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¿Qué tan bueno es Donald Trump como golfista?

Donald-Trump-playing-Pebble-Beach-2005Mi recuerdo principal de jugar al golf con Donald Trump, preservado ahora más todavía que es el presidente, es que realmente le pegaba muy fuerte a la pelota. Pero lo más interesante es que si bien parecía medio descuidado, pronto se notó todo lo contrario. Estaba bajo control. Bueno, será un “Como hagas algo, así va a ser como hagas todo”.

Trump tenía 67 años cuando jugamos en el 2013 en su cancha en las afueras de Charlotte y a principios de 2014 en Doral. Todavía tenía un resabio de deportividad de grandulón. No se fue muy lejos del tee, unas 230 yardas, pero la razón de eso fue el downswing empinado que produjo un fade bajo y que estaba más orientado al juego con los hierros. Trump había calculado que mantenerse extremadamente derecho funciona mejor que ir largo y (muy a menudo) mal. Pocas veces caía en el rough, nunca estuvo en peligro de ser penalizado.

Donald-Trump-playing-2008-Deutsche-Bank-ChampionshipCuando le pregunté sobre esto, me informó que no lo había pensado mucho. Es un autodidacta, con poco trabajo consistente con un profesor. “Creo que el golf es un juego muy natural”, dijo. “Nunca quise saber mucho de mi técnica. Confío mucho en el instinto, ya sea en el golf como en otras cosas”.

Otra impresión que da Trump el golfista es la de una persona que disfruta genuinamente de jugar. En el campo, al jugar rápido, da la sensación de ser un hombre en su salsa. Se pone en una posición inicial cómoda y relajada, lo cual lo muestra como un buen jugador, y se presenta como un golfista que está esperando la oportunidad de tirar otra vez.

U.S. property magnate Donald Trump practices his swing at the 13th tee of his new Trump International Golf Links course on the Menie Estate near Aberdeen, north east Scotland June 20, 2011. Trump was in Scotland to give a media tour of the luxury golf course a year into its construction. REUTERS/David Moir (BRITAIN - Tags: BUSINESS SPORT GOLF SOCIETY) - RTR2NVWU

El swing de Trump es imperfecto, pero suelto, y pronto queda claro que nada malo le va a pasar a la pelota. Tiene un backswing chato bien hacia adentro y carga duro en su lado derecho. Antes de ir para abajo, su hombro se levanta y parece hacer un movimiento exagerado. Pero Trump abre agresivamente su cadera en una forma que permite que el palo salga por dentro.

“Para mí, está todo en la cadera”, sostuvo Trump mientras caminaba por el fairway. “Las saco del medio lo más rápido y duro que pueda y así permito que mis brazos tengan más swing. Leí eso en el libro de Ben Hogan hace unos años. Me quedé con eso. Parece loco, pero cuanto más salgo, más derecho tiro”

Pueden ver videos o fotos del swing de Trump. Revelan una posición de impacto muy lógica, validada por una extensión casi exagerada que recuerda a Lee Trevino, y a veces un final que parece Gary Player. En esencia, el swing de Trump tiene fallas, pero hace bien las cosas importantes.

“Nunca quise saber mucho de mi técnica. Confío mucho en el instinto, ya sea en el golf como en otras cosas” – DONALD TRUMP

Ambas rondas fueron durante momentos de rediseño de sus campos. Jugamos muy casualmente, con muchos putts dentro del metro y medio. Pero no me dio la sensación de que Trump tirase en los 70s solo porque no haciese putts cortos. La forma en que le pegaba a la pelota, desde tees de mediana distancia lo hicieron un 4 de hándicap legítimo en su momento. Hoy está oficialmente en el 2.8 del sistema GHIN de la USGA, si bien muestra puntajes hasta el 2009. Como golfista, el Presidente Nº 45 de los Estados Unidos, es la posta.

Donald-Trump-USGA-Handicap-info-2009-2016