Instrucción Hace 2 años

Cómo Stenson volvió a triunfar tras derrotar los yips

Stenson

NO se puede ver desde el tee, pero el hoyo 18 de Royal Troon tiene un lugar certificado conocido por matar los sueños. ▶ El bunker profundo que enmarca el costado derecho del fairway, a 308 yardas del tee, atrapó a Greg Norman en el playoff del Open Championship 1989, y nunca terminó el hoyo – arruinando el 64 del domingo que supuestamente iba a darle su segundo major. Mark Calcavecchia se mantuvo bien alejado e hizo birdie dos veces el domingo, durante la vuelta estipulada y en el playoff, camino a llevarse la Claret Jug. ▶ Henrik Stenson y su caddie Gareth Lord conocían la historia – y exactamente dónde estaba el problema – cuando Stenson llegó al 18 en la vuelta final del Open de este año con dos golpes de ventaja sobre Phil Mickelson en su Duelo bajo el Sol moderno.

SI UN JUGADOR LA ESTÁ DESPARRAMANDO POR TODOS LADOS, Y EL PSICÓLOGO LE DICE QUE SEA POSITIVO, ESO NO VA A FUNCIONAR. NO HAY NADA POSITIVO AL RESPECTO. —PETE COWEN

Stenson podría haber elegido un hierro largo que sacara el bunker de la derecha y la seguidilla de trampas de la izquierda fuera de juego. En cambio, inmediatamente sacó su palo más confiable de la bolsa. Si bien se oculta bajo la funda de uno de los palos de Callaway de la línea más actual, la Madera 3 Diablo Octane de 2010 con la vara azul eléctrica es lo que Stenson ha estado usando para dominar las canchas durante los últimos seis años – una eternidad en el mundo del equipamiento.
“Es más corta que las estándar, y tiene unos 12,8 grados de loft,” dice Peter Cowen, el profesor de Stenson durante los últimos 15 años. “Puede pegarle como por un embudo, realmente. Puede pegarle al driver también, pero no sé por qué podría necesitar algo más. Cuando está en su mejor momento, es como mirar un video juego.”
El hombre de Gothenburg, Suecia, no dudó. Comenzando el swing con ese tironcito idiosincrásico alejándose de la pelota, golpeó duramente la antigua madera 3 por quinta vez en los nueve de la vuelta. La pelota salió alta y recta y picó un poco hacia la derecha cuando aterrizó. Se dirigió con fuerza hacia el bunker de Norman, pero Stenson ya había recogido su tee y se fue hacia el fondo del sitio de salida para esperar que Mickelson jugara.
Stenson sabía exactamente hacia dónde estaba yendo – al mismo lugar que casi siempre va.
El golpe terminaría un paso corto de la arena, sobre un asiento lindo y levemente en subida en el fairway. Stenson pegaría otro gran golpe con el hierro en un día lleno de ellos y embocaría el putt para puntualizar uno de los mejores despliegues de impacto de pelota en la historia de campeonatos mayores – un 63 con 10 birdies tan puro que hasta Jack Nicklaus dijo que fue lo mejor que había visto.
Olvídese del mítico título de ser el mejor pegador de pelota del tour, o de lograr un 20 bajo el par record en Troon. Que Stenson, ahora con 40 años, pudiera estar jugando un torneo de golf en 2016 era inconcebible en 2001. “Estaba en un lugar bastante oscuro,” dice. “Pero he demostrado más de una vez que no me doy por vencido.”

Yo recorrí todos esos callejones oscuros cuando era jugador, muchos de los jugadores se pierden en esos callejones. —Pete Cowen

