Instrucción Hace 1 año

Nueva ola: ¿Cómo luce un gran profesor de golf?

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▶ Nunca ha sido más difícil encajar a alguien en algún tipo de plantilla estándar de enseñanza. ▶ Los integrantes de la lista de los nuevos Mejores 50 Instructores de Golf Digest pueden encontrarse en lugares tradicionales y jugando sus roles tradicionales – trabajando con los mejores jugadores del mundo en las canchas de práctica del PGA Tour y compartiendo décadas de conocimientos adquiridos en las instalaciones de práctica más prestigiosas del planeta
▶ Pero cada encuesta bienal demostró que es una herramienta sensitiva para medir la prominencia emergente de profesores que se unen a la conversación nacional de la enseñanza. Y muchos de los nuevos miembros del grupo están construyendo su reputación y perfiles de manera distinta y menos tradicional – desde especializaciones en juego corto y coaching a investigación científica y llegar a las masas a través de las redes sociales.

Nuestra lista 2017-18 es un reflejo de esa tendencia. Butch Harmon es la opción abrumadora para Nro. 1 por un grupo de 1.000 profesores encuestados – como lo ha sido en nueve de las 10 encuestas que hemos llevado a cabo desde la primera vez en 2000. El reciente profesor PGA del año Mike Adams terminó segundo, seguido de Chuck Cook, Jim McLean, Cameron McCormick, Mike Bender, David Leadbetter (el ganador en 2000), Hank Haney, Jim Hardy y Sean Foley. Ese grupo ha logrado 72 presencias colectivas en las listas de los 10 mejores que hemos confeccionado – y Harmon, Cook, McLean y Leadbetter han terminado entre los 10 mejores en cada edición.

El resto de la lista está poblada con profesores emergentes y en ascenso con distintas historias por contar, distintos estilos de enseñanza y diferentes plataformas.
Claude Harmon III tiene al padre más famoso en la instrucción de golf, pero el profesor con base en la Florida ha fabricado su reputación por el trabajo con los ganadores consecutivos del U. S. Open Dustin Johnson y Brooks Koepka—y su habilidad para combinar las clases de la vieja escuela de su árbol familiar con el análisis moderno disponible en las herramientas tecnológicas como TrackMan y Gears. El mago del juego corto James Sieckmann es tanto un psicólogo deportivo informal como un mecánico del golpe, ayudando a sus jugadores del PGA Tour no solo a ejecutar mejores golpes alrededor del green sino a que crean en sí mismos cuando la presión está en su punto más alto. Harmon y Sieckmann se unieron a los 50 mejores en 2013 y 2015, respectivamente, pero saltaron a los puestos Nros. 12 y 16 en esta ocasión.

“Hay profesores increíbles por ahí, y creo que la clase promedio que una persona puede recibir nunca ha sido mejor,” comenta Adams, quien ha sido el mentor de más de una docena de profesores que han escalado por la lista de los 50 mejores y 100 mejores en los últimos 30 años. “La tecnología disponible y el acceso a las redes sociales y clases en videos online y en Golf Channel significa que la gente puede obtener información de profesores que nunca hubieran podido acceder antes. Pero más que recitar la información, los mejores profesores comprenden cómo transmitir esa información al alumno que está frente a él. Eso es coaching.”

Brindar un mapa fácil para navegar los volúmenes de información disponible para cualquiera que tenga una conexión a Internet es la tarea desafiante del siglo 21 que cada gran profesor debe afrontar con un alumno – sea un jugador del tour o un handicap 20. Una búsqueda en YouTube para “corregir un slice” produce más de medio millón de resultados.
Obliga al coach a convertirse en un maestro de la contra programación, por decirlo de una manera.

“Nos estamos ahogando en información y ayunando en sabiduría,” dice el perenne profesor Martin Hall que está entre los 15 mejores – quien tiene una sensibilidad especial respecto de la pregunta de instrucción en video debido a su trabajo como anfitrión de Golf Channel. “Cualquiera puede casarse con una teoría y mostrar lo que sabe, pero si no estás realmente parado frente a tu alumno, es un poco como el Lejano Oeste. Puedes deambular por ahí, dispararle a todo el pueblo y dirigirte hacia el próximo lugar.”

