – por el impulso desde abajo – y cita la ley de Newton como un pensamiento fundamental para el entrenamiento.
“Los golfistas están generando casi tres veces su peso corporal en fuerza descendente hacia el impacto,” dice. “El suelo va a devolver la misma cantidad de fuerza y la mayoría debe ser absorbida por el cuerpo humano. Para ser capaz de manejar esas fuerzas del suelo se necesitan pesas y son una parte importante del entrenamiento atlético.
“Pero ese entrenamiento es mal interpretado,” dice Suppiah. “Cuando un golfista se vuelve más grueso en los brazos o la parte superior del cuerpo, no es debido a que necesariamente esté enfocado en esa parte. Los entrenamientos físicos que hacen los golfistas están mayormente dedicados a los abdominales superiores, espalda y piernas. Pero al hacer sentadillas, los brazos al igual que las piernas se engrosan por la liberación de la hormona de crecimiento y la testosterona. El objetivo de un programa adecuado es el equilibrio. Y de la única manera que los brazos y piernas se vuelven demasiado musculares es cuando existe una pérdida simultánea de rango de movimiento funcional. No creo que Jason y Rory sufrieran de eso en absoluto debido a sus entrenamientos.”
Myers, el director de acondicionamiento físico en el Sea Island Resort en Georgia, donde entrena a Davis Love III, Zach Johnson, Brian Harman y Billy Horschel, es el autor del libro Fit for Golf, Fit for Life (Entrenado para el golf, entrenado para la vida). Muy rara vez hace del levantamiento de pesos más pesados el foco de los programas que les da a sus jugadores. “Nunca ha habido un estudio que diga que alzando tanto peso voy a mejorar mi desempeño en el golf,” opina Myers, “pero han habido estudios que dicen que si mejoro mi condición física y puedo mantenerme flexible, podré extender la duración de mi carrera.”
Myers le da prioridad a la longevidad del jugador – “tomar plena ventaja del período de vida del golf y de las oportunidades para ganar dinero” – por sobre el desempeño. “Creo que es significativo que Tom Brady haya adoptado muchos principios del golf a la manera en que entrena,” dice. “Nuestros golfistas de hecho entrenan como los mariscales de campo. Queremos que sus músculos sean elásticos. El movimiento del swing es muy parecido al movimiento del lanzamiento. Necesita piernas fuertes, músculos superiores muy fuertes y flexibilidad en las articulaciones de sus hombros y espalda media. Los muchachos que han podido permanecer más tiempo en el tour no son los más musculosos y, en la mayoría de los casos, no son los más fuertes. Pero son los más elásticos, con un gran rango de movimiento, flexibilidad y simetría.”
Myers cree que un jugador que sigue sus principios llegará a mejorar el toque: “Al mejorar la postura y el equilibrio mediante la fortaleza de los músculos superiores, será más fácil mantener el cuerpo quieto durante el chipping y el putting.”

‘El acondicionamiento físico del golf está en pañales’
Al mismo tiempo Myers dice que el golf está detrás de otros deportes en entrenamiento de fitness porque carece de la plena aceptación de los jugadores y existe una relativa falta de documentación sobre la causa y el efecto. Myers recuerda haberse reunido con Player, quien en ese entonces tenía 60 años, en los 90 y escuchar al miembro del Hall de la Fama confesar que no sabía con certeza qué parte del régimen de toda la vida que había seguido tan a rajatabla había sido ventajoso para el golf. Norman, un adherente precoz del ejercicio intensivo que trató de mejorar el ejemplo de Player, ahora admite que si hubiera hecho las cosas de manera diferente, tal vez hubiera evitado algunas de las cirugías que tuvo que enfrentar hacia finales de su carrera y luego de su retiro de la competencia. “El acondicionamiento físico del golf está en pañales,” dice Myers.
