Instrucción Hace 3 meses

Butch Harmon: “Las mejores clases que mis alumnos me han dado”

EMPECÉ A TRABAJAR CON GREG NORMAN EN 1991, poco tiempo después de que hubiera perdido el Nro. 1 del mundo en manos de Nick Faldo. Greg había desarrollado un defecto en su swing. Deslizaba sus caderas tan bruscamente hacia el objetivo en el downswing que el palo se caía detrás de él, algunas veces causando un bloqueo fatal hacia la derecha. Sabía que teníamos que lograr que rotara sus caderas más temprano al volver para eliminar algo de ese deslizamiento. Greg es el tipo más concentrado que yo haya conocido. Cuando quiere algo es implacable y se compromete a lograr el cambio. Algunas veces fue duro, pero dos años más tarde volvió a ser el Nro. 1. La lección para mí fue, los grandes jugadores pueden hacer físicamente todo aquello que le pidas – es un proceso muy transparente. Puedes estar en lo cierto o equivocarte, por tu bien es mejor que estés en lo cierto. → Durante las últimas tres décadas he tenido la suerte de trabajar con jugadores fenomenales y he aprendido muchas lecciones: ritmo de Fred Couples, juego corto de Phil, sensación de Seve y puras agallas de Tiger. Cada vez que estoy trabajando con jugadores que tienen una manera especial de hacer algo, quiero saber cómo lo hacen. Les pregunto en qué están pensando, sintiendo. El jugador en mí tiene curiosidad por saber estas cosas. El profesor en mí sabe que si descubro cómo hacen rendir al máximo sus destrezas me ayudará a aplicarlo a todos mis alumnos. A lo largo del camino, he aprendido cómo lidiar con gente – cuándo darles espacio, cuando empujarlos, cuándo necesitan una sonrisa o un abrazo. La gente me pregunta cuál es el secreto de la enseñanza y yo les digo, “Yo no enseño golf a la gente; yo le enseño a la gente cómo jugar golf”. Y a cambio, ellos me enseñan a mí.

“MI PRIMER DÍA, BUTCH ME DIJO QUE NO ÍBAMOS A CAMBIAR MI MUÑECA (INCLINADA) IZQUIERDA. ME DIJO, ‘TÚ JUEGAS FANTÁSTICO ASÍ. SI LA CAMBIAMOS, TAL VEZ NADIE VUELVA A ESCUCHAR HABLAR DE TI’”. – DUSTIN JOHNSON

TIGER WOODS
EN LOS 10 AÑOS que trabajé con Tiger (a partir de 1993), aprendí que la mejor manera de motivarlo era diciéndole que no podía hacer algo. Él jugaba con un tipo que tenía algún golpe que a él le gustaba y yo le decía, “Eso no es para ti. Eso te llevaría mucho tiempo incorporarlo”. Tiger empezaría a trabajar incansablemente para demostrarme que podía aprenderlo y, por supuesto, casi siempre lo hacía.
En 1998, en el Mercedes Championships en La Costa, estábamos en la práctica temprano en la semana tratando de pegar fade con los hierros largos. No podía lograrlo y estaba perdiendo la paciencia. Noté que al otro lado de la práctica había una abertura en la reja por donde el carro del range entraba y salía, a unas 240 yardas. Le dije a Tiger, “Te apuesto cien dólares a que no puedes pegar un fade alto a través de esa abertura. Te voy a dar cinco intentos”. Arrastró una bola, le dio esa mirada fulminante Tiger y la hizo atravesar la abertura en su primer intento con una curva de izquierda a derecha perfecta. Le entregué los 100, pero yo sabía que acabábamos de hacer un gran progreso con el fade. Ninguno de nosotros es Tiger Woods, pero algunas veces un pequeño desafío puede enviarnos en el camino correcto.

