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Stewart Hagestad puede vencer a los pros pero no quiere ser uno de ellos

Hagestad

¿Quién tuvo un mejor año que Stew Hagestad? El mejor score aficionado en el Masters (empató el puesto 36 en general) y clasificó a su primer U.S. Open, con un gran grupo de amigos y familiares alentándolo en cada evento. Con solo 26 años, Hagestad parecería estar listo para darle una oportunidad a la vida de pro y hacer de dichos eventos algo recurrente en su calendario. Pero el chico del sur de california, con 1,98 metros y 87 kilos, quien tiene que esforzarse por no perder media docena de kilos por la caminata y el estrés durante los torneos, está decidido a seguir un camino que muy pocos de los talentos actuales siguen hoy. “No necesitas jugar 30 torneos al año para ser un golfista competitivo,” dice. “Yo prefiero tratar de ser bueno en muchas cosas en la vida.” Y sus objetivos están escritos. Para estas alturas del año que viene, él quiere estar entre los 10 mejores del ranking mundial de golf de aficionados y ser alumno de una de las 5 mejores universidades de negocios.

Por más desconcertante que sea la decisión de Hagestad de no hacerse profesional, la lección es que el mejor golf de tu vida puede suceder en cualquier momento. Ya terminada la universidad y trabajando como analista financiero en Manhattan, viendo a chicos que él conocía de golf de menores jugando en la TV, este sería el momento tradicional para dejar que su golf cayera en picada. En cambio, Hagestad se hizo socio del Deepdale (N.Y.) Golf Club – como socio junior y adoptó el hábito de practicar al alba. Luego, finalizada la jornada laboral, suele frecuentar el Golf & Body NYC, un gimnasio privado con simuladores de golf que queda a poca distancia de su departamento.
“Tengo la idea de practicar al golf bajo mis propios términos,” dice Hagestad, quien a los 15 se fue de su casa para vivir en la academia internacional para menores de Hank Haney en Hilton Head Island. Cuando pisó por primera vez el campus de la Universidad del Sur de California, casi no había probado el alcohol. Para disgusto del coach de golf, Hagestad se unió a una fraternidad y se conformó con ser tercero o cuarto en la alineación.
En el mundo real, el jefe de Hagestad en Oaktree Residential, una empresa de bienes raíces, no se hizo problema cuando el meticuloso joven se tomaba licencias personales para jugar torneos. Al anotar 61 golpes – récord de cancha – en el Country Club of Fairfield, camino a ganar el Met Amateur 2016, le dio notoriedad a Oaktree aunque nada parecido a cuando Hagestad ganara el U.S. Mid-Amateur 2018.

Hagestad
“No puedo exagerar el impacto que jugar torneos en el área metropolitana tuvo sobre mí,” dice Hagestad. “Están tan bien organizados y las canchas de la época dorada te dejan ver exactamente donde están los huecos en tu juego.”
También fue revelador. “En California, cada semana estabas jugando contra cinco muchachos que competirán en el PGA Tour,” dice. En la sección del Met, él competía contra muchachos que equilibraban el golf con sus trabajos y sus familias. Le atraía sus estilos de vida.
El invierno pasado Hagestad se salteó un viaje de esquí de amigos porque la remota posibilidad de lastimarse en las montañas y perderse el Masters era inconcebible. Dice que su calendario ideal son 10 a 12 torneos al año. “Son tres rondas por torneo, mas una vuelta de práctica, más un día de viaje – esos son 50 días al año,” cuenta. Si le agregamos vueltas casuales y la preparación, eso es más que suficiente golf para Hagestad.
“Tengo la suerte que no tuve que tomar la decisión basándome en el potencial de ganancias futuras,” dice sobre hacerse pro. “Y tuve padres que apoyaban la educación y la búsqueda de otros caminos.”
No siente la urgencia de fusionar el dinero con su pasión. Se ríe pero no esconde su desdén al recordar cuando un pistolero lo invitó a jugar en pareja en un member-guest con un pozo de apuestas bastante abultado. Hagestad tiene un índice de handicap de +6,2, pero el fulano le dijo, ‘¿Crees que podrías llevar ese índice a un 4?’ Le dije, ‘Debes estar bromeando si crees que yo voy a perder mi reputación así.’ ”
Un beneficio inmediato de mantener una reputación intachable es la posibilidad de representar a los Estados Unidos en la Copa Walker. El evento contra los mejores aficionados de Gran Bretaña e Irlanda se jugará el 9 y 10 de septiembre en Los Angeles Country Club, donde Hagestad es socio.
Puesto que Hagestad no está trabajando actualmente con un profesor, invitamos a uno de los mejores instructores jóvenes de Golf Digest, Jason Birnbaum, director de instrucción en el Manhattan Woods Golf Club en West Nyack, Nueva York, para que analice el swing que hizo que los pros que estaban en la práctica del U.S. Open se pararan a verlo.Hagestad

SÓLIDO Y LISTO
Hagestad juega un fade controlado, sacrificando unas pocas yardas para lograr consistencia. “Tiene una base sólida con los pies más separados que sus hombros, y un grip levemente débil,” dice Jason Birnbaum, director de instrucción en el Manhattan Woods Golf Club.

AMPLIO AL ALEJARSE DE LA PELOTA
Hagestad sigue implementando un consejo que le diera el difunto Jim Flick: “Siento como si mi dedo meñique izquierdo casi cepillara mi muslo derecho al ir hacia atrás,” cuenta. Esto ayuda a que la cabeza del palo se mantenga por fuera de las manos y en plano. A Birnbaum le gusta el “movimiento amplio hacia atrás con buena extensión.”

GIRO CON TORSIÓN
“Me gusta que podamos ver la punta del grip aquí,” dice Birnbaum. Demuestra que toda la mano izquierda está asegurada. Sin casi movimiento de las piernas, existe “una torsión fuerte entre la parte superior e inferior del cuerpo,” agrega Birnbaum.

APILADO Y LISTO
Esa posición bien centrada en el tope surge de tener una inclinación limitada de la columna en el address. “Él tiene menos peso sobre la derecha y detrás de la pelota de lo que hoy se ve en la mayoría de los swings con el driver,” cuenta Birnbaum, “pero es muy estable para ser tan alto.”

Hagestad

VOLVIENDO BAJO Y ENÉRGICO
Vale la pena copiar la transición de Hagestad, dice Birnbaum. La parte superior del cuerpo permanece centrada mientras el cuerpo se lanza hacia adelante. “Me encanta que no haya perdido ese arco grande,” dice Birnbaum. Esto crea un ángulo de ataque chato para reducir el efecto en la pelota.

MAXIMIZAR LA VELOCIDAD
Más evidencia de una secuencia hermosa – los brazos se dejan caer perfectamente frente a su cuerpo. Birnbaum: “Su costado izquierdo está trabajando mientras él mantiene algo de ángulo, el grip está levemente adelantado en el impacto – una combinación que crea velocidad.”

TOTALMENTE COMPROMETIDO
Con ambos talones bien elevados del suelo, se está empujando hacia arriba “como un lanzador de béisbol,” desde el montículo, dice Hagestad. “Vemos una rotación buena de los antebrazos y me gusta cómo gira su cabeza en sincronía con el cuerpo a través del golpe,” dice Birnbaum.

POSE DIGNA
“Un finish bien equilibrado, especialmente para un jugador alto. Ha mantenido su altura, aún cuando estuvo atrasado de la pelota en el impacto,” dice Birnbaum. “Va a acertar una tonelada de fairways cuando esté enfocado, pero también tiene el potencial para pegar bombas.”