Instrucción Hace 10 meses

Cómo educar a un golfista

Cuando Malini Rudra tuvo su primer contacto con el golf, desde el asiento de un carro observando a su madre, padre y hermana mayor jugando en el Tam O’Shanter Club en Long Island, tenía 8 años y no fue amor a primera vista. “Por favor,” le dijo a su padre. “No me enseñes nunca a jugar este juego aburrido.” Y Rajiv Rudra no lo hizo. El hecho de que Malini ahora con 15 años sea una campeona del área competitiva de la zona metropolitana de Nueva York y espera poder jugar golf en la universidad es una historia que el golf desearía escuchar más seguido.
Es una historia de apoyo familiar – y de restricción. Es una historia de acceso y de enseñanza innovadora de parte de un instructor que hizo de iniciar a los chicos en el golf el trabajo de su vida. James Hong, director del programa juvenil en la Harbor Links Golf Course en Port Washington, Nueva York, cambió todo para Malini. Ella se estaba cansando de su primer deporte, tenis, que se había convertido en algo “demasiado limitado.” Decidió pegar algunas pelotas en la cancha de práctica de Harbor Links con su familia. “James se le acercó y le dio algunos consejos básicos,” dice Rajiv. “Desde ese momento, ella se sentía como pez en el agua.”

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Hay unos 3 millones de golfistas entre los 6 y los 17 años en los Estados Unidos. Ellos representan el 10 por ciento de los golfistas y un 6 por ciento de las vueltas equivalentes de 18 hoyos (ellos juegan muchas vueltas más cortas) y también uno de cada 3 principiantes. En un momento en el que los problemas de la industria inducen titulares como “El golf se encuentra una vez más en el rough,” el golf de menores es, en su mayoría, una historia de éxito. Las iniciativas para hacer crecer el golf que se precipitaron por la disminución de juego (y excesiva construcción de canchas de golf) en muchos lugares han disparado programas innovadores diseñados para niños de todos los niveles – y hacerlos divertidos. “Cuando nosotros empezamos a jugar golf nos parábamos en la cancha de práctica y solo reventábamos pelotas,” dice Mike Fay, del Boyne Mountain Resort en Michigan, profesor del año dos veces en Northern Michigan. “La clínica de menores era el trabajo del tercer asistente, pero nosotros (los instructores profesionales) necesitamos estar frente a esto. Necesitamos involucrarnos.”

Y poco ortodoxo, o simplemente tonto. Asista a una “clínica” de menores hoy y tal vez no reconozca a su viejo deporte. Verá Golf Béisbol jugado con unos palos plásticos extra grandes y con unos 25 jardineros de campo. O el Pool de Pastura de Vacas, una competencia de putting donde los equipos golpean pelotas en un cuadrado de 5 metros. O tal vez se tope con Operación 36, el cual incluye un desafío en la cancha donde los niños empiezan a 25 yardas del green y cuando anotan 36 en 9 hoyos, van corriéndose por secciones hacia el tee y cada etapa tiene que pasar la prueba “36.” “Cuando se crece pensando en uno, dos o tres golpes y no en obsesionarse por un 8, su preparación mental es esencialmente pro anotar bajos scores,” dice Michael T. Bulger, quien enseña en el Patterson Club en Fairfield, Connecticut. “Los niños descubren lo que tienen que hacer par progresar.”

Asista a una “clínica” para juniors de la actualidad y podría no reconocer al viejo golf.

Este tipo de enseñanza prepara a los niños para programas nacionales cada vez más populares como el Drive, Chip & Putt, PGA Junior League Golf (ver página 81), LPGA*USGA Girls Golf y el The First Tee’s National School Program, el cual ha entrenado a profesores de educación física en más de 8.000 colegios para que incorporen al golf entre sus materias. “Creo que nos estamos beneficiando con el hecho de que los padres ven a sus hijos abandonando otros deportes por el sobre énfasis que existe en la competencia, en la especialización en un deporte a muy temprana edad” dice Ryan Graff, vice presidente de desarrollo de programa del The First Tee. “Los educadores físicos adoran el programa por la enseñanza de temperamento y porque su gran preocupación, la seguridad, se ve aliviada por el equipamiento de plástico.” Si bien el The First Tee tiene como objetivo distritos escolares cercanos a sus instalaciones ya existentes y zonas de bajos recursos, la TGA (Teach, Grow and Achieve – Enseñar, Desarrollar y Lograr) Premier Junior Golf es una empresa sin fines de lucro que incorpora el golf en colegios de 19 estados y en Canadá al incentivar franquicias.