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YIPS DEL FULL SWING
Falta de forma – el eufemismo de los europeos para decir que están jugando mal – no llega ni cerca a describir la posición de Stenson a mediados de su temporada de novato en 2001. Catalogado como uno de los más promisorios jugadores jóvenes del European Tour debido a su destreza con los palos largos, ganó por tres en The Belfry en su 11er torneo.
Pero al siguiente mes, su juego desapareció en una forma que la mayoría de los jugadores del tour no quieren admitir, y mucho menos hablar de ello.
Stenson desarrolló los yips del full swing – un tema que ha llevado a un plantel de jugadores estrellas al retiro (y muchas veces a cabinas de transmisión) en las últimas dos décadas. Ian Baker-Finch pasó de ganar el Open Championship en 1991 a fallar uno de los fairways más anchos de St. Andrews en 1995. Seve Ballesteros lideró al European Tour en putting pero solo pasó tres cortes en 2001, su última temporada completa. David Duval pasó de Nro. 1 del mundo en 1999 a pasar un solo corte en 20 torneos en 2005.
Yip es una palabra graciosa, pero representa un miedo fundamental para el jugador del tour – la incapacidad de controlar lo que está sucediendo con el palo durante el swing. Las causas fisiológicas son complicadas, pero en términos básicos, los yips son una alteración en la “programación” que dirige una cierta habilidad de motricidad fina.
En el putting, un jugador hace lo que parece un movimiento simple para pegarle a la pelota, pero el movimiento requiere una combinación complicada de impulsos neurológicos y movimientos musculares. Profesor y víctima durante 20 años de los yips, Hank Haney los compara con una raya en los surcos de los long play – pero en vez de producir un salto en la música, causa una resistencia incontrolable cerca del impacto. En el green, eso puede significar fallar un putt de un metro de manera vergonzosa, como hizo Ernie Els en el Masters. Cuando el palo se mueve a 192 kilómetros por hora, esa resistencia suele terminar con carreras – porque es mucho más difícil hacer cambios radicales en el swing de golf que modificar un golpe de putting.
Para Stenson, los yips se manifestaron peor en lo que había sido su marca registrada. “Pegarle largo al driver y a los hierros largos siempre fue la parte fuerte de mi juego,” dice. “Cuando todo se cayó a pedazos, esa fue la parte que más me costó. No podía acertar tres canchas de fútbol con mi driver.”
Un sentido del humor ácido y una disponibilidad para burlarse de sí mismo hace de Stenson uno de los jugadores más populares entre sus colegas en ambos tours, pero en este caso, no está exagerando. En el Smurfit European Open dos meses después de su victoria, Stenson se fue de la cancha en la segunda vuelta porque no tenía idea de a dónde iba a salir la pelota, y tenía miedo de pegarle a un espectador.
Hacia el final de la temporada, la confianza de Stenson se había quebrado, y también las perspectivas de ingresos para su caddie en ese momento, Grant Barry. Barry tenía una amistad con Cowen – quien había renovado a Lee Westwood y Darren Clarke – así que sugirió que Stenson se encontrara con el profesor para tratar de solucionar ese problema que amenazaba su carrera.
Cowen nunca había estudiado el swing de Stenson pero había escuchado sobre los problemas. “Muchos jugadores decían que estaba pasando por un momento difícil,” dice Cowen. “Uno pensaría que con esa victoria los problemas no deberían ser tan profundos – que podría ser algo mental o algo así. Pero cuando lo vi, él necesitaba una reconstrucción completa. Había mucho talento allí, ¿pero la técnica? No era muy buena.”

‘Cuando todo se cayó a pedazos … no podía acertar tres canchas de fútbol con mi driver.’

