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Roberto De Vicenzo, la última nota

El punto más alto de la historia de nuestro golf está condensada en un nombre y un lugar. La sensación de ingresar a la casa de Roberto De Vicenzo en Ranelagh, en la zona sur de la Provincia de Buenos Aires, es y fue única en tantos años de trabajo en el golf. Un momento inolvidable. Su hijo nos recibió amablemente y pasamos al living. Allí estaba él, el más grande de todos, sentado en un sillón con su palo de golf en modo bastón. Y en el sillón contiguo su “viejita” Delia, compañera de toda la vida.
En el momento de establecer contacto con él, inmediatamente mi mente fue hasta algún lejano día en el que lo vi jugar en la Cancha Colorada del Jockey Club y pegarle a la pelota con llamativa naturalidad, con ese balanceo tan típico de su swing. Ya era un jugador veterano con setenta y tantos… y recuerdo como si fuera hoy que preguntó: “¿Dónde está la bandera? No veo un c…!” Y pegó una madera de piso impresionante. Un zorro, un actor carismático… Imagen de viejito, pero clavaba la pelota en el green desde más de 200 yardas con una madera. Talento, timing, unas manos poderosas y un swing que ha sabido de infinitas horas de trabajo.
Antes de llegar a Ranelagh hicimos en nuestra redacción un repaso sobre los puntos culminantes y algunas estadísticas de su carrera deportiva. Eso nos hizo tomar la verdadera dimensión de qué personalidad íbamos a tener enfrente. Todos los que vivimos cerca del golf sabemos perfectamente quién es Roberto De Vicenzo. ¿Pero tomamos la verdadera dimensión?
Un golfista que conquistó 232 títulos alrededor del mundo, ganador del British Open en 1967 y protagonista de un episodio memorable en el Masters de Augusta, donde por un error de anotación de su marker quedó fuera de un desempate del que tenía derecho genuino por su performance deportiva, pero las reglas son las reglas. Así lo aceptó. Con hidalguía. Perdió el Masters, y ganó un respeto supremo en el mundo del golf.
Roberto De Vicenzo nació el 14 de abril de 1923 en Chilavert, provincia de Buenos Aires. La historia de su relación con el golf es casi calcada a la de sus colegas. Sin saberlo se involucró en este deporte como en respuesta a un mandato natural.
Su familia vivía frente al campo del Club Deportivo Central Argentino que era del ferrocarril, en Miguelete (ahora Mitre). Roberto era el quinto de ocho hermanos y como casi todos ellos terminó trabajando de caddie.

SU CARRERA EN NUESTRO PAÍS
A los 15 años Roberto debutó en una competencia profesional cuando participó por primera vez del Abierto de la República de 1938 en el Ituzaingó Golf Club. Falló el corte por muy poco, pero siendo un adolescente ya demostraba su gran potencial.
Cuatro años más tarde, a los 19, conseguiría su primera victoria en el campo rentado en el Abierto del Litoral con récord de cancha incluido.
En el ámbito local, De Vicenzo posee la increíble marca de 135 victorias con dos Copas del Mundo (´62 y ´70) y nueve Abiertos repartidos a lo largo de cuatro diferentes décadas (´44, ´49, ´51, ´52, ´58, ´65, ´67, ´70 y ´74), 16 Campeonatos de Profesionales, fue ocho veces ganador del Abierto del Sur, conquistó siete Abiertos del Centro, sumó cinco triunfos en el Torneo de Maestros del Olivos e igual cantidad en el Abierto del Litoral, cuatro en el Abierto del Norte, uno en el Torneo Norpatagónico y en 1992 se llevó el Abierto de Veteranos del Centro. Además, el Maestro obtuvo 64 grandes premios entre los cuales se destaca el de su club, Ranelagh, en el que venció en nueve oportunidades entre 1946 y el 1972.

