Protagonistas Hace 3 años

SER BUBBA: Por qué lo queremos y por qué no

DERRIBAR UN DRONE fue idea de Bubba Watson. ▶ En los amplios terrenos de The Greenbrier, donde estaba en casa con su familia, hubo varias alternativas que nuestro equipo de filmación sugirió para grabar a Bubba en su tiempo libre, cosas como montar a caballo, tiro al plato, bowling, básquet (su esposa Angie es exjugadora de la WNBA) o incluso lanzando una pelota de fútbol americano en las instalaciones de práctica de los New Orleans Saints. Pero a Watson le entusiasmaba otra opción: tirar pelotas hacia un distante (y desarmado) drone, con la intención de destruirlo. “Amigo, ¿qué le gustaría más a la gente, verme encestar pelotas de básquet o destrozar un plato volador?”, me preguntó sabiendo que su larga lista de éxitos en YouTube (¿recuerdan el hovercraft?) le otorgaban una autoridad tácita. “Vamos.”

Golfer Bubba Watson photographed at The Greenbrier where he was recently named golf ambassador, shot on Tuesday, June 2, 2015 in White Sulphur Springs, WV.

Golfer Bubba Watson photographed at The Greenbrier where he was recently named golf ambassador, shot on Tuesday, June 2, 2015 in White Sulphur Springs, WV.

La idea combinó el virtuosismo del golf con una extravagancia estilo David Letterman, incluyendo una aprobación sutil de los militares y el recuerdo de su padre Boina Verde. Además, Bubba tendría algo bueno para sus 1,4 millones de seguidores en Twitter. Todo un ejemplo de la sinopsis multitarea de Watson, el joven de 36 años.

Armado con su nuevo juguete, una madera 7 de 21 grados que empezó a usar este año, Watson se encamina hacia el fairway del hoyo 17 en Old White y empieza a disparar rastreadores tras el dispositivo que se encontraba a 50 yardas y a distintas alturas (ingrese en video.golfdigest.com). A medida que seguía fallando por poco, inconscientemente da una clínica de Bubba Golf, ejecutando varias trayectorias e incluso slices y ganchos, todos terminando en un cerrado círculo apenas corto del green. Y ante una rápida seguidilla de golpes, no pega papas ni filazos ni la desparrama. Pegarle en escuadra a la pelota con una fuerza increíble es fácil para Bubba Watson, y en este bucólico valle de West Virginia donde el celestial Sam Snead jugó tanto golf, el zurdo autodidacta parece un sucesor natural.

Mientras el drone seguía en el aire después de un par de docenas de golpes, Watson se sumergió en el desafío, sin mostrar la exasperación que puede llegar a sentir durante un torneo. Está en un momento dulce, verificando todas sus zonas de confort: un evento agendado para el cual podría prepararse; el paisaje que le recuerda la granja de su madre cerca de Tupelo, Mississippi; dos integrantes de su entorno y los profesionales de Greenbrier rodeándolo; y una actividad novedosa, estimulante.

Finalmente, Watson le pega a uno de los propulsores, algo que en lugar de hacer estallar el drone, lo lanza alocadamente hacia arriba y luego en una larga picada hacia el exuberante fairway, rebotando en vez de quebrarse.

“Hombre, qué mal”, Watson bromea con Burt Baine, el gerente general de The Greenbrier. “¿Todavía quieren que sea su representante?” Enseguida advierte que los espectadores están esperando su próximo movimiento y cumple con el papel anunciando el doble guiño de Bubba, cerrando ambos ojos y abriéndolos rápidamente a la vez, para luego decir con cara de póquer su frase de despedida: “De nada”.

Es cierto, Watson no está siempre así de relajado. En competencia suele ser irritable y muy nervioso. El juego lento lo vuelve loco, al igual que la lluvia, los malos rebotes y las distancias mal calculadas.

