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Ariel Cañete: “No tengo ganas de competir, así es imposible hacer score”

Cañete

Si pensamos que en 2012 fue distinguido con el Roberto De Vicenzo Award por el PGA Tour Latinoamérica como mejor jugador de la temporada, es difícil imaginar que hablamos de un golfista prácticamente retirado de la competencia, que pasa sus días dictando clases en el pintoresco trazado de Costa Esmeralda, Partido de la Costa. Hace poco más de 10 años, el futuro de Ariel Cañete se proyectaba repleto de éxitos al conquistar el Joburg Open del Tour Europeo 2007 a los 31 años, y asegurarse la tarjeta del circuito grande del Viejo Continente por tres años. Pero la dura vida del campo rentado no es un campo de rosas.

Oriundo de Santa Teresita y con una excelente carrera de aficionado que incluye tres victorias consecutivas en Copa Andes (´92, ´93 y ´94), El Corto como es conocido en el mundo del golf, no logró nunca afirmarse entre los primeros planos del golf internacional. “En 1995 me hice profesional y jugué todo demasiado rápido, si tengo que hacerme algún reproche es haber quemado muchas etapas en poco tiempo”, confió Cañete. “Al año siguiente de hacerme profesional y con 21 años jugué el Nike Tour (hoy Web.com), era el más joven de todo el circuito por cuatro años de diferencia, era otra época muy diferente. Jugué poco pero bastante bien, hablaba inglés a medias y me terminé volviendo al país. A los pocos meses me fui a Europa y tuve la suerte de entrar al Tour Europeo en 1997 con apenas 22 años donde jugué 17 torneos y pasé siete cortes, pero jugué muy poco en el Challenge lo cual para mí fue un gran error ya que después perdí la tarjeta del circuito grande y perdí todo”, señaló el profesional.

¿Cómo llegaste a Costa Esmeralda?
“Vivo a 50 kilómetros de acá más o menos. En invierno vengo viernes, sábado y domingo, tengo a mi abuela acá en Pinamar y me quedó ahí esos días. Empecé a practicar en Costa Esmeralda desde que arrancó la cancha, soy de Santa Teresita y el tema del entrenamiento fue siempre un punto complicado por la calidad de las canchas y principalmente los greens. Creo que en mi carrera como golfista fui muy mediocre con el putter y siempre le eché un poco la culpa a los greens de Santa Teresita, no tenía el entrenamiento que me hubiese gustado tener, intentamos allá mejorar los greens, pero es difícil mantenerlos. Cariló también siempre fue una cancha donde practiqué mucho, pero cuando apareció Costa Esmeralda fue una gran ventaja, entrenar acá es prácticamente de primer nivel. Me ayudó bastante que la cancha esté buena todo el año, es un lugar tranquilo, como me gusta a mí”.

¿Qué fue lo que te hizo abandonar la competencia?
“Desde que nació mi hija hace siete años empezó a ser un problema el tema de los viajes, se transformó en un peso el tener que irme, verla llorando y toda esa situación. Si bien viajamos mucho en familia junto a mi mujer y mi nena, además de vivir un tiempo en Europa y Estados Unidos, al momento de tener que empezar el jardín y el colegio comencé a sentir que no era justo para ella. Uno idealiza un poco lo que es vivir en el exterior, es lindo ir a Miami de vacaciones, pero es muy diferente instalarte ahí cuando no tenés amigos o mismo tu familia, es complicado. A principios de 2016 terminé con mi sponsor, el que me acompañó toda mi carrera durante 21 años, y pensé que era un buen momento para frenar un poco. Todavía sigo teniendo la posibilidad de jugar cuatro torneos del Web.com por una exención médica que me dieron por un problema que tuve en las rodillas, todavía pago la membresía por si en algún momento quisiera ir a jugar no depender de una invitación”.

¿Vas a volver o se apagó la chispa?
“Ahora estoy tranquilo así y la realidad es que no tengo ganas de jugar, podría haberlo hecho acá en el país, pero no quise, lo último que jugué fue el campeonato de profesionales en Praderas en diciembre. No diría que no voy a volver a competir, que no voy a jugar más, uno nunca sabe para dónde va la vida. La realidad es que tampoco juego porque no me gusta ir a hacer papelones, terminar haciendo 81, 82, no me voy a ir contento más allá de saber que no se puede jugar a ese nivel sin entrenar. Pegarle le pego bien, pero eso y competir es totalmente distinto”.

“Cuando estás jugando lo que te hace hacer score son las ganas”

¿Te reprochás algo?
“Todas son experiencias, yo estoy muy contento con lo que hice y me tocó vivir. En el golf es paso a paso, yo no pude hacer eso y creo que me perjudicó. En 1998, después de pasar por Estados Unidos y Europa, me fui a Asia, pero también sin mayor suerte, cuando debería haber plantado bandera en un lugar y hacer carrera ahí. A mi modo de ver, tendría que haber jugado menos tour y más Challenge, hacerlo más gradualmente, pero ya está, es algo que se dio así y en el momento uno hace lo que puede. La mayor parte de las veces ni siquiera eran decisiones mías ya que tenía gente detrás. Hasta 2012 jugué muy flojo el green, tenía semanas buenas, pero en general me costaba mucho jugar el putter. Creo que acá es importante remarcar que también tuve poco entrenamiento, no es que le dedicaba horas y me iba mal, no puedo mentir. En 2012 ya me sentía frustrado y bajé los brazos, pero un día acá en Costa Esmeralda empecé a probar un putter largo y a la semana siguiente gané el Norpatagónico en Bahía Blanca, me cambió todo, ahí arranqué renovado en el PGA Latinoamérica”.

