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Yo jugué en el hogar del Players desde los tees más cortos y desde los más largos

Poco antes de marzo viajé al TPC Sawgrass, el club sede del PGA Tour, para jugar en la Stadium Course desde los tees que los pros usan durante el Players Championship. La mayoría de los golfistas promedio no entienden realmente cuánto peor somos los que vemos a los pros jugar en la TV. Contrario a la creencia popular, la diferencia entre nosotros y ellos no es la diferencia entre nuestro handicap y el “scratch”; es la diferencia entre patines y autos de carreras. Aprendí esa lección hace ocho años, en otra asignación de Golf Digest, cuando jugué Pebble Beach desde los tees del U.S. Open. Mi handicap por esos días era 6 y sin embargo anoté lo que mi padre y sus amigos solían llamar “par de cancha” (en el mercado de acciones, par es 100). Por lo tanto cuando llegué al lugar donde se descargan las bolsas en Sawgrass, no tuve ilusiones más allá de la fantasía habitual de que en cualquier momento podría convertirme en otra persona.

Desde los tees del Players, la Stadium Course mide apenas menos de 7.250 yardas. Eso es casi corta para los estándares de los grandes torneos de la modernidad pero virtualmente interminable según los míos. Tengo 63 años y en mi cancha, en el noroeste de Connecticut, la distancia es de 5.600 yardas si la juegas dos veces (tiene nueve hoyos). Empecé a jugar al golf tarde, a los 36. Mi índice de handicap es 7,9 y en ascenso. Recuerdo vívidamente sentirme indeciso, 20 años atrás, entre un sand o un pitching wedge desde las 125 yardas; ese mismo golpe hoy suele ser un hierro 8.

El día antes de someterme al sufrimiento del TPC jugué la Stadium Course desde los tees más cortos: los verdes, que un caddie, después de una metida de pata, tuvo cuidado de no referirse a ellos como los “tees de damas.” Desde esos tees, la cancha mide apenas 5.019 yardas de largo, o diez drives de 220 yardas menos que los que juegan durante el torneo. Mi idea era que al irme bien adelante podría establecer una base estadística útil y darme un pre calentamiento muy necesario. El invierno en el norte había sido bastante brutal y durante los tres meses previos había jugado apenas dos vueltas, ambas durante un viaje de golf a California. Esa es mi primera excusa, pero no la última.

▶ ANOTAR 82 DESDE LOS TEES DE ADELANTE … Y 111 DE LOS TEES MÁS LARGOS

Players

El clubhouse ha cambiado desde la primera visita del autor.

SAWGRASS DESDE LAS 5.019 YARDAS
Jugué en Sawgrass por primera vez a principios de los 90. La mayoría de las canchas son difíciles de diferenciar en la televisión, pero cuando vi el Players al año siguiente reconocí muchos de los hoyos. Dichos hoyos han sufrido varias renovaciones y proyectos de remoción de vegetación desde ese entonces y el clubhouse con forma de platillo volador de madera y vidrio se ha transformado en el hogar de veraneo de los Medici, pero la Stadium Course sigue siendo visualmente tan impactante como cuando la vi por primera vez. Parte de lo que se obtiene con un green fee perturbador (USD $500, más o menos, durante la temporada alta) son saltos de felicidad por la familiaridad dada por la TV – una gran bonificación para un adicto a la TV con orientación al golf.
La vuelta desde los tees verdes la jugué con Alex Urban, quien trabaja en la oficina de comunicaciones del PGA Tour y que tiene un handicap bastante similar al mío. El starter comenzó a darnos el sermón estándar sobre elegir los tees apropiados para nuestra distancia del driver, pero le dijimos que se fuera ya que nos dirigíamos tan adelante que apenas podíamos ver las marcas desde donde estábamos parados.
Como mi cancha es tan pequeñita, tuve algo de ventaja inicial sobre Alex. Los visitantes de bajo handicap que llegan a mi club ven las distancias en la tarjeta de score y se imaginan lo genial que será romper el record de la cancha en su primer intento. Luego, más seguido de lo que parecería, suman dobles y triples camino hacia el olvido. Como muchos golfistas, yo tengo la fantasía de cuán genial sería poder pegar mi drive tan lejos como Dustin Johnson. Pero cuando juegas 130 yardas delante de donde juega Johnson, sí puedes pegar tu drive tan largo como el de él, o incluso más largo – y luego, cuando llegas a la pelota, te das cuenta de que tus problemas más graves siguen frente a ti. Los mejores jugadores del mundo son tremendamente largos – pero no son solamente salvajemente largos.
Yo me las ingenié para hacer par en el primer hoyo sin tocar el fairway o acertar el green en los golpes correspondientes. E hice par en el segundo hoyo también, a pesar de haber tirado el drive a un bunker de fairway – aunque no todos contarían a un hoyo de 381 yardas como un par 5.
Yo había traído mi palo favorito: un driver Nike de 16 grados discontinuado, que es básicamente una madera 4 con una cabeza enorme. Yo lo llamo driver bebé y suelo pegar unas 200 yardas, una distancia útil en un par de hoyos de mi cancha. El viento sopló continua y fuertemente durante la segunda ronda y cuando lo teníamos en la espalda el driver bebé solía ser demasiado. Pero lo agarraba más abajo y lo usaba de todos modos.
Mientras tanto Alex estaba luchando con la paradoja de la cancha corta. Como tenía la distancia para llegar al green en la mayoría de los pares 4, comprensiblemente trató de pegar driver en todos ellos; luego, cuando fallaba, se encontraba en problemas y le era un problema salir de allí. Cuando de repente los jugadores del tour empezaron a bombardear sus golpes de salida, los arquitectos respondieron mayormente alargando las canchas. Pero si el objetivo es hacerle la vida difícil a los pegadores súper largos, alargar los hoyos es contraproducente. Los pares 4 que suelen meter en problemas a los grandes pegadores son por lo general los cortos – como el 10 en Riviera, el tres en Augusta National y un par de pares 4 desde los tees verdes en Sawgrass.
De cualquier modo yo hice 40 en la ida, incluyendo un triple bogey totalmente innecesario con un chip y tres putts en el hoyo 8 de 121 yardas, en el que estaba bastante complacido con mi golpe de salida hasta que picó 10 yardas corto del green. Luego hice birdie al 10 – ¡vamos! – pero inmediatamente seguí ese birdie con dos doble bogeys estúpidos más. Alex hizo par en cinco hoyos seguidos en los segundos nueve y ambos casi hacemos birdie en el 17. Si hubiéramos estado jugando un Nassau, yo hubiera ganado la ida y el total, y él hubiera ganado la vuelta, pero ninguno de los dos tenía mucho de qué jactarse. Yo anoté 10 sobre par, 82 (ver gráfico arriba). ¡Desde los tees más cortos!

