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Greg Norman, 62, peligroso como siempre

Norman

Ya no juega golf competitivo, pero no crea que Greg Norman está bajando el ritmo. El ganador de 2 majors y 91 torneos en el mundo se reunió recientemente con el director editorial de Golf Digest Max Adler para compartir su pensamiento actual sobre rutinas físicas al desnudo, jugar sin remera, música en la cancha y más.

Yo hago mi rutina física en la oscuridad, normalmente desnudo. Me siento bien haciéndolo. Tengo una mejor sensación de la alineación de mi cuerpo, la relación entre mis músculos y las máquinas y pesas, y tiendo a liberarme un poco más.

Me gusta una amplia gama de géneros musicales, pero en el gimnasio prefiero la música electrónica para entusiasmarme. En la cancha quizás un poco de jazz liviano.

Posiblemente yo haya sido el primer pro del tour en contratar un preparador físico. Corría 1991 y Pete Draovitch era un terapista deportivo prominente en Palm Beach. No era golfista – yo tuve que enseñarle qué eran los músculos golfísticos – pero Pete entendió cómo ayudar a una persona a lograr su ideal de equilibrio de fuerza y flexibilidad. Nuestras anatomías son tan únicas como nuestras huellas dactilares. Los ejercicios que le sirven a usted no necesariamente me sirven a mí. Estoy cansado de los entrenadores que lucen como Mr. Universo y piensan que todos deben verse así. Existe el acondicionamiento para el golf y el acondicionamiento para el ego, y buscar lo segundo es cuando los jugadores se lesionan. Pete me mantuvo saludable durante el corazón de mi carrera. Todavía alterno entre los programas que él diseñó para mí y nunca me aburro.
Tengo amigos que me molestan por mis posteos en Instagram. A mis hijos no les importa – saben que así soy yo. ¿Cuando aparecí desnudo en el manantial de la montaña que luego se viralizó? Eso fue cosa de mi mujer. Cuando tu esposa te dice que te ves sexy y quiere sacarte una foto, es algo bueno.

He estado en resorts donde los hombres juegan en traje de baño y hasta algunas de las mujeres. Yo solía practicar sin remera en mi jardín. Por supuesto que no funciona en todas las canchas, pero no hay nada malo con brindar la opción.

Durante los últimos cuatro años he estado trabajando en algo llamado la Shark Experience (experiencia tiburón). Club Car está fabricando 50.000 carros de golf con pantallas con Bluetooth que emiten música, deportes, noticias – cualquier aplicación que puedan imaginarse – a través de parlantes diseñados, por la forma del cono y su ángulo de montaje, para mantener el sonido dentro del carro. Para hacer crecer el golf en estos tiempos necesitas darle a la gente la opción de mantenerse conectado.
Disfruto de escalar, andar a caballo, bucear, cazar y más, pero algo que no me terminó de gustar es kiteboarding. Mi hijo, Gregory, trató de enseñarme en Cape Hatteras [N.C.]. Me caí de cara tantas veces que me salía agua salada de cada orificio. No voy a volver a hacerlo.

Lo más cerca que he estado de la muerte fue probablemente en mi adolescencia. Un amigo y yo nos fuimos de caza al campo australiano. Existe una cierta época del año cuando las serpientes negras son muy agresivas si entras en su territorio. Una empezó a atacarnos. Corrimos y saltamos sobre el capot del auto. Disparamos y disparamos, fallando, mientras se nos acercaba. No sabemos quien acertó, pero le dimos en el último segundo posible.

Lo más rápido que he conducido un auto en una autopista fue a 312 kilómetros por hora. Fue en el Medio Oriente y este hombre me dejó sentarme frente al volante de su nuevo Lamborghini. Le pregunté, “¿Cuán rápido has manejado esta cosa?” Él dijo, “No muy rápido.” La torsión era increíble, cómo el auto seguía tirando y tirando. Miré el velocímetro a los 308 y el motor no se rendía. Momento de parar. El hombre estaba pálido.

Todavía me queda pendiente bucear bajo el hielo antártico. He visto documentales impresionantes de esto. Se trata de comprender el sistema climático. Uno corta un hoyo y baja por una soga tensionada y si ese hoyo se congela, estás acabado.