Canchas Hace 2 años

Conozca los secretos del campo de Rio 2016

Este es el dilema que tuvo que enfrentar Gil Hanse al construir la cancha de golf Olímpica, un trazado municipal que tenía que servir como sede de campeonato también. Si defendía el par demasiado estrepitosamente, lo iban a acusar de brindar algo demasiado difícil para el consumo público. Si fallaba por el lado de la jugabilidad, lo iban a catalogar como un chef pastelero capaz de producir solamente hojaldre relleno.

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Para equilibrar su diseño, Hanse hizo lo que los más grandes arquitectos de golf han hecho en más de un siglo: buscó poner a prueba la perspicacia mental del golfista profesional y su habilidad física en una cancha que parece simple pero que contiene complejidades que no se advierten enseguida.

Como lo explicó Hanse ante una audiencia en el Simposio de Arquitectura de Golf de la USGA en abril de 2015, él trató de imitar la filosofía de las grandes canchas del Sandbelt australiano como Royal Melbourne y Kingston Heath. Dada la característica de pozo de arena minado, dijo, él construiría una cancha con “extrema amplitud, césped cortado muy bajo en todos lados, rodeado de matorrales nativos y arena. Desde los tees del fondo, los jugadores deberán sobrevolar secciones de transición llenas de arbustos y matorrales. Desde los tees de adelante, no tanto.”

Puesto que los golpes de recuperación, agregó, son “el alma del golf,” su objetivo al darle forma a los greens y sus alrededores fue “mantener al golfista entretenido y esperanzado,” compartiendo la frase acuñada por su amigo Mark Parsinen. Los bolsillos de pasto cortado bajo que rodean los greens logran eso. Bunkers ridículamente profundos y múltiples hazards de agua no lo hacen.

La cancha Olímpica presume de opciones, opciones, opciones. Los greens son inclinados y sesgados, muchos ubicados diagonalmente, por lo que ciertas posiciones de bandera requieren de golpes precisos de salida para brindar ángulos sin obstrucciones. Los contornos de los greens varían desde leves hasta osados, brindando el tipo de variedad que hace de quien prepara la cancha el hombre del día. Los bunkers de fairway están esparcidos por ahí, por lo general protegiendo las zonas de llegada con el golpe de salida. Hay lomas en los fairways que tapan la vista a algunos greens. Los asientos incómodos en el fairway son creados por montículos y depresiones.

Después de caminar la cancha (no estará abierta al juego del público hasta después de los JJOO), concluí que era del tipo que yo disfrutaría jugar una y otra vez. Si tan solo estuviera un poco más cerca de casa.

Sin embargo eso no significa que no sea una sede fuerte para los Olímpicos. El problema es que la máxima sobre gran diseño de golf ya no se aplica. El golf ha cambiado tanto. Pero no deje que se lo diga yo. Le dejo el tema al arquitecto de golf Steve Smyers, un jugador de bajo handicap que integró durante años el comité ejecutivo de la USGA, y donde ofició en muchos eventos tanto amateurs como profesionales.

“El problema de diseñar con líneas y ángulos estratégicos,” dijo, “es que los golfistas profesionales ya no juegan así, y no lo han hecho desde hace bastante tiempo.”

“Su velocidad del swing es tan rápida que pueden pegarle extremadamente alto a la pelota con un efecto considerable. No se preocupan por una línea ideal. No puedes esconderles una bandera. Conocen las distancias precisas que tienen con sus palos y pueden detener rápidamente la pelota.”

“La única manera de desafiar a los jugadores del tour es con el rough,” dice Smyers. “Un rough no profundo, más bien leve, lo suficientemente alto como para tapar al menos media pelota. Con eso les cuesta aplicarle efecto y pegan muchos pelotazos altos. El rough leve le da mayor valor al drive y puede hacer entrar en juego los golpes de aproximación cerca del suelo.”

Pero no habrá rough para las competencias olímpicas. Con esos fairways anchos, será luz verde para los mejores del mundo para tratar de pegarle largo desde el tee y apuntarle a las banderas. El trazado par 71 tampoco puede estirarse demasiado. Medirá solamente 7.128 yardas para el torneo de caballeros y 6.245 yardas para las damas

La pregunta es, ¿el público se entretiene más con birdies o con bogeys? Dos años atrás en el U.S. Open, Pinehurst Nro. 2 tenía fairways amplios y cortados bajos sin rough, solo zonas arenosas, y Martin Kaymer abrió con vueltas de 65-65 para establecer el record de 36 hoyos y ganar por ocho. El año pasado la USGA angostó los gigantes fairways de Chambers Bay usando un modesto pero pegajoso rough, y Jordan Spieth ganó con cinco bajo el par.

Por supuesto, el viento puede aturdir hasta los más grandes golfistas. Durante los meses de invierno (julio a septiembre), Río puede ser bastante ventoso. Parte de la decisión de Hanse de brindar fairways anchos se debió a que quería hacer que la cancha fuera jugable aún en extremas condiciones de vientos. Muchos de aquellos involucrados con el golf olímpico han manifestado abiertamente la esperanza de que el viento sople durante las competencias. Pero es improbable que lo haga durante cuatro días seguidos o dos semanas seguidas.

También están los tres hoyos finales, los cuales Hanse diseñó como un último giro, una carrera hacia la línea de meta. El 16 es un par 4 de 303 yardas que se llega con el drive (264 yardas para las damas), con un green en forma de reloj de arena, escondido detrás de un gran montículo. El 17 de 133/120 yardas, con un green ancho en forma de U, es el par 3 más corto de la cancha. El hoyo 18 de 571/509 yardas es un leve dogleg hacia la izquierda, con bastantes cross bunkers y algunas lomas fascinantes y montículos antes del green, pero muchos alcanzarán este green en dos.

Hanse dice que le fascinaría si un jugador hiciera águila – birdie – águila y sobrepasara al resto de los jugadores para lograr el lugar más alto del podio. “Cada vez que se diseña una cancha de golf, se necesita entender que proporcionará un buen score,” dice. “Uno busca construir una cancha de golf en la que si un jugador está ejecutando buenos golpes, él o ella sea recompensado/a.”

Así que sí, creo que algunos jugadores harán un score extremadamente bajo. Pero no hay nada malo con eso. Estos son, después de todo, los Juegos Olímpicos, donde se espera que los atletas de nivel mundial establezcan récords.