Joey Diovisalvi, quien entrena a Johnson y Koepka, cree que si bien el conocimiento del acondicionamiento físico del golf está acelerándose por las mayores necesidades en el tour, son posibles más errores ya que los jugadores están empujando más fuerte que nunca para lograr una ventaja. “Las lesiones son más comunes que antes porque los jugadores son más agresivos y no temen hacer las cosas que tienen que hacer para rendir bien,” dice Diovisalvi, conocido como Joey D. “No significa que sean los suficientemente inteligentes o diligentes para hacer el trabajo adecuado de preparación.” Diovisalvi cuestiona, “¿Hizo cosas Tiger que fueran potencialmente defectuosas?” refiriéndose a los cuentos sobre el entrenamiento estilo Navy SEAL de Woods y por llevar a cabo ejercicios técnicos como los levantadores de pesas olímpicos con un peso adicional que iba en contra del consejo de su preparador físico de siempre, Keith Kleven. “Es posible que lo hiciera.”
Diovisalvi ve la necesidad de mejorar en el campo de pre acondicionar a los golfistas para rutinas de ejercicios intensos y para entender los protocolos de recuperación adecuados y así disminuir las lesiones. “Cuando los jugadores vuelven de lesiones o fatiga, puede suceder que ellos se hayan dado a sí mismos luz verde y vuelvan demasiado rápido,” dice Diovisalvi, cuyos primeros clientes dentro del mundo del golf fueron Jesper Parnevik y Vijay Singh. “No se si hemos hecho un gran trabajo en golf en cuanto a lograr que los jugadores entiendan que una recuperación adecuada lleva tiempo. Uno empieza a darse cuenta que, dejado a su propio criterio, la recuperación no es algo que hagan bien.”
El argumento corre en contra de las críticas que los jugadores actuales reciben por saltearse demasiados torneos. La base son los relativos calendarios de hombre de hierro que eran tan comunes, especialmente entre los jornaleros, en épocas anteriores. Pero Jack Nicklaus—y más tarde Faldo y Woods—demostraron la eficacia de un calendario más reducido diseñado para llegar al pico de rendimiento en los majors.
Más que nunca, muchos de los jugadores de la actualidad pueden darse el lujo económico de esperar hasta estar mentalmente deseosos y físicamente preparados antes de embarcarse en una seguidilla de torneos. Puesto que esas elecciones ahora son más complicadas ya que el calendario de torneos a nivel mundial es más extenso y alarga efectivamente la temporada de juego, los preparadores físicos, sugiere Diovisalvi, deberían proponer enfáticamente un ritmo moldeado de la misma manera en que los entrenadores de caballos aguantan a los pura sangre para que corran solamente cuando están bien descansados y preferentemente en las carreras más importantes.
‘Decir que las drogas que mejoran el rendimiento (PEDs) no existen en golf, no creo eso’
Diovisalvi también advierte que los entrenamientos más exigentes por parte de los golfistas traen aparejados la posibilidad del uso de drogas que mejoran el rendimiento.
“Tenemos que controlar eso en el golf,” dice. “No creo que sea tan común como en otros deportes, pero jamás dudaría que está sucediendo. Algunos correrán el riesgo porque la tentación económica los empuja más allá de su habilidad para pensar de manera racional.
“Decir que las drogas que mejoran el rendimiento (PEDs) no existen en golf, no creo eso. Cuando empiecen a realizar análisis de sangre [en la temporada 2017-2018 del PGA Tour], vamos a ver una dinámica totalmente diferente.”
Como dice Faldo, hace falta escribir un nuevo capítulo sobre el rol del acondicionamiento físico en golf. Será probablemente uno donde los preparadores físicos tengan un control definitivo sobre los protocolos adecuados.
“Todos disfrutamos esos momentos donde un gran atleta empuja los límites de lo que un ser humano puede hacer, y es emocionante ser parte de eso,” dice Suppiah. “Pero cada vez más, en cada uno de esos momentos, incluso en golf, el atleta estará al borde de lesionarse o desmoronarse. Podría ser por un régimen de entrenamiento o sesiones de práctica intensas o por estar al borde del agotamiento mental. Eso es lo que los grandes atletas hacen, y lo que las nuevas exigencias del golf están haciéndole hacer a los más grandes golfistas. Los atletas siempre querrán llegar. Simplemente significa que en golf, los preparadores físicos que los puedan guiar adecuadamente serán cada vez más valiosos.”