Las sedes en el extranjero también, razón por la cual a pesar de ser el N° 3 del mundo, Watson no estaba ni siquiera entre los 10 favoritos para el Open Championship en St. Andrews, donde su distancia y ejecución de golpes debería ser ideal. Su descripción del Arco de Triunfo en 2011 –“un arco; lo que sea; di vuelta en círculo”– podría haber sido parte de una improvisación cómica sobre los rednecks del sur.

Los que lo conocen se divierten con otros Bubbaismos que tienen la misma lógica exasperante y retorcida. Con Bubba, las frases son “No existen motivos para que yo me presente” (Hartford, 2011); “Agua en la cara del palo, hermano” (PGA Championship, 2014); y la original, refiriéndose a los jugadores del tour: “Los veteranos pueden besarme el trasero” (New Orleans, 2008). Todas vienen a la menta para aligerar las rabietas con humor.

Una frase estándar de Watson es una variante de “Yo tengo problemas”. Si bien nunca fue diagnosticado, él está seguro de que es ADHD (trastorno de déficit de atención e hiperactividad). Un experto en la condición, y fanático de Watson, el Dr. Edward Hallowell, desea que Bubba le permita ayudarlo, comparando la gran creatividad y el bajo control emocional de Watson con un “cerebro Ferrari y frenos de bicicleta”.

Es cierto, Watson pudo contenerse dos veces en el Masters, pero su descontrol en canchas importantes, donde su destreza general debería darle una ventaja, irrita a aquellos que admiran su talento. Lo más notable fue en Pinehurst el año pasado, se sacó solo del U.S. Open al hablar de las zonas que bordeaban los fairways como “yuyos”. En Chambers Bay, Watson racionalizó el corte fallado al exagerar el desafío: “Dos tipos pueden pegar desde el fairway y las piques pueden estar a 30 cms de distancia. Uno de los tipos termina a 60 yardas del green mientras que el otro queda a 7 metros del hoyo”.

Y algunas veces, su comportamiento parece irracional, como cuando se negó a participar en un concurso informal de long drive antes del PGA el año pasado porque, en parte, no le habían avisado, y entonces pegó un hierro 3 y se fue intempestivamente. “No me gusta el cambio”, dijo Watson a modo de disculpa. “Soy pésimo ante el cambio.”

Y, aparentemente, tampoco sabe de protocolo en el vestuario. En una reciente encuesta de ESPN hecha a 103 jugadores, Watson recibió la mayor cantidad de votos (23, muchos más que los 11 del segundo puesto de Patrick Reed) en una pregunta que decía “——- está peleando en el estacionamiento. Usted decide no ayudarlo.”

Davis Love III, asistente del capitán en el equipo de los Estados Unidos de la Copa Presidentes 2015 y capitán del equipo de la Copa Ryder 2016, tendrá a Watson en el vestuario. “Tenemos algunas reglas que Bubba parece no seguirlas bien”, dice Love. “No siempre saluda. Y no recuerda los nombres. Para algunos de los muchachos eso es muy importante.”

Dice Ben Crane, un confidente de Watson y compañero en los grupos de lectura de la Biblia: “Bubba no busca alejar a la gente de manera intencional, pero muchas veces no está pensando en otras personas; está pensando en él. Como todos los que jugamos al golf.”

Watson creció en la Florida como un individualista descarado. Su difunto padre, Gerry, quien falleció de cáncer de garganta en 2010, le dijo a su hijo que podía ser seguidor o líder –y que no fuera seguidor. Cuando era joven, Bubba fue un pitcher/primera base que idolatraba a Don Mattingly de los Yankees, pero no le gustaba depender de otros. “Los deportes en equipo para mí son difíciles”, dice. “Me dolía cuando jugaba excelente y perdía por mis compañeros de equipo.”

La persona mejor ubicada para observar y comentar sobre Watson el jugador y la persona es su caddie de hace tiempo, Ted Scott. Si bien algunas rabietas de Watson escuchadas en los micrófonos han hecho que el hashtag en Twitter #recentportedscott se viralice, los dos son muy buenos amigos.