“BUTCH ENTIENDE QUE COMO JUGADOR UNO QUIERE CONOCIMIENTO, PERO TAMBIÉN TIENES QUE SALIR A JUGAR. LO ESPECIAL EN ÉL NO ES SOLO LO QUE TE DICE, SINO CUÁNDO Y CUÁNTO”. – PHIL MICKELSON

DUSTIN JOHNSON
DUSTIN solía pegar draws altos y fuertes con el driver, pero algunas veces le pegaba unos hooks fuera de este planeta. En la zona de práctica pegaba algún que otro fade por si acaso llegaba a necesitar uno. Le enseñé la vieja versión del fade de Nicklaus: apunte el palo donde quiera que termine la bola, alinee su cuerpo bien a la izquierda, luego haga el swing a lo largo de las líneas del cuerpo. Dustin entonces pegaba estos fades hermosos y controlados – y volaban kilómetros.
Yo sabía que este era el mejor golpe para él desde el tee, pero no quise obligarlo. Solo me aseguré de que continuara pegándolos en la práctica y usarlos cuando tuviera sentido en la cancha.
Un día hace unos tres años él dijo, “Yo la dejo más seguido en el fairway con el fade; ¿por qué no le pegamos siempre? Yo pensé, muchas gracias. Ahora, Dustin es letal con su drive con fade. Cuando le está pegando bien no creo que nadie pueda ganarle.
La lección para mí: algunas veces tienes que plantar la semilla y dejar que el jugador llegue a ella por sí solo. No hay nada como tener éxito por tu propia gran idea.

PHIL MICKELSON
CUANDO empecé a trabajar con Phil algunas semanas antes del Players Championship en 2007, noté algo durante las vueltas de práctica: en los golpes alrededor del green, él ubicaba la bola demasiado atrasada o demasiado adelantada en el stance, sin un punto intermedio. Siempre había enseñado a jugar el pitch desde una posición media, moviendo la bola progresivamente hacia adelante para agregar loft y hacia atrás para disminuirlo. Le pregunté a Phil al respecto y me confirmó que él tenía dos posiciones para sus golpes de chip: frente al pie delantero y frente al pie posterior.
Que quede claro, Phil tiene un millón de tiros diferentes con distintos palos, pero la posición de la bola está siempre en una de estas dos, sin zonas grises. La posición adelantada le permite deslizar el palo por debajo de la bola para conseguir una trayectoria más alta; la posición posterior crea un movimiento que atrapa la bola y la hace volar bajo.
Yo probé el sistema de Phil con algunos de mis alumnos aficionados y me di cuenta rápidamente que usar dos posiciones facilitaba y aceleraba el aprendizaje. Así que ahora, en varias ocasiones, es así como lo enseño. Y sí, ayuda cuando puedes decir, “Dicho sea de paso, así lo hace Phil Mickelson”.

SEVE BALLESTEROS
EN 1995 Seve me pidió que fuera a España por un par de semanas para trabajar en su swing. Enseguida me di cuenta de que él era un jugador por sensación fabuloso que se había quedado atrapado por tratar de hacer un swing mecánicamente perfecto. Sabía que teníamos que volver a un proceso simple donde él pudiera ver el golpe y pegarlo.
Cada día salíamos a la cancha con un caddie que se paraba en el fairway y atrapaba las bolas. Yo traté de hacer que Seve se soltara, pero él estaba ofuscado con su pensamiento mecánico. Finalmente, por desesperación, me adelanté 30 yardas y le dije, “Está bien, voy a decirte qué golpe pegar, y tú lo pegarás por encima mío”. En su fuerte acento español Seve dijo, “Bootch, te voy a matar”. Pero eventualmente estuvo dispuesto a intentarlo. Entonces levantaba mi mano derecha y le decía, “Pega un fade por aquí”. Lo hizo. Luego levantaba mi mano izquierda: “Ahora pega un draw”. Lo hizo. “Ahora una alta por encima de mi cabeza”. Lo hizo. Seguimos así durante un rato y les juro que el caddie no tuvo que dar más de dos pasos a la izquierda o derecha para agarrar esas pelotas. Lo ves, le pegas.
La lección fue una que mi padre (Claude Harmon, campeón del Masters 1948) me había enseñado a mí unos años antes: averigua qué es lo que una persona hace naturalmente y mejora a partir de allí. Veo tantos jugadores, pros y aficionados, que luchan contra sus instintos y tratan de convertirse en algo que no son. Identifique aquello que hace bien y construya a partir de ahí.

