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El placer singular de jugar el putt en terrazas

terrazasCuando David Brooks comenzó a buscar maneras de incorporar más horas de práctica miró hacia arriba – hacia la terraza sobre el techo de su departamento en el Upper West Side. Ya tenía una bañera con hidromasaje y vistas de 360 grados de Manhattan. Qué agregó: uno de los mejores putting greens de terraza de la ciudad de Nueva York.

Diseñado y construido por Michael Lehrer de Home Green Advantage, la superficie de putting de Brooks no es una cancha de mini golf vanagloriada. “Para mí lo más importante era aprender el golpe para dejar la pelota dada ya que me cuesta jugar en greens rápidos,” dice Brooks, handicap 13. Con una oferta de putts con caída de más de 5 metros y con un Stimpmeter en 11, ya lo ha ayudado en los greens de verdad.

¿Cuán seguido vienes acá arriba? “No lo suficiente,” contesta Brooks, consejero general para una de las compañías de inversiones de primera línea en Nueva York, “pero ahora que el clima es más agradable, tal vez cuatro a cinco veces por semana.” Con tres hoyos, tres cortes de rough, una isla para chipping y una loma que Brooks ayudó a diseñar, no podemos culparlo por querer pasar más tiempo allí arriba.

No existe una estadística oficial sobre greens en terrazas sobre techos en la Ciudad de Nueva York, pero Demetro Carbone de Southwest Greens of Metro New York coloca la cifra general en alrededor de 500. Hace cinco años esta compañía instaló tres a cinco por año, dice. Ahora anda en los 12 a 15. Home Green Advantage dice que ha construido unos 20, cobrando en general entre $15,000 a $20,000 por un emplazamiento de tres hoyos sobre una terraza.

Apenas unos kilómetros al sur de Brooks, en el barrio Greenwich Village, un prominente promotor de bienes raíces invitó a Golf Digest a fotografiar su paraíso verde (arriba), también diseñado y construido por HGA.

“Pero el césped es a prueba de clima,” agrega, “por lo que los greens no deben cubrirse en el invierno.” —Coleman Bentley

Si bien el propietario nos pidió que no divulgáramos su nombre, él está claramente muy orgulloso de su putting green en la terraza. Colindando con un jardín privado, una cocina y un hidromasaje y con vistas estupendas del Empire State Building, es un respiro de la vida de la ciudad y un verdadero dispositivo de entrenamiento. “Yo soy socio de Deepdale Golf Club, Friar’s Head y Atlantic Golf Club,” dice el propietario, “así que quería que la velocidad del green fuera rápida para imitar las condiciones en esas canchas.”terrazas

Y agrega, “Se ha convertido en más que un simple green. Se ha convertido en un área de juego para mi hijo… que aparte es la manera secreta en que planifiqué que se interesara en el golf.”

Estas superficies de putting son consideradas jardines por lo que no suelen requerir permisos especiales para su instalación. Pero sí tiene que tener en cuenta las normas de drenaje de Nueva York, y en algunos casos exigen mallas de protección. Lo último que necesita es que un putt desviado caiga 20 pisos abajo sobre los peatones.

Una vez que el green se construyó, el desafío radica en protegerlo de la mugre patentada en Nueva York. Lehrer sugiere usar una sopladora de manera habitual o incluso una aspiradora para retirar la suciedad y luego hacer que quien la haya instalado vuelva para darle un cepillado y lavado extensivo una vez cada dos años.