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¿Usted cree en milagros? Seis hoyos en uno en un día

milagrosEl torneo de cierre de la temporada para caballeros en la Cassique Course de Kiawah Island en 2013 comenzó con un tono sombrío. El muy querido empleado Tom Churchill había sucumbido ante el cáncer la noche anterior a los 69 años. Este anuncio fue hecho, seguido de un momento de silencio y luego el grupo de 71 golfistas cargaron los carros y condujeron hacia sus respectivos tees de salida para jugar el malón. A “Churchie” le encantaba este evento, el torneo anual por parejas de socio y empleado, y este sería el primero que se jugaría sin él en 14 años. ▶ Ken Knechtel, un agente de seguros jubilado, comenzó en el hoyo cinco de 118 yardas, que tiene un tee elevado y un green que cae levemente de atrás hacia adelante. La bandera estaba al frente y sobre la izquierda, detrás del bunker. Cada vez que Churchie se iba de vacaciones, le gustaba llevar a un socio o tres y alojarse en un casino que tuviera cancha de golf. Knechtel se lamentaba de no haber aceptado nunca la invitación.

Un handicap 5, Knechtel nunca había hecho un hoyo en uno, y nunca ha hecho otro desde entonces. Pero su primer swing de esa mañana de noviembre voló de manera segura con un pequeño draw, pegó dos saltos hacia adelante y entró en la taza “como a las 4 en punto,” dijo. “Mucha gente piensa que era una bandera muy fácil. Es accesible, es cierto, pero no es que tuviera una gran pendiente o tipo un embudo que la acercaba.”

Tres hoyos más tarde el grupo de Knechtel escuchó gritos detrás de ellos. ¿Había habido otro hoyo en uno? Lo que descubrirían durante el almuerzo los dejaría perplejos.

A medida que los grupos desfilaban hacia el clubhouse y entregaban sus tarjetas – en un lapso de 10 minutos – el bar pasó de la algarabía al silencio. Una calma casi escalofriante. Había habido uno, dos, tres, cuatro, cinco… seis hoyos en uno. Cinco en el hoyo cinco y otro en el hoyo 16 de 148 yardas. Cada boca estaba abierta.

Las probabilidades de un hoyo en uno para un aficionado son de 12.500 a 1. El asesor técnico y mago de las estadísticas Dean Knuth, arquitecto del sistema slope de la Asociación de Golf de los Estados Unidos, no quiere dar las probabilidades de o que pasó en Cassique. La analogía más cercana son los cuatro hoyos en uno en el mismo hoyo en la segunda vuelta del U.S. Open 1989 en Oak Hill Country Club, si bien las estadísticas para los pros están más en el rango de 3.700 a 1. John P. Everhart, fundador de la Asociación Nacional de Hoyos en Uno, dijo en ese momento que esos cuatro hoyos en uno no volverían a suceder en 190 años.

“Simplemente no se puede explicar,” dice Dale Mercer, en ese entonces profesional del club en la cancha Cassique de Kiawah Island y uno de los que hizo hoyo en uno. “Churchie debe haber estado mirando abajo con el control remoto.” Los otros hombres que hicieron hoyo en uno fueron Garrett Hill, Alan Gillespie, Matt Cleveland y Larry Patrick. Además, no tuvieron que repartirse la cuenta entre seis ya que las bebidas eran parte del torneo.

“A medida que seguían llegando las noticias, incluso hasta los incrédulos se convencieron de que Tom había tenido algo que ver con eso,” dice Knechtel. “Había que estar allí para saber cuánto lo querían los socios.”

Después de un par de cocktails, Knechtel fue a su casa y le contó a su esposa y a sus hijos. Manejando un par de horas más tarde, Mercer no recordaba haber visto una puesta de sol más espléndida.