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¿Las entidades rectoras del golf se están preparando para una pelota que vuele menos?

Tal vez haya sido solo una coincidencia, pero cuando la United States Golf Association y el Royal and Ancient Golf Club of St. Andrews presentaron conjuntamente su informe más preocupante sobre la distancia del drive hasta la fecha, lo hicieron un día después de que el promedio de los jugadores participantes en el WGC-Mexico Championship trepara hasta casi 306 yardas, 13 yardas más lejos que el promedio del tour en 2017 y el noveno evento este año en sobrepasar el record de promedio de distancia con el driver de 292,5 yardas.

Este nuevo informe, junto con los comentarios que los funcionarios dieron a conocer públicamente y en privado, sugiere que los redactores de reglas del golf están una pizca más cerca de retrotraer el equipamiento, crear una bifurcación de las reglas o algún tipo de combinación. El informe no dice explícitamente eso, solo un deseo de “tener una conversación a conciencia” y “un proceso abierto e inclusivo.” Aún así, el espectro del cambio acecha: la distancia, dicen las entidades rectoras, es oficialmente un problema.

Casi inmediatamente dos de las organizaciones principales en golf mostraron su desacuerdo con el informe, y es importante aclarar que sin el consenso del PGA Tour no es posible una retrotracción. En una carta a los jugadores, el comisionado del PGA Tour Jay Monahan dijo: “No creemos que la tendencia indique un aumento significativo ni anormal de la distancia desde 2003, o desde 2016 a 2017. Continuaremos colaborando y compartiendo datos con la USGA y la R&A . . . y confiamos en que nuestras perspectivas se alinearán.”

Pete Bevacqua, CEO de la PGA of America, con una membrecía de 29.000 profesionales de la PGA y organizadores del PGA Championship y la Copa Ryder, fue más directo: “Somos muy escépticos a la hora de creer que retrotraer la pelota de golf en parte o completamente vaya a ser lo mejor para el deporte y nuestros esfuerzos colectivos de hacer crecer el deporte.”

Mentes razonables que miran los mismos números y llegan a conclusiones diferentes  sugieren que un período de “conversación a conciencia” podría ser extenso y contencioso. Como referencia, el debate por la regla de las estrías de los palos llevó cinco años entre la propuesta y la implementación. Retrotraer el equipamiento tendría que superar muchos más obstáculos.

La publicación del informe de distancia de marzo había sido precedido por expresiones cada vez más contundentes de preocupación. Un año atrás el Director Ejecutivo de la USGA Mike Davis cuestionó las restricciones del tiempo, los costos en aumento y la escasez de recursos que la huella expansora del golf ha causado, preguntándose, “¿Ha sido esto bueno para el golf?” Pero en la misma reunión, Davis también dijo: “No prevemos una necesidad de retrotracción obligatoria.”

Luego en la reunión anual de la USGA en febrero, Davis cuestionó sin rodeos el efecto del golf sobre el ambiente y dijo que el aumento en la distancia del drive “compromete la integridad arquitectónica de algunas canchas maravillosamente diseñadas.”

Una semana más tarde el director ejecutivo de la R&A Martin Slumbers fue más al punto, sugiriendo que el informe mostraría que las distancias de drive habían pasado de una “trepada lenta” a un “salto bastante grande,” algo que según él la USGA y la R&A en su Declaración Conjunta de Principios en 2002 habían jurado protegernos.

“Cuando uno mira estos datos, probablemente hemos cruzado esa línea en la arena,” dijo Slumbers. “Ahora se necesita una discusión seria para saber a dónde vamos.”

Esa discusión sin lugar a dudas ha estado ocurriendo detrás de bambalinas. La designación del miembro del Hall de la Fama y tres veces ganador de majors Nick Price al Comité Ejecutivo de la USGA el pasado otoño no fue solamente honorario. Price, el jugador con el perfil más alto en ser parte del Comité Ejecutivo, hace mucho tiempo que propone reglamentar la distancia.

Dos semanas antes de que se emitiera el informe de distancia, Jack Nicklaus, quizás el mayor partidario de la retrotracción en golf, dio a entender que Davis le había asegurado que algo estaban preparando para restringir la distancia del driving.“ ‘Vamos a llegar a eso,’ ” Nicklaus dijo que le afirmó Davis durante una cena. “ ‘Voy a necesitar tu ayuda cuando lleguemos a eso.’ ”

Impulsado por un contrato televisivo de USD$1,2 mil millones con Fox, la USGA tal vez piense que no necesita tanta ayuda para forzar una retrotracción, especialmente contra una comunidad de fabricantes de golf que están luchando por sus respectivos límites en un mercado en baja.

Pero Acushnet, fabricante de las pelotas de golf Titleist, no se quedó callado. Durante décadas, Acushnet fue liderado por Wally Uihlein, el elocuente perro de ataque anti retrotracción. Si las entidades rectoras pensaron que el momento de la difusión del informe iba a encontrar menor resistencia debido al retiro reciente de Uihlein, estaban equivocadas. David Maher, el reemplazo de Uihlein, adoptó la causa con el mismo escepticismo basado en los datos.