FUERA DE LAS FRONTERAS
En 1946 De Vicenzo consiguió su primera victoria internacional en el Abierto de Chile en el Club de Golf Los Leones (serían 86 los festejos en suelo sudamericano excluyendo Argentina), fue en los Estados Unidos y Europa donde terminó de completar su grandeza. Dos año después de su triunfo en Chile, Roberto tuvo su primera experiencia en el Viejo Continente donde se impuso en el North British Tournament y comenzó su buena relación con el Open Británico terminando tercero en su debut absoluto en Carnoustie y subiendo al primero de ocho podios en 22 participaciones en el Major europeo.
Durante su extensa carrera sumó nueve triunfos en Europa, incluidos el Abierto de Francia en tres oportunidades (1950, 1960 y 1964), Holanda (1950), Bélgica (1950), España (1966), Alemania (1964) y el más importante de su trayectoria en Inglaterra (British Open 1967).
A lo largo de casi 40 años conseguiría 22 títulos en los Estados Unidos. Además de las seis victorias en el circuito regular, obtuvo cinco triunfos entre los Senior en donde se destaca como el primer campeón del Abierto de Estados Unidos en esa categoría (1980), para finalmente conseguir 11 festejos en la Super Senior con tres históricas victorias en el Torneo de las Leyendas (´88, ´89, ´91).
En 1989 se convertiría en el primer y único latinoamericano en ingresar al Salón de la Fama del Golf.

. ¿Cómo estás Roberto?
Bien, un poco dolorido. Pero diría que bastante bien. Estoy por cumplir 94 años ya. Me están llamando de arriba pero me niego a ir. Pienso estar algunos años más acá con mi viejita. En fin, qué te puedo decir…

. Es una gran historia la tuya con Delia. Son muchos años juntos, no?
Sí, por supuesto. Mi viejita está sana. Estamos bien los dos, afortunadamente somos sanos. Podemos comer, podemos tomar algunos tragos si queremos… Podemos hacerlo si queremos, pero no lo hacemos.
Así que aquí estoy. Esperando que llegue aquel que te dije, que algún día va a llegar. Espero que se demore. Pero estamos bien.

. ¿Qué recordás de tus primeros viajes?
El primer viaje a los Estados Unidos fue en 1948. Lo pude hacer gracias a una colecta entre socios de clubes que decidieron ayudarme. Fue fundamental para eso Raúl Lottero Lanari, que era el presidente de la Asociación Argentina de Golf.
Ese primer viaje lo hicimos con Enrique Blasi en barco, fueron 17 días eternos. Improvisamos una jaula de golf para practicar durante esos días. Fue una muy buena experiencia, no nos conocía nadie y dimos algunas sorpresas. El objetivo era abrir puertas para volver y eso hicimos. Yo hablaba bastante bien inglés, con el tiempo me fui olvidando, pero hablaba bastante bien. En fin, me la rebuscaba.

. ¿Y cómo te llevabas con los aviones?
En aquellos tiempos no eran como son ahora. Tenías que viajar a Uruguay, de ahí a Brasil, de ahí a otro país… haciendo muchas escalas. LLegaba cansado pero era joven y curioso. Me gustaban las aventuras. Era otra época.

. Ganaste más de 200 torneos. ¿Tomás verdadera dimensión de lo que significa ese récord?
Sí, gané muchos torneos pero no era la misma competencia que ahora. Eran competencia más nacionales, antes era más fácil ganar torneos. Creo que ahora es mucho más complicado.

. ¿Cómo es la mente de un deportista ganador? Por ejemplo, ¿Te enojabas mucho cuando no ganabas?
No, no era de enojarme. Siempre tuve una buena filosofía al respecto. La buena filosofía de que si no ganaba el primer torneo, buscaba el segundo o si no el tercero. Pero siempre encaraba la competencia con ganas y optimismo. No era muy llorón. Me daba cuenta de las cosas que venían pasando y las tomaba positivamente, tal vez por eso he ganado por todo el mundo.