Las marcas de un gran coach, dice Hall, son como las de Butch Harmon, cuyo legado incluye a algunos de los mejores jugadores del mundo. “No es tanto lo que dice o hace, es cómo lo dice,” dice Hall, quien tiene su base en el Ibis Golf & Country Club en West Palm Beach. “Butch remueve la duda. No está debajo del capot cambiando partes o reemplazando piezas.”
Profesor de larga data entre los 50 Mejores Instructores Randy Smith llama a ese proceso “crear una ilusión” – darle a los jugadores las herramientas no para que hagan un tipo particular de swing sino para producir el golpe que visualizan en su cabeza. “No tiene nada que ver con si un profesor es de ‘la vieja escuela’ o ‘nueva escuela,’ o si usa una video cámara, el TrackMan, K-Vest u otros métodos,” agrega Smith. “Las herramientas son fabulosas, pero solo son útiles si puede usarlas para entrenar a un jugador a pegar el golpe que necesita en el momento que lo necesita. Nadie ganó el U.S. Open en un driving range.”

Los profesores como Smith y McLean surgieron en la década del 70, cuando el camino hacia la prominencia comenzaba con un aprendizaje bajo un profesor establecido en un club notable. “Uno aprendía mirando a otros profesores enseñar,” dice McLean, quien comenzó su carrera como profesor de golf en el Westchester Country Club junto con el jugador devenido en profesor Harry Cooper. “Uno veía el lenguaje que los grandes profesores usaban – y lo que decían y o decían.”

A medida que McLean progresaba hacia sus trabajos de profesional del club y a dirigir su cadena de academias, él desarrolló un sistema de entrenamiento riguroso para los jóvenes profesores que trabajan bajo él, diseñado para descargar la sabiduría (y profesionalismo) de los profesores veteranos y promover la investigación que McLean usaría para mejorar su enseñanza.
“Se puede aprender mucho de ver y medir lo que hacen los mejores jugadores, pero también tienes que poder descifrar cómo darle algo que funcione para el cuerpo y swing de él o ella, de manera que puedan usarlo,” dice McLean, quien se trasladará desde su base de hace mucho tiempo en Trump National Doral en Miami a The Biltmore en Coral Gables a finales de 2017. “Eso solo nace de ver muchos golpes y dar muchas clases. No existen los atajos.”

Los nueve instructores que se unieron a la lista de los 50 mejores 2017-18 —Mark Blackburn, Scott Hamilton, Michael Jacobs, Andrew Rice, John Dunigan, Bernie Najar, John Tillery, Cheryl Anderson y E.A. Tischler — representan este enfoque “híbrido”, que combina el conocimiento tecnológico con la pura destreza de enseñanza y mucho protector solar en la gatera de práctica.
Blackburn se destacó como profesor porque podía relacionarse con las dificultades que los jugadores enfrentaban en los mini-tours — y sabía por experiencia cuán importante era transmitir el mensaje de instrucción. “Cuando aprendí a jugar al golf, lo hice de la manera equivocada,” dice Blackburn, quien es el profesor nuevo mejor ranqueado en el puesto Nro. 27. “Recopilaba toda esta información y la retocaba, tratando de perfeccionar un swing que se pudiera llevar a la ancha. Como jugador, era el último en irme del range, haciendo cosas estúpidas como pegar un hierro 2 tratando de pegar un draw alto – porque pensaba que si lo podía hacer con el palo más difícil, podría lograr cualquier golpe.”

Ahora, Blackburn (y Hamilton, Tischler y Tillery, quienes enseñan a jugadores que tienen victorias en 2017) cortan perfiles similares durante sus clases. Mantienen un ojo sobre los datos que vienen del TrackMan, pero su lenguaje es claro y directo, sin una pizca de la jerga que hacía de la física de 3er año una tarea imposible.
“La información que tenemos ahora es muy superior a la que teníamos 15 o 20 años atrás, y un instructor siempre tiene que estar aprendiendo, dice Blackburn. “Pero cuando tienes que trabajar con un jugador, no me gusta usar la palabra instructor porque implica que se trata más de entregar una cantidad de información en una única dirección. Se tiene que ser un coach. Se tiene que limpiar la cantidad de palabras y ayudar a la gente a jugar al golf.”