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POR QUÉ NADIE HA ROTO EL RECORD DE 63 EN MAJORS

63, Johnny Miller, major, recordSi usted aprecia las metáforas, la mejor en golf es la que hace Charles Price comprándolo con la acrobacia: “El golf de campeonatos se da cuando elevan la soga a unos 20 metros,” escribió. “El golf de competencia sucede cuando sacan la red.”
Pero si prefiere números, piense en esto: desde 1977, han habido 29 scores de 60 o menos en un evento regular del PGA Tour (23 sesentas y seis 59).
En los cuatro campeonatos mayores cada año desde 1973, el score más bajo – anotado 27 veces – es 63. ▶ En un evento regular un 63 no atrae demasiada atención. En el Humana Challenge 2014, Patrick Reed anotó tres 63 consecutivos. Pero si esa cifra se anota “cuando sacan la red,” prestamos atención. ▶ Hace cuarenta y tres años, Johnny Miller anotó el primer 63 en un torneo mayor, en el U.S. Open 1973 en Oakmont, donde se volvió a jugar el campeonato en junio pasado. Desde entonces, nadie ha podido mejorarlo. O, como veremos, igualarlo.

Los 62 golpes han sido acosados varias veces en un major, casi tantas veces como quien estuvo cerca de hacer 63 y no lo hizo y los que sí lo lograron. Pareció que finalmente llegaría en la primera vuelta del Masters del año pasado, cuando Jordan Spieth llegó a ocho bajo el par después de 14 hoyos. Pero en vez de hacer birdie en el hoyo 15, históricamente el más fácil de Augusta National, hizo bogey y terminó con un 64. Luego, en St. Andrews, donde desde la década pasada se han intensificado los temores de que el juego moderno hará de la Old Course algo irrelevante, David Lingmerth hizo 29 en la ida. Pero anotó 40 en la vuelta.
En aquellas ocasiones donde parecía una certeza que se quebraría el 63, algo improbable sucedió en el green del 18 que lo mantuvo a salvo:
▶ En 1980, Jack Nicklaus falló un putt de un metro para 62 en la primera vuelta del U.S. Open en Baltusrol, admitiendo el año pasado ante Dave Anderson del The New York Times, “Simplemente me invadieron los nervios.”
▶ En 1986, Greg Norman se tomó tres putts desde 9 metros en Turnberry en el British Open, fallando un putt de metro y medio de vuelta que también lo convirtió en el único jugador en anotar 63 en un major con tres bogeys.
▶ En el mismo hoyo en Turnberry en 1977, Mark Hayes pegó el drive hasta un pot bunker y falló un putt para par de dos metros.
▶ En el PGA Championship 2013 en Oak Hill, Jason Dufner tenía un putt para birdie de 3 ½ metros y se quedó corto metro y medio.
▶ El putt de 6 metros de Tiger Woods en Southern Hills en el PGA 2007 boqueó tan cruelmente que él dijo que su score era “62½.”
▶ El putt de 10 metros para birdie de Nick Price en Augusta en 1986 tardó tanto en bajar, dio la vuelta entera alrededor de la taza, que él dice que “la mano de Bobby Jones surgió de adentro y se la sacó.”
Por supuesto, en golf, sin importar lo hecho, el jugador cree que dejó algo en la cancha. “Algún día alguien hará birdie en cada hoyo para anotar un 54 y se quejará de un putt para águila que no entró,” dice Gary Player, quien no sorprende al ser el jugador de mayor edad en anotar un 63 a los 48 años en el PGA 1984 en Shoal Creek. “Emboqué una cantidad enorme de birdies ese día. Pero el de 4 metros que fallé en el último hoyo sigue presente en mi mente.”
Incluso las vueltas récord – tal vez las vueltas récord en especial – tienen esos podría o debería. Solo 12 de los 27 sesenta y tres en los majors fueron logrados sin un bogey.
El 63 de Vijay Singh en el U.S. Open 2003 en Olympia Fields – solo él y Norman han logrado esa hazaña dos veces – incluyó un green de tres putts desde 5 metros y un putt fallado desde 2 metros y medio en el 17. En la vuelta final del PGA 1995 en Riviera, Brad Faxon falló tres putts de metro y medio o menos. En el British Open 2010, Rory McIlroy falló un putt de metro y medio para birdie en el Road Hole. Isao Aoki anotó solo 24 putts para su ocho bajo el par en Muirfield en 1980, pero estos incluyeron tres putts de dos metros para birdie fallados. Un mes antes, jugando dos grupos delante de Nicklaus en el U.S. Open, Tom Weiskopf no hizo birdie en ninguno de los dos pares 5 de la vuelta camino a su 63 en Baltusrol. Tal vez el jugador que menos se lamenta es aquel que anotó 63 más recientemente en un major, Hiroshi Iwata, en el PGA del año pasado en Whistling Straits. Iwata hizo 29 en la vuelta, jugando los últimos ocho hoyos en siete bajo el par, y logró un approach y putt para par en su hoyo final, el par 4 de 520 yardas del hoyo 18. Solo acertó 10 de 18 greens, embocó 22 putts y consiguió birdies desde fuera de green en tres ocasiones. Pero hasta Iwata hizo un bogey, en el par 4 del hoyo nueve, la única vez que no logró sacar approach y putt.
Iwata terminaría empatado en el puesto 21, lo cual destaca lo aleatorio de las buenas vueltas, incluso en los majors. De los que anotaron un 63 en los majors (ver gráfico), nueve ni siquiera lograron terminar entre los mejores 10. Y solo seis ganaron.