¿Cómo fue ese resurgir?
“En la primera temporada que arrancó el PGA Latinoamérica me dieron el Roberto De Vicenzo Award, gané dos torneos, cinco top 5 y siete top 10, me sentía bien otra vez. Después fui al Web.com al cual volví casi 18 años después de mi debut en el viejo Nike Tour, donde tuve una buena temporada en lo que es un circuito súper exigente, lleno de pibes que la rompen. En 2014 empezaron las lesiones, principalmente en las rodillas con un dolor recurrente que no se me terminaba de ir y cometí el error de jugar casi seis torneos lesionado que prácticamente los tiré a la basura. En 2015 volví a jugar sin estar del todo bien, tenía 11 torneos y jugué cinco, en 2016 jugué dos, me quedaban cuatro y no jugué más. Creo que fue una mezcla de varias cosas las que me llevaron a alejarme, las lesiones por un lado sin lugar a dudas, pero también lo de mi hija que me hizo querer plantar bandera”.

Cañete

¿Qué te parece el golf argentino hoy?
“Es caro jugar en Argentina, hay pocos torneos, las bolsas son bajas, para terminar hecho en un torneo tenés que salir por lo menos 5to, entonces demanda una situación económica muy buena, más en mi caso que hoy no tengo sponsor ni lo quiero tener porque no voy a jugar. Viví 20 años viajando en una condición envidiable para cualquiera, uno vive en una burbuja de la cual se hace muy difícil salir. Creo que cayó un poco el nivel del golf argentino principalmente por la poca cantidad de torneos que hay localmente, si bien tenemos a Emiliano (Grillo) siempre poniendo nuestro golf en los primeros planos internacionales, creo que nos faltan más nombres arriba. El golf es así, te puede dar todo junto lo que no pasó en 10 años, nunca se sabe. Que acá haya pocos torneos, poca bolsa de premios, seguro es parte del mismo combo, si jugás poco es difícil jugar bien, más si competís con otro que juega todas las semanas, en canchas de primer nivel, que juega siempre bajo presión, es imposible. Cuando me hice profesional en 1995 había un montón de torneos, ya venían en baja, pero yo arranqué en Punta del Este, Pinamar, Villa Gesell, Mar del Plata, después por el interior, ahora no hay casi nada, a veces ni siquiera aparecen en el calendario porque no son oficiales, me parece que todo eso hace a la cosa”

“Es caro jugar en Argentina, hay pocos torneos, las bolsas son bajas, para terminar hecho en un torneo tenés que salir por lo menos 5to”.

¿La llegada de los nuevos tours creés que ayuda?
“Cuando llegó el PGA Latinoamérica pensé que iba a crecer más en cuanto a bolsa de premios se refiere. Es un circuito muy caro de jugar porque las distancias son largas y todavía tiene que dar el salto como para poder decir que es bueno en serio, entiendo que los norteamericanos no quieren que los jugadores se queden en el PGA Latino, como sucede también con el Web.com, pero no puede ser que tenga el 10% de las bolsas del PGA Tour con el nivel que tiene. Son pocos los profesionales de golf que compiten y ganan plata, son como máximo 300 los jugadores que hacen dinero entre los miles y miles que juegan. Si salvás la tarjeta del Web.com por ejemplo, como yo la salvé, no ganás plata. Podés haber tenido una carrera buena y no haber juntado plata, por eso a veces da bronca que sea todo tan desproporcionado, pero bueno, es así. En el Challenge Tour gastás poco, no te obligan a usar caddie, te preparan para jugar el Tour Europeo, pero te permiten gastar poco si es lo que vos querés o podés, te dejan ser gasolero, en otros circuitos no tenés esa opción y no todos consiguen sponsors que pongan 40 o 50 mil dólares por temporada”.

¿Proyectás algo para el futuro?
“Tal vez, cuando tenga 50 años y si estoy bien físicamente, no descartaría la posibilidad de apuntar a Europa. Me gustaría porque iría con mi mujer, mi hija ya tendría casi 16 años por lo que sería una historia diferente, creo que es una experiencia que se puede vivir desde otra perspectiva y realmente me tienta. Nunca se sabe.”


Roberto De Vicenzo
“Roberto De Vicenzo fue un Maestro en todo el sentido de la palabra, no solo como jugador ya que afuera de la cancha era una persona fuera de serie. A Roberto lo veía mucho en Santa Teresita porque tenía un amigo suyo ahí, lo vi pegar con 65 años y era un monstruo con esa edad, hoy que tengo casi 43 años y recuerdo cómo se movía, cómo le pegaba a la pelota, digo ´wow´”

Ángel Cabrera
“El Pato es un monstruo que ganó el 10% de lo que podría haber ganado, tuve la suerte de verlo en su mejor momento y era una bestia. Ganó dos majors pero podría haber ganado muchísimo más”.

Los aficionados
“Ahora hay muchos countries que tienen cancha y una gran cantidad de gente termina jugando al golf casi de casualidad, no es como antes que el aficionado llegaba al club, al que sentía propio y donde pasaba gran parte del día, eso se ve en el nivel de los amateurs que también es más bajo que antes”.

El golf
“Estoy súper agradecido con mi viejo por haberme hecho descubrir este deporte, fanático del golf que me hizo dejar el tenis a los 11 años para colgarme la bolsa al hombro. Es muy difícil poner en palabras lo que siento por el golf, hoy mirándolo desde afuera me doy cuenta todo lo que hice, los lugares que conocí, culturas, idiomas, fue un lujo, hoy mismo, sentado acá, no lo siento como un trabajo más allá de que tenga horarios que cumplir”.