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Apuestas en el PGA Tour, por Mr. X

Durante las vueltas de práctica del PGA Tour hay muchas más apuestas de las que usted imagina. Algunos jugadores, por lo general novatos honestos, salen a marcar la cancha y a trabajar en sus juegos, pero yo diría que la mayoría de los grupos tienen algún tipo de acción durante los martes o miércoles. Si existe una apuesta estándar, es un Nassau de UD$100 con un compañero. También se ven apuestas en los hoyos finales de UD$200 y UD$300. Aún cuando me enganche con otro que esté jugando solo durante un puñado de hoyos, me gusta jugar por algo. Es una manera de mantenerme afilado.

Es una regla que no permite las apuestas, por lo que los oficiales del tour no les agradan. Pero hay muchas cosas que ellos hacen que a nosotros no nos agradan.

Si usted busca entusiasmarse y está buscando un partido “con una coma,” debe buscar un grupo más selecto. Algunos muchachos son bastante locuaces respecto de los juegos que organizan, donde las apuestas llegan a cinco, a ocho o incluso a 10 mil dólares durante una semana normal. Lejos de los eventos del tour, los juegos pueden llegar a ser estúpidos. Como 40 y 50 mil dólares por persona. Se necesita tener la piel curtida para esos. Porque cuando jugamos con nuestro propio dinero, hablamos como nunca lo hacemos durante un torneo. De los muchachos con los que he jugado, diría que Ernie Els es el provocador a la altura del hall de la fama. Si es el compañero de Big Easy y no está cumpliendo con su parte del juego, lo molestará hasta las lágrimas.

Yo he ganado una vez en el PGA Tour. Cada tanto puedo comprar un pasaje de avión en primera, pero por lo general vivo modestamente. Mil dólares es la cantidad perfecta para acaparar mi atención – es doloroso sacar ese tipo de peso de mi billetera – pero podría jugar por más con cualquiera que quiera. No me importa si estás entre los mejores 10 o si estás tratando de jugar eventos del Web.com, no se dan golpes.

Lo otro que no encontrará en el PGA Tour es Venmo o PayPal. Todas las deudas se pagan en efectivo. No pagar dentro de las 24 horas es motivo de humillación pública, lo cual por lo general significa un llamado de atención a viva voz en la cancha de práctica si bien algunos muchachos han usado las redes sociales también. Cuando estoy de viaje, mi última parada antes del aeropuerto es siempre el banco. Yo apuesto durante los días de torneo. Si es un viernes y todos en mi grupo están fallando el corte, yo sugiero un desplume de UD$100 para el resto de la vuelta. Lo mismo un domingo en la mañana. Si yo y el muchacho que está jugando conmigo estamos empezando en el último lugar o muy cerca, no es fácil sentir motivación. Aún con anotar un 65 puedo llegar a subir máximo 10 lugares. Y una vuelta sólida de 69 o 70 me representará algo parecido a UD$1500 en premio, antes de impuestos. Puede sonar ilógico, pero la gloria de sacarle algunos billetes a un colega se vuelve más interesante que una parte potencial y levement
e más grande de la bolsa. Quizás sea el tacto del efectivo, en vez del brillo de un par de dígitos sobre la derecha en mi cuenta bancaria, lo que me acelera el pulso.

En la competencia, nunca he comenzado una apuesta en el primer tee. Es una movida de los últimos nueve hoyos, y solo hacia el final de los primeros nueve hoyos si es que ambos hemos hecho una buena cantidad de bogeys para entonces. Por lo general el momento para empezar es en el minuto en que el golf empieza a verse como una carrera para ver quien puede terminar más rápido el hoyo, ya que jugar con indiferencia puede ser peligroso. Al final de una semana decepcionante, lo último que usted quiere hacer es luchar. Pero si no estuviera siempre buscando que las cosas se encaminen, no tendría ninguna oportunidad de descubrir esa pequeña cosa – una pequeña llave o pensamiento – que pueda dar vuelta su juego. Sucede todo el tiempo: un muchacho falla tres cortes seguidos y luego gana.

Podría llamarme un poco degenerado. Cada año cuando jugamos en Las Vegas durante la temporada de fútbol yo paso una tarde con un corredor de apuestas dándole rienda suelta a cinco cifras. Lo hago por la excitación, la cual puede ser la misma razón por la que algunos consumen drogas o practican deportes extremos. Pero si no está acostumbrado a sentir la presión, ¿cómo espera estar listo cuando llegue el momento de estar parado ante un golpe de golf que vale medio millón?