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Arnold Palmer: 10 reglas para una vida en golf

ARNOLD PALMER no dejó un tutorial sobre cómo vivir la perfecta vida en golf. Lo cual da lo mismo, porque su vida y el golf nunca podrían repetirse de todos modos. Para jugar al golf tan bien como lo hizo él y verse tan bien mientras lo hacía, ser adorado por el público y sus colegas, tener un dominio leonino de cada ambiente haría de una guía algo inútil. Para vivir el estilo de vida de Arnold, tener su dinero y su influencia, y formar una familia tan especial – mientras que evitaba los escollos que la mayoría de la gente enfrenta – fue todo demasiado fantástico para ser duplicado.
Arnold podría no haber redactado las reglas, pero nos dejó varias pistas en el camino. Desde canchas de golf, restaurantes, directorios, salones de fiestas, salas de prensa, carpas de hospitalidad y en la TV, él reveló cómo absorber y disfrutar los beneficios que te puede dar el golf. Y no ha habido nadie mejor en decir las cosas como son. Estas son 10 cosas que aprendimos de Arnold, dentro y fuera de la cancha.

UNA GEMA SIMPLE DE PALMER: GIRE LOS HOMBROS HASTA DONDE LLEGUEN.

1 Invente un sistema, luego hágalo suyo
“Sistema” en golf suele describir un método de full swing donde se conectan puntos. Para Arnold significaba algo más. “Es toda una manera de jugar,” dijo. Incluía los fundamentos pero también los intangibles, cómo cuán lejos se le pega a cada hierro, sus tendencias en las lomas y pendientes, cómo jugar en el viento o cómo mantenerse calmo bajo presión. Arnold pensó que un sistema podría enseñarse parcialmente pero que en gran medida era algo que se descubría solo. “Cuando me veían tomar una y otra vez el grip del palo en el tee y hacer una cantidad de waggles, yo estaba pensando en cómo iba a jugar el golpe,” dijo. “Era parte de mi sistema y era mucho mejor que evaluar cuán importante era la situación.”

2 Siempre vístase para el rol
En los entornos del Bay Hill Club en Orlando, Arnold era conocido por no usar medias con mocasines. Pero como contrapartida de su elección de estilo no tradicional, él odiaba las barbas, las gorras usadas al revés o bajo techo y las remeras por fuera del pantalón. Él era un vestuarista con principios y siempre marcaba tendencia. En la década del 60, lucía un cárdigan azul como ningún otro. En los 70 usaba cuellos abiertos y estampados modernos, y en los 80 tenía remeras con cuello con solapas largas. Aún en décadas recientes, su aspecto llamaba la atención. Tenía sus debilidades también, como su predilección por las remeras rosas y usar un par de zapatos nuevos cada semana de competencia. Pero básicamente era de la vieja escuela. “El golfista vestido prolijamente,” dijo a Golf Digest en 2008, “es como un empresario o alguien que está yendo a la iglesia: él da la impresión de que la cancha y la gente que está allí son especiales.”

3 Recuerde a los niños
El momento definitorio de una portada de Golf Digest en 2013 con Arnold y la supermodelo Kate Upton tuvo muy poco que ver con cualquiera de las dos celebridades. Fue Arnold quien hizo detener la sesión de fotos cuando empezó a fanfarronear sobre el golf de su nieta Anna Wears, entonces de 16 años. Cómo le pegaba 240 yardas, bajaba el 80, era la más atlética de todos sus nietos, y seguía y seguía hasta que el fotógrafo Walter Iooss Jr. le tuvo que pedir a Arnold que volviera a posar. Los jóvenes captaban la atención de Arnold. Ningún atleta firmó más autógrafos para los seguidores jóvenes, apoyó más iniciativas de la juventud y realizó más llamadas de apoyo. Un pequeño ejemplo de su generosidad: en 1984, cuando Arnold estaba rechazando muchos más patrocinios de los que estaban aceptando, acordó prestar su nombre al libro de cuentos de niños de P. Bryon Polakoff titulado “Arnold Palmer and the Golfin’ Dolphin.” Y luego está el Arnold Palmer Hospital de Niños en Orlando, un hospital pediátrico con muy buena reputación que fue la pasión de Arnold desde que abrió sus puertas en 1989. Su fundación dona a muchas causas, pero el denominador común es que son todas para los jóvenes.

4 Camine más y más
Aunque más no sea por el mero hecho de que le desagradaban intensamente los carros de golf, dudamos que algún otro humano haya caminado más kilómetros en una cancha de golf que Arnold. Para él, era intrínseco del deporte como hacer el swing. Lo hizo por salud y por disfrute, pero también lo ayudaba a jugar mejor. Cuando el jugador del tour con discapacidad física Casey Martin fue a juicio para que le permitieran manejar un carro en los eventos del PGA Tour, Arnold – renuente pero firmemente – adoptó la postura de que debía caminar. Arnold nunca manejó voluntariamente durante las competencias como sénior y cabildeó contra el uso de carros en el sénior tour. Disfrutó de una vitalidad increíble por casi todos sus 87 años. Existen nociones todavía más descabelladas que suponer que caminar tenía algo que ver con eso.