SAWGRASS CON 7.245 YARDAS
Al día siguiente en la cancha grande jugué con Stewart Moore, quien también trabaja en la oficina de comunicaciones. Es mayor que Alex pero le pega más fuerte a la pelota. Jugó golf universitario unos 20 años atrás y luego compitió en varios mini-tours. Dejó de jugar al golf casi por completo ocho años atrás cuando nació su hijo y ahora apenas juega – si bien no se veía como si lo hubiera olvidado mucho.
Para mí, jugar con alguien tan talentoso como Stewart fue una bendición a medias. Por un lado, me alivió mucho jugar con un golfista que se veía como que pertenecía a los tees del Players. Por otro, no creo que juegue peor que cuando estoy con alguien que acabo de conocer y le pega 80 o 100 yardas más largo que yo.
Hice el swing tan fuerte en el tee del uno que pegué un globo casi directamente hacia arriba y dentro de unos pinos sobre la izquierda – y tan corto que mi caddie y yo la encontramos después de caminar apenas 50 yardas de vuelta al lugar donde empezamos a buscar. Luego: sacada al medio, topazo, ahogada, papa o algo así para triple bogey 7 que se sintió más como un 10. Me di cuenta dos hoyos más tarde que todavía estaba usando mis bifocales (otra excusa), si bien no creo que ese haya sido el problema realmente.
Stewart empezó muy bien. Hizo bogey en el hoyo 1 luego hizo pares en los tres siguientes. Más tarde me diría que mientras caminaba hacia el tee del cinco pensó, Mmm, solo uno más luego de cuatro hoyos. Tener ese pensamiento fue un error fatal, por supuesto. En el hoyo siete yo pegué primero el golpe de salida porque Stewart dijo, “no se pegan dos shanks seguidos y se mantiene el honor.” (De hecho, seguía teniendo el honor – su doble contra mi triple – pero acepté jugar de todos modos.)
Una estrategia sensata en una cancha que es demasiado larga para uno es tratar a los pares 4 como pares 5 y a los pares 5 como pares 6.
Y yo estaba más que deseoso de hacer eso, pero desde los tees del Players había varios hoyos que simplemente poder colocar la pelota en juego era lo máximo que yo podía manejar. Los tees de campeonato en el hoyo 15 estaban casi 200 yardas detrás de los tees que Alex y yo habíamos jugado el día anterior y el espacio entre ellos estaba relleno con un lago con árboles en su alrededor. Necesité pegar dos veces para poder llegar al otro lado y luego me metí en peores problemas. Terminé con un 9.
Mis únicos hoyos decentes fueron dos pares 3 de la vuelta: el 13 donde emboqué un putt de 20 metros en bajada para birdie que mi caddie (quien también había jugado en mini tours antes de trabajar en Schwab) leyó perfectamente; y el 17 donde estuve a centímetros de embocar un putt en subida para birdie de 16 metros (ídem).
Durante mi39 sobre par 111 apenas perdí tres o cuatro pelotas. (O tal vez cinco.) Y vi un águila cava, un puñado de águilas pescadoras y un árbol lleno de pelícanos. Y cuando comience el Players el 10 de mayo, estaré humildemente pegado a mi asiento.

PLAYERS CHAMPIONSHIP 2018
▶ Esta fue la última vez que el Players Championship se jugó en mayo. El torneo regresa a marzo y el PGA Championship pasará a mayo a principios de 2019.

RÉCORD DEL TORNEO
▶ 24 bajo el par 264 por Greg Norman en 1994.

RÉCORD DE LA CANCHA
▶ Nueve bajo el par 63