Miller necesitó 29 putts – los tres putts del hoyo ocho “me llevaron de estar nervioso a aumentar mi determinación.”

‘No es que fuera inconsciente sobre los greens o que las embocara con el chip… no fue como si empezara a pegar golpes raros y sacara approach y putt para salvar el par. Simplemente seguí atacando las banderas.’

63, Johnny Miller, major, record

Desmenuzando el 63 de Miller
Lo cual nos lleva de vuelta a Miller. Él tenía 26 años cuando ganó en Oakmont, antes de embarcarse en la racha de 10 victorias ocurridas entre enero de 1974 y enero de 1975 – las tres últimas por un margen de ocho, 14 y nueve golpes – que lo establecerían como un golfista histórico cuya capacidad de “enracharse” puede compararse solo con Woods. Pero las semillas se plantaron con el 63 de Miller, las que todavía tienen más confiabilidad que cualquier otra. Fue logrado en el campeonato diseñado para ser más difícil que cualquier otro. El lugar era Oakmont, históricamente la más difícil de todas las sedes del U.S. Open, para entonces par 71 (35-36), no el par 70 como se jugó por primera vez en 2007. Fue anotado en la vuelta final, en la que Miller empezó seis golpes atrás del líder, por detrás de 12 golfistas incluyendo a Arnold Palmer, Lee Trevino, Player, Nicklaus, Julius Boros, Gene Littler, Weiskopf y Jerry Heard. Miller tomó la punta en los nueve de la vuelta, terminando su vuelta con dos putts para birdie que boquearon el hoyo. Dicho todo esto, es la razón por la cual el primer 63 sigue siendo el mejor.
Miller se lo contará. Sus frecuentes referencias a la vuelta – especialmente como comentarista – han causado una respuesta negativa. Cuando dice cosas como, “Es decir, fue un 63 bastante fácil – bastante puro,” Miller, ahora con 69 años, parece haber caído víctima del síndrome de “cuanto más viejo me pongo, mejor solía ser.” Pero su compañero de juego de ese día en Oakmont, Miller Barber, dijo, “Podría fácilmente haber sido un 60.” Un vistazo más de cerca revela que la vuelta de Miller ha sido mayormente menospreciada.

El club de los 63 en un major
▶ Los jugadores han anotado 63 en un major 27 veces pero solo seis ganaron esos torneos:

Masters
Jugador años (vta.) respecto al par/cancha final (vs. ganador)
Nick Price 1986 (3) -9 Augusta National 5 (perdió ante Jack Nicklaus por tres)
Greg Norman 1996 (1) -9 Augusta National 2 (perdió ante Nick Faldo por cinco)

U.S. Open
Johnny Miller 1973 (4) -8 Oakmont ganó por un golpe
Jack Nicklaus 1980 (1) -7 Baltusrol ganó por dos
Tom Weiskopf 1980 (1) -7 Baltusrol 37 (perdió ante Nicklaus por 17)
Vijay Singh 2003 (2) -7 Olympia Fields T-20 (perdió ante Jim Furyk por 11)