Gracias en parte a todos estos programas, la participación de los menores aumentó un 18,5 por ciento desde 2009-14, según la Fundación Nacional de Golf. Los datos recopilados también sugieren que la tendencia continúa. Y si bien la actual cifra de jugadores menores es esencialmente igual a antes de la era Tiger Woods, el énfasis puesto en simplemente exponer a los niños al golf – a través de entradas gratuitas a eventos profesionales y terminales altamente sociales como los driving ranges Topgolf – llena de optimismo a los líderes de la industria. “Se siente mucho mejor que las cifras, y las cifras no son malas,” dice Joseph Beditz, presidente de NGF. “Si bien tenemos la misma cantidad de menores que teníamos hace 20 años, antes de lo que constituyó la verdadera burbuja de golf, estamos viendo más fortaleza entre los juniors más jóvenes. Estamos perdiendo a jugadores del secundario pero incorporamos más chicos del primario. En general, una ventaja.” Eso se debe, según la visión de Beditz, a que cuando los adolescentes o jugadores en edad universitaria se alejan del golf, la mayoría vuelve. “La exposición es el nombre del juego porque no tiene que ser continua,” agrega Beditz. “Si tuvieron una buena experiencia, volverán cuando se deshagan del fútbol, el nado sincronizado o lo que fuera.”

‘Veo a demasiados padres que no lo hacen divertido.’
—Keegan Bradley

Un nuevo programa lanzado por la Asociación de Golf de California del Norte podría ser el más simple de todos en el traslado de la exposición temprana al juego regular. La misión de Jóvenes en la Canchas (YOC) es simple: los chicos juegan por USD $5. Ahora adoptado por 12 asociaciones de golf que llegan hasta Chicago, YOC ha subsidiado casi medio millón de vueltas para niños de menores de 18 años. También ofrece becas y oportunidades para trabajar como caddie. Elijah Collins es el ejemplo de un golfista de toda la vida que puede ser creado por un programa como este. Aprovechó el programa de caddies del YOC, conoció a un gran instructor mientras jugaba de norte a sur por la costa californiana por USD $5 y ahora está en el equipo de golf de la Universidad de Lake Forest (Illinois). “Mi vida no hubiera sido ni parecida a lo que es hoy sin Jóvenes en Canchas,” dice Collings, hijo de un progenitor soltero.

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Profesor James Hong de Harbor Links se hace el payaso con sus alumnos más jóvenes.

Ese tipo de acceso posterior es vital cuando estás exponiendo a chicos de 3 o 4 años, lo cual es cada vez más frecuente en estos días. Es cierto, las clases en esta etapa son básicas. “Tal vez puedes hacer que hagan rodar la pelota,” dice Megin O’Donnell-Kelly, quien enseña a menores en el Brook-lawn Country Club en Fairfield y tiene 60 niños en su campeonato del club junior. “Se los elogia muchísimo. La primera clase de etiqueta puede ser, ‘El baño está acá.’ Nos olvidamos de cuan intimidante puede ser todo esto para los niños.” O’Donnell-Kelly, una profesional instructora de la LPGA, es la hija de un trabajador social escolar y una enfermera matriculada. “Soy como una nutricionista del golf,” se ríe.

También lo es Hong. Otros profesionales envían a sus asistentes a seguir a Hong porque es apto para desarrollar a los principiantes y producir grandes competidores a la vez. Hong ayudó a Stephanie Kim y a Kelly Shawn a llegar al LPGA Tour, pero también es un maestro a la hora de ganarse a los renuentes como Malini.

“Lo hacemos simple y divertido,” dice Hong. Él enseña “en brotes cortos” en vez de sesiones largas. Sigue las clases con competencias – “A los chicos les encantan los juegos” – y trabaja casi lo mismo con los padres. “En las solicitudes de inscripción preguntamos sobre la personalidad del niño. ¿Se desalienta fácilmente? ¿Es tímido? Queremos saber qué tipo de chico estamos recibiendo. Y luego digamos que me dicen que él o ella es tímido/a y que se siente algo intimidado/a por el medio. Yo busco al chico o chica, me arrodillo frente a él o ella para estar a su altura y le digo ‘¿Tú eres Tommy? Buenísimo. Esperaba que vinieras. Estoy feliz de que estés aquí.’ Lo pongo en un grupo con algunos ‘veteranos’ del programa y le digo, ‘Ahora ten cuidado con estos chicos, les gusta hacer lío,’ y casi enseguida el chico está sonriendo y riendo.”