5 Un buen grip viene primero
Butch Harmon hace bastante que viene diciendo que el Vardon Trophy – una estatua color bronce de dos manos sosteniendo un palo de golf que es entregado al jugador del PGA Tour con el menor promedio de score – fue ideado a partir de un molde del grip de Arnold. Es una perfección linear, el equivalente en golf de la silueta de Jerry West como el logo de la NBA. Arnold nunca negó o confirmó el rumor, pero es cierto que durante años, su grip fue la envidia de otros jugadores. En cuanto a la posición, ninguna de las manos se inclinaba hacia un grip débil o fuerte, las V de ambas manos apuntaban a su oreja derecha. A Arnold le dieron el grip a los 3 años, junto con el instructivo, “Nunca lo cambies, hijo.”
Así que tomar el grip adecuadamente se convirtió en algo natural para Arnold, y se enorgullecía por eso. Su grip fue un modelo perfecto para los aspirantes a golfistas hace medio siglo atrás – y es así hoy.

6 Péguele fuerte a la pelota
Empezó cuando tenía 7, cuando una mujer en el Latrobe (Pennsylvania) Country Club llamada Sra. Fritz le pagó a Arnold diez centavos para que pegara el drive sobre un arroyo en el hoyo 6. Durante los siguientes 80 años, Arnold rara vez se limitó físicamente en un golpe. La violencia de este swing de driver lo llevó a un equilibrado pero contorsionado follow-through, y sacaba divots muy grandes con los hierros. Cuando Arnold jugó desde un tocón de árbol en el U.S. Open 1963 en Brookline, hizo saltar astillas por todos lados. Él predicaba y practicaba: mantenga quieta la cabeza, gire los hombros hasta donde lleguen, y termine con las manos en alto sobre el hombro izquierdo. Pero también emitió una advertencia: “Hacer el swing hasta donde se pueda está bien. Hacer el swing más allá de donde se pueda suele causar un desastre.”

7 Todo tiene que ver con el driver
A través de los buenos y malos tiempos, el juego de Arnold estuvo casado con el driver. Él pegó el drive más famoso en la historia del golf: una bomba épica en el par 4 del hoyo 1 de Cherry Hills, en las afueras de Denver, que llegó al green y disparó su victoria en el U.S. Open 1960. “Cuando yo le pegaba bien a la pelota, generalmente era difícil de vencer porque mi juego fluía con ello,” dijo. Cientos de sus drivers, de madera o metal, perfilan los estantes de un granero de mantenimiento intervenido en Latrobe. Arnold fue un pegador de driver poderoso y quería que los jugadores comunes probaran la potencia también. En 2000, él apoyó controversialmente un driver que no era aceptado por las reglas.

8 Acepte los misterios del golf
Un contrapunto oscuro del driver explotado por Arnold en Cherry Hills fue una serie de ganchos tapados ganchos tapados de salida en los nueve hoyos finales en el Olympic Club en el U.S. Open 1966, que lo llevaron a un 39 y a perder los 7 golpes de ventaja que tenía y a darle el título a Billy Casper. No fue la única vez que el juego de Arnold lo abandonó. Perdió el Masters 1961 ante Gary Player con un doble bogey en el hoyo final. La lección aprendida es que algunas veces uno pierde el juego y no hay mucho que se pueda hacer al respecto. “Cuando el tren se descarrila, es difícil encarrilarlo otra vez,” le dijo a Golf Digest en 2007. “Es muy difícil – imposible, en realidad – revertir su pensamiento y volver al estado mental que tenía unos pocos hoyos atrás. No estoy seguro de que alguna vez encontremos esa respuesta.”

9 Imite a sus héroes
El modelo de swing de Arnold cuando era un niño en la década del 30 fue Byron Nelson, y él devoraba su libro de instrucción “Winning Golf.” Cuando finalmente conoció a Nelson, quien ya era famoso por su excelente impacto de pelota, el espíritu deportivo y la amabilidad inquebrantable de Lord Byron le dio a Arnold algo más que imitar. Más tarde, una generación de golfistas jóvenes copió el estilo despojado y de pantalones con cintura alta de Arnold. Hoy en día, cuando los pros del tour como Phil Mickelson firman gorras y programas, suelen mencionar que están siguiendo el camino de Arnold.

10 Hágala llegar al hoyo
“Lo peor que puede hacer es quedarse corto con un putt,” dijo Arnold. En su mejor momento, él le pegaba fuerte a todos. En la vuelta final del Masters 1960, hizo rebotar un putt para birdie contra la bandera en el hoyo 16 (en ese momento la bandera podía dejarse sin atender). Luego embistió un putt de 7 metros para birdie en el 17 y golpeteó un putt de metro y medio para otro birdie en el último hoyo para ganar por uno. Ese es solo un ejemplo de su putting agresivo. Aún cuando los putts de un metro dejaron de entrar hacia fines de su carrera, él defendía su estilo. “Haga llegar la pelota al hoyo sin importar qué pase,” dijo. “Si lo hace, al menos se dará una oportunidad de embocarla, lo cual, si no estoy equivocado, es el objetivo del golf.” Un consejo simple y coherente del Rey.