Instrucción Hace 2 años

Ponga su swing en buenas manos

manosLos nuevos golfistas que están siendo introducidos a la técnica del swing moderno suelen tener la impresión de que el swing es una serie de posiciones anti naturales y extenuantes. Hasta los golfistas consumados experimentan esta dificultad. Sin importar su nivel, muchos golfistas se desconciertan y sienten que la mejora tarde demasiado. Son muchos los casos en los que simplemente se alejan del golf.
En nuestro equipo, Gary ha pasado incontables horas estudiando cómo funciona el cerebro en los movimientos atléticos. El cerebro no ve ni dirige al cuerpo como partes separadas, sino como una unidad. Una vez que existe la intención de golpear algo, como una pelota de golf, el cerebro crea modelos internos completos de la acción antes de que el jugador mueva un músculo. En el momento en que el jugador visualiza el golpe, el cerebro ya había empezado a alistar al resto del cuerpo para apoyar el accionar de las manos, las cuales lideran el movimiento naturalmente.
Bob ha sido descrito como “anticuado” en sus enseñanzas. Ha sido criticado por no suscribirse a la noción moderna de que un golfista debería controlar el swing – y el palo – con los músculos grandes y los grupos de articulaciones: los hombros, la espalda, las caderas. Pero la investigación sobre cómo funciona el cerebro no apoya esa crítica. Las manos son la parte más evolucionada y sensitiva del cuerpo humano, las partes que se comunican de manera más eficaz con el cerebro. Como tal, deben estar al frente y al centro de cualquier movimiento atlético.
Gran parte de la enseñanza moderna también declara que un movimiento consciente de las manos crea un movimiento inestable que es difícil sincronizar y controlar bajo situaciones de presión. Debido a esta declaración, muchos instructores buscan eliminar cualquier movimiento consciente de las manos. La idea común es que las manos contienen músculos pequeños y articulaciones y tienen demasiadas variedades en el movimiento para que un golfista pueda depender de ellas al golpear la pelota.
El pensamiento es incierto y una vez más la investigación del cerebro lo demuestra. Como la parte más avanzada de nuestro cuerpo, la mano es capaz de realizar movimientos motrices refinados y detallados. Así que en vez de sacar las manos del swing de golf, deberíamos entrenarlas para que se desempeñen correctamente. Concentrarse en el rol de las manos durante el swing da como resultado un accionar más atlético e intuitivo y mejores golpes bajo presión. El golfista que hace esto está más sintonizado con el palo a través del swing, especialmente en el impacto, y rendirá en un nivel más alto y con mayor consistencia. —con Roger schiffman

La ciencia detrás del desarrollo de un swing controlado por las manos
Nuestra lectura de la investigación de neurociencia indica que la percatación de una mano bien trabajada es el corazón del swing. El accionar de las manos en golf es un movimiento motriz hábil similar a escribir con letra cursiva, tocar un instrumento musical y el movimiento en cualquier deporte de palo y pelota. Pero cuando hablamos del control de las manos, no estamos excluyendo el movimiento del resto del cuerpo. En nuestro trabajo con golfistas, el cerebro muestra una habilidad extraordinaria para organizar el movimiento de esos músculos grandes y grupos de articulaciones de manera implícita. El cerebro dirige una sinfonía de movimientos a través de las manos.
Un estudio más profundo revela dos propiedades del cerebro y del sistema nervioso de los cuales depende el cuerpo para desarrollar y controlar movimientos: plasticidad y propiocepción. La plasticidad es el concepto de que el cerebro no está conectado directamente – es plástico. Su cerebro puede cambiarse a sí mismo. La vieja frase “No se le puede enseñar trucos nuevos a un perro viejo” es simplemente incorrecta. Su cerebro no necesita ser esclavo de su genética tampoco. Estas son buenas noticias para los golfistas consumados que quieren mejorar sus swings.
La propiocepción es la propiedad del sistema nervioso que le da feedback al cerebro desde los músculos y articulaciones que describen la posición relativa del cuerpo en el espacio.
Una persona no puede mejorar el movimiento sin propiocepción. Si no la tuviéramos, tendríamos que mirar nuestros pies mientras caminamos para evitar caernos.
Debido a que gran parte del swing se lleva a cabo fuera de la vista del golfista, él o ella necesita desarrollar un alto grado de propiocepción para hacer el swing con el palo de manera consistente.
Las manos tienen el volumen más alto de representación motriz y feedback propioceptivo hacia el cerebro, y puesto que son la única conexión del golfista con el palo, ellas brindan la mejor oportunidad para sentir el movimiento.
Maximizar la sensación y la coordinación del cerebro con el cuerpo aumenta el control del golfista del swing y de los golpes que produce.

