Canchas Hace 2 años

Baltusrol, vista desde adentro

Baltusrol

UN SOCIO DE MUCHOS AÑOS NOS BRINDA UN RECORRIDO MEMORABLE DE BALTUSROL Y SU HISTORIA

NOTA DEL EDITOR El editor contributivo de Golf Digest David Fay empezó a trabajar en la United States Golf Association en 1978 y fue su director ejecutivo desde 1989 hasta 2010. Fue socio de Baltusrol por más de 30 años.

Mi tía y mi tío (que no eran golfistas) vivían a unos dos kilómetros de Baltusrol. El tío Pete y el profesional de golf de Baltusrol y ganador del U.S. Open 1928 Johnny Farrell, eran socios de la Holy Name Society en la iglesia Católica local. Gracias a ellos, en la Navidad del ´66 me regalaron pases semanales para el U.S. Open 1967. Los recuerdos de aquel torneo a mis 16 años fueron imborrables. Fue lo que me enganchó con el golf.
Momentos destacados: Conseguí los autógrafos de 126 jugadores, incluyendo el de Ben Hogan. Observé a Jack Nicklaus y Deane Beman jugueteando en el green de práctica con el putter Bulls Eye, pintado de blanco. La cosa fue que Jack iba a usar a “Colmillo Blanco” para ganar el campeonato. Pude ver por primera vez a Arnold Palmer mientras caminaba hacia el green del hoyo cinco durante una vuelta de práctica. Sus antebrazos eran enormes, y su remera era de color celeste. Doug Sanders me dijo que me fuera después de que le pedí su guante de golf. (Oigan, no era un pedido descabellado – había leído que Doug usaba un guante nuevo en cada ronda, así que si iba a tirar el viejo, ¿por qué no dárselo a un fanático?) Y los seguí a Nicklaus y a Palmer durante toda la vuelta final. Incluso hubo una foto color en una revista de golf de Arnold y Jack en el tee del 14 – y yo, sentado sobre el pasto en primera fila, detrás de la soga. La mayoría de los que vienen por primera vez quieren jugar la Lower Course, sede de dos de los cuatro U.S. Opens ganados por Nicklaus y de la victoria de Phil Mickelson en el PGA Championship. Pero los socios prefieren la Upper, sede del Open 1936. La Lower es una bestia. La Upper tiene muchos más matices, emplazada sobre la ladera de la Montaña Baltusrol (más parecida a una pendiente ingenua) con greens salvajes. Ambas canchas fueron construidas en 1922 por A.W. Tillinghast. Es cierto, la cancha de práctica no es gran cosa, pero es mucho mejor que las de otras gemas de Tillie como Winged Foot, Somerset Hills y Quaker Ridge. Jugar algunos hoyos en la Upper al caer la tarde es uno de los placeres en golf.
La cancha es tan expansiva y bucólica, y sin embargo desde un número de puntos favorables, se tiene grandes vistas de los rascacielos de Manhattan a menos de 40 kilómetros al este. Si solo tiene 60 a 90 minutos libres, Baltusrol tiene una cantidad de circuitos que se pueden saltear y jugar. Mis favoritos: hoyos 1-4 de la Upper antes de saltar hasta los 15-17 de la Upper y terminar en el 18 de la Lower, uno de los mejores pares 5 en golf donde se puede llegar en dos al green. Por necesidad, muchas veces he jugado el 18 de la Lower como lo hiciera Ed Furgol en la vuelta final del Open 1954: un gran gancho con el drive, un golpe bajo hacia el fairway del 18 de la Upper y luego el o los golpes de aproximación de vuelta al green del 18 de la Lower. Otro de mis circuitos favoritos es jugar los hoyos 1-5 de la Lower, luego caminar menos de 30 yardas para jugar el 18 de la Upper, uno de los mejores hoyos finales par 4 en golf. Ambos greens de los hoyos 18 están ubicados abajo del clubhouse de Baltusrol. Ningún otro club de golf de los Estados Unidos hace un mejor trabajo a la hora de preservar y presentar su historia visual en fotos, tarjetas y trofeos. Una historia rica de 121 años y siguen aportando. Me encanta todo de Baltusrol excepto su hoyo más fotografiado, el par 3 del hoyo 4 de la Lower. El hoyo en sí mismo es bueno, pero esa maldita pared de piedra que protege al green no parece armonizar con los otros 35 hoyos. Tiene un aspecto de Florida. Me hubiese gustado que al rediseñarla Robert Trent Jones Sr. hubiese optado por una pendiente de pasto, parecida a la del hoyo 12 de Augusta National, donde una pelota podría llegar a quedar contra un penacho de pasto cerca del borde del agua.

