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¿Acaba de hacer birdie? No lo siga con un triple bogey

birdieExiste una estadística en el PGA Tour llamada Recuperación (“Bounce Back”), la cual indica cuán bien pueden recuperarse los pros después de un mal hoyo. Muchos aficionados viven lo contrario de una recuperación exitosa. Ellos siguen una jugada excelente, digamos un birdie o tal vez un par en un hoyo difícil, con un descarrilamiento en el hoyo siguiente.

¿Por qué sucede esto? Si acaba de hacer un gran score, la tendencia es a permitir que la emoción se traslade hacia el tee siguiente. Se acelera y eso puede ocasionar caos en su juego. Se afirma la presión del grip, el backswing se acorta y la transición hacia el downswing es más rápida.

Es resultado es un swing desarmado y un mal contacto. No es raro que por lo general envíe el golpe de salida post birdie hacia el fuera de límites o le pegue un topazo al agua.

¿Entonces como se evita desperdiciar el impulso que acaba de conseguir? Necesita tranquilizarse lo más posible antes de pegar su próximo golpe y enfóquese en hacer un swing equilibrado y fluido.

Piense en brindarse a sí mismo suficiente tiempo para completar el backswing. Este pensamiento lo obliga a desacelerarse y a hacer el swing en sincronía, normal. Tendrá mayores probabilidades de pegar un buen golpe – y tal vez agregar otro birdie a su tarjeta de score.


birdieLa embarrada mayor de Monty
Muchos recuerdan el colapso de Phil Mickelson en el U.S. Open 2006 en Winged Foot. Pero el final de Colin Montgomerie fue igualmente trágico. Hizo birdie en el hoyo 17, embocando un putt de 20 metros para empatar la punta. Luego, en el hoyo final, pegó papa con su hierro 7, se pasó de green con el pitch y se tomó tres putts para doble bogey. Al final del día, con par hubiese ganado. Geoff Ogilvy fue quien se llevó el major.

Rick Smith es profesional instructor de Golf Digest