Corregir a un ‘manipulador’
Stenson era un jugador destacado de bádminton y fútbol, con 1,87 y 91 kilos podía producir suficiente velocidad. Pero su atletismo y coordinación habían tapado lo que Cowen considera uno de los principales defectos en un swing del tour. Stenson era un “manipulador” – un jugador que depende de reflejos de elite para ajustar de manera instintiva la cara del palo a través del impacto para así producir un golpe de calidad. Los manipuladores pueden jugar bien por rachas, pero depender tanto del timing causa más valles que picos – y hace que un jugador sea propenso a colapsar bajo presión.
La versión de Stenson a los 26 años disparaba sus piernas con rapidez hacia el objetivo en el downswing y llegaba a la pelota en un ángulo de ataque empinado. Dependía de mucho movimiento de manos para salvar los golpes en el último segundo. Y cuando perdía la sensación de ese control de la motricidad fina durante ese período de yips, las fallas de Stenson fueron históricamente feas. Un golpe de salida típico no terminaba en los árboles. Terminaba fuera de la cancha, a 200 yardas del objetivo pretendido. “Sorprendentemente malo,” dice Stenson. Agrega Cowen: “No tenía control sobre la dirección inicial de la pelota, o de la trayectoria. Estaba pegando hierros 5 y hierros 7 para todos lados. Tenía que volver a empezar.”
Se puede llamar a Cowen el Butch Harmon de Europa, con un impresionante currículum en enseñanza que incluye a los ganadores de campeonatos mayores Graeme McDowell, Louis Oosthuizen, Clarke y Stenson además del trabajo de su asociado Mike Walker con el ganador del Masters 2016 Danny Willett. Pero fue la experiencia como jugador en los 70 y principios de los 80 lo que hizo que el inglés de 65 años y oriundo de Yorkshire sintiera una empatía especial por las penurias de Stenson – y que tuviera deseos de dedicarle los cientos de horas que requería la reconstrucción. “La única razón por la que he sido exitoso como profesor es porque yo mismo he recorrido todos esos callejones oscuros como jugador,” dice Cowen, quien tuvo dos finales entre los 10 mejores en 101 torneos durante 10 temporadas en el European Tour. “Muchos jugadores se pierden en esos callejones. Yo me perdí. Debería haber tenido éxito y no lo tuve. Pero ahora entiendo por qué.”
Cowen y Stenson desmenuzaron todo hasta las bases y comenzaron de nuevo, proponiéndose construir ese eficiente swing de línea de ensamblaje que produciría golpes singulares con el hierro 7 y que suenan como disparos de arma – golpes que hasta otros profesionales del tour consideran excepcionalmente puros. Stenson aprendió cómo usar correctamente sus poderosas piernas y un movimiento tipo pistón con el hombro derecho hacia atrás y a través para producir lo que Cowen llama “presión” sobre la pelota – un golpe pesado y preciso que no depende de mucho movimiento de las manos o del timing. “Si se mira a la mecánica del swing de golf, hay que entender cuál es el elemento de control,” dice. “¿Cómo vas a controlar el movimiento sin forzar e movimiento? Es repetición, repetición, repetición del movimiento correcto.”
Stenson siempre fue un trabajador y desgastaba las canchas de práctica desde Rotherham hasta Dubái, construyendo lentamente lo que Cowen llama la “pirámide de aprendizaje” – fundamentos básicos seguidos de movimientos dinámicos, terminados con poder, presión y desempeño mental. “Es la primera vez que he hecho algo así con un jugador de ese nivel, y fue muy difícil porque hay cicatrices,” dice Cowen, quien trabaja junto a Walker con 20 jugadores en su mayoría europeos, en su base a una hora de Manchester en el norte de Inglaterra. “Cuando estás ayudando a alguien, tienes que dejarlos capaces de jugar. No era así para él cuando empezamos. Pero era tómalo o déjalo, y Henrik decidió que lo quería.”