. ¿Cuál era tu fuerte como competidor?
El golf es un juego en el que tenés que jugar bien todo para ganar seguido. Porque si fallás en cualquiera de las partes lo tenés que anotar igual en la tarjeta. Tal vez lo mejor de mí estaba en la cabeza. Para este deporte es fundamental tener control de la pelota y afortunadamente yo llegué a controlarla. Pero me costó mucho, estaba todo el día tirando pelotas. Si no tenés práctica la técnica no te sirve de nada. Tiraba hasta mil pelotas por día.
Yo siempre decía que de tanto estar en la zona de práctica ya hablaba con los árboles. Y eso no es malo. Lo malo fue cuando los árboles empezaron a contestar… (risas).
Siempre fui muy optimista y tuve una familia que me ayudó mucho en mi carrera, sobre todo mi señora a quien conozco desde hace 80 años ya.

. ¿Hacías algún trabajo especial de preparación física para resistir todo el año de competencia?
No, nunca hice ejercicio. Jugué mucho con amigos, pero ejercicios no. Una vuelta de golf son 10 kilómetros nene! Hay que caminarlos, eh? Y a veces lo hacía dos veces al día.

. ¿Tuviste lesiones?
No, porque me cuidaba también. No tuve dolores, tal vez haya tenido un físico privilegiado. Siempre fui muy sano. Fui el atorrante sano!

. ¿Cuánto hace que viven en esta casa de Ranelagh?
Ya hace más de 30 años. Es muy linda y está muy bien ubicada. La compré de casualidad. El que vivía aquí la quería alquilar y yo estaba dispuesto a hacerlo, pero se me ocurrió preguntarle cuánto quería por esta casa. «33.000 dólares”, me dijo. Me arriesgué y le dije que se la compraba, pero no tenía el dinero. Hicimos muchos sacrificios y le pude pagar en tiempo y forma. Y aquí estamos, es muy lindo seguir en esta casa.

. ¿Te presionaba mucho competir con la necesidad de conseguir dinero?
Siempre competí con nervios. Jugar por dinero no es fácil, pero en todo caso se trata de un trabajo, si bien con ingresos que pueden variar mucho, no deja de ser un trabajo para el que uno se prepara y tiene la intención de mantener a su familia con eso.

. ¿Qué nos podés contar de Arnold Palmer que nos dejó hace pocos meses?
Palmer fue el niño mimado del golf de USA por muchos años. Había muchos jugadores buenos mimados por público, como Ben Hogan, pero Palmer supo sacar provecho de la imagen y generó un crecimiento del tour. Ayudó mucho en eso.
En lo personal estaba muy cómodo con él, practicábamos mucho juntos y hacíamos apuestas.

. ¿Y tu opinión sobre Gary Player y Jack Nicklaus?
Gary Player fue un tremendo luchador. Siempre fue un tipo ambicioso y muy sacrificado. Viajó por todo el mundo como nadie. No le ponía problemas a nada. Buen tipo.
Jack Nicklaus también, tal vez más formal y amable. Más tranquilo y metódico que Player.

. ¿Alguno de ellos era tu favorito?
Personalmente me llevaba muy bien con Palmer. Como golfista en general creo que el más metódico y admirable de todos era Ben Hogan. Medía todo, practicaba 10 horas por día. Un ejemplo. Nos dábamos consejos entre nosotros.

. ¿Sentiste el cambio en la tecnología del equipamiento?
Si, pero no te vas dando cuenta mucho. Porque los cambios se van dando muy lentamente. Antes conseguir un buen juego de palos de golf era una lotería, los acondicionábamos nosotros mismos. Los metíamos en la morsa y los acomodábamos.

. ¿Con cual de los profesionales argentinos jugabas más?
Con Fidel De Luca era con quien más competía. Andaba mucho con él por todo el mundo. El más compañero de mis colegas. Gran amigo.

. ¿Cuando dejabas de prácticar y competir te tomabas vacaciones?
No, nunca tuve vacaciones. Siempre anduve debajo de un árbol tirando pelotitas, pegando y pegando. Luchando por dominarla. Y cuando la llegás a dominar puede ser muy obediente.