“Cualquier movimiento como en 2017 no es indicativo de una tendencia perjudicial,” dijo Maher. Agregó que tenía diferencias con el informe: una suba en la distancia del drive en tres de los cuatro majors en 2017 representó un tercio de la ganancia en la distancia del drive en el PGA Tour para todo el 2017. Esto incluyó un salto de 20,4 yardas para el U.S. Open, 8,1 yardas para el Open Championship y siete yardas para el PGA Championship. Por el contrario, cuando se compararon los eventos jugados en las mismas canchas año tras año, Maher dijo que la ganancia de 2016 a 2017 fue de solo media yarda.

“Una vista más cercana a las cifras en el informe subraya la complejidad de hacer una comparación año a año significativa,” dijo. “Hubo varias variables que contribuyeron en 2017, incluyendo la elección de la cancha y la preparación de la misma, las condiciones agronómicas y el clima, que debe ser considerado cuando se evalúan los datos.”

Los dos primeros informes de la USGA sobre distancia del drive, en 2015 y 2016, mostro solo ganancias modestas. Pero los números de 2017 revelaron un aumento distintivo e inexplicable. El promedio de ganancia en distancia en los siete tours profesionales fue de más de tres yardas (comparado con 0,2 yardas por año desde 2003). Esto incluye un salto de casi siete yardas en el Web.com Tour en 2017, el primer tour profesional importante en promediar más de 300 yardas (302,9).

Hay otra manera de ver las cifras, especialmente aquellas en el PGA Tour. Con casi tres yardas de ganancia en 2017, la distancia del drive ha aumentado apenas 6,6 yardas desde 2003. Eso es un promedio de menos de media yarda por año. En cambio, en la década anterior al 2003 – una década que inspiró a las entidades rectoras a decir que la distancia era un problema – el promedio de distancia del drive aumentó casi 20 yardas, casi dos yardas por año y más de cuatro veces la tasa de crecimiento vista en los últimos 14 años.

Resulta interesante ver que el informe de 2017 también recopiló las distancias promedio de drive de los golfistas masculinos recreativos desde 1996. Esta cifra pasó de 200 yardas en 1996 hasta unas altas 217 yardas en 2005, luego cayó a 208 en 2017.

Sin embargo en el PGA Tour el boom en la distancia ha proseguido hacia la temporada 2018: hacia mediados de marzo 69 jugadores promediaban más de 300 yardas desde el tee, sin dudas lo más alto históricamente.

Es inusual que la USGA y la R&A tomen los datos de un único año, como el salto en 2017, y armen un caso para el cambio. La regla de las estrías o ranuras, por ejemplo, surgió de estudiar más de dos décadas de cifras. Y, de hecho, el crecimiento en la distancia del drive en el PGA Tour ha sido menor hasta ahora en esta década de lo que fue en cualquier otra década desde 1990.

Los redactores de reglas no han ofrecido un cronograma para tomar la decisión de una potencial retrotracción, pero han estado estudiando prototipos de pelotas con menor vuelo desde 2005. Golf Digest obtuvo muestras de una de estas pelotas prototipo y la probó a cuatro velocidades de swing: la pelota perdió 22 a 32 yardas a 192 y 168 kilómetros por hora y siete a 10 yardas a 144 y 120 kph.

Con todo lo que se habla de sustentabilidad, no queda claro si las entidades rectoras han detallado el problema con la distancia. Un estudio de la Sociedad Americana de Arquitectos de Canchas de Golf descubrió mayor interés en construir tees que permitan una cancha más corta que construir tees para una cancha más larga. Cualquier debate sobre una retrotracción será muy probablemente un “si” o “cómo” se limitaría el equipamiento. El preámbulo del informe sobre la distancia enfatiza “el efecto de aumentar la distancia en un equilibrio entre destreza y tecnología” y que “mantener este equilibrio es de vital importancia para preservar la integridad del golf.”

Si bien la pelota es la que recibe la mayor atención, es cada vez más difícil separar el efecto de la pelota y del palo en la distancia del drive. Los drivers, por ejemplo, se han vuelto más grandes, livianos y más estables, con centros de gravedad cada vez más calibrados para producir golpes de bajo efecto y lanzamiento alto. ¿Y qué pasa con los atletas con un alto acondicionamiento físico o el monitor de lanzamiento, que puede elevar nuestra comprensión de trayectorias ideales y tasas de efecto? ¿Cuán cerca estamos de los límites del potencial humano cuando se trata de distancia? Más aún, ¿a qué nivel se implementaría una retrotracción y cómo evitar que ese nivel se vea afectado por cada uno de los niveles inferiores?

La historia muestra que los legisladores del golf no inician una “conversación” como esta sin una regla guardada en el bolsillo de atrás. Fue así con las caras de los drivers, con las ranuras y los putters anclados, cambios que si bien fueron perturbadores, no alteraron significativamente las relaciones dentro del deporte, a sus pros y al público consumidor.

Pero retrotraer el equipamiento podría poner a prueba esas relaciones. En su informe sobre distancia, la USGA y la R&A extendieron una oferta de colaboración para analizar el tema, un enfoque más colegial que el que los oficiales han expresados en público. Nos hace recordar las palabras del escritor francés Joseph Joubert, cuyos pensamientos fueron elaborados durante la Revolución Francesa. “Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla.”