The Open Championship
Mark Hayes 1977 (2) -7 Turnberry T-9 (perdió ante Tom Watson por 16)
Isao Aoki 1980 (3) -8 Muirfield T-12 (perdió ante Watson por 13)
Greg Norman 1986 (2) -7 Turnberry ganó por cinco
Paul Broadhurst 1990 (3) -9 St. Andrews T-12 (perdió ante Faldo por 10)
Jodie Mudd 1991 (4) -7 Royal Birkdale T-5 (perdió ante Ian Baker-Finch por cinco)
Nick Faldo 1993 (2) -7 Royal St. George’s 2 (perdió ante Greg Norman por dos)
Payne Stewart 1993 (4) -7 Royal St. George’s 12 (perdió ante Norman por nueve)
Rory McIlroy 2010 (1) -9 St. Andrews T-3 (perdió ante Louis Oosthuizen por ocho)

PGA Championship
Bruce Crampton 1975 (2) -7 Firestone 2 (perdió ante Nicklaus por dos)
Raymond Floyd 1982 (1) -7 Southern Hills ganó por tres
Gary Player 1984 (2) -9 Shoal Creek T-2 (perdió ante Lee Trevino por cuatro)
Vijay Singh 1993 (2) -8 Inverness 4 (perdió ante Paul Azinger por dos)
Michael Bradley 1995 (1) -8 RivieraT-54 (perdió ante Steve Elkington por 16)
Brad Faxon 1995 (4) -8 Riviera 5 (perdió ante Elkington por cuatro)
José M. Olazábal 2000 (3) -9 Valhalla T-4 (perdió ante Tiger Woods por seis)
Mark O’Meara 2001 (2)-7 Atlanta Athletic T-22 (perdió ante David Toms por 13)
Thomas Bjorn 2005 (3) -7 Baltusrol T-2 (perdió ante Phil Mickelson por uno)
Tiger Woods 2007 (2) -7 Southern Hills ganó por dos
Steve Stricker2011 (1)-7 Atlanta Athletic T-12 (perdió ante Keegan Bradley por siete)
Jason Dufner 2013 (2) -7 Oak Hill ganó por dos
Hiroshi Iwata 2015 (2) -9 Whistling Straits T-21 (perdió ante Jason Day por 13)

UNA CLAVE DE SWING DE ÚLTIMA HORA
Después de anotar un decepcionante 76 en la tercera vuelta, Miller encontró una clave en su swing al final de su precalentamiento y antes de su última ronda luego de escuchar una voz en su cabeza que dijo claramente, “Abre mucho tu stance.”
“No fue una sugerencia, fue una orden,” dice Miller, quien tiene un rasgo místico que él dice emana de una larga línea de artistas por el lado de su padre. Por otro lado, después de la vuelta él dijo que había utilizado el mismo pensamiento antes de anotar 63 en la cuarta vuelta del Bob Hope Desert Classic cuatro meses antes, cuando terminó en segundo lugar empatado con Nicklaus en la que sería la última victoria de Palmer en el PGA Tour.
“Yo tenía la tendencia de cerrar mi stance,” dice Miller, “y ese ajuste hizo dos cosas: restringió mi backswing, el cual solía alargarse un poco, y liberó mi downswing para poder girar mi cuerpo mucho más rápido. Permití que mis pies apuntaran muy a la izquierda pero mis hombros y el palo apuntaban directo a la bandera.”
Miller falló solo dos fairways – su golpe de salida en el hoyo 12 de 603 yardas fue su único encuentro con el rough profundo, y logró un birdie improbable allí después de dejar un hierro 4 a 5 metros. Pero jugando desde el pasto corto en los demás, uno de los mejores pegadores de hierros de la historia acertó los 18 greens, muchos con hierros largos. Nueve de sus golpes completos con un hierro terminaron a menos de 5 metros del hoyo, cuatro de ellos a menos de 3 metros. Hizo 29 putts – dejándose solo 34 golpes de tee a green; acertó el entonces par 5 del hoyo 9 en dos – incluyendo tres putts desde 10 metros en el par 3 del hoyo ocho.
Increíblemente, después de la vuelta Miller dijo que el recuerdo de un shank que había pegado con un hierro 7 en el hoyo 16 de Pebble Beach en un desempate con Nicklaus el año anterior se había apoderado de su mente. “No pegues shank – estaba pensando eso en casi todos los golpes con los hierros,” dijo. Aún así, fue de hecho un fácil 63.

