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Las reglas tácitas sobre mezclar golf con matrimonio

Al igual que la mayoría de las mujeres, Jenna Yanchik quería la boda de sus sueños. Una que tuviera un estilo atemporal y la ubicación principesca de un asunto de estado con un fondo de la naturaleza. Imagine su euforia cuando el amor de su vida le concedió eso y mucho más. ▶ “El amor de su vida es”, obviamente, el golf. ▶ “El Fox Chapel Golf Club nos brindó todo lo que queríamos”, dice Yanchik, 29, sobre el club de Pittsburgh. “La cancha es hermosa y el clubhouse fue el lugar perfecto para nuestra recepción”.

Jenna nos asegura que su marido, David, es la luz de sus ojos. Pero Jenna es una golfista – devota desde los 7 años – y toda pareja de un compañero obsesionado con el golf sabe que su amor es compartido y puesto a prueba. “Estaba el riesgo de perder con Jenna en golf en otra cancha más”, dice David de su sede de la boda. Casi todo el golf que él juega es con ella.
Incluso si ambos miembros de la pareja no comparten la pasión por los pares, el amor y el golf pueden estar juntos y en armonía en el gran día. Phil Auerbach, un golfista universitario y fundador de Golf Coach Direct, convenció a su novia de que “Augusta”, la canción del Masters, debería ser la canción cuando la pareja llegara al salón de fiestas.
“Jennifer odia el golf y lo ha odiado aún más desde que ha estado expuesta por estar conmigo estos últimos 17 años”, dice Phil. “Pero le encantaba la idea de que algo que tuviera tanto significado para mí fuera parte de la ceremonia. Para ella, era casi como si su presencia hubiera alcanzado el panteón que significa Augusta en mi mente”. Y ahí hace una pausa, dándose cuenta que está en modo approach y putt. “A pesar de que lo ha superado, por supuesto”.
No todas las medias naranjas son tan comprensivas como Jennifer y David, ni tendrían por qué serlo. Los leñadores podrían pensar que una boda con temática de golf sería fácil de lograr, pero lo que está dado para un hombre pueden ser tres putts para otro. Aunque pueda adivinar dónde estamos parados en este debate, debería saber qué le traerá el futuro, bueno o malo, antes de mezclar al golf con el proceso nupcial.


Para la proposición, qué mejor lugar que una cancha de golf donde preguntas existenciales como “Los árboles son 90 por ciento aire, ¿cierto?” y “Por qué demonios juego?” suelen ser hechas. Mientras se sienta confiado que no va a necesitar un mulligan, los métodos clásicos como esconder la caja con el anillo en la taza, perder una apuesta a propósito y luego inclinarse sobre una rodilla cuando es momento de pagar, o proponerle cuando entra el último putt. Esto último fue lo que el pro del PGA Tour Mark Hubbard hizo en el AT&T Pebble Beach National Pro-Am en 2015. En el famoso hoyo final de Pebble llamó a su novia, Meghan, para que lo acompañara en el green. ¿Qué tenía pensado Hubbard? Hombre, sería una pena que me tomara tres putts justo ahora. En especial porque había acordado con el operador del tablero que iluminara la propuesta hacia todo el público.
O puede pedirle ayuda a Justin Thomas. Sean Powell, un fanático de Sioux Falls, Dakota del Sur, le hizo un pedido a Thomas en Instagram: “Habría alguna posibilidad de que el Jugador del Año reinante le diera una mano para una propuesta de matrimonio?” Para sorpresa de Powell, Thomas respondió minutos más tarde y afirmativamente. Después de dos meses de coordinación con Thomas y el PGA Tour, Powell y su novia Andrea estaban entre el público en Charlotte. En el primer hoyo Thomas caminó hacia Powell para saludarlo y le entregó una bola de golf con la inscripción “¿Me aceptas?” Entonces Powell se inclinó sobre una rodilla. El video captó a Andrea moviendo la cabeza hacia arriba y hacia abajo, si bien no quedaba claro si el gesto era en respuesta a Powell o si estaba dispuesta a aceptar un recuerdo de un campeón de major.
“Yo creí que él iba a firmar unos autógrafos”, dijo Andrea. “Y entonces Sean y Justin empezaron a hablar como si fueran viejos amigos que hacía un tiempo no se veían. Estaba confundida y sorprendida – ¿cómo es que se conocen? – pero en el momento en que Justin me preguntó si yo era Andrea, ¡supe que estaba pasando!”
“Estoy feliz de no haber arruinado la propuesta”, dice Thomas.