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Cómo acelerar el aprendizaje
Su ambiente y lo que usted hace en él juegan un rol importante en cómo se desarrolla su vida. Lo mismo sucede con su juego. Eso se debe a que cada experiencia o movimiento nuevo se graba en su cerebro y se forman fuertes patrones mediante las repeticiones. Si usted cambia la manera en que maneja y controla el palo de golf, y si practica con una intención y repetición precisa, mejorará.
Una clase de golf exitosa es realmente una llamada de atención para que sienta su swing de manera precisa. Para mejorar la sensación mediante la propiocepción y cambiar de qué depende el cerebro para pegarle a la pelota, trate de cerrar sus ojos durante el swing y comience a reconocer cómo se sienten sus manos sobre el palo y cómo están dirigiendo el movimiento. Se sorprenderá agradablemente por lo bien que lo hará. Estará sintiendo un nivel más alto. Sus manos – sus herramientas más sensitivas – se comunicarán con su cerebro como solamente ellas pueden.
Esta plasticidad del cerebro es alentadora para los golfistas que están aprendiendo golf – a cualquier edad. Y es exactamente el por qué nunca sacamos conclusiones prematuramente sobre el potencial de un alumno. Los alumnos de mayor edad que ingresan a nuestro programa por primera vez suelen empezar a jugar mejor que lo hecho en los últimos 20 a 30 años. Están experimentando plasticidad en su trabajo, con una propiocepción mejorada. Pero este es el truco: Usted debe aprender en una manera que le permita a su percatación subir a la superficie de manera consistente. Si sus manos están activadas y sincronizadas, usted se desempeñará bien y tendrá mayor confianza en lo que puede hacer.
Un último concepto importante aquí. Ritmo, el pulso sincronizado del movimiento, es una parte vital del mismo, especialmente en el swing de golf. En la técnica moderna del swing, el ritmo ha sido pasado por alto y reemplazado por un enfoque en las posiciones del cuerpo y el palo. El golfista que aprende a sincronizar la descarga de energía en el swing mediante un adecuado accionar de las manos disfrutará del control y la potencia por el resto de su vida.

UNA ONZA DE TOQUE VALE UNA TONELADA DE FUERZA. DESARROLLE SU CONTROL EN LOS GOLPES CORTOS.

Ponga sus manos a trabajar
Nosotros creemos en la simpleza. Tenemos una dicho que describe nuestro método en una oración: “¡Si el palo está OK, su swing está OK!” Si sus manos se mueven y funcionan adecuadamente, su swing será efectivo porque la cara del palo imita a las manos. Este es un concepto simple que es cierto para cualquier problema que aparezca en el swing.
Cuando la mayoría de los golfistas practican en estos días, no tienen un plan para mejorar. Por ejemplo, el control del swing de golf no comienza haciendo un movimiento completo y a toda velocidad con el driver, como vemos a tantos golfistas hacer en la cancha de práctica. A alta velocidad, el cerebro se desempeña solo con lo que ya sabe así que no puede haber cambios o mejoras. Este tipo de práctica descuidada simplemente arraiga los problemas que usted ya tiene.