CONTRA LOS ESCÉPTICOS
Muchos inconformistas han buscado disminuir la vuelta de Miller mediante dos suposiciones comunes pero equivocadas. La primera es que Oakmont estaba jugando extrañamente fácil porque se mantuvo mojada por la lluvia y un mal funcionamiento del sistema de riego que fue, según la versión, dejado prendido toda la noche antes del torneo o de la última vuelta.
El autor Adam Lazarus y Steve Schlossman, un profesor del departamento de historia en la Carnegie Mellon University, han refutado esos alegatos con investigaciones para su libro de 2010 “Chasing Greatness: Johnny Miller, Arnold Palmer, and the Miracle at Oakmont.” Los autores destacan que Oakmont, que yace en un valle cercano al Río Allegheny, suele estar húmeda pero gracias a un extraordinario drenaje y acondicionamiento es raro que se mantenga muy mojada por mucho tiempo. La única lluvia generosa ocurrió el sábado en la mañana, demorando el juego durante dos horas.
Una falla en el sistema hizo que el riego se prendiera accidentalmente, pero fue en algún momento antes del amanecer del viernes. Los frenéticos oficiales de la USGA ordenaron a los trabajadores de la cancha que usaran toda toalla disponible para secar la humedad. Para el viernes y sábado en la tarde, Oakmont estaba jugando cerca de lo normal, y los scores lo reflejaron. En resumen, Miller jugó un U.S. Open con todas las letras y en donde solo tres jugadores más bajaron el 70 en la vuelta final: Lanny Wadkins con un 65, y Nicklaus y Ralph Johnston con 68.
La segunda suposición es que Miller venía tan rezagado al empezar la cuarta vuelta que pudo jugar sin presión. Quizás eso fuera cierto al empezar, pero cuando se bajó del tee del hoyo cinco después de hacer birdies en los primeros cuatro hoyos, Miller sabía que estaba a solo dos golpes detrás de los líderes mientras estos se preparaban para salir a jugar.
El analista televisivo que introdujo la palabra “choke” (ceder ante la presión) en sus comentarios de golf concede que como jugador, “la presión fue mi debilidad,” y empezó a jugar el putt de manera tentativa en los próximos cuatro greens, dejando cuatro putts cortos para birdie, el último de ellos lo llevó a tomarse tres putts en el ocho. “Eso fue bueno, de algún modo,” dice, “porque me hizo enojar y me llevó de estar nervioso a aumentar mi determinación.” Por el resto de la vuelta Miller siguió siendo una máquina de pegarle bien a la pelota, quien jugaba el putt con decisión empezando por los dos putts para birdie en el hoyo nueve.
“Estoy orgulloso por la manera en que terminé,” dice Miller, quien hizo birdie en los hoyos 11, 12, 13 y 15 – los últimos tres con tiros al green con el hierro 4 – para anotar 31 golpes en los nueve más difíciles. Sus totales en el día fueron nueve birdies, ocho pares y un único bogey.
“No es que fuera inconsciente sobre los greens o que las embocara con el chip,” dice. “Admito que cedí mucho ante la presión sobre los greens, pero nunca lo hice de tee a green. En los últimos hoyos no fue como si empezara a pegar golpes raros y sacara approach y putt para salvar el par. Simplemente seguí atacando las banderas. Y en el hoyo 18, el cual es un gran hoyo para pegar el driver, no estaba tratando de pegar una bala al medio del fairway. Ese fue mi mejor drive del día, más de 300 yardas, mi swing más agresivo, 192 kilómetros por hora con un driver D-9.”

CASI NUEVE GOLPES GANADOS DE TEE A GREEN
En 2014, David Barrett de Golf World determinó que si se aplicaran las mediciones de ShotLink “golpes ganados de tee a green” de manera retroactiva, la vuelta de Miller es el estándar en impacto de pelota en 18 hoyos. En base a la distancia que terminaron los golpes de aproximación a la bandera, Miller le ganó 8,90 golpes al resto de los jugadores de tee a green, más de los 8,71 que Jim Furyk logró en su 59 en el BMW Championship 2013. “Escuchar eso fue agradable,” dice Miller, permitiendo que los datos empíricos hablen por sí mismos.
Entre los otros 63 en los majors que han sido calificados, la vuelta inicial de Norman en el Masters 1996 es la próxima mejor en golpes ganados de tee a green (6,71). En la historia del golf, Norman tiene la colección más impresionante de vueltas bajas en los majors, sus dos 63 más tres 64 (dos de ellos en la última vuelta, ambos en el British Open).
“Yo fui un jugador de driver extremadamente bueno, así que pegaba ese palo donde otros no se atrevían y me ponía en posiciones desde donde podía ser realmente agresivo,” dice Norman. “Al mismo tiempo, mi juego corto me daba un colchón para cuando atacaba las banderas. Eso era más pronunciado en los majors.”
Norman prefiere su segunda vuelta en Turnberry.