EL NOVIO CONVENCIÓ A SU NOVIA DE QUE “AUGUSTA”, LA CANCIÓN DEL MASTERS, DEBERÍA SER LA CANCIÓN CUANDO LA PAREJA LLEGARA AL SALÓN DE FIESTAS
GUÍA PARA PADRINOS PARA JUGAR AL GOLF EL DÍA DE LA BODA


Más fácil decirlo que hacerlo. El starter de Miami Whitewater Forest Golf Course en Harrison, Ohio, recuerda a un pobre infeliz que perdió el anillo de compromiso en la festuca. Algunos foursomes y trabajadores que estaban cerca lo ayudaron a buscar, pero sin éxito. “Encontré una cantidad de municiones”, dijo el starter con la bolsa llena de piedras.
Amen Corner se ha convertido en un lugar popular para los compromisos si bien lo siguiente sugiere dónde yace realmente el amor:
Según una encuesta de 2016 del sitio de reservas Your Golf Travel, el 44 por ciento de los golfistas cambiarían su fecha de casamiento para poder jugar una vuelta en Augusta National. Las apuestas del Masters no son las únicas fatalidades de Rae’s Creek.
El golf tiene antecedentes de aplazamientos de “Sí, quiero”. Luego de su victoria en el U.S. Mid-Amateur en 2017, Matt Parziale le comunicó una novedad a su prometida Alison. Su victoria le daba una invitación al U.S. Amateur 2018 en agosto, fecha que coincidía con su boda. Y si a ella no le molestaría . . .
“No hablemos de esto ahora”, le dijo Alison. (Desde ese entonces encontraron una nueva fecha.)
Otra parte de la planificación que no debe ser pasada por alto es la despedida de soltero. Destinos como Myrtle Beach, Las Vegas y Phoenix/Scottsdale se han convertido en Mecas para los festejos previos a la boda. Claman accesibilidad, gran clima y vida nocturna, y ni que hablar de su cartera de canchas. No todos los presentes son fiesteros o tienen ganas de apostar mucha plata y hay suficiente cantidad de pistas para satisfacer distintos deseos.
En cuanto a las libaciones, el golf es apenas un ítem en el itinerario. Tenga presente eso cuando su futuro cuñado agarre el segundo paquete de seis cervezas en el hoyo 10. No está muy lejos de no llegar al fin de semana y tampoco lo estará usted a ese paso. Y no queremos disuadir el crecimiento del golf, pero la despedida de soltero no debería cumplir la doble función de introducir a alguien al deporte. Pasarse toda la ronda diciéndole a los amigos que no suban los carros a los greens y negociar las miradas amenazantes de grupos furiosos no es la manera de aflojarse durante los últimos días de libertad. Con un grupo mixto, tenga en cuenta a Topgolf para cumplir con todos