“Cuando empezamos juntos en 2006, Bubba ya había tratado a mucha gente de mala manera”, dice Scott. “Tenía amigos que me llamaban y me decían: ‘Hombre, este tipo para el que vas a trabajar es un idiota.’ Y mi sensación la primera semana era que no conocía a esta persona.”

“Lo que descubrí rápidamente fue que Bubba se sentía muy incómodo en situaciones sociales”, comenta Scott. “Es difícil para él establecer un contacto visual con gente que no conoce. Me dijo que le daban miedo las multitudes. Y cuando tenemos miedo, hacemos cosas que no deberíamos. Eso de ignorar a la gente, la torpeza, la reacción desmedida, los chistes agresivos, eran todos mecanismos de defensa por sentir temor a que la gente supiera quién era.”

Scott pudo entender mejor a su jugador después de conocer a Gerry Watson. El mayor de los Watson sirvió en Vietnam y en otras localidades, pero, como le dijo su hijo a David Feherty en 2012, “No hablaba mucho al respecto. Un puñado de medallas en una caja –no me dejaba verlas. Dijo que había perdido muchos buenos amigos. Muchas cosas pasaron allí. Estaba viviendo con los sueños y los miedos todo el tiempo.”

“El papá de Bubba era fuerte”, dice Scott. “Las dos primeras veces que estuve cerca de su papá fue durante dos horas, pero no me lo presentaron, no nos dimos la mano, no intercambiamos nombres. La segunda vez que lo vi, me acerqué a darle la mano y me dijo, ‘Yo no doy la mano’. Pensé que era la persona más fría que había conocido en mi vida. Ni siquiera es comparable.

“La próxima vez, me dije, lo voy a ignorar. Pero imagino que me había evaluado y pensó que yo era buena persona, y entonces empezó a hablarme y desde ese momento se convirtió en una de las mejores personas que haya conocido en mi vida. Cuando falleció, tenía cuatro números de teléfono en su celular, y el mío era uno de ellos.”

Agrega Scott: “Los niños aprenden de lo que ven. Bubba era unido a su padre. Una de las primeras cosas que me dijo Bubba fue, ‘Mi papá me enseñó a no confiar en nadie. Así que no lo hago.’ Él veía al mundo a través de los ojos de su padre porque era su mejor amigo.”

Crane dijo, “El papá de Bubba no quería aplicar su experiencia militar sobre Bubba, entonces lo guardó para él. Eso fue una bendición en ciertas formas, pero en otras fue duro para el niño. Expresar abiertamente el amor no era algo que el padre hiciera con Bubba. Él todavía está aprendiendo a expresar emociones positivas.”

Scott ha alentado a Watson para que sea más sensible a la hora de intercambiar saludos con sus colegas y seguidores. “Yo le digo, ‘La gente quiere quererte. Eres un atleta único –quieren ser parte de tu vida. Muéstrales quien eres.’ Bubba en verdad quiere a la gente. Hace todos esos videos porque quiere a la gente. También son un refugio porque le ofrecen un ambiente controlado que está basado en el miedo. Pero Bubba está yendo en el camino correcto. Y hacerlo públicamente –cuando todo lo que recibes es elogios y gratificaciones para el ego– es todavía más impresionante.”

La atención sobre Watson ha crecido gradualmente desde su primera victoria en el PGA Tour, en Hartford, en 2010. Él tiene ocho victorias, incluyendo dos sacos verdes, al igual que mega acuerdos comerciales y estrellato en las redes sociales. Todos son ingredientes potenciales de la envidia, la cual podría haber influido en la encuesta de ESPN.

También está la manera en que Bubba juega. Dice Geoff Ogilvy, un ocasional compañero de práctica: “Él juega al golf de manera totalmente distinta al resto. Y varios de los muchachos del tour probablemente se molesten cuando alguien es mejor que ellos haciendo las cosas que ellos desaprueban. La gran mayoría de los profesionales del tour aman la parte de preparación: la práctica, la técnica, el gimnasio. Es el camino que los llevó a la mayoría hasta allí. Pero Bubba odia esa parte. Le encanta jugar. Él es genuinamente, en el más puro sentido, un golfista. Nunca piensa en la técnica y creo que juega más vueltas de golf que cualquiera en el tour por un amplio margen. Durante un torneo, en vez de pegar pelotas, él juega nueve hoyos en una cancha local con Teddy. Y algunas veces juega solo con tres palos, o pega todos draws, o todos fades. Esa es su práctica, pegar golpes en una cancha de golf.”