“CRECÍ MUCHO CON BUTCH, CON SOLO ESTAR CERCA DE ÉL Y ESCUCHAR SUS EXPERIENCIAS. LOS JUGADORES A LOS QUE HA ENSEÑADO, LOS JUGADORES QUE AYUDÓ A LLEGAR A NRO. 1 DEL MUNDO – ES UN QUIÉN ES QUIÉN”. – TIGER WOODS

RICKIE FOWLER
RICKIE y yo hemos trabajado duro en su full swing desde que empezamos a trabajar juntos en 2014, pero siempre he admirado la manera en que pellizca perfectamente sus golpes con el pitch, en especial desde asientos duros. Esto es algo que siempre me costó hacer.
Un par de años atrás antes del Houston Open estábamos practicando en Lochinvar, donde yo fui pro durante la década del 90 y le dije a Rickie que necesitaba conocer su secreto. Me mostró cómo mantiene baja la cabeza del palo con respecto al suelo en los golpes con el pitch para que se deslice a lo largo del césped a través del impacto, en vez de chocarse con la bola. Los jugadores que tienen problemas con estos golpes tienden a quebrar las muñecas rápidamente en el backswing y terminan clavando la cabeza del palo en el suelo. El estilo de Rickie es hacer un swing amplio hacia atrás y luego enfocarse en girar su cuerpo a través del golpe, lo cual achata el swing y le permite cepillar la bola del pasto. Él prepara el golpe con las manos apenas adelantadas y se imagina volviendo a ese mismo punto en el impacto.
Ese día lo entendí y empecé a pegar estos pequeños golpes suaves. Me encanta el concepto: deslizar el palo sobre su suela es mucho más fácil que tratar de dejar caer la cabeza del palo precisamente detrás de la bola. Pruébelo.

FRED COUPLES
PARA CUANDO comencé a trabajar con Fred (2003), él ya había estado en el tour por 20 años. Lo había visto en muchos torneos, pero aun así, pararse junto a Fred en la cancha de práctica era una experiencia hipnotizante – ese swing largo y fluido, siempre en perfecto ritmo. Al igual que con Rickie, quería preguntarle sobre un tiro en particular, en este caso el medio wedge.
El swing de Fred es tan poco apresurado en los golpes con el wedge y yo, como tantos otros golfistas, tendía a hacerlo rápido y corto. Tiene una rutina consistente con los wedges: hace un par de swings de práctica suaves para ver dónde impacta el suelo con el palo, luego se para frente a la bola, la ubica en el lugar correcto y le pega. Su swing es suave con el piso también, solo la cepilla o la toca apenas, nunca sacando divots grandes. Después de un tiempo de estar trabajando con Fred, cuando tenía un tiro de 40 o 50 yardas pensaba, Igual que Freddie. Y ahora uso esa idea con mis alumnos. Si veo un alumno nervioso cuando tiene que pegar un golpe de medio wedge le digo, “Dame un Fred Couples”.
Ningún jugador en la era moderna está más asociado con una característica del swing como Fred con el ritmo. Con solo visualizar su swing aceitado los golfistas pueden relajarse y pegar el golpe. Puede ser realmente fácil.