Las canchas han sido anfitrionas de bodas desde la bola de balata, pero con algunas sorpresas. Algunos lo conocen como el más grandioso receptor en la historia de la NFL, pero en su retiro Jerry Rice se ha ganado la curiosa reputación de irrumpir en las bodas en canchas como Pebble Beach y The Bridges. Golfista ávido, las aventuras de Rice en las bodas inundan las redes sociales, con una secuencia general: después de jugar, Rice se invita a sí mismo a los protocolos, dándole la bienvenida a la pareja y mostrando los movimientos que aprendió en “Bailando con las estrellas”. Es tan divertido ver su reacción”, le dijo Rice al sitio web The Ringer. “Por lo general es un ‘Oh, Dios mío, nunca pensé que me toparía con Jerry Rice en mi boda’”. Una tradición amorosa, aunque tal vez egoísta. Aún en el día de la novia, los atletas necesitan ser el centro de atención.
Está la irrupción y después está el eclipsado. En 2014, Natalie Heimel y Edward Mallue Jr., capitanes del ejército de los Estados Unidos fueron informados el día antes de su boda que la sede – el hoyo 16 de la cancha del Hawái Marine Corps Base Kaneohe Klipper Golf – ya no estaba disponible para la ceremonia. De hecho, toda la cancha estaba fuera de límite porque el Presidente Obama iba a ir a jugar. La ceremonia se trasladó a otra sección de la base y más tarde la pareja recibió una llamada del golfista en jefe disculpándose por los inconvenientes. Heimel le dijo al presidente: “Pudimos verlo jugar al golf”. Obama resumió sus experiencias como víctimas y espectadores de su juego: “Eso debe haber sido doloroso”.
Las celebridades y los presidentes son poco comunes, sin embargo las irrupciones parecen ser la norma en las bodas en canchas de golf porque los clubes permanecen abiertos al resto de los socios durante la ceremonia. Ahora puede no parecer gran cosa; pero lo sería si sus votos son interrumpidos por una seguidilla de profanidades de alguien que acaba de fallar un putt en el green del 18. (“Algo azul” ciertamente.) La cantidad de historias de golfistas que se meten en las ceremonias y que confunden al bar como propio son demasiadas como para contarlas.
Para ser justos, los golfistas no son los únicos culpables de deambular por ahí. La planificadora de bodas Ashley Czaplicki de Aced Events, que organiza bodas en el área de Nueva York, ha visto a parejas caer en hazards. “Tenía a un fotógrafo que llevó en un carro de golf a la novia y el novio para explorar y conseguir las mejores fotos posibles”, cuenta. “Fue una locura para mí y para mi personal encontrarlos cuando llegó el momento de que hicieran la gran entrada. Pedimos a tres pros que los buscaran”. La recepción se demoró – como también los horarios de salida de la tarde – mientras la pareja distraída paseaba por ahí.
Muchas canchas les permiten jugar a los invitados a las fiestas de casamiento antes de la recepción y, al menos en el Manchester Country Club en New Hampshire, durante. Sintiendo que el golf era parte integral de su experiencia de boda, Manchester instaló un simulador con un primer tee que ninguna tormenta podría cerrar. Es un accesorio que ha sido bien recibido por los invitados a las bodas – tal vez demasiado bien recibido. Cuando se le preguntó si el simulador suele ser una distracción el gerente de Manchester Joëlle Sarette Creamer exhala. “Es muy popular”, dice. Las pistas de baile vacías no son su paisaje favorito. (Alguien que le brinde el teléfono de Rice.)
El golf es una buena descarga de los nervios pre nupciales y acorralar a los invitados a la fiesta de casamiento para que jueguen una ronda en la mañana es también una buena manera de llevar a todos al lugar horas antes de que comience la ceremonia.. Asegúrese de que estén invitados miembros de ambas familias; lo último que quiere hacer es enojar al tío nuevo. Y esto es sumamente importante: verifique todas las veces que sea necesario que su media naranja está de acuerdo con esto. El sitio de planificación de bodas The Knot encara el tema del golf en la mañana de y los comentarios hacen que el debate de la distancia de la bola de golf parezca inocuo. Historias de horror sobre medias naranjas llegando tarde, cansados, bronceados y alcoholizados.
Pero son solo eso, historias. La cancha de golf brinda una experiencia visceral, y ni que decir de los paquetes accesibles y el personal experimentado. “Los country clubs son sedes fabulosas por la experiencia de tener todo incluido”, dice Czaplicki.
Para Alexis y Daniel DiBiasio, el Country Club of Darien en Connecticut no fue solo el lugar donde se casaron, sino donde crecieron. “Daniel y yo hemos estado jugando al golf desde niños”, dice Alexis. “Nuestras citas veraniegas solían ser nueve hoyos en la tarde”. Muchos de los empleados del club, quienes vieron crecer a la pareja desde un par de solteros a un twosome de por vida, ayudaron a planificar y llevar adelante la boda. De hecho, mejorar el negocio de las bodas fue un catalizador para las recientes renovaciones del clubhouse de Darien y su salón de fiestas. Exponer las instalaciones a los no socios es una movida inteligente para la vitalidad a largo plazo de cualquier club. Según un informe de Global Golf Advisors y Nextgengolf, 64 por ciento de los golfistas millenials citaron asistir a una boda o torneo como la principal influencia para asociarse a un club. En 2017 el Bolingbrook Golf Club en Illinois organizó 103 bodas.
Así que sí, existen desafíos cuando el golf y las bodas se mezclan. Eso incluye la luna de miel. Auerbach pudo jugar 15 veces durante su viaje. (No pregunte.) Otros encuentran el camino hacia la cancha de manera más creativa. El periodista de golf Chris Chaney descubrió que su amigo iba a viajar a Hawái y le preguntó si iba a jugar en Kapalua. No, le contestó su amigo; la esposa opinó que los green fees a US$300 era demasiado. Entonces Chaney armó una página GoFundMe para pagar el green fee de su amigo y golfistas de todo el mundo empezaron a mandar dinero.
“Este es uno de los mejores momentos de sus vidas”, escribió un donante. “!Vayan y disfrútenlo!”
Para Jenna Yanchik, divertirse significaba jugar una vuelta el día antes de la boda con su padre, quien la ayudó a nutrir el amor por el deporte cuando era niña. “Fue súper especial porque fue en la cancha donde habíamos ganado un torneo foursome padres e hijos cuando estaba en el secundario”, dice. En el hoyo final del torneo, su padre, Paul, tenía un largo putt para birdie. “Le dije, ‘No la dejes corta’”. No lo hizo, caminó detrás de ese putt de 8 metros con orgullo. Un orgullo, dice, solo superado cuando la acompañó al altar.