Recuerde esta frase: una onza de toque vale una tonelada de fuerza. El desarrollo del control del palo debería comenzar con swings simples sobre y alrededor de los greens. Debe gatear antes de caminar y posiblemente correr. Comenzar con pequeños swings lo ayudará a sentir el impulso del palo. Aprenda a asociar el swing con facilidad de movimiento y flexibilidad, un flujo simple hacia atrás y a través. Comience con un grip equilibrado, el palo sobre los dedos y tomado ligeramente. Como pensamiento general, controle e movimiento con la mano delantera; el cerebro dirigirá la mano posterior para apoyar la mano de adelante de manera implícita.
En estos swings más cortos, note también la rotación de la cara del palo a medida que va hacia atrás y a través, y cómo el impulso del palo quiebra y desquiebra las muñecas. Estará aprendiendo ritmo y una percatación de las manos y la cara del palo durante el swing. La enseñanza moderna prefiere un juego corto con muñecas rígidas, pero eso solo dificulta el desarrollo del movimiento adecuado de las manos. Sienta la fuerza; no fuerce la sensación. Enfóquese en el impulso que viene de hacer el swing con el palo, especialmente en los primeros swings. Cuando vuelva a pegar el driver, sus manos traerán con ellas esta enseñanza.

Romper con el mito de los músculos grandes
Es difícil entender por qué el golf se ha apartado tanto de la sensación y de la enseñanza basada en la parte sensorial. Hace 40 años en el golf competitivo era muy raro ver un jugador que estuviera entre los primeros lugares pegar un golpe de 50 yardas desviado. En la actualidad eso sucede casi todas las semanas en el tour. Psicología aparte, esta falta de control bajo presión está relacionada directamente con el hecho de que estos grandes golfistas han cedido el control de sus swings a un sistema posicional de músculos grandes.
Si usted escucha a los comentaristas de TV, escuchará que ellos también han sido seducidos por el método moderno. Por ejemplo, hablan de hacer siempre un swing completo, evitando los golpes parciales. En los ojos del jugador moderno y del profesor, eso es seguro. Los pros de la actualidad suelen jugar a buena mucho más lejos del green para dejarse un golpe completo en vez de un tiro tres cuartos. Les han lavado el cerebro para hacerles creer que cualquier cosa inferior a un swing completo requiere de una dependencia peligrosa de las manos. Los mejores jugadores del pasado podían acariciar un hierro 8 o darle fuerte a un hierro 9 o apretar un hierro 6 bajo contra el viento. El golpe ponchado que tantos de ellos jugaban tan bien es un dinosaurio en estos días.
Si usted quiere mejorar su golf, aprenda a ser creativo e intuitivo. Evite la técnica del swing que lo delegue a una tarea robótica. El golf bueno trata de depender de un toque desarrollado en las manos para el impacto. Luego el ángulo, el loft, el efecto y la energía del vuelo de la pelota puede sentirse por el palo hasta sus manos. Mejorará más rápido y disfrutará el juego a niveles que nunca pensó posibles.

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SIENTA LA FUERZA; NO FUERCE LA SENSACIÓN. ENFÓQUESE EN EL IMPULSO QUE VIENE DE HACER EL SWING CON EL PALO.

ALGUNOS FUNDAMENTOS
ENTRENE SU MANO DELANTERA PRIMERO – Y MÁS
Nos encanta esta frase de Bobby Jones: “Las manos forman el eslabón mediante el cual las fuerzas que cobran vida en el cuerpo del jugador son transmitidas hacia la cabeza del palo.” O, como decimos nosotros, las manos toman el, para controlar el palo. Y la mano izquierda es la líder. Comience con el grip en los dedos y la palma de la mano izquierda, con el pulgar sobre el grip (izquierda). A medida que haga el swing, permita que la cara del palo rote abierta al ir hacia atrás, la punta del palo apuntando hacia arriba. A través del impacto, piense en los nudillos de la mano izquierda girando hacia el suelo (abajo, derecha). Esa es la sensación de quitarle loft a la cara y encuadrarla. Mire nuevamente esa foto de la primera página: Richard lo está haciendo muy bien aquí. Recuerde, la mano delantera es la directora y todos los demás movimientos fluyen de lo que esté haciendo esa mano.
Bob Toski, quien cumplirá 90 el 18 de septiembre, ha sido uno de los mejores instructores de golf desde la década del 60.
Gary Battersby, su socio de enseñanza, ha estudiado la neurociencia en golf durante más de 20 años. Aquí están sosteniendo un homunculus (“hombre pequeño”), un modelo que representa cómo ve el cerebro la sensibilidad de las manos comparadas con el resto del cuerpo.