“CUANDO BUTCH ACUERDA TRABAJAR CONTIGO, SIGNIFICA QUE CREE EN LO QUE PUEDES HACER. ESTÁS ACEPTADO. ÉL VA A ACEPTAR JUGADORES QUE TIENEN LA OPORTUNIDAD DE SER GRANDIOSOS”. – RICKIE FOWLER

JOSÉ MARÍA OLAZÁBAL
CONOCÍ a José María a través de Seve a mediados de los 90 y podía quedarme viéndolo pegar chips y pitch todo el día. Uno de los mejores que haya visto. Le aplica mucho efecto de retroceso a la bola porque tiene un movimiento singular donde aumenta el quiebre de las muñecas mientras el palo va hacia la bola en el downswing. Eso le aplica un poco más de agarre en el swing durante el impacto, lo cual aumenta el efecto. Pero es no es la lección que quiero compartir.
José María hace algo muy simple en los golpes alrededor de los greens que todos los golfistas deberían probar: él juega desde una posición en escuadra o incluso cerrada. Los golfistas suelen ser enseñados a que abran el stance para que puedan ver mejor la línea o para preestablecer el giro a través de la bola, pero eso consejo solo atrasa su progreso.
Cuando le pregunté a José María por qué se paraba en escuadra, me explicó que cuando adoptas un stance abierto, la pierna de atrás se interpone en el downswing, entonces instintivamente empujas el palo alejándolo de ti y cortas a través de la bola de afuera hacia adentro. Eso puede afectar el contacto y también agregar un efecto lateral de izquierda a derecha sobre la bola, y no rueda bien. Nunca había escuchado a nadie explicarlo de esa forma y tenía mucho sentido. Ese consejo de José María cambió la manera en que enseño el juego corto – ahora es todo desde un stance en escuadra.

JIMMY WALKER
EL PAPÁ de Jimmy fue un buen jugador aficionado que solía aconsejarle cuando niño que tomara el palo con más loft y lo llevara al jardín para pegar todos los golpes que pudiera imaginar. Ese fue un consejo maravilloso, porque desarrolló en Jimmy la habilidad de fabricar golpes a voluntad.
Cuando empezamos a trabajar juntos hace seis años, Jimmy estaba usando su wedge de 60 grados para pegar todos los golpes alrededor del green. Yo crecí con el concepto que uno juega el chip con cualquier cosa entre un sand wedge hasta un hierro 5. Pero cuando vi a Jimmy hacerlo todo con un solo palo, pensé en lo que diría mi padre: no intervengas en algo que un jugador hace bien. Sigo enseñándole a la mayoría de los golfistas a que usen distintos palos alrededor del green, pero Jimmy ha abierto mis ojos ante otra manera de hacer las cosas. Y cuando me cruzo con jugadores que se han enamorado de un solo palo, les permito hacer lo suyo porque veo que funciona con uno de los mejores jugadores de juego corto en golf. Eso demuestra que no existe un manual. Lo que funciona, funciona.

GREG NORMAN
YA LE DI una lección de Greg, pero no puedo evitar darle otra ya que no solo ha cambiado mi golf y mi enseñanza, sino mi vida.
Greg Norman fue una marca de golf casi desde el inicio de su carrera. Dotado de carisma y con aspecto de líder que acompañaban su juego espectacular, Greg tenía muchas cosas buenas en su vida: negocios, presentaciones públicas, eventos corporativos. Desarrolló una gran habilidad para organizar su tiempo. Siempre me maravilló cómo podía darle a cada parte de su día el 100 por ciento de su atención. Cuando teníamos dos horas en la cancha de práctica, era puro swing de golf durante dos horas. A pesar de ser encantador, no había mucha charla y no pasábamos ningún tiempo juntos. Me enseñó cómo concentrarme cuando estás rodeado de locura – una gran destreza.
Algunas veces en un major o la Copa Ryder tenía a cuatro o cinco jugadores que querían mi atención. Sé que tenía que darles todo lo que necesitaban, pero solo puedo ayudar a quién tengo delante mío. En esos momentos, sigo pensando en Greg. Concéntrate, próxima tarea; concéntrate, próxima tarea. Sé que no sería el profesor o la persona que soy sin la influencia de Greg.
Es gracioso pensar que durante 40 años mi trabajo ha sido enseñar, pero terminé aprendiendo mucho más.