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Apretar el interruptor
Como era de esperarse, no fue fácil.
La temporada 2002 fue un año perdido, con casi tantas vueltas en los 80 (cuatro) como en los 60 (cinco). En 2003, Stenson estaba jugando el último año que tenía exención por haber ganado como novato, así que necesitaba mostrar algo de progreso. Finalmente llegó casi al final de la temporada, en el Masters de Alemania. No fue una victoria, pero se sintió como si hubiera conseguido el evento final del Grand Slam para un jugador que había terminado sobre par durante la semana en 35 torneos desde su victoria. “Pegué un gran golpe de salida en el último hoyo e hice par para terminar en el puesto 13 y mantener mi tarjeta. Ese fue un momento importante,” dice Stenson. “Sin esa exención, te caes del tour y terminas en el Challenge Tour. Desde allí, ya sabes que pasa. Tienes que seguir trabajando. Una vez que logras algo en la práctica, se busca hacerlo dos veces Y luego practicar golf y jugar al golf no es lo mismo. Hay que aprender como apretar ese interruptor.”
Stenson terminó 68vo en ganancias en 2003 y ganó su segundo título en el tour europeo, en The Heritage en las afueras de Londres en 2004. Pero no fue sino hasta 2005 que Cowen creyó que Stenson estaba en posición de tener el pronóstico que se había hecho de él durante la temporada de novato. “Los psicólogos son brillantes, pero no pueden hacer su trabajo si yo no hago el mío primero,” comenta Cowen. “Si un jugador está desparramando la pelota, y el psicólogo le dice que sea positivo, eso no va a funcionar. No hay nada de positivo al respecto. Pero en Alemania, mató la cancha a puro drive. Pasó de ser el peor jugador de drive a, estadísticamente, ser el mejor pegador de driver del tour. No podía estar más feliz por él cuando vi cuán bueno se había vuelto.”
Los jugadores y profesores que han transitado por el mismo camino difícil aprecian el trabajo realizado por Stenson – y por el comportamiento que tuvo incluso cuando estaba en el fondo. “Henrik es uno de los buenos muchachos en el golf,” dice Clarke, quien estará capitaneando a Stenson en el equipo europeo de la Copa Ryder este otoño. “Él es dedicado. Trabaja duramente en su golf, y ha dedicado tanto tiempo. Tiene una actitud mental muy, muy fuerte. Nada lo perturba.”
Haney, quien luchó contra severos yips del driver todo el tiempo que entrenó a Tiger Woods, se muestra efusivo a la hora de elogiar el logro de Stenson por el solo hecho de haber vuelto a ser competitivo. “Es una historia increíble,” dice Haney, quien ha puesto a prueba a cientos de alumnos con los yips en el putting, chipping y full swing en sus academias en las afueras de Dallas. “Él le encontró la vuelta a los yips, y de hecho es mucho mejor ahora de lo que era antes de ese problema. No existen cinco jugadores en el mundo que le peguen de manera consistente como él.”
Stenson ganó dos veces más en Europa en 2006, consiguió un lugar en su primer equipo de la Copa Ryder y embocó el putt que le daría el trofeo a Europa. En la siguiente temporada, le ganó a Geoff Ogilvy en la final del WGC-Accenture Match Play – una victoria que le dio status completo en el PGA Tour hasta 2010. Stenson se valió de ese acceso para ganar el Players Championship 2009 – después de descubrir en febrero que había perdido millones en el esquema Ponzi de Allen Stanford – y estableció una de las rachas más brillantes en golf para terminar la temporada en 2013.
Ingresando a los playoffs de la FedEx Cup en el noveno lugar, Stenson anotó cuatro vueltas de 67 o mejor para ganar el Deutsche Bank Championship. Culminó ese desempeño ganándole a Jordan Spieth y Steve Stricker por tres golpes y así ganar el Tour Championship y la FedEx Cup, un día de trabajo valuado en $11,4 millones – equiparando la ganancia más importante en dinero en un solo día en la historia del golf. Dos meses más tarde, Stenson aplastó a los otros participantes del DP World Tour Championship en Dubái, un evento del Tour Europeo al cerrar con un 64 y ganar por seis golpes – convirtiéndose en el primer jugador en ganar la FedEx Cup y la Carrera a Dubái en el mismo año.
La temporada de $20 millones lo llevó a Stenson a estar entre los mejores tres del ranking mundial y a estar entre los mejores jugadores que no habían ganado un major. Se encargó de eso en Troon, y luego de estar peleando por el título en la tarde del domingo del PGA y conseguir la medalla de plata en los Juegos Olímpicos, Stenson parece estar en un gran momento Mickelsoniano de la mediana edad. “Se trata de levantarse de la cama y seguir trabajando, tratar de ser mejor,” acota. “Algunas veces mejoras, pero no necesariamente significa que los resultados van a mejorar a lo largo de un período. Pero en alguna etapa alcanzas al resto, consigues las recompensas por tu arduo trabajo. Dados los altibajos que he tenido en el pasado, no es que me voy a preocupar porque no consigo los resultados que quiero. Tengo paciencia.”
Ha sido una temporada especialmente satisfactoria para Cowen, quien desde que cumplió 60 viene amenazando con su retiro. Otros dos alumnos de Cowen/Walker, Matthew Fitzpatrick y Thomas Pieters, se están estableciendo como un par de los más promisorios futuros integrantes del equipo europeo de la Copa Ryder. “Creo que demuestra que lo que estamos haciendo es coherente,” dice Cowen, quien trasladará sus responsabilidades con jugadores como Stenson, Westwood y Oosthuizen a Walker. “Compré una casa sobre la costa hace tres años y solo he podido pasar una noche allí. Mi esposa me ha permitido hacer esto durante 23 años y ha absorbido nuestras vidas. Es hora de hacer algo nuevo.”
Cuando finalmente llegue a la playa, Cowen encontrará al menos una cosa nueva esperándolo. Él no cobra honorarios fijos por su trabajo sino que deja que los jugadores sean justos cuando le envían un cheque. Algunas veces eso significa una buena botella de vino.
En el caso de Stenson, el premio tenía más caballos de fuerza. Le prometió a Cowen un auto deportivo Aston Martin cuando ganara su primer major y estaba feliz de poder cumplir la promesa. Un bien equipado DB9 con un costo de $185,000.
Cowen recibirá el suyo en color negro.