Lee Trevino, recientemente nombrado profesional emérito en The Greenbrier, dice que Watson es el jugador más talentoso físicamente en golf. La clave para jugar en el tour es ejecutar golpes desde el subconsciente. Si no crees que puedes hacerlo sin tener que pensar en cómo vas a hacerlo, podrás pegar un buen golpe un 50 por ciento de las veces, pero nunca bajo presión. Bubba confía completamente en su capacidad de pegar pelotas –en todo lo que está pensando es qué quiere que haga la pelota, y con su habilidad, eso le da un gran arsenal. Si llega a encontrar la manera de pegarle recto en vez de darle curva a todos los tiros, cuídense. Cada vez que gana un torneo, aprende y sigue mejorando.”

Ogilvy admira la felicidad que puede aportar Watson en una vuelta amistosa: “En el tour se pone nervioso y puede ser una montaña rusa de emociones, área en la que más puede mejorar. Pero yo he jugado con él un par de veces lejos del tour y realmente parece un chico que está teniendo el mejor día de su vida jugando al golf. Todo su comportamiento es como el de un niño pequeño. Juega al golf de manera adorable.”

Golfer Bubba Watson photographed at The Greenbrier where he was recently named golf ambassador, shot on Tuesday, June 2, 2015 in White Sulphur Springs, WV.

Golfer Bubba Watson photographed at The Greenbrier where he was recently named golf ambassador, shot on Tuesday, June 2, 2015 in White Sulphur Springs, WV.

El escuadrón de amigos cercanos de Watson –entre los jugadores están Crane, Rickie Fowler, Aaron Baddeley y Webb Simpson– lo ven más o menos así. Un grupo de ellos se quedó para seguir a Watson en el playoff contra Oosthuizen en Augusta, en 2012. “No se ven muchos jugadores haciendo eso por otro jugador”, opinó Love.

“Es fácil para mí llevarme bien con Bubba”, dice Fowler. “Tiene un gran corazón y los dos tenemos mucho de niño en nuestro interior, si bien él probablemente tiene más que yo. Aunque tengo 10 años menos (a los 26), yo soy el hermano mayor.”

“Por lo general, Bubba es malinterpretado al principio porque es retraído”, dice Angie Watson. “Pero una vez que Bubba confía en ti, una vez que entraste en su corazón, no te dejará ir. Él es un amigo increíble.”

En el transcurso de la adopción de sus dos hijos, (Caleb, 3, y Dakota, 9 meses), Watson se hizo más consciente de su efecto sobre los demás. “Caleb imita todo lo que él hace”, agrega Angie. “Incluso algo tan pequeño como poner las manos sobre las caderas y mirar al suelo enojado porque el golpe no salió como él esperaba desde el bunker. Bubba tiene eso muy presente en el fondo de su mente. Estableció una barra muy alta para sí mismo. Él quiere retirarse del golf siendo considerado un gran tipo y un gran modelo. Eso le importa más a él que ser considerado uno de los mejores golfistas.”

Los Watsons se bautizaron juntos poco tiempo después de casarse en 2004 y se comprometieron a usar la Biblia como manual instructivo para los desafíos de la vida. Cosa que no ha sido fácil para Bubba. “La Biblia es un embrollo para él, como lo es para mucha gente”, dice Angie. “Se cansa después de quince minutos, pero ya no teme preguntarle a aquellos que la han estudiado durante horas, ‘Oye, me cuesta mucho el cambio que ha sufrido mi mundo desde que gané el Masters. ¿Qué dice la Biblia sobre eso –puedes iluminarme?’ Y esa gente ha sido fundamental.”