“James es gracioso,” dice Reena Bhasin, cuyos dos hijos adolescentes son jugadores fuertes y competitivos. “Cuando él elogia a mis chicos, es como si caminaran por las nubes porque no es de elogiar mucho. Pero luego cuando lo veo con los más pequeños se comporta como un payaso.” Las primeras clases pueden requerir también una supervisión limitada de los padres. “Un padre me trajo a su hija para que tomara su primera clase,” dice O’Donnell-Kelly. “Él me pregunta, ‘¿Quiere que me quede por aquí?’ Y yo le digo, ‘¿Por qué no va a tirar unas pelotas durante una hora?’ Yo creo que es importante que los niños tengan su propio espacio.”

Hong dice que los padres de Malini, Rajiv y Rica, “deberían escribir un libro sobre habilidades paternales para los menores competitivos porque son un apoyo maravilloso, son estrictos con la disciplina y a la vez no tratan de imponer el golf.” Hong, de raíces coreanas, también tiene la sutileza para lidiar con culturas conflictivas entre la clientela cada vez más diversa. “Es difícil,” dice. “Las culturas asiáticas son duras. Así que los que no son asiáticos vienen y uno tiene que descifrar, ¿están aquí porque quieren algo riguroso o lo prefieren menos estricto? Así que les pregunto. En última instancia es un equilibrio y algunas veces no se pueden ganar todas. Algunos de los padres asiáticos dicen que uno no es lo suficientemente duro. Algunos de los padres estadounidenses piensan que soy demasiado duro.”

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Malini Rudra, 15, Odiaba al golf antes de enamorarse del desafío.

Es una trampa común en la que caen los padres que se involucran demasiado con los detalles de las enseñanzas. La estrella del PGA Tour Keegan Bradley, al aceptar el premio a la Familia del Año de la Asociación Metropolitana de Escritores de Golf, alentó a los padres a “recordar que se trata de divertirse. Veo a demasiados padres por ahí que no lo hacen divertido.”

El programa de tres etapas de Hong (principiante, intermedio y competitivo) apoya esa filosofía. Y sus principios reflejan lo que otros respetados entrenadores de menores nos dijeron:
▶ No permitan que los niños se especialicen en un solo deporte. Denle al golf su temporada, pero aliente a los chicos a jugar otros deportes.
▶ Consígale palos al niño desde el primer momento. Nada de palos cortados o herencias de otros. Liviano es adecuado.
▶ Haga que la enseñanza sea liviana también, al inicio. Deje que los niños le digan cuando quieren ponerse más serios. “Los que quieren competir se lo dirán,” dice Fay. “Pero deje que ellos se lo digan.”
▶ Sea una porrista más que un coach.
▶ Haga muchas preguntas.

Hong dice que solía tener el problema de los chicos que se divertían mucho, progresaban bastante y luego cuando los padres le preguntaban qué habían aprendido, decían “Ah, pegamos pelotas.” Ahora Hong envía un informe a la casa para que los padres sepan exactamente qué está pasando. Enseñar a los padres es una parte importante de lo que hacen los profesores exitosos.

“La conducción más importante en golf es la que lleva al chico de vuelta a casa,” dice Fay. “Yo le pido a los padres que le pregunten a sus hijos: ‘¿Qué aprendiste? ¿Te divertiste?’ ” Fay cuenta la historia de su hija Rachel volviendo de la competencia Drive, Chip & Putt. “Yo le dije ‘¿Cómo te fue?’ Me dijo, ‘Divertido, pero podría haber jugado mejor y hubiese sido más divertido. Podría haber jugado mejor el putt. Me gustaría trabajar en ello.’ Y en eso estamos en el living y ella estaba mirando a un espejo en el suelo, y yo le estoy diciendo, ‘¿Tenés los ojos sobre la pelota?’ Pero fue idea suya.”

Para Malini, ella espera poder jugar golf universitario. Está mandando sus tarjetas de score a algunas universidades de la costa este con buena parte académica. “Espero poder usar al golf como herramienta porque sé que puede ser muy importante en los negocios,” dice la niña que alguna vez le pareció que el golf era aburrido. “Me encanta el golf. Me encanta ese desafío, cuan creativa se puede ser. Espero poder jugar el resto de mi vida.”

Y ahí vamos. Una adentro y 3 millones por convencer.

Participación de los menores en los deportes
Desde 2009 al 2014 la Asociación de la Industria de Deportes y Fitness informó una caída del 9 por ciento en la participación general de los menores en los deportes en los Estados Unidos. Ningún deporte se volcó en contra de esa tendencia de manera tan fuerte como el golf, cuyas filas de juniors crecieron en 500.000 en ese momento.