Canchas Hace 3 años

El Potrerillo de Larreta, paraíso del golfista

El Potrerillo de Larreta fue elegida entre las dieciocho canchas para conocer en América por la prestigiosa Guía Confidencial para Canchas de Golf del arquitecto Tom Doak. La publicación destaca las virtudes de un campo que ya es tradición en nuestro país: “Una cancha excelente, que vale la pena visitar si uno se encuentra a menos de 160 km. Se encontrará con hoyos muy bien diseñados e interesantes, una cancha en muy buenas condiciones, y un bonito entorno”. Hay que prestar especial atención al consejo de Doak, ya que es un referente mundial en arquitectura de canchas de golf, y su Guía es consultada por golfistas de todas partes del mundo.

Pero, ¿qué es lo que vio el estadounidense en El Potrerillo de Larreta? Cuando Enrique Larreta adquirió el parque de El Potrerillo, no había nada plantado más que algunos espinillos, algarrobos y churquis comunes en la zona. El escritor aprovechó los desniveles del terreno y su paisaje, y plantó naranjos y cipreses en el promontorio donde está asentada la casa. Su prioridad era conservar el ambiente natural del lugar, por lo cual conservó los árboles de la zona para que se conjugaran con los que él plantó. Su hija Josefina agregó algunos arbustos coloridos y flores. Así, el jardín desarrollo su propia personalidad.

A esta obra hecha con entusiasmo se sumaba la fascinante vista del entramado de pircas de piedra y los miradores sobre el precipicio, que caen a pique al arroyo, con las alturas de las sierras como fondo. En todo momento, Enrique Larreta aprovechó las bondades de la zona y las enriqueció con su toque personal que coincidió con su espíritu creativo. La clave de su emprendimiento fue que siempre priorizó cuidar la naturaleza y no invadirla con árboles foráneos que hubieran interferido en el clásico paisaje de Córdoba.

Las tierras de El Potrerillo son una fracción de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Seis años después de que Larreta adquiriera las tierras, su hijo Enrique –arquitecto– elaboró los planos, y mucho más cercano en el tiempo, otro arquitecto llamado Ignacio Zuberbuhler –y nieto del fundador– heredó las tierras y junto a sus hijos emprendió el proyecto del Resort y Country Club, y construyó un campo de golf de dieciocho hoyos apuntado a todos los niveles de jugadores.

La cancha recorre arroyos y morros, y cautiva a cualquier persona que juegue o no a este deporte. El diseño original estuvo a cargo de Ángel Reartes, un profesional reconocido que dio los primeros pasos del trazado junto a la familia Zuberbuhler. Tiempo después, el arquitecto Marcos Capdepont intervino en el proyecto y se encargó de asesorar en el diseño de los greens. Los fairways de tifway cuentan con un excelente sistema de riego por aspersión, mientras que los greens son de norma tipo USGA y están elaborados de agrostis L93 de última generación.

Hacia finales de 1999, se inauguraron los primeros nueve hoyos y el driving range. El circuito de par 72 de 7.150 yardas exhibe en su recorrido de ida el arroyo que entra en juego en cinco de los nueve hoyos; dotando a ese tramo de una notoria dificultad para ubicar el tipo de manera correcta. El recorrido de vuelta cambia bastante porque, si bien también existe otro arroyo circundante, apenas entra en juego en tres hoyos.

Si da una vuelta por Córdoba y tiene la posibilidad de jugar este magnífico trazado de dieciocho hoyos repleto de encanto y desafío, es bueno que al menos llegue con una idea de lo que se va a encontrar. Una cosa es segura: disfrutará al máximo del recorrido único que ofrece el Potrerillo de Larreta, ¡y en cualquier época del año!

LA CANCHA
HOYO 1: Par 4, 437 yardas. La zona de aterrizaje del driver está protegida por dos grandes bunkers. El fairway se sitúa cruzando con relación al green. Por otra parte, la salida está en un lugar alto y el green es pequeño y duro.
HOYO 2: Par 5, 488 yardas. Aquí, cuanto más hacia la derecha se tire la pelota, mejor, ya que hay un dogleg hacia la izquierda. Si se engancha, el segundo tiro deberá sacarse a bueno para evitar caer en el arroyo.
HOYO 3: Par 3, 168 yardas. Está protegido por pasto llorón sobre la derecha y por un bunker a la entrada. Además, existe una marcada diferencia de altura entre la salida y el green. Predomina el viento a favor.
HOYO 4: Par 5, 567 yardas. Con tres buenos golpes se llega al green. Cuidado con irse a la derecha porque será difícil hacer el par, porque los grandes algarrobos se lo impedirán.
HOYO 5: Par 3, 201 yardas. Es un largo par tres en donde predomina el viento a favor. El green es grande y tiene dos plataformas.
HOYO 6: Par 4, 410 yardas. El arroyo lo serpentea y lo cruza en dos ocasiones. Es importante la selección del palo en la salida.
HOYO 7: Par 3, 141 yardas. El green está protegido por agua, a la derecha y al frente; en tanto, por la izquierda, hay un cerro sembrado de pasto llorón, y por detrás, un gran cañaveral.
HOYO 8: Par 5, 566 yardas. El arroyo delinea el fairway. Con un buen driver en el centro se llega con dos golpes al green.
HOYO 9: Par 4, 423 yardas. El dogleg que presenta a la derecha hace que, si se tira con slice, la pelota puede quedar a unas 150 yardas de la bandera. El green es muy angosto.
HOYO 10: Par 4, 443 yardas. Presenta un desnivel de terreno muy marcado. Un hoyo muy táctico.
HOYO 11: Par 4, 446 yardas. Tiene un fairway doble. Si se tira con un hierro a la izquierda, quedará un segundo tiro con el green cruzado y un bunker que lo protege.
HOYO 12: Par 4, 330 yardas. Es el más corto de los par cuatro, pero no el más sencillo. Lo bordea un arroyo; el green tiene poca profundidad y está rodeado por bunkers y árboles.
HOYO 13: Par 5, 519 yardas. Desde aquí se empieza a subir a las sierras y se olvida del agua.
HOYO 14: PAR 3, 195 yardas. La vista es sencillamente formidable.
HOYO 15: Par 4, 445 yardas. Comienza un duro final del recorrido. Es el par cuatro más largo del campo.
HOYO 16: Par 3, 235 yardas. Es el más largo de los cinco par tres. La salida se halla a mucha altura con relación al green.
HOYO 17: Par 5, 638 yardas. Aquí sí o sí hay que pegar tres tiros para llegar al green. Por la posición tan en bajada del tercer tiro, no es nada fácil frenar la pelota en el green.
HOYO 18: Par 4, 425 yardas. Con el driver podrá sortear un corte de montaña para colocar la pelota en un fairway angosto .