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Lo hizo otra vez

Como ya sabemos, Bryson DeChambeau es original, totalmente diferente a cualquier otra persona en el golf. Todos los golfistas están buscando respuestas, pero DeChambeau hace su búsqueda en lugares completamente diferentes.

No solo lee greens. Eso sería no sería lo suficientemente intelectual. “Bueno, he estado tratando ver la línea de varias formas el año pasado”, dijo durante el Hospital Shriners for Childrens. “Porque los ojos son músculos, cambian. Al igual que te sientes bien con tus brazos o tus piernas, o con lo que sea”.

“Es solo una forma de hacerlo. Tus ojos son músculos, cambian cada día con las diferentes luces, así que solo tienes que hacer un trabajo distinto cada semana”. Eso, para aquellos que no lo saben, es una respuesta diferente a cualquier otra. La única sorpresa es que no usó el término para los músculos de los ojos, “extraocular”.

Lo que hizo el domingo por la tarde en Las Vegas fue suficiente para darle la razón. Los músculos de sus ojos, diferentes a los glúteos de Tiger, estuvieron activados, y ganó el Shriners Hospitals for Children Open por sobre Patrick Cantlay, en la que fue su quinta victoria en el PGA Tour.

La parálisis por análisis afecta a otros, pero DeChambeau, de 25 años, obviamente es inmune. Su victoria, la tercera en los últimos cinco eventos y la cuarta en sus últimas 11 participaciones en el PGA Tour, se produjo después de una pausa de un mes sin competencia.

“Me estoy sintiendo un poco oxidado”, dijo el sábado. “Realmente no he trabajado en mi putting en las últimas semanas, y eso no es bueno. Todavía no veo la línea tan bien como me gustaría. Todo es visual. Si empiezo a verlo mejor, tengan cuidado”.

El no estaba alardeando. En el final de la última vuelta en el TPC Summerlin se encontró repentinamente a un golpe de Patrick Cantlay y después hizo un águila de 19 yardas desde el borde del Green en el par 5 del 16. Leyó perfectamente la línea, y la pelota cayó en el hoyo para recuperar el liderazgo e impulsarlo a la victoria. “La golpee con una velocidad bastante sólida desde el principio”, dijo. “Luego superó la ondulación y comenzó a rodar, tal como la había imaginado un momento antes”.

También afirma que aprendió a cerrar los torneos, en lugar de sucumbir a la presión. Lo que él llama “sentirse neurológicamente cómodo”.

“Diría que, en general, es algo que he derivado en mi cerebro”, dijo. “Es como si hubiera un espacio negro, son solo mis manos, mis brazos, mi cuerpo. Tengo como una sensación neurológica que me dice cómo aplicar la fuerza al palo. Es como una pista que se me aparece en esa visión. Algunas personas miran y visualizan el golpe. Yo hago todo eso, pero simplemente las creo en mi cerebro”.

DeChambeau lo hace a su manera, y sea lo que sea que piense o imagine, sin dudas está demostrando ser formidable.