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“ESA MALDITA PARED DE PIEDRA QUE PROTEGE AL GREEN NO PARECE ARMONIZAR CON LOS OTROS 35 HOYOS.”

GOLF VELOZ Y GRANDES MOMENTOS
Durante algunos años a principios de los ´90, mi cosocio y gran amigo Joe Wortley y yo teníamos una rutina matutina de jugar 18 hoyos de golf veloz. Nos encontrábamos unos minutos antes de las 7 a.m., tirábamos una moneda – ¿Upper o Lower? – contratábamos un caddie para los dos y salíamos a jugar. No se permitían búsquedas de más de 20 segundos por pelotas desviadas. Cuando llegábamos al green, sacábamos nuestros putters, palos para chipping/pitching y drivers y mandábamos al caddie al próximo tee de salida. Dejábamos las banderas en los hoyos y éramos muy, muy generosos a la hora de conceder putts. Si nos encontrábamos con la gente de cancha trabajando en los greens, jugábamos los golpes de aproximación bien cortos del green, levantábamos la pelota y seguíamos al próximo hoyo para no interferir con su trabajo. Nuestras vueltas duraban un promedio de una hora y 46 minutos, y nuestro mejor tiempo fue de una hora 27 minutos. Estas vueltas no servían para el handicap, ¿pero a quién le importa? Yo nunca gané uno de los torneos importantes de Baltusrol – alguno de los que están expuestos en placas dentro del clubhouse – porque no era un jugador suficientemente bueno. Pero un año gané un campeonato del club con handicap cuando mi rival y amigo, Rick Wheeless, envió su golpe de salida con el hierro 1 en el primer hoyo de desempate (el 1 de la Lower) fuera de límite hacia la Shunpike Road. Ese golpe se agregó a los muchos recuerdos que acumulé a lo largo de los años de ese hoyo: ▶En el Open 1967, durante la primera vuelta vi como Beman embocó una madera 4 para águila con su segundo golpe. Muchos años más tarde, hice que Deane donara esa madera 4 al museo de la USGA. ▶ En el segundo día del Open 1980, estaba parado cerca del tee del uno observando al starter de la USGA John Laupheimer explicarle a Seve Ballesteros la mecánica por la cual estaba descalificado del campeonato por llegar tarde a su horario de salida. Una pena, pero no había alternativa. ▶No es triste – más bien gracioso – el cuento de Jim Thorpe en el tee del 1 en la primera vuelta del Open 1993. Este cuento me lo relató a mí y a muchos otros Ron Read, el starter veterano de la USGA, y confirmado enfáticamente muchos años más tarde por Jim. (“Claro que sí pasó.”) Ron, confundido momentáneamente, pensó que Thorpe ya había jugado su golpe de salida peligrosamente hacia el cerco de fuera de límite a la izquierda. Entonces cuando Ron vio que Jim estaba colocando la pelota sobre el tee, hizo lo que todo oficial de reglas meticuloso haría: le avisó al jugador que declarara la pelota como provisional en caso de que su primera pelota hubiera quedado adentro. El único problema era que Jim no había jugado ninguna pelota. Jim, mientras acomodaba el grip, dio un paso atrás y usando un vocabulario colorido, ¡gruñó que la USGA lo estaba intimidando incluso antes de pegar su primer golpe en el U.S. Open!

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PREPARATIVOS

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ARTE EN EL ROCÍO

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MACK EL BORDER COLLIE

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 GREEN DEL 13

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STEVE THOMPSON EMPEZÓ A TRABAJAR DE CADDIE PARA CONSEGUIR DINERO PARA SU FIESTA DE GRADUACIÓN

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TEE DEL 1

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