Protagonistas Hace 9 meses

El jefe del PGA Tour Jay Monahan sobre pelotas dadas, juego lento, celulares & más

MonahanANTES DE LLEGAR AL PGA TOUR, era vendedor en Fenway Sports Group, conocido principalmente por ser dueños de los Boston Red Sox. Hasta tengo un anillo de la serie mundial cuando los Sox ganaron en 2007. Cuando llegué al tour en 2008, entré a trabajar en marketing, que en realidad es un desprendimiento de ventas. Esto es lo que sé de ventas: si le piden que venda algo y usted lo ve como si estuviera moviendo un producto, va a ser mucho más difícil que si ve lo que está vendiendo como la respuesta al problema de alguien. Uno necesita explorar cómo puede encajar en una necesidad que ellos tengan. Necesita escucharlos, ayudarlos a racionalizar maneras en que el producto los puede ayudar. Si a usted le interesa la persona y es apasionado por el producto, no se convierte en una “venta” en sí misma. Se convierte en parte de una relación, algo mutuamente beneficioso y más importante que el producto. Y luego viene la parte más importante, el seguimiento. Cómo está desempeñándose su producto y qué puede hacer para ayudar aún más al cliente. Todavía estoy en contacto con gente a las que les vendí hace 15 años. La idea es mantener la relación, ya que puede ayudarlos a ambos en formas que tal vez no existían al inicio de la misma.

YO SOY JOSEPH WILLIAM MONAHAN IV.
El primer Joseph William Monahan nació en Cambridge, Massachusetts en 1888. Su familia inmigró desde County Mayo en Irlanda a mediados de 1800. Llegó a ser senador estatal y un abogado altamente consumado. Después de él, la única cosa que todos los Joseph Monahan tuvieron en común fue el golf. Mi tatarabuelo jugó el U.S. Amateur y, cuenta la leyenda, logró llegar a match play un año. Pero la golfista más destacada fue mi abuela, a quien llamábamos Abuela Annie. Cuando niño en las afueras de Boston, mis padres nos dejaban a mis hermanos y a mí en su casa en Hyannis. Nos pasábamos jugando en una cancha de nueve hoyos todo el día y luego nos dábamos un festín de alitas de pollos y almejas en la noche. En la cancha ella era una fuerza de la naturaleza, competitiva y llena de todo tipo de idioma corporal. Fuera de la cancha, ella era la matriarca indiscutida de la familia, el imán en la sala durante nuestras reuniones familiares. Manejaba largas distancias para ver a sus nietos jugar al golf. En un torneo junior, cuando yo tenía unos 9 años, jugué mal y me pasé el día protestando, frustrándome y exagerando mis reacciones ante los malos golpes. Cuando salí de la cancha, la Abuela Annie estaba esperándome allí con una conversación muy directa sobre mi comportamiento. Un sermón suyo no es algo que uno olvida.

● ● ●
SI UNO VIAJA A JAPÓN y ve cómo es reverenciado Hideki Matsuyama – o la manera en que es visto Li Haotong en China – las posibilidades le llenan la cabeza. Con las mejores que se están haciendo a la banda ancha, llegará el día en que los fanáticos de Hideki no solo podrán verlo sino que podrán ver cada golpe que pegue. Por supuesto que eso es válido para nuestros jugadores y la audiencia de los Estados Unidos también, pero es especialmente seductor a medida que el PGA Tour se expande globalmente a lugares como Corea del Sur. Es un deporte y mercado global. Tenemos 85 jugadores de 22 países en nuestro tour. El crecimiento está pasando en todos lados. La oportunidad para nosotros es liderar el camino.

● ● ●
ARNOLD PALMER SE OPONÍA a que usaran gorras bajo techo. Lo entiendo. A mi padre, mi abuelo y a la Abuela Annie no les gustaban las gorras bajo techo o las remeras que no estuvieran metidas dentro del pantalón. Por ende, toda mi vida he sido bastante respetuoso. Pero me he relajado en un aspecto: los celulares. Hace cinco años, ver a la gente sacarse fotos y usar sus teléfonos en nuestros torneos me molestaba secretamente. No me gustaban cuando jugaba tampoco, porque interrumpía la experiencia social. Mi visión ha cambiado – mucho. Tenemos que estar abiertos a los cambios. Observar al público contento y entusiasmado por compartir sus experiencias en las redes sociales es una cosa genial y poderosa.

