Instrucción Hace 6 meses

Hank Haney analiza el swing de Tiger

Desde 2004 a 2010 tuve un asiento preferencial mientras el mejor jugador de todos los tiempos pegaba miles de pelotas – en campos de práctica desde Florida a China y en campeonatos mayores desde Augusta National a St. Andrews. Estoy orgulloso del récord que Tiger Woods acumuló durante ese tiempo. Desde julio 2006 hasta mayo 2010 ganó el 47 por ciento de los torneos que jugó y terminó entre los 10 mejores el 85 por ciento de las veces. Lo he visto pegarle a la pelota tan bien como cualquiera que haya jugado, como en el  British Open 2006 en Hoylake, donde pegó solo tres golpes menos que perfectos en toda la semana. Y lo he visto pelear las victorias cuando no tenía su mejor juego.

1

2

3

Las estadísticas no mienten y he pasado mucho tiempo estudiándolas. Se han vuelto más completas en los años después de haber trabajado juntos con el agregado de las categorías de los golpes ganados en relación al resto de los jugadores en el torneo (golpes totales, golpes de salida, approaches, putting, etc.). Cuando se las aplica retroactivamente a las temporadas desde 2004 a 2010, las mismas verifican lo que yo experimenté: Tiger lideró al tour en la estadística de golpes ganados/totales en cada temporada completa – y él tuvo tres temporadas con un total de golpes ganados de más de 3,0. Para colocar eso en perspectiva, ningún líder ha logrado estar mejor que 2,4 golpes desde 2010. En su mejor momento, Tiger estuvo 12 golpes mejores que el promedio de los jugadores en cualquier torneo. Eso es realmente impresionante.

4

“Lo que yo veo cuando él llega al tope del swing me hace creer que volverá a ser grandioso.”

5

Tiger siempre mostró determinación para mejorar sus debilidades y el driver es el punto donde ha enfocado mucha de su atención a lo largo de los años. Siguiendo la estadística de golpes ganados/desde el tee de 2004 hasta ahora se ve un recorrido bastante realista de cómo se ha sentido respecto de ese palo. Desde 2004 a 2009 tuvo tres temporadas donde estuvo octavo o mejor en esa estadística y lo más bajo que llegó a estar fue en el puesto 41. Pero a lo largo de los años, su miedo a fallar a lo grande lo ha llevado a ser más conservador, menos confiado y a pegar el driver menos seguido. Hacia 2013, la última temporada completa que jugó (16 eventos del PGA Tour), estuvo en el puesto 127 de golpes ganados/desde el tee mientras promediaba 293 yardas por drive. Esas eran cinco yardas menos que su promedio en 2000, cuando estaba usando un driver mucho más pequeño (260 centímetros cúbicos) y aún así lideraba al tour en driving total.

Esta lección de historia sobre el rendimiento de Tiger con el driver es relevante debido a la manera en que está haciendo el swing ahora. De acuerdo, él solo ha jugado un puñado de torneos desde su vuelta, pero resulta muy interesante estudiar los últimos swings de Tiger en competencia. Veo algunos elementos familiares y algunos nuevos que funcionan mejor en un golfista con una columna fusionada.

Para empezar, ha hecho dos ajustes que lo ayudan mucho. Uno es que su grip no está tan fuerte como lo estaba en los últimos años. Está más cerca de ser neutral, una mejor combinación para el swing que está haciendo ahora. También me gusta que haya girado su pie derecho un poco hacia afuera en el address (secuencia del swing foto 1, páginas anteriores). Solía tenerlo casi perpendicular con la línea objetivo. Ahora puede realizar una transferencia lateral alejándose del objetivo y su backswing no está restringido. Otra cosa que me gusta es la sacada hacia atrás en una pieza (foto 2). Todo trabaja junto. Combinado con ese movimiento en el que se aleja de la pelota, la parte superior del cuerpo está girando y sus brazos y palo están yendo hacia atrás como una unidad. El palo se mueve hacia arriba (foto 3), y la cara se está abriendo levemente – pero es un movimiento natural.

Lo que yo veo cuando él llega al tope de su swing me hace creer que volverá a ser grandioso. Su brazo izquierdo está mucho más alto que en los últimos años y la vara está apuntando a la izquierda de la línea objetivo (foto grande, izquierda) – que es donde debería estar porque la vara del palo se detiene antes de llegar a paralelo (secuencia del swing foto 4). En años recientes, el brazo izquierdo de Tiger estaba más bajo, la muñeca izquierda acopada y el palo atravesaba la línea en el tope y apuntaba a la derecha del objetivo. Desde allí siempre hubiera sufrido las fallas en ambas direcciones, derecha e izquierda del fairway. Pero aquí está llegando al tope en posición de llevar el palo hacia abajo frente a él con buen movimiento del cuerpo. Lo observé hacer eso durante seis años cuando era dominante.

6

Otro cambio importante respecto de años recientes se puede ver en el downswing. Antes de su última cirugía tendía a perder su nivel, lo que significaba que la parte superior del cuerpo se agachaba de manera notable comparado con la altura que tenía en el address. Pero el downswing que veo en estas fotos dice mucho sobre cómo ha mejorado su swing con el driver. Su cabeza ha bajado aquí, pero es más que nada una inmersión (foto 5). La parte superior del cuerpo no se está apretujando como lo hacía cuando tenía problemas desde el tee. Esta misma foto muestra otra diferencia reciente. Siempre me interesó observar dónde estaban mirando los ojos de Tiger en este punto. Aquí está mirando 25 a 30 centímetros detrás de la pelota – lo cual es adecuado cuando se está tratando de pegarle en subida al driver. Cuando el palo de Tiger viene demasiado desde adentro, su cabeza se inclina mucho más hacia atrás en el impacto, hasta casi unos 90 centímetros detrás de la pelota – creando un finish de C invertida con la espalda notablemente curvada. Aquí el finish es mucho más empinado (foto 6). Si lo está haciendo para proteger su espalda o está obligado a terminar erguido por la fusión, es un cambio positivo.

Mientras escribo esto en marzo, han pasado más de cinco años desde que Tiger ganara un torneo y no había podido practicar sin dolor hasta el pasado otoño. Agreguemos las varias cirugías que Tiger tuvo en su rodilla y espalda, más el hecho de que ya tiene 42 años, y es fácil de entender por qué tanta gente está escéptica sobre si estaría capacitado para competir seriamente contra los mejores del mundo.

Yo no fui una de esas personas.

Cuando vi los primeros swings a toda velocidad de Tiger a fines del año pasado dije que él podría volver a ganar. Y casi lo logra en el Valspar Championship. Está claro que tiene la distancia suficiente para competir y su swing parece ser más benigno sobre la espalda y más consistente a la hora de dejar la pelota en juego. Estoy entusiasmado por ver qué pasará.