Como resultado, Watson muchas veces atrae las críticas. Después de que se publicara la encuesta de ESPN, él dijo: “Estoy contento con que se supiera, y me va ayudar a mejorar.” Incluso dijo que él votó por él mismo: “Si estoy haciendo algo mal, quiero que alguien me lo diga. Quiero que mi mujer me lo diga. Que mis amigos me lo hagan saber. Que el público lo diga. Uno tiene que mirar esto y decir, tal vez necesito escuchar.”

Como resultado, Watson, quien se manifestó públicamente contra el matrimonio entre personas del mismo sexo y no le parecía mal tener la imagen de la bandera de los Confederados sobre el techo de su General Lee (el auto de los Duques de Hazzard que compró en una subasta), dice que ahora acepta la decisión de la Suprema Corte y que está rediseñando el techo de su auto, según su mensaje en Twitter, “Todos los hombres son iguales, yo creo eso así que voy a pintar la bandera de los Estados Unidos sobre el techo del General Lee #USA.”

Watson, muchas veces acusado de arrogante, se ve bastante humilde en un video de su página web donde está con su buen amigo Judah Smith, un pastor en The City Church en Seattle, durante una amistosa vuelta de golf. En un punto, dice Watson, “Que me agarren a mí, porque siempre estoy metiendo la pata, siempre incurro en pecados, como quieras llamarlo. ¿Qué le dirías a un tipo como yo que cree que no es lo suficientemente bueno, piensa que siempre está haciendo el mal y que la Biblia es abrumadora? Digo, ¿por dónde se empieza?”

Con su fundación y su beneficencia, Watson tiene su lugar en la filantropía. Tiene ambiciones que van más allá del alcance de la mayoría de los golfistas. “Puedo seguir por la vida de la manera en que lo he estado haciendo, y todos me van a querer igual, pero dentro de mí yo sabré que no hice más”, cuenta en ese ritmo entrecortado acompañado por un continuo contacto visual que indica que está totalmente enfocado. “Siento que como atleta/celebridad, lo que quieran llamarme, necesito hacer más.”

“Tengo sueños”, dice mientras menciona los planes de una estación de radio, una tienda de burritos, una mayor participación en las beneficencias de la zona de Pensacola, incluso comprar la cancha pública donde creció. “Ahora que tengo los ingresos para hacer algo de eso, mis sueños están convirtiéndose en realidad. ¿Por qué no hacer las cosas que puedes hacer? Es cuestión de usar la imaginación. Miren mi golf. Mi juego de golf es imaginación pura convertida en algo real.”

Para ser grande, Watson tendrá que visualizar para sí algo más que su actual objetivo de 10 victorias en su carrera.

“Ese es otro mecanismo de defensa, tal vez, para bajar las expectativas”, dice Scott. “Bubba se subestima. Tal vez no mejore físicamente, pero eso se debe a que siempre ha tenido una extraña coordinación mano/ojos que la mayoría de la gente no tiene y que básicamente es estrafalaria. Cuando hace algo increíble, siempre digo, ‘Oye, gran tiro, idiota,’ porque hace que los demás jugadores se sientan inferiores. Pero él puede mejorar mucho en el aspecto mental, mejorar en el control de las emociones y en el uso de la estrategia, en ser fuerte y capaz de hacer el swing libremente bajo presión. Se ha convertido en un mejor jugador de green solamente con tratar de llegar la pelota al hoyo. Él siempre se quedaba corto. Eso se basaba en el miedo. Pero Bubba está perdiendo el miedo.”

Watson no va a llegar tan lejos, pero admite, “Creo que me estoy volviendo más inteligente. Esa es la razón por la cual en los 30 los jugadores tienen los mayores éxitos, porque has cometido suficientes bogeys tontos y bastantes errores como para aprender a evitarlos, para jugar mejor, no siempre tratar de ser el héroe. Así que mi carrera está en ascenso. Sí, he molestado a ciertas personas, probablemente siempre lo haga. Pero pienso que finalmente estoy aprendiendo a cambiar.”