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PGA Championship: Spieth apunta al Grand Slam aunque su juego no sea el mejor

Spieth

Jordan Spieth saltó de dos en dos los escalones que conducen al vestuario del Firestone Country Club el martes por la tarde. El casi nunca camina a ninguna parte. Corre o rebota o salta. Esa es solo su manera andar.

Al llegar al final de la escalera, Spieth casi chocó con Gerry McIlroy, padre de Rory, que iba en la dirección opuesta, aunque no tan rápido. Los dos intercambiaron saludos y apretones de manos y el veterano McIlroy dijo: “Sé que estabas decepcionado el domingo en Carnoustie, pero me parece que estás yendo en la dirección correcta”.

“¡Absolutamente!”, dijo Spieth, con una amplia sonrisa. “Me siento bien con mi juego. Voy en la dirección correcta. Puedo sentirlo.”

Luego se encogió de hombros y dijo de manera perspicaz: “Estoy cerca, ¿verdad? ¿Dónde has escuchado eso antes?
Spieth comenzó la última ronda del Open Championship empatado en el liderzgo con Kevin Kisner y Xander Schauffele. Después de un año de deambular por el desierto, parecía que podría romper su sequía de triunfos con un segundo título Abierto consecutivo.

En su lugar, tuvo problemas con una ronda final de 76 y terminó en un empate en el noveno lugar. Sin embargo, Spieth fue absolutamente optimista después de que su último putt se metiera en el hoyo. “Jugué pacientemente”, dijo. “Nunca me deprimí”. Nunca me enojé, simplemente no emboqué un solo putt hoy, aunque golpeé varios muy buenos. Mi golpe está ahí. Está de vuelta, lo cual se siente increíble. Y mi juego ha regresado.

“Está todo allí”, agregó un momento después. “Y se está moviendo en la dirección correcta, así que estoy muy contento de lo que hice esta semana”.
Algo del monólogo de Spieth tenía sentido. Tiró 67-65 en la segunda y tercera ronda en Escocia para quedar empatado en la punta y, en algunos momentos se pareció al jugador que había dominado el golf en 2015.

Pero también sonaba un poco como un jugador tratando de convencerse a sí mismo de que estaba, en la jerga del golfista, “cerca”. En la vida real, “cerca” significa: “todavía no estoy jugando bien, pero sé que está ahí, en algún lado”. O, como dijo una vez Rory McIlroy, “cerca significa que todavía estás buscando, pero crees que puedes encontrar lo que está buscando”.
Lo que Spieth buscará específicamente cuando juegue al 100 ° PGA Championship, en Bellerive Country Club, esta semana, es el Grand Slam. Ganó el Masters y el US Open. Ambos antes de cumplir 22 años, y el Open del año pasado, una semana antes de cumplir 24.

La victoria en Birkdale fue la decimotercera de su carrera profesional: 11 en eventos del PGA Tour más dos Abiertos australianos. Si hubiera ganado el PGA en Quail Hollow, tres semanas después, se habría unido al club de élite del golf. Solo Gene Sarazen, Ben Hogan, Jack Nicklaus, Gary Player y Tiger Woods pueden decir que han ganado los cuatro Majors en la historia moderna (el Grand Slam de Bobby Jones en 1930 consistió en los Abiertos de Estados Unidos y Británico, y esos dos mismos torneos en aficionados).

Spieth terminó el 28º en Quail Hollow pero, como él señaló, fue solo su primera oportunidad de intentar completar el Grand Slam. Hubo y habrá mucho tiempo para ganar la PGA y entrar en ese pequeño club de superestrellas.

Spieth no ha ganado desde Birkdale, aunque ha competido. Jugó muy bien durante los playoffs del PGA Tour del año pasado, perdiendo un desempate ante Dustin Johnson en Northern Trust; terminó segundo una semana después en Boston y luego empató en el séptimo lugar en el BMW Championship y el Tour Championship. Buen golf, incluso muy bueno, pero no lo suficientemente parecido al ridículamente alto nivel mostrado en 2015. Ganó cinco veces ese año, incluidas las dos victorias en Majors, y se convirtió en la estrella del golf. Ganó dos veces más un año más tarde, pero la mayoría de la gente recordará su 2016 como el año en que desperdició una ventaja de cinco golpes en los últimos nueve hoyos en el Masters. Conociendo Spieth, eso es probablemente lo que más recuerda de ese año.

Ya había ganado dos veces en 2017: Pebble Beach y su dramática victoria en el desempate frente a Daniel Berger en Hartford, antes de su notable victoria sobre Matt Kuchar en Birkdale.
En 2018, Spieth terminó empatado en tercer lugar en Houston la semana anterior al Masters, luego hizo 66 para liderar por dos en la primera ronda de Augusta. Después de luchar en los siguientes 36 hoyos, tiró 64 golpes el domingo para terminar en el tercer lugar, dos golpes detrás de Patrick Reed.

A partir de allí, su juego ha estado enviando señales mixtas. Se perdió dos putts cortos en el 17 y el 18 de Shinnecock Hills para fallar el corte por uno en el US Open, pero luego abrió la defensa de su título en el Travelers Championship con un siete bajo par, 63. A partir de ahí, se desvaneció a un empate en el puesto 42º.

La semana pasada, en el WGC-Bridgestone Invitational, Spieth pasó cuatro días haciendo girar sus ruedas; las rondas 71-72-68-74 lo dejaron empatado en la posición 60. La confianza que todavía le quedaba de Carnoustie, parecería haberse perdido.

Mucha gente cree que la diferencia más grande entre el Spieth dominante y el apenas bueno, es su putter. En 2015, parecía como si nunca hubiera fallado, especialmente bajo presión. En este momento es, en el mejor de los casos, inconsistente.

Las estadísticas cuentan parte de la historia. Al entrar en Akron, Spieth se ubicó en el puesto 177 de la gira en puts embocados, 95º en putts por hoyo y 136º en birdies. En 2015, fue noveno en putts embocados, primero en putts por hoyo y primero en birdies.

Más allá de eso, cuando estaba en posición de ganar un torneo, parecía poder embocar cada putt importante, algo que no es medible estadísticamente. Aunque 2018 ha representado una sequía para Spieth, parece casi inevitable que empiece a hacer ese tipo de putts pronto. Es demasiado bueno como para no encontrar lo que está buscando en algún momento.

¿Qué tan pronto sucederá?, eso es una incógnita. Estaba claro que estaba cerca en Carnoustie, el domingo, cuando no pudo hacer un solo birdie. Estuvo optimista y relajado en Akron antes del inicio del WGC-Bridgestone Invitational, pasando mucho tiempo en la zona de práctica con su caddie Michael Greller, y bromeando en el vestuario sobre el corte de pelo que recibió en Escocia, que lo dejó “listo para una temporada con los marines”. Pero el domingo, 74 fue definitivamente un número costoso para él.

En verdad, el juego de Spieth camino a Bellerive tampoco parece tan malo. El PGA Tour le dio una rara semana libre en Akron de conferencia de prensa previa al torneo, y nadie se quejó. La mayor parte del enfoque de los medios estaba en Tiger Woods.

Lo cual fue absolutamente bueno para Spieth. Estará encantado de volver a llamar la atención si puede cambiar “cerca” por “allí” en St. Louis.