Varias Hace 3 años

La delgada línea entre el acosador y el seguidor entusiasta

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Sí, puede ponerse raro aquí. Somos atletas femeninas desempeñándonos frente a una audiencia que por momentos es mayormente masculina y de más edad. Encontramos algunos seres extraños, y supongo que siempre lo haremos, lo cual es triste, pero el hecho es que quizás sólo sepamos una ínfima parte de todo lo que sucede. El LPGA Tour hace un trabajo magnífico para mantenernos a salvo. Si un espectador hace o dice algo que me haga sentir incómoda o amenazada, una mínima provocación, yo aviso a un oficial y lo resuelven en el momento. Nuestro equipo de seguridad es increíble. Uno de los muchachos estuvo a cargo de la delegación de seguridad de dos campañas electorales.

Por supuesto que el tour los tiene digitalizados, pero existe – lo he visto – una carpeta anillada llena de fotos de todas las almas afligidas que han sido escoltadas hacia afuera de las instalaciones del torneo. Hojearla es como caminar por un sendero raro de la humanidad, especialmente si conoces algunas de las historias.

Natalie Gulbis, no es sorpresa, ha tenido que soportar mucho más de lo que cualquiera pudiese imaginar: el mismo tipo o tipos, apareciendo entre el público en cada continente, siguiéndola a restaurantes, esperando en lobbies de hoteles o en los estacionamientos. No sé qué decir de esa gente más que son delirantes y se han olvidado de cómo comportarse en la sociedad. Y dicho sea de paso, digan lo que quieran de Natalie. Muchas mujeres ignorantes y celosas menosprecian la fama y éxito que ella ha tenido con un récord de juego promedio. ¿Y qué importa si ella es increíblemente hermosa e inteligente y toma ventaja de ello? Con su dedo meñique, ella ha hecho más para hacer avanzar el golf femenino que cualquiera en el vestuario hoy.

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Natalie Gulbis.

Lo difícil es identificar la línea entre el acosador y el seguidor entusiasta. Por lo general me siento culpable cuando se me cruza por la mente un pensamiento sospechoso. Si un hombre elige pintar mi nombre en su frente y/o usar una remera con mi imagen, mi primer instinto debería ser gratitud. En general los seguidores del LPGA Tour están entre los más divertidos y conocedores en golf. Algunos de mis mejores amigos, gente con la cual me mantengo en contacto regularmente, son hombres que he conocido jugando en los pro-ams. Tal vez mi problema sea que leo demasiadas novelas de criminología baratas.

Este es un episodio que tuvimos este año antes de un torneo. Christina Kim recibe un e-mail con varias páginas sobre otra jugadora que empezaba, “No soy un acosador, pero . . . ” El autor continúa con una diatriba sobre la injusticia porque a su jugadora favorita no le habían concedido una exención en su “temporada de despedida.” Dado todo lo que ella había hecho para hacer crecer el golf, él argumenta que ella y Tiger Woods son los dos individuos más importantes en la historia del golf. Incluye una foto de él mismo luciendo una gorra peculiar y anota, “Si necesitan encontrarme, no será difícil.”

¿Inofensivo o es alguien que conserva una bolsa con dedos humanos en su heladera? Quizás lo primero, pero Christina hizo lo que yo hubiera hecho e inmediatamente le reenvió el mail a nuestro comisionado. En la tercera vuelta aparece el tipo y nuestro equipo de seguridad, usando ropa civil, lo encara. El tipo les dice “Oigan, ¿qué hay de nuevo? Solo queríamos decirle que estamos aquí y que usted es una persona sospechosa.” Inmediatamente el tipo empieza a temblar descontrolado, llorando y diciendo “¡Yo no hice nada!¡Yo no hice nada!” No creo que lo hayan echado, sino más bien lo llevaron a algún lugar para que se calmara.

Más tarde la jugadora me dice que conoce al hombre, que le ha estado escribiendo cartas a ella por años. Ella es tan amable. No quiero decir que sea ingenua, pero nunca ve la maldad en la gente. Si yo leo “temporada de despedida” de alguien así, me inclino por pensar en el potencial y en el horror de los otros significados.

Conozco muchas jugadoras que han sido “perseguidas” en las redes sociales. El mismo extraño comentando en cada foto de Instagram por meses, y luego presentándose en un torneo. Puedo entender cómo ese comportamiento se está volviendo menos tabú a medida que el mundo se conecta cada vez más, pero siempre me hará subir la guardia.