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Cómo Molinari consiguió silenciosamente 20 yardas más desde el tee

Cuando le pidieron que explicara cómo había conseguido 20 yardas más con el driver en las últimas tres temporadas en el PGA Tour – y sin embargo sigue acertando el fairway – Francesco Molinari dice, “Dejé de pisar el freno”. Tenía que ser italiano para usar una metáfora relacionada con los autos de carreras. Terminando su mejor año como profesional en 2018, en el cual ganó el Open Championship y el Quicken Loans National y terminó 5-0 en la Copa Ryder, Molinari está ahora dentro del “Club 300”. Promedió 301 yardas desde el tee en la pasada temporada del PGA Tour, de las 281,5 en 2015. Y como si esa ganancia en distancia no fuera suficientemente impresionante, lo hizo sin arruinar su reputación de encuentra fairways. Molinari promedió 64,3 por ciento de fairways acertados y terminó séptimo en golpes ganados desde el tee. Cuando no le pegas suficientemente largo en el PGA Tour, esencialmente te queda elegir: enfocarte en los torneos jugados en canchas más cortas y estrechas o tratar de pegarle más largo desde el tee. La primera no es muy tentadora si tomamos en cuenta que los majors y la mayoría de los eventos importantes se juegan en canchas largas. Pero la segunda es arriesgada. “Dicen que puede arruinarte el swing y sé que probablemente haya sido el caso de algunos jugadores, pero no fue materia de preocupación para mí porque lo hicimos muy bien desde el punto de vista orgánico”, dice Molinari, quien se entrevistó con Golf Digest a fines de octubre en su cancha, The Wisley, al sudoeste de Londres. “No fue que un día aparecí en la práctica y le dije a mi profesor (Denis Pugh), ‘Tratemos de pegarle más fuerte’. Esto llevó años lograrlo. Por suerte descubrí que cuanto más fuerte hago el swing, mejor le pego”. Dé vuelta la página para descubrir cómo Molinari logró esas 20 yardas adicionales.

‘AHORA MI PIERNA DERECHA SE ENDEREZA MUCHO MÁS EN EL BACKSWING – NO ESTÁ RESTRINGIDA’.

APILÁNDOME TODAVÍA MÁS DESDE EL TOPE
Con su espalda apuntando al objetivo y sus brazos sintiendo que están más alejados del cuerpo (abajo), Molinari está en posición de derramar potencia. Pero es la siguiente fase de su swing – una en la que todavía está trabajando – la que podría hacerlo pegar todavía más largo. “En la práctica yo me agazapaba de manera consistente mientras empezaba a volver con el palo”, dice. “Desde allí sentía que estaba saltando con mi pie izquierdo, lo cual disparaba el palo hacia la bola con mucha energía. Creo que es ahí donde queremos llegar en el futuro – poner ese movimiento en juego”. Molinari ha pasado mucho tiempo con el psicólogo deportivo Dave Alfred para volverse más fuerte y flexible. Su trabajo es evidente en la potencia que Molinari puede generar con sus piernas, dice Pugh. “La potencia no viene de la técnica, viene del físico”, dice. “El objetivo era volverlo lo más fuerte posible para crear mayor potencia en su swing. Pero debíamos asegurarnos de que su técnica no bloqueara la energía recién encontrada.

LIBERANDO EL BACKSWING
Molinari solía llevar el palo hacia atrás rotando en dirección opuesta al objetivo con la parte superior del cuerpo mientras resistía la rotación con la parte de abajo. Ahora su cadera derecha rota al unísono con su tronco (arriba) y él es capaz de lograr un giro irrestricto y almacenar más energía para un swing más rápido a través. La velocidad del swing de Molinari pasó de 171,2 kilómetros por hora hace unos años atrás a un promedio de 180,8 kph. Yo solía sentir mucha más tensión en mis músculos de la espalda”, dice. “Ahora tengo mayor libertad de movimiento”. Pugh dice que el objetivo era que llevara el palo hacia atrás “tan alto, erguido y lejos como fuera posible”. Incluso hasta el punto en el que el talón izquierdo tiene que elevarse del suelo para acomodarse a esa torsión más prolongada. “No es algo que trate de hacer de manera consciente”, explica Molinari. “El talón izquierdo simplemente se eleva porque estoy girando con mucha más libertad”.

‘MI DOWNSWING SOLÍA SER MUY ASENTADO. AHORA ESTOY EMPUJÁNDOME CON EL PIE IZQUIERDO PARA CONSEGUIR VELOCIDAD’.

SOLTAR LOS FRENOS
Mirando su swing anterior, Molinari dice que quizás estaba usando un 70 a 75 por ciento de su potencial. “Desde ese momento estoy aplicando mucha más energía”, cuenta. “No me malinterprete, no es que le esté tirando con todo. Estoy maximizando lo que tengo”. La clave fue lograr que hiciera el swing más fuerte mientras mantenía el equilibrio y siguiera encontrando el centro de la cara, dice Pugh. “Se puede renunciar a cierta precisión al hacer el swing así”, agrega, “¿pero preferiría estar a pocos metros del fairway en el semi rough o 25 yardas más atrás en el fairway?” Los objetivos eran fortalecerlo físicamente, hacer un backswing más largo y crear mayor velocidad con su cuerpo en lugar de sus manos”. Volviendo a la metáfora de los autos deportivos de Molinari, Pugh termina diciendo, “Pisar el freno en una curva de una pista de carreras es seguro. Pero nosotros queríamos saber qué pasaría si no pisábamos el freno. Ahora lo sabemos”.

PEGAR CON EL LADO DERECHO
Los jugadores como Rory McIlroy y Cameron Champ son capaces de generar un movimiento tipo látigo en el downswing al disparar las caderas hacia el objetivo de manera independiente de sus torsos. Molinari dice que le encantaría generar potencia del mismo modo, pero físicamente no puede hacerlo. “Tenía que encontrar un movimiento distinto para generar potencia”, admite. En el pasado la velocidad de su swing se creaba mayormente con sus manos y brazos – un gran motivo por el cual solo promediaba alrededor de 280 yardas desde el tee – pero ahora su tronco está mucho más involucrado. “Mi hombro derecho solía quedarse atrás cuando volvía, todavía bastante cerca de donde estaba en el address”, dice. “Entonces el palo volvía más rápido que el cuerpo. Ahora estoy tratando de sentir mucha mayor rotación de los hombros en el downswing – especialmente el hombro derecho (arriba). Siento que estoy empujando hacia abajo hacia la bola y también hacia el objetivo”.