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Una nueva generación ha cambiado la onda en el PGA Tour

generación

El elenco del #sb2k16 (según las agujas del reloj, desde la izquierda): Smylie Kaufman, Jordán Spieth, Rickie Fowler y Justin Thomas.

Sí, hay un movimiento joven en golf. Pero es más que lo que usted cree, más profundo y con más capas que la narrativa (discutible) aceptada de que los jugadores jóvenes de hoy son simplemente mejores que sus antecesores.

No hay dudas de que los nuevos Tres Grandes Jordan Spieth, Jason Day y Rory McIlroy están más avanzados en sus carreras que cualquier trío previo de veinteañeros. (Cuando Jack Nicklaus y Gary Player comenzaron a romperla simultáneamente en sus 20, Arnold Palmer había cumplido los 30.)

Aún así, los jugadores jóvenes de la actualidad son más precoces que sus antecesores inmediatos. Luego de que Tiger Woods ganara 46 veces en sus 20 antes de cumplir 30 en 2005, hacia fines de la temporada 2007 en el PGA Tour, solo dos jugadores estadounidenses veinteañeros – Jonathan Byrd y Ben Curtis – tenían más de una victoria oficial.

Pero luego vinieron Anthony Kim y Dustin Johnson, seguidos de una explosión de McIlroy, quien ganara cuatro majors antes de cumplir 26. En 2015, Spieth ganó dos majors a los 21.

Pero algo más está sucediendo. Los mejores jugadores de la actualidad no solo quieren ser buenos en golf. Están más conscientes de ser grandiosos en la vida.

Y están siendo alentados en su búsqueda. Es la razón por la cual #SB2K16 – la cuenta de Instagram de abril pasado – y Snapchat – revelando las crónicas de un viaje de amigos de Rickie Fowler, Smylie Kaufman, Justin Thomas (en ese momento 27, 24 y 22 respectivamente) y Spieth – fue tan popular. Algunos de la vieja escuela lo vieron como evidencia de que los tres primeros estaban trabajando demasiado en sus imágenes y no suficiente en sus juegos, y que Spieth – quien acababa de pasar por una desilusión en el Masters – se estaba ablandando. Pero ese fue el punto de vista de la minoría. La mayoría festejó al foursome de solteros que se mostraba con ojos somnolientos y rápidos de pies. ¿Por qué?

Un cocktail complejo. En parte se trata de que Woods, eternamente admirado por su instinto asesino y solitaria búsqueda de la excelencia, se convirtió en una historia cautelar. En parte es la sensatez de los millenials – habiendo sido sacudidos por eventos perturbadores y modelos rotos – que asigna mayor valor a la amistad y al joie de vivre, y ver al público compartiendo tales momentos como si fuera la difusión de un nuevo evangelio. Y en parte es económico. Las jóvenes estrellas actuales la tienen más fácil y más temprano.

Fowler ha sido un cabecilla. Entre todos sus dones auto promocionados, él es amigo de todos. Espera detrás del green 72 para felicitar a los ganadores y admite que esos son los jugadores que más quiere vencer.

¿Puede una estrella tenerlo todo? Lo más probable es que no. Los obsesionados, como grupo, siempre se han desempeñado mejor que los más equilibrados. Day, casado y padre de dos antes de su cumpleaños 29, se convirtió en el mejor jugador del mundo aplicando mayor enfoque, no menos. En el golf de las damas, las decididas surcoreanas están eclipsando a las glamorosas estadounidenses en el LPGA Tour. Donde, dicho sea de paso, la edad promedio de las ganadoras en 2016 fue de 21,3, o siete años menos que hace una década.

Si hubiera una compensación, ¿valdría la pena? Bajo pentotal sódico Fowler podría decir que sí. ¿Pero sería posible que el súper motivado Spieth también dijera que sí?

Eso podría marcar un movimiento joven para la eternidad.