● ● ●
TODOS TIENEN UN JEFE. Yo tuve la suerte de aprender rápidamente quién era el mío. Yo jugaba en el equipo de golf de la Trinity College en Connecticut. En mi tercer año, estábamos volviendo de un torneo en Massachusetts. Mi hermano menor, Brendan, también estaba en el equipo y había perdido en un desempate. Estaba sentado atrás, en silencio. Nuestro coach, Bill Detrick, dijo, “Brendan, ¿estás bien allá atrás?” Brendan respondió, “No, Coach, no lo estoy. Estoy enojado conmigo mismo por cómo perdí ese torneo.” Y Coach Detrick le dijo – a todos nosotros en realidad – “Brendan, lo sepas o no, cada día que te levantas, el nombre de tu familia está bordado en la espalda de tu remera. Es tu trabajo salir cada día y representar a tu familia, y hacerlo bien. En mi opinión, tu lograste eso hoy.” Eso me causó impresión. Como comisionado del PGA Tour, yo tengo que reportar a una junta de nueve directores, incluyendo cuatro directores jugadores. Pero yo me guío por mi responsabilidad hacia los otros Monahans, especialmente mi esposa, Susan, y nuestras dos hijas Sophie y Phoebe.

Monahan

● ● ●
¿QUÉ ES LO QUE MÁS ADMIRO de otros deportes de ligas mayores? Dos cosas. Una, la manera en que la NFL, MLB, la NBA y la NHL concluyen sus temporadas. Me encanta dónde estamos con la FedEx Cup, pero hay que tener presente que solo tiene 10 años, que todavía está evolucionando y siempre estamos en la búsqueda de maneras de afilar nuestra estructura de playoffs de la post temporada. Dos, admiro la manera en que desarrollan y venden sus marcas a través de sus propias redes. Tener una presencia las 7 horas del día, los 24 días de la semana le ha servido mucho a esos deportes.

● ● ●
ME GUSTA LA GENTE. Disfruto de todas las formas de interacción humana. Hablar con la gente, escucharlos, muchas veces solo observarlos. Hasta la gente desagradable, disfruto cuando descubro que los motiva. Es casi un requisito del trabajo que tengo ahora porque el rango de gente es tan amplio, sus situaciones son tan dinámicas. Sus necesidades y objetivos pueden ser materiales, pero es la interacción humana las que nos lleva allí.

● ● ●
ES EXTRAÑO QUE TENGA UN TÍTULO EN HISTORIA ya que mi verdadera fortaleza son las matemáticas. Intereses, proyecciones de costos, rendimiento de las inversiones – por algún motivo puedo hacer muchas de esas cosas en mi cabeza. Algunas veces, cuando me despierto en medio de la noche y no puedo volver a dormirme, hago cálculos financieros en mi cabeza. Me relaja. ¿Viste que está el tipo del grupo que junta las tarjetas para calcular cuánto debe cada uno? Yo soy ese tipo. Con la excepción de que normalmente no necesito las tarjetas.

● ● ●
EL TEMA DEL SUEÑO ES UN DON O UNA MALDICIÓN, no estoy seguro de cual. Me despierto a la 1 de la mañana, disfruto del silencio de la noche por un rato, y luego no puedo volver a dormirme. Preocuparme por no poder dormir solo empeora las cosas así que digo al diablo con eso, me mantengo despierto y luego voy directo a trabajar a la mañana siguiente. La última vez que dormí ocho horas seguida fue volviendo de un viaje a Asia. Aún en ese momento el sueño vino en horas raras por el cambio de horario.

● ● ●
DE VUELTA A LOS RED SOX. Nuestra familia ha tenido entradas por más de 50 años. La sección 25, asientos buenos. Yo tenía 8 años cuando Bucky Dent rompió nuestros corazones. Lo que se aprende de tantos años de no ganar la Serie Mundial es lealtad y perseverancia. También se aprendía algo peculiar de los fanáticos de los Red Sox. En 2004, con una ventaja de 3-0 sobre St. Louis, llevamos esa diferencia de 3-0 hasta el 4to juego y en la parte baja de la novena entrada. Con dos outs, un hombre en base y nuestro mejor lanzador, Keith Foulke, en el montículo, vi a mucha gente nerviosa. Ellos sabían que en béisbol, los negocios y en la vida en general, uno nunca sabe.

● ● ●
TODO CHICO QUE JUEGA HOCKEY en los alrededores de Boston ha hecho la famosa pose de Bobby Orr volado por el aire. Pero hay algo de Bobby que es aún mejor para copiar. Nuestra familia ha sido cercana a la de los Orr. Uno de mis primeros empleos fue en la compañía de Bobby, y mi madre y la esposa de Bobby, Peggy Orr, eran buenas amigas. Cuando mi madre falleció en 2007, su velorio estaba lleno de gente, más una fila que se extendía hasta casi una cuadra. Nos llegó el rumor que los Orr habían llegado y estaban al final de la fila, lo cual era duro porque hacía frío, estaba húmedo y Bobby acababa de operarse la cadera. Sabiendo que no era fácil para ellos, mi tío Tom salió y discretamente invitó a Bobby y Peggy a que pasaran. Bobby lo miró como si hubiera visto un ser con dos cabezas y le dijo, “vamos a tratar a esa mujer con la misma cantidad de respeto que todos los demás están demostrando.” Dos horas y media más tarde, los Orr llegaron al frente de la fila.

● ● ●
NO PERMITA que los mejores momentos le pasen por el costado. El año después del secundario pero antes de empezar la universidad fui a Nueva Jersey al The Lawrenceville School, para crecer un poco y aprender a estudiar mejor. Jugué en el equipo de golf y en el Eastern Interscholastic Golf Championship, jugué en Yale, comencé la vuelta final en la punta con cinco golpes de ventaja sobre mi hermano Brendan y un chico llamado Billy Mann. Preocupado por cómo les estaría yendo a Brendan y a Billy, desperdicié la punta y terminé en un desempate con ambos. Quedé afuera en el tercer hoyo. Brendan perdió en el sexto hoyo y pasamos el viaje de vuelta sintiéndonos totalmente abatidos. No lo sabíamos, pero fue en realidad uno de los mejores momentos de nuestras vidas, compartiendo una experiencia que nos hizo más unidos.

● ● ●
INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE LA UNIVERSIDAD, tres de mis amigos me estaban hablando de una travesía en bicicleta a la cual estarían yendo en dos días. Mi padre, quien estaba escuchando nuestra conversación dijo, “viendo que no has podido conseguir trabajo, podrías ir con ellos.” Le dije, “No puedo. No tengo bicicleta.” Mi padre miró hacia el cielo y dijo, “yo te compro una.” No me había subido a una bicicleta en 15 años, pero dos días más tarde, ahí estábamos en Kennebunkport, pedaleado hacia el oeste. Planeamos pasar las noches en campamentos, pero eso se volvió costoso. Así que empezamos a golpear puertas al final de cada tarde, pidiéndole a los residentes si podíamos levantar nuestras carpas en sus jardines. Prometíamos que íbamos a estar durmiendo a las 9 y nos iríamos a las 6 al día siguiente y solo necesitábamos agua. Cada puerta que tocamos, el residente dijo que sí. Y casi siempre nos invitaban a cenar.
Muchas cosas sucedieron en ese viaje, pero 55 días después, llegamos a Seattle. Todos aprendimos la bondad básica de los estadounidenses. Fue una experiencia increíble en ese entonces, pero es todavía más increíble cuando lo recuerdo porque dudo que pueda duplicarlo. ¿Quién puede disponer de 55 días?

● ● ●
VENGO DE UN HOGAR KENNEDY. A medida que pasan los años, la gente cada vez más parece apreciar lo que John F. Kennedy logró en menos de tres años como presidente. Desde los derechos civiles a enfrentarse con Rusia hasta querer llevar un hombre a la luna, era un ser humano extraordinario. Él es mi héroe. Todos en Massachusetts saben de dónde vengo, incluso si no estaban de acuerdo con su política.

● ● ●
ALGUNOS DE MIS AMIGOS SUPONEN que el hecho de ser comisionado hará que mi handicap suba. No estoy seguro de que eso sea verdad. Tengo un 3,9 de índice de handicap y pretendo mantenerlo allí, al menos. Pretendo jugar golf, porque es mi pasión y voy a necesitar ese escape. Además no tiene igual a la hora de conocer gente, establecer relaciones y hacer que las cosas sucedan. Pertenezco al grupo que no cree que las 300 vueltas de golf jugadas por el Presidente Obama fueran excesivas.

● ● ●
MI MAYOR FASTIDIO EN GOLF: LAS PELOTAS DADAS. Las doy y las tomo, pero no me gustan. Cuando juegas un torneo, pasas bastante tiempo preocupándote por los putts de un metro para par. De alguna manera de acostumbras. Y luego, durante los partidos de los sábados, de repente todo está dado. El cambio en la actitud no tiene sentido. Lo que es más, el tiempo que agrega a una vuelta es insignificante si uno lo juega rápidamente, y vale la pena. No creo en las concesiones en golf. O en la vida.

LO CUAL NOS LLEVA AL TEMA DEL JUEGO LENTO. No veo el problema en que las vueltas en nuestro tour demoren cuatro horas y 45 minutos porque ha sido el tiempo constante durante años. Lo que provoca la pequeña cantidad de críticas es el impulso en el mundo moderno de hacer todo más rápido de lo que lo hacíamos el año pasado. ¿Así que voy a insistir en vueltas más rápidas? Como están las cosas, no.

● ● ●
SEA AMABLE CON LA GENTE de la industria del servicio. De propinas más grandes si tiene sentido hacerlo. Sea como mi padre, quien era conocido en el club como “el jugador que todo caddie quiere tener.” A medida que viaje hacia arriba y abajo de la cadena alimenticia, trate a todos por igual.

● ● ●
LA ALTERACIÓN es parte de todo negocio. Especialmente en la actualidad, uno tiene que estar atento a las tendencias y comprender qué quiere el consumidor para que su producto pueda cruzarse con el deseo de ellos. Ese es claramente el caso – y siempre lo será – con los deportes en vivo. No hay nada mejor que ver crecer a un evento hasta una conclusión tensa. Los días de televisación en diferido están desapareciendo; Realmente me molesta mantener apagado mi teléfono para luego poder ver un evento como si fuera en vivo.

● ● ●
¿ES GLAMOROSO TRABAJAR EN EL PGA TOUR? Le cuento esto. Cuando el golf fue bienvenido de vuelta a los Juegos Olímpicos, la realidad de tener que construir una cancha de golf nos golpeó. Nuestro personal – Rich Brogan, Cal Roth, Steve Wenzloff y Michael Johnson, por nombrar algunos – hicieron cosas increíbles para hacer que la cancha de Río fuera una realidad. Usaron 130 viajes ida y vuelta para ir hasta allá y trabajar con el dueño de la propiedad, el constructor y, por supuesto, el diseñador Gil Hanse. Y lo más increíble de todo es que lo hicieron paralelamente a sus empleos diarios. Estaban trabajando en las mejoras a TPC Scottsdale, TPC River Highlands y otras canchas. El resultado, cuando los JJ.OO. finalmente se jugaron, fue emocionante. Sé que los muchachos consideraron que su misión fue vibrante, ¿pero glamorosa? No.

EN 2004, UN AMIGO MÍO, Brian Oates y yo creamos una entidad sin fines de lucro llamada Golf Fights Cancer. Una pareja que conocíamos, buenos amigos, tenían un hijo con un neuroblastoma, y otro amigo adulto había muerto de cáncer. Cuando mi madre falleció de cáncer en 2007, esta causa se volvió algo profundamente personal para mí. Sabíamos que el golf es un vehículo tremendo para la caridad en general. Así que Brian y yo apelamos a los golfistas mediante la Maratón de Boston, luego hicimos maratones de golf, luego un torneo llamado el Good Guy and Gal Invitational. Así que la beneficencia es algo personal para mí. Con todo lo que se dice sobre las maquinaciones del PGA Tour, no quiero perder de vista el hecho de que nuestros torneos son esencialmente caritativos. Hemos recaudado U$2.3 mil millones en caridad, y tengo confianza de que podemos agregar mucho más. Soy bueno con los números, ¿recuerda?

● ● ●
HE VIVIDO EN CÍRCULOS donde me han brindado muy buenos consejos. El mejor me lo dio un amigo del golf y mentor, Mark Flaherty, un ex vice presiente de Wellington y actual integrante del directorio de Goldman Sachs. Él dijo, “Nunca te dejes intimidar o impresionar por nadie. Todos vinimos a este mundo de la misma manera, y todos nos iremos de la misma forma.” Mantén esa actitud y encontrarás muy pocas situaciones que sientas que son demasiado importantes como para manejarlas. También me encanta la guía de Arnold. Él dijo, si yo puedo enseñarle a un joven a dejar el golf mejor que como lo encontraron, entonces he tenido éxito. Eso ciertamente se aplica a mi nuevo rol. Este deporte no tiene rivales a la hora de desarrollar gente completa e inspiradora. Es nuestro trabajo – incluyendo a quienes están leyendo esto – celebrar